“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pidió a sus ministros a finales de año que activaran las medidas sociales dependientes de sus departamentos que no exigieran aprobación parlamentaria. Con ello, Sánchez pretende mantener en marcha la actividad legislativa del Gobierno pese la gran dificultad que está encontrando para conseguir los apoyos necesarios para aprobar nuevas leyes en el Congreso. De momento, y a la espera de saber qué medidas concretas quieren impulsar desde La Moncloa, hay varias iniciativas que no requieren pasar por el Parlamento y que tienen un marcado carácter sociolaboral. Afectan tanto a ministerios socialistas como a los que dirigen ministros de Sumar y están en distintas fases para su aprobación. Entre estas medidas se encuentran la regulación del registro horario en las empresas, las nuevas normas para la jubilación flexible o los cambios en la regulación del salario mínimo, entre otras.
En 2015 los economistas estadounidenses George A. Akerlof y Robert J Shiller, escribieron Phishing for Phools, publicado al año siguiente en España con el título Economía de manipulación. Los autores, galardonados con el premio del Banco de Suecia, conocido como Nobel de Economía, explican cómo “la economía de la manipulación encarece significativamente lo que tenemos que pagar por casas y viviendas que son las mayores compras que como consumidores haremos en nuestras vidas y, como las tarjetas de crédito nos embaucan para gastar considerablemente más en nuestro día a día”. Ambos explicitan que escribieron el libro para “los consumidores, que necesitan mantenerse alerta contra una multitud de trucos a los que se les somete”.
Las demandas contra empresas de inteligencia artificial por su papel en conductas suicidas son cada vez más crecientes. En Estados Unidos, Google y Character.AI han alcanzado un acuerdo extrajudicial tras la denuncia de una madre cuyo hijo de 14 años se suicidó después de mantener durante meses una relación emocional con un chatbot inspirado en Juego de Tronos, que se hacía pasar por una persona real e incluso por un terapeuta. El menor llegó a expresar ideas suicidas en esas conversaciones. El caso se suma a otros similares y marca un punto de inflexión: por primera vez, la justicia empieza a examinar hasta qué punto las plataformas de IA son responsables a la hora de evitar suicidios.
Realizan:Presenta:Diseño de sonido:Elisabeth Búa
Edición:Ana Ribera
Coordina:José Juan Morales
Dirige:Ana Alonso
Sintonía:Jorge Magaz
La industria de las telecomunicaciones en España vive actualmente una paradoja absoluta en la que, mientras el consumo de datos y la conectividad baten récords históricos, las plantillas de los operadores tradicionales se encogen de forma drástica año tras año, configurando un escenario marcado por la profunda reestructuración y la inestabilidad. En este contexto de máxima incertidumbre para los trabajadores del sector, la operadora de origen rumano Digi ha decidido escribir una historia radicalmente distinta, convirtiéndose en el gran refugio laboral de las telecomunicaciones y consolidándose como el único gran motor disruptor del mercado español tras arrebatar casi un millón de clientes a sus rivales en el último año.
Cuando a La Chola le dijeron que iba a conocer a la reina Letizia, no durmió muy bien. “Nos avisaron de Casa Real que ella iba a venir a nuestro stand de Arco, y me pasé la noche pensando qué le podía decir sin parecer un cliché de artista política latinoamericana. Ya sabés, pensé que debía ser más fina. Me dije: muy bien, vos sos la reina, pero en este stand la reina soy yo. Y entonces vi que justo se cumplía el 530º aniversario del llamado descubrimiento de América”. En efecto, a la mañana siguiente allí se acercó la reina Letizia, y entre sus acuarelas figurativas con mensajes anticolonialistas, en lugar de hacer la reverencia que le habían sugerido, La Chola le dirigió el siguiente saludo: “Letizia, nos encontramos 530 años después”.
¿Qué será Lázaro de mayor? Lo que haya sido Lazarillo. La literatura nos enseña el respeto que merecen los niños y el valor de la educación a la hora de valorar nuestros destinos. Debemos recibir con entusiasmo los acuerdos del Gobierno con la Iglesia para hacerle justicia a las víctimas de la pederastia sacerdotal. Reconocer que somos vulnerables es la mejor manera de defender la convivencia y de recuperar la fe en el futuro. Quizá convendría aprovechar estos debates para defender también la importancia de la sexualidad. Sería bueno que la Iglesia Católica comprendiese que la castidad, entendida como un sacrificio divino, es un mandato antihumano y que la represión sexual tiene consecuencias muy negativas. Significaría un paso adelante que los católicos aceptaran que se puede unir la vocación sacerdotal con el valor humano del sexo, algo inseparable del pan, el vino y los peces.
Esto solo acaba de empezar. Aun siendo todo arbitrario en la organización del tiempo, nadie puede sustraerse a la fuerza de los hitos construidos a lo largo de la historia. Ahí está, junto al año concluido y el atropellado comienzo del nuevo, nuestro primer cuarto de siglo XXI, que nos invita a mirar atrás para intuir el rumbo y el ritmo del tercer milenio.
El PP no va a dar demasiadas oportunidades a una negociación para explorar un acuerdo sobre un modelo de financiación autonómica. Explorar, no acordar, para escuchar y contraponer propuestas. Tampoco 2026 parece que vaya a ser el año en el que PP y PSOE puedan abordar la reforma del sistema, que no se renueva desde 2009 a pesar del pacto escrito, una ley, que recogía la revisión quinquenal de lo acordado. Eso debía haber ocurrido en 2013.
Los recientes resultados de Vox en las elecciones extremeñas, en las que pasó de 5 a 11 escaños con un candidato que era muy poco conocido ―a una semana de los comicios, solo el 34,1% sabía su nombre, Óscar Fernández―, son un reflejo de la fuerza creciente de la extrema derecha en España. Así lo refleja el último barómetro del instituto 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, que sitúa al partido de Santiago Abascal en una estimación de voto de casi el 18%, es decir, 5,5 puntos más que en las últimas generales, cuando se quedaron a apenas seis diputados de sumar mayoría absoluta con el PP.
El “régimen narcoterrorista debe rendirse”, proclamaba Santiago Abascal, presidente de Vox, tras el ataque de EE UU contra Venezuela que descabezó al régimen chavista el 3 de enero. Dos días después, en TVE, le preguntaron a Jorge Buxadé, una voz decisiva del partido para fijar posiciones internacionales, cómo valoraba “el papel que va a tener Delcy Rodríguez”. Tras una digresión sobre Santos Cerdán, la aerolínea Plus Ultra y José Luis Rodríguez Zapatero, Buxadé acabó diciendo: “Delcy Rodríguez tiene que decidir si va a continuar con el sufrimiento del pueblo venezolano o va a ayudar a esa restauración de la democracia”.
El modelo sanitario que la mayoría de la población prefiere para el futuro es el de una sanidad pública reforzada, muy por encima de un sistema mixto público-privado o un mayor protagonismo del sector privado. Así, una mayoría considera que los recursos actualmente destinados a la sanidad pública son insuficientes para garantizar su correcto funcionamiento. En este sentido, son más las personas dispuestas a pagar más impuestos para mejorar el sistema que aquellas que optarían por reducir la carga fiscal, incluso si ello supusiera un deterioro de la calidad asistencial.
El 67,5% de los españoles cree que es necesario reforzar la sanidad pública. Esta posición es mayoritaria entre los votantes de los cinco grandes partidos políticos nacionales, aunque muy superior entre los de izquierdas (en torno al 80%-81% entre los de PSOE, Sumar y Podemos) que en los de derechas: un 60,1% entre los del PP y un 53,7% en los de Vox, según la última encuesta del instituto 40dB. para la EL PAÍS y la SER.
Nuria Martín, empresaria, de 42 años, sacó en junio a sus hijas del colegio concertado al que iban en San Sebastián de los Reyes, el municipio del norte de Madrid donde viven, y las cambió a otro privado en busca de una metodología menos “machaca, como de oposición”, y de mejores servicios complementarios, como el de enfermería. Puestos a pagar, se decidió a hacerlo por la gama superior, y su caso es menos infrecuente de lo que podría parecer. En un contexto de fuerte caída de la natalidad, la enseñanza concertada está perdiendo terreno ante la pública y, sobre todo, ante la privada sin subvencionar.
La diáspora venezolana contempló el sábado 3 de enero con asombro, incertidumbre —y muchos, según cuentan, ilusión— el ataque de Estados Unidos a Caracas y el apresamiento del presidente Nicolás Maduro. En la última década, más de ocho millones de personas escaparon de un país que ahora cuenta poco más de 28 millones. Esto da una idea de la sangría que ha experimentado Venezuela. Huyeron de la represión chavista pero también del estrangulamiento económico. Muchos de estos exiliados ven las noticias con la esperanza de volver. Otros asumen que el regreso es ya imposible, pero asisten con la misma expectación e interés a las informaciones que llegan desde su país. Esta es la historia de 11 de ellos.
La tarde del 2 de enero, Nicolás Maduro se quitó el chándal, se puso un traje y una corbata roja y abrió los salones del palacio de Miraflores para recibir a Qui Xiaoqi, el enviado especial a Venezuela del presidente chino, Xi Jinping. Durante la ceremonia, ambas delegaciones intercambiaron algunos regalos, entre ellos, un caballo de cerámica. Cuando llegó a sus manos, Maduro aprovechó para soltar un chiste: “Venezuela y China, vamos cabalgando, la unión perfecta a toda prueba en todo momento. Siempre victoriosos”, dijo exhibiendo caribeñismo ante la fría delegación oriental. Solo 48 horas después de aquellas risas, la imagen —todavía impensable hace apenas una semana— de Maduro entrando esposado en un tribunal de Nueva York, comenzó a circular en los despachos diplomáticos, mientras en Venezuela se normalizaba una palabra hasta entonces inimaginable: “Transición”.
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, tendrá esta semana una reunión personal con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según ha confirmado la Casa Blanca. La conversación persigue llenar el vacío que ha producido el paradójico distanciamiento entre ambos en el momento más álgido, acaso decisivo, de la crisis venezolana, una vez que Nicolás Maduro ha sido sacado a la fuerza del poder.
Cuando Marina L. despertó aquel mediodía de diciembre de 2016, estaba desnuda en una habitación a oscuras. Consiguió abrir la puerta a tientas y llegar a un salón en el que se encontró con su amiga. “Estaba en el sofá, con dos chicos, parecía medio ida”, recuerda. Ella no los conocía y le llamó la atención la “ausencia de efectos personales” del piso. Preguntó de quién era la casa. Su amiga tampoco lo sabía. Se vistieron y apenas hablaron con ellos. Uno de ellos llamó a un taxi y ellas bajaron a la calle a esperarlo. “Nos sentamos en una acera y fue cuando [ella] me dijo: tienes el cuello marcado”, recuerda Marina L. Dos semanas después, en una comisaría de Pamplona, su amiga declaró que de aquella madrugada solo recordaba los gritos de Marina y que ella misma tenía “flashes” en los que se veía manteniendo relaciones sexuales, sin saber por qué.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, intenta desactivar uno por uno los argumentos que el presidente estadounidense Donald Trump aduce para justificar la anexión de Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca. La socialdemócrata Federiksen propuso este domingo que la Alianza Atlántica refuerce la seguridad del Ártico. Y dijo que esta sería la manera de evitar que potencias rivales amenacen a Estados Unidos y a sus aliados en esta zona.
El frente soviético de la Segunda Guerra Mundial, la Gran Guerra Patria para los rusos, duró 1.418 días. La “operación militar especial para la defensa de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk”, como llamó Vladímir Vladímirovich Putin a su invasión de Ucrania, alcanza este lunes los 1.418 días. Casi cuatro años de guerra que en el teatro soviético supusieron la derrota del Tercer Reich desde Moscú y el Volga hasta Berlín, mientras que la campaña actual del Kremlin sigue enquistada en Donbás.