“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Menudo carrusel. En una semana, Donald Trump bombardea Caracas, secuestra un jefe de Estado, amenaza con anexionarse Groenlandia y entrar en Cuba, Colombia e Irán. Su policía política asesina a una mujer, ciudadana estadounidense, en Minneapolis. No es caos, es un sistema, el de un poder que muere si se detiene y solo conoce dos estados: avanzar o colapsar. Mientras la democracia se sostiene en la pausa institucional, el poder del autócrata lo hace en el movimiento. En la tradición liberal, el poder es un mal necesario: se limita, se canaliza, se justifica por el procedimiento y se ejerce para algo. Aquí el poder no gobierna: irrumpe. No administra: se impone. Es músculo en tensión permanente. Y un poder que solo existe para sí mismo necesita algo contra lo que existir: enemigos fuera para unificar, enemigos dentro para disciplinar. Los primeros legitiman la expansión; los segundos garantizan el silencio. Por eso Caracas y Minneapolis son estaciones de un mismo trayecto. Fuera, el autócrata con petróleo que estorba. Dentro, la ciudadana que observa y documenta. El mensaje es idéntico y brutal: quien desafía el monopolio del poder deja de ser sujeto político y pasa a ser un problema a resolver.
Nuestra época acelerada contempla estupefacta como Estados Unidos regresa a la época de la depredación belicosa e imperial que dominó el espacio europeo y atlántico en el siglo XIX hasta el brutal enfrentamiento continental en las dos grandes guerras entre 1914 y 1945. Nacido como república democrática de una contienda revolucionaria contra la monarquía británica, ahora está mimetizándose en una autocracia también imperial como las que dominaron Europa y colonizaron el continente americano, preparada para disputar la hegemonía global con Rusia y China, al igual que hicieron los imperios europeos tanto en su continente como en ultramar.
‘La nación imperial (1750-1918)’Josep Maria Fradera (Edhasa, 2015)‘The Monroe Doctrine: Empire and Nation in Nineteenth-Century America’Jay Sexton (MacMillan, 2011)‘Trump, Venezuela and the doctrine that wouldn’t die’Greg Grandin, ‘Financial Times’, 10 de enero.“Alrededor de mí todo es música”. “Eso de que si soy o no roquera siempre me ha dado igual”. “Siempre he navegado en muchos mares”. Es Luz Casal hablando. Tiene 67 años, es gallega (y asturiana). Su nuevo disco, Me voy a permitir, es un desafío musical y humano. Es el primero que publica desde que el Rey le concedió el título de marquesa de Luz y Paz, en junio del año pasado. En Toledo, el pasado 2 de enero, estrenó la gira. El 17 de enero hace el estreno mayor en el Movistar Arena de Madrid, dentro del festival Inverfest. Ella (música de Charles Aznavour) forma parte de las canciones del disco nuevo, y en este caso la acompaña Carla Bruni, cantante italiana y esposa del expresidente francés Nicolas Sarkozy.
La imagen concentra todo el horror de la Shoah: un nazi apunta a la cabeza de un hombre, que mira a la cámara con una expresión casi desafiante. Otros soldados alemanes, incluso un civil, contemplan la escena sin mostrarse especialmente impresionados. Es una imagen del mal absoluto. Ante la persona que va a ser asesinada se abre el abismo de una fosa común llena de cadáveres. Esta fotografía, tomada en Ucrania en 1941, resume el llamado Holocausto de las balas y es una de las más conocidas del genocidio que sufrieron los judíos bajo el nazismo. Hasta ahora no se conocía el nombre del asesino. Sin embargo, gracias a la inteligencia artificial y a la colaboración de dos familiares, el historiador alemán Jürgen Matthäus ha logrado identificar al perpetrador: Jakobus Onnen, que tenía 34 años en el momento de los hechos y que murió en 1943 durante un ataque de partisanos soviéticos. La víctima, en cambio, sigue siendo desconocida. Matthäus publicó su hallazgo en un artículo en la revista especializada Zeitschrift für Geschichtswissenschaft (Revista de Historia).
“Este es Sergio, está mal de la olla, va de antipsicóticos, es un yonki cocainómano y es muy divertido, como yo”, decía Simón Pérez, el influencer célebre por hablar de hipotecas y abusar de la cocaína, en un directo en YouTube en octubre. Estaba presentando a Sergio Jiménez, de 37 años, que el pasado 31 de diciembre murió en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) durante un posible reto en directo en el que consumía drogas y alcohol, según sus familiares. Es la primera muerte de este tipo en España.
Cita a primera hora de la mañana en el café más concurrido de la exclusiva urbanización madrileña de la Moraleja, donde desayuna muchos días y donde nadie se sorprende de estar mesa con mesa con una celebridad del pop con dos millones de seguidores en Instagram y millones de reproducciones en Spotify y YouTube. La acompañan tres colaboradoras que se retiran discretamente durante la entrevista, pero que la escoltan y que marcan al fotógrafo durante la sesión de fotos, que parece preocuparles más que la charla. Menuda de estatura, con una espléndida melena rubia y la piel resplandeciente de sus 28 años y sus cuidados estéticos, Ana Mena ni apabulla ni se hace pequeñita ante nadie y, sospecho, ante nada. Mira a los ojos, llama a la periodista, que podría ser su madre, por su nombre de pila y parece genuinamente interesada en la conversación. Ni rastro de las ínfulas y los dengues de otras estrellas de la música y la pantalla. Tablas le sobran.
LA MENA Y LA GANGAA Ana Mena (Estepona, Málaga, 28 años) le encantaban desde pequeña las coplas -Antonio Molina, Rocío Jurado, Marifé de Triana- flamencas que se escuchaban en su casa, pero no solo. También los temazos de los y las cantantes italianos -Mina, Sandro Giacobbi, Zuchero- que les gustaban a sus padres. Ella misma cuenta que se recuerda de niña emocionada hasta las lágrimas o loca de contenta escuchándolos y queriendo ser como ellos, cantantes que, además de cantar, interpretaban sus canciones. Y a ello se puso. A los 8 años, su insistencia convenció a su madre para presentarse al concurso de talentos infantiles, Veo, veo, que ganó, y, desde entonces, no ha parado de perseguir su empeño. Alguno de sus grandes éxitos, como Madrid city o Música ligera son algunas de las canciones españolas más escuchadas en plataformas. Ahora, coprotagoniza la película Ídolos, junto a Mario Casas, dirigidos por Mat Whitecross.
Recordar fue su maldición. En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges narra la historia de un gaucho uruguayo que, tras un accidente de caballo, desarrolla una memoria absoluta. Funes podía aprender idiomas y recitar libros de memoria. Recordar un día le llevaba un día entero, pues en su mente se acumulaban todos los detalles en su más detallada intrascendencia. El pobre desgraciado veía esto como un don, pero a medida que avanza su historia, se revela más bien como una maldición, pues recordar con tanto detalle le impedía distinguir lo sustancial de lo superfluo.
El año acabó con incesantes rumores sobre un posible adelanto electoral y la caída definitiva de Pedro Sánchez y el nuevo año arranca con el Gobierno enfrascado en demostrar exactamente lo contrario: que tiene mucha agenda, que va a seguir, que está cerrando negociaciones importantes con sus socios para mantener la legislatura y que puede volver a controlar la situación.
El Gobierno ha puesto sobre la mesa la propuesta de reforma del sistema de financiación autonómico tras un año y medio de tensas negociaciones entre el PSOE y ERC, pero se ha dejado por el camino mucho de lo contenido en aquel primer documento donde los independentistas reclamaban una financiación singular para Cataluña. De concretarse el nuevo modelo se trataría más bien de una evolución del esquema actual, en una óptica federalista y con recursos récord, que sí favorece a Cataluña, pero no supone aquella ruptura total con el esquema vigente que los independentistas llegaron a exigir.
Alberto Núñez Feijóo reunió este domingo a sus diputados y senadores nacionales, parlamentarios autonómicos y europeos para exhibir músculo electoral ante el carrusel de comicios que arranca en menos de un mes con las autonómicas de Aragón. El lugar escogido fue A Coruña, donde paraban al líder del PP por la calle jóvenes que querían fotografiarse con él y que aseguraban ser votantes suyos. En otros territorios, es Vox el partido que está disparado en intención de voto entre los hombres de 18 a los 40 años, pero en Galicia, la formación ultra no cuenta con un solo escaño en el Parlamento regional. La única comunidad en toda España. Hasta ese remanso de paz trasladó Feijóo el inicio del curso político: “Los españoles están enfadados. Yo también. Pero también estoy ilusionado y es el momento de ilusionar a los españoles”, dijo a puerta cerrada ante el plenario.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
La muerte de la ciudadana estadounidense Renee Good, de 37 años, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) en la ciudad de Minneapolis el pasado miércoles ha llevado a un punto álgido la indignación de una parte de la población, que asiste con frustración a la campaña antiinmigración del presidente Donald Trump. Manifestaciones y vigilias se han multiplicado por todo el país desde el suceso, la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de tantos ciudadanos que se oponen a las políticas de una Administración que justifica los abusos del ICE.
Desempolven las alfombras rojas y las lentejuelas, y aguanten la respiración. Porque este domingo se celebran los Globos de Oro, una de las grandes citas de Hollywood con el mundo del cine. Pero no solo. La entrega de los galardones marca también el arranque de la larga, intensa y muy mediática temporada de premios del cine (y la televisión), que durará dos meses, hasta que se entreguen los Oscar el domingo 15 de marzo. Con la excepción de la edición de 2021, en plena pandemia, hacía dos décadas que los premios gordos de la Academia de Cine no se celebraban tan tarde, dando lugar a una de las temporadas más extensas que se recuerdan en años. Y este año, como viene ocurriendo en los últimos años, con alta presencia latina y española, gracias al mexicano Diego Luna por Andor, a Frankenstein de su compatriota Guillermo del Toro y a Sirât, del español Oliver Laxe.
Cada época elige sus metáforas favoritas. Hoy triunfa en occidente la imagen de la fortaleza asediada. En tiempos convulsos, el mundo privilegiado sueña con alambradas, puentes levadizos y fosos con cocodrilos. Cuando la inquietud por lo impredecible es demasiado agotadora, deseamos refugios inexpugnables. Si poseer una vivienda está fuera del alcance de la mayoría, al menos podemos construirle un castillo a la identidad.
Ya está, hemos llegado a ese momento en que la extrema derecha nos explica qué es la clase trabajadora. Es excitante asistir al inaudito espectáculo de cómo alguien que por norma niega los derechos conquistados de esa misma clase aborda un discurso casi romántico sobre lo que el pueblo espera. ¿Qué quiere la pobre gente?, se pregunta retóricamente el iluminado: la gente humilde (suena un violín de fondo) quiere tener su pisito, su boca de metro cerca, quiere paz, seguridad, no quiere que violenten sus tradiciones, quiere escuchar el mismo idioma al vecino, quiere y tiene derecho a que el vecino se le parezca.
La calidad humana se transparenta en los momentos de crisis grave. Y más en un líder político. Es cuando más nos importa si su conducta coincide o contradice los principios y valores que proclama como propios. Y de cuya ausencia acusa a los demás.
“Estaba esperando esta pregunta”. El redactor jefe de Fotografía, Moeh Atitar, no se extrañó el lunes al conocer las dudas de varios lectores sobre las imágenes que retratan a Nicolás Maduro esposado y escoltado por agentes de la Administración para el Control de las Drogas estadounidense (DEA en sus siglas en inglés) en Nueva York, publicadas el 5 de enero en la edición de papel. En la primera página del periódico de ese día, la foto principal recoge al mandatario venezolano sentado, con ambos pulgares levantados, y rodeado de policías, cuyos rostros resultan irreconocibles al estar pixelados. Pero en la página siguiente, la instantánea muestra a una decena de guardias con la cara nítida que custodian a Maduro por la pista de aterrizaje del aeropuerto.
Las reacciones de nuestras fuerzas políticas a la intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela han vuelto a sacar a la luz nuestras muchas discrepancias en política internacional. Yo me sumo a la crítica oficial del Gobierno, una de las más contundentes en Europa en su condena de la operación militar de Donald Trump. Desde luego, esa actitud no está reñida con la crítica al régimen bolivariano, pero recurrir a la defensa del derecho internacional era la única actitud sostenible. Más radical fue Podemos, cuando por boca de Ione Belarra apeló a la necesidad de abandonar la OTAN e incluso romper relaciones con Estados Unidos. Lo que llama la atención de esta reacción tan hiperbólica es su contraste radical ante lo que sucede en Ucrania. No se entiende su indiferencia ante el sufrimiento de los ucranios. O, si es porque defienden la causa del Kremlin, el de los propios rusos de a pie. Ya han muerto en este conflicto más soldados de Putin que estadounidenses a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. Su crítica genérica a la guerra sin señalar al responsable de haberla provocado recuerda más a la sempiterna posición del Vaticano que a la de una fuerza política responsable.
Desde hace tres años, José Yélamo (Cádiz, 41 años) se asoma cada sábado por la noche en laSexta Xplica para moderar en directo debates ciudadanos y contar la actualidad de la semana junto a un grupo de expertos. Justo cuando el programa se encuentra en máximos históricos de audiencia, el periodista sorprende siendo uno de los participantes de El desafío en Antena 3, compitiendo en pruebas extremas con personajes del mundo del corazón, actores y estrellas de redes sociales. Amigo íntimo del presentador del espacio, Roberto Leal, asegura haberse enamorado del formato antes de convertirse en concursante.
Después de los días de buena mar y cielos despejados, Javier Benavente, presidente del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, sabe qué pasará justo después: “Que decenas o cientos de bidones de gasolina aparecen flotando en la playa de la Punta del Boquerón”. Ese arenal salvaje, protegido y de difícil acceso —ubicado en San Fernando— dista mucho de ser una excepción. Desde el Parque Nacional de Doñana, en Huelva, al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en Almería, los desechos del narco en forma de petacas de combustible o narcolanchas abandonadas se han convertido en un problema “que cada vez va a peor”, como confirma la Consejería de Sostenibilidad y Medioambiente de la Junta de Andalucía.