“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
En el País Vasco no se pueden pescar angulas este año. Es uno de los manjares más caros del mercado, pero su supervivencia está en peligro. La caída de la biomasa de la anguila, según han constatado los científicos, llevó en octubre pasado al Gobierno vasco a suspender la campaña de capturas del alevín en el periodo 2025-2026. Unos 150 profesionales del sector en Euskadi tienen prohibido faenar este preciado pescado en su costa. Asturias y Cantabria, en cambio, sí lo están permitiendo, aunque con restricciones. También se pueden pescar en la vertiente atlántica francesa. La Asociación de Anguleros de Euskadi considera que esta diferenciación supone un “agravio” para ellos, por lo que ha solicitado esta semana al Tribunal Superior de Justicia autonómico que se les permita pescar de forma cautelar entretanto se resuelve el recurso que presentaron contra la decisión gubernamental que prohíbe pescar angulas.
Como las piezas de un puzle que hay que volver a unir, pero cuyas partes ya no encajan como antes, la maternidad atraviesa la experiencia de Anna, una escritora que vive los primeros años de crianza entre el agotamiento, la ansiedad y una profunda sensación de pérdida de identidad. Tras Los empleados (Anagrama, 2023), la escritora danesa Olga Ravn (Copenhague, 39 años) vuelve con un libro que indaga en la profunda metamorfosis que se produce con la llegada de un hijo: Mi trabajo (Anagrama, 2025). Lo hace mezclando diferentes formatos literarios —narrativa, poesía y anotaciones de diario— y adoptando un estilo fragmentario que refleja la complejidad y las contradicciones de la experiencia materna. “La invade sin tregua la añoranza de regresar a su propio ser, alejarse del niño. Pero, si no está el niño, es como si le faltara un trozo, no es ella misma. No es ella ni deja de serlo. Desde esta posición tiene que luchar”, escribe.
El Club Siglo XXI celebra este jueves, con la presencia de Felipe VI, sus más de cinco décadas como espacio extemporáneo de debate, charlas, conferencias y encuentros más propios de otra época, porque se declaran conservadores del espíritu de la Transición. Su presidenta de honor, Paloma Segrelles madre, sigue activa, aunque haya traspasado algunas de sus competencias a su hija al frente del club, y las dos reafirman que su función se mantiene vigente, pero sin ocultar las diferencias: “Entonces todo el mundo se quería conocer, ahora ha vuelto el odio”. El exfranquista Fraga presentó en ese foro al comunista Carrillo; Aznar sentenció el golpe en AP contra Mancha y China presionó para desinvitar al Dalai Lama.
Los alumnos del instituto IES Rayuela, en Móstoles, no quieren ir al baño, ni sentarse en el pasillo entre clase y clase o apoyarse en las repisas de las ventanas. No es un acto de rebeldía adolescente, es que todo está cada día más sucio ―polvo acumulado, barro, restos de una obra― y algunas zonas no se han limpiado desde verano, porque solo hay una persona para la limpieza de todas las instalaciones. Profesores, sindicatos y directores advierten de que el Rayuela, al que asisten 900 alumnos, no es el único en esta situación. La voz de alarma la han dado este y otros centros del mismo municipio, pero la suciedad, señalan, es solo es la punta del iceberg: en los institutos públicos de la Comunidad de Madrid faltan administrativos, conserjes y demás personal no docente. En algunos casos, denuncian, los centros tienen que recurrir a empresas privadas, pagadas con su propio presupuesto, para tareas puntuales de limpieza, cuando es el Gobierno regional el encargado de cubrir los puestos vacantes.
En el Hospital Infanta Leonor, que asiste a más de 300.000 vecinos de Puente y Villa de Vallecas, la prestación de servicios médicos mediante empresas privadas avanza con fuerza en 2026. Tras el anuncio a principios de año de un contrato para realizar pruebas digestivas, como colonoscopias y panendoscopias, valorado en 105.120 euros durante un año, se conoció la adjudicación de la Unidad del Dolor a la Fundación Hospitalarias, de carácter religioso, por más de 80.000 euros. Ahora le llega el turno a las resonancias magnéticas abiertas. El Servicio Madrileño de Salud ha publicado una nueva convocatoria de licitación para que una entidad se haga cargo de estas exploraciones diagnósticas, tanto para los pacientes del hospital como para los centros adscritos al mismo.
La entrada de migrantes irregulares en la Unión Europea cayó un 26% en 2025, hasta situarse en cerca de 178.000, el nivel más bajo en cuatro años según Frontex, gracias al refuerzo de las fronteras exteriores y las “asociaciones internacionales eficaces”. El desplome fue aún mayor en España, con casi 38.000 entradas detectadas, un 42,6% menos que en 2024, de acuerdo con la información del Ministerio del Interior. La contención y el control de los flujos migratorios irregulares, pactada en los últimos años por Bruselas con países de la ribera sur del Mediterráneo a cambio de ayudas económicas, está surtiendo efecto en la reducción de las cifras de accesos ilegales. Pero tras los datos oficiales se esconden tragedias cotidianas, recientemente desveladas por organizaciones internacionales y humanitarias, que sufren en el Magreb miles de migrantes subsaharianos de paso hacia Europa. Son expulsados al desierto, deportados hacia sus lugares de origen o mueren de hambre y frío sin recibir auxilio tras despeñarse en pasos fronterizos clandestinos.
Un grupo de mujeres asiste a una clase secreta de costura en Bamiyan, la misma ciudad en la que los talibanes volaron en 2001 dos budas monumentales tallados en la roca. Mientras, en un taller clandestino de Kabul, una joven enseña a otra a maquillarse. Y en la unidad de cuidados intensivos neonatales de un hospital en Afganistán, una de las pocas áreas en las que las mujeres pueden trabajar tras el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021, una médica se lava las manos. Todas estas imágenes forman parte del proyecto Si las mujeres afganas desvelaran sus historias, de la fotógrafa italiana Valentina Sinis, segunda finalista del Premio Internacional Luis Valtueña de Fotografía Humanitaria 2025, que convoca Médicos del Mundo y que fue entregado este miércoles
Si la política monetaria fuese una etapa ciclista, la carrera discurriría por esa fase de pelotón agrupado propia de las jornadas llanas, donde nada parece ocurrir y la somnolencia se apodera del espectador. El Banco Central Europeo dejará este jueves los tipos de interés sin cambios por quinta vez consecutiva, cómodo con el ritmo actual del 2%, vigilante pero confiado en que, tras diez subidas de tipos para contener la montaña de la inflación, y ocho recortes posteriores para descender a la normalidad, los tiempos de tregua, pedaleo constante y guardar fuerzas no están tan mal. Tarde o temprano llegará el sprint.
En julio de 1993 Tom Morello y sus otros tres compañeros de Rage Against the Machine irrumpieron desnudos en el escenario del festival Lollapalooza. Su primer disco había salido unos meses antes y aquel era quizá su recital más importante. Les dio igual. Colocaron los instrumentos en el suelo para que produjeran un acople chirriante y se plantaron en el centro del escenario. Los cuatro taparon su boca con cinta aislante. Cada uno llevaba pintada en su pecho una de las letras de PMRC (Parents Music Resource Center), un comité liderado por mujeres de políticos estadounidenses que defendía censurar letras de canciones porque consideraban que el rock “apoyaba y glorificaba la violencia, el consumo de drogas y el suicidio”. Los músicos permanecieron impasibles y como vinieron al mundo durante 15 minutos. Los espectadores al principio aplaudieron, pero luego les abuchearon, deseosos como estaban por escuchar las explosivas canciones de Rage Against the Machine.
Un día cualquiera y sin esperarlo, la bailarina y coreógrafa Jone San Martín (San Sebastián, 59 años) empezó a perder audición. “Al principio no entendía por qué la gente hablaba tan bajo, hasta que personas allegadas me hicieron notar que era yo la que no escuchaba”, explica a este periódico. Tenía 30 años y formaba parte del prestigioso Ballet de Frankfurt, dirigido por William Forsythe. Con 32, empezó a usar audífonos, la sordera era casi total. “Después de un tiempo se lo dije a Bill [Forsythe] y le inspiró la idea de ponernos auriculares a todos los bailarines en la obra Sider. El público no sabía que los bailarines escuchábamos la película Hamlet (1969) mientras bailábamos, así como pautas que nos daba el propio Forsythe”, recuerda. Un gesto coreográfico alrededor de la escucha que confirma la personalidad deslumbrante del creador neoyorquino.
La historia de éxito de Hye-young Pyun (Seúl, 54 años) empezó un poco antes que la expansión global de la cultura surcoreana, del tapiz de poder blando que han dibujado en todas las latitudes. En 2017 ganó el premio Shirley Jackson por su novela El pozo, que ahora Destino publica en español con traducción de Alba Perea. Quedaban dos años para que Parásitos rompiera esquemas en los Oscar, cuatro para que la primera temporada de El juego del calamar disparara las cifras de Netflix a límites desconocidos, siete para que Han Kang coronara esa maniobra con el Nobel de Literatura. Por el camino, cientos de canciones (y algunas películas) de K-Pop, la introducción del kimchi en la dieta y una mirada atónita de los gestores culturales de medio mundo a un país que les llevaba la delantera.
El encuentro azaroso en un mercadillo con una novela llenó de preguntas a Iman Mersal, poeta y profesora egipcia radicada en Canadá. Tardó más de una década en darles respuesta, como atestigua Las huellas de Enayat, una suerte de diario de esa investigación en la que los interrogantes fueron cambiando según avanzaba por las calles de El Cairo, se adentraba en salones y archivos o rebuscaba en internet. Publicado originalmente en 2019, salió en inglés cinco años después y ahora llega la versión en castellano.
Las huellas de EnayatIman Mersal Traducción del árabe de Margarida Castells Criballés Galaxia Gutenberg, 2026 283 páginas, 2250 eurosPublio Ovidio Nasón (43 a. C.-17 d. C.), el poeta romano autor de las Metamorfosis, la obra que desgrana la mitología griega y romana con sus historias sobre las transformaciones de dioses y humanos, murió hace más de dos mil años. Sus versos, sin embargo, continúan atrapando al lector porque las pasiones que canta son también las nuestras: deseo, engaño, lujuria, celos, venganza, dolor, alegrías o tristeza. También porque la influencia de sus casi 250 mitos y leyendas recorre la historia del arte occidental.
Hacía mucho tiempo que Misa Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria, 26 años) no se exhibía como lo hizo el 24 de enero en Castellón en la final de la Supercopa de España ante el Barcelona. La capitana del Madrid dejó un repertorio extraordinario de paradas con el que sostuvo a su equipo en la lucha por el título hasta el minuto 92, cuando Alexia Putellas sentenció el choque desde el punto de penalti al marcar el 2-0. La guardameta defenderá de nuevo la portería de las blancas esta noche en el estadio Alfredo Di Stéfano (21.00; Teledeporte) contra el Barça en los cuartos de final de la Copa de la Reina, pero la futbolista con más partidos en la historia del Real (202) no había disputado ni un solo minuto en un encuentro oficial esta temporada hasta el 16 de octubre.
La naturaleza de los problemas que parecen agobiar a Cristiano Ronaldo en los últimos tiempos la resumió muy bien su actual pareja en la primera temporada de Yo soy Georgina. “Estos muebles son demasiado grandes y no caben en cualquier casa: no puedo poner esto en Wallapop”, se lamentaba la española en plena reforma de la casa que el futbolista tiene en una exclusiva urbanización madrileña. Los cuentos de hadas se enfrentan a los mismos problemas que las vidas más corrientes, al menos desde su punto de vista, y así es como suele comenzar cualquier travesía emocional en el siempre pantanoso terreno de las cristianadas. “Es una persona como tú o como yo”, nos explicaba Georgina antes de perder cobertura. “¡Siempre con el wifi de los cojones, cuatro routers en casa para esto!”.
La eterna aspiración de Francia, ser campeona del mundo, parte por establecer su hegemonía en el Seis Naciones. En el torneo más relevante del ciclo mundialista —se celebra a 18 meses de la cita planetaria en Australia, frente a las excusas del propio año en el que se celebra—, la selección que no ha bajado del segundo puesto en las seis últimas ediciones busca trasladar el brillo de sus mejores hornadas en trofeos, pues ha sido más veces segunda —cuatro— que primera. Con su líder, Antoine Dupont, posiblemente el jugador más desequilibrante del mundo en esta década, recuperado tras romperse los ligamentos cruzados de su rodilla derecha el pasado mes de marzo en Dublín, aspiran a ganar dos títulos seguidos 19 años después, desde que lo hicieran en 2006 y 2007. Con el calendario a favor, Fabien Galthié, el seleccionador que ha puesto de moda sus gafas de pasta, dará galones a los jóvenes con el objetivo de demostrar que tiene fondo de armario para dominar el mundo. Su primera piedra, la visita este jueves de Irlanda a París (21:10, Vamos).
Hasta 2015, el productor y guionista Jordi Gasull, con cuatro Goya y tres Gaudí por películas como Tadeo Jones y Atrapa la Bandera, no tenía ni la más remota idea de qué ocurría dentro y fuera de las pistas en MotoGP. A través del boca a boca, le llegó el potencial de la historia de Jorge Lorenzo, que ese año levantaría su quinto Mundial de motociclismo, el tercero en la categoría reina. Y este periodista de L’Hospitalet de Llobregat reconvertido a cineasta llevó a Dorna, promotora del certamen, una propuesta para rodar un documental centrado en su figura. “Mira, nosotros ya hacemos buenos documentales, pero tú haces buenas películas, ¿por qué no nos traes algo tipo Días de Trueno pero inspirado en el universo de las motos?”, le propusieron desde las oficinas del campeonato.
Gorros tradicionales, capotas de inspiración infantil, verdugos o balaclavas, gorros con bufanda incorporada, incluso pasamontañas. Desde hace varias temporadas los accesorios pensados para combatir el frío cubriendo la cabeza gozan de un lugar destacado en las colecciones invernales de las firmas más codiciadas del momento. Khaite, Loewe, Loro Piana o Gucci proponen las opciones más lujosas, con tres cifras de precio y confeccionadas en cashmere, piel de oveja o lana de yak, todos tejidos pensados para abrigarnos al máximo. El gorro es, sin duda, sinónimo de invierno y su uso se multiplica a partir de noviembre (en este mes se disparan las búsquedas de estos complementos, según Google Trends, y es que más allá de ser un complemento muy de moda se trata de una pieza clave para mantener el calor corporal. En este sentido, hace unas semanas el diario The Guardian se preguntaba en su sección Is it true that…? (¿Es verdad que….?), dedicada a cuestionar y analizar ciertas creencias y falsos mitos, si el calor corporal se perdía especialmente al llevar la cabeza al descubierto. El artículo mencionaba un estudio del British Medical Journal donde se señalaba que la menor grasa presente en la cabeza influía en el hecho de que en esta parte del cuerpo se perdiera más calor. No obstante, también se refería otro experimento en el que se sumergió la cabeza en agua fría a varias personas para comprobar si el cuerpo bajaba su temperatura más rápido al enfriar la cabeza que cualquier otra parte del cuerpo, algo que no sucedía.
Emilia Clarke (Londres, 39 años) lo tiene asumido: siempre será Daenerys de Juego de tronos. “Estoy empezando a darme cuenta de que, para bien o para mal, no importa cuántos trabajos haga en mi vida ni cuánto tiempo tenga la fortuna de ser actriz: ese será el titular de mi lápida”, cuenta a EL PAÍS por videollamada. La entrevista, a mediados de enero, es por la nueva serie que protagoniza, Ponies (SkyShowtime), pero ella asume con una sonrisa, y cierta resignación, las preguntas sobre su papel más conocido. ¿Cree que alguna vez podrá quitarse el peso de haber sido la madre de dragones? “Oh, no es una carga, pero creo que nunca lo haré. Y no creo que sea la peor cosa del mundo. Fue una experiencia preciosa y una oportunidad loca y me siento muy agradecida por ello. Ahora miro atrás a Juego de tronos y es como recuerdas tu tiempo en el instituto. Seguro que tienes sentimientos mezclados sobre esos años. A veces fue divertido y a veces apestó. Así fue”, confiesa la actriz. “Pero si descarto a Daenerys de mi vida, entonces me descarto a mí y mis 20, y no quiero hacerlo porque lo pasé genial”, añade.
El fondo soberano de España va tomando forma. El vehículo, denominado España Crece, contará no solo con los 10.500 millones de euros en préstamos sin utilizar procedentes del Plan de Recuperación. Manuel Illueca, presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), el organismo que se encargará en la práctica de gestionar el dinero, ha revelado que contará con 2.800 millones de euros adicionales en forma de transferencias que no tendrán que devolverse. El banco público empleará una parte de ese dinero en aportar el capital necesario para construir vivienda de alquiler a precios asequibles.