“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Esta isla turística del tamaño de Ibiza se prepara por si al enemigo se le ocurriera atacar. En los últimos meses han llegado más soldados. Se construyen nuevos hangares en la base militar. La semana pasada se estrenaron 11 nuevos vehículos blindados que deben disuadir cualquier intento de invasión. Dinamarca es un país pequeño y no quiere arriesgarse a que una potencia nuclear devore un trozo de su territorio.
Un investigado por sumisión química en el caso que le costó a España una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) presumió, en un grupo de WhatsApp que administraba, de “jugar al límite de lo legal”. Al responder a otro miembro que le pedía que diera señales tras las detenciones de los condenados de La Manada en Pamplona, el investigado, llamado David y cuñado de un policía, dijo: “Yo no fuerzo. Solo un poco”. “Otro integrante del grupo se muestra tranquilo, en otro mensaje, al apuntar que para encontrar una prueba tendrían que analizarles el cubata.
El orden internacional que se construyó tras el final de la Guerra Fría parece definitivamente acabado. En los años noventa del siglo pasado, una vez producido el colapso del bloque soviético, Estados Unidos quedó como la única superpotencia. El mundo se volvió unipolar y bajo el dominio norteamericano hubo, por un lado, una aceleración de la globalización capitalista, y por otro, una expansión espectacular de los regímenes democráticos. Los problemas de seguridad quedaron reducidos al terrorismo, pasando a un segundo plano las tensiones geoestratégicas que habían marcado las épocas anteriores.
Después de haber hecho 50 largos, me quité el gorro de goma y las gafas empañadas. El agua de Madrid, esa comunidad autónoma que está convenciendo a todo un país de que lo pagado por todos no hace falta, también es buena para flotar en ella. Por los ventanales entraba la luz de un día tan limpio como helado. Pulsé un sensor y un chorro me cayó encima con ímpetu. Ardía, pero no quemaba. Me maravillé ante el milagro del vapor pagado con mis impuestos y gocé durante un buen rato. Sentí flojera en las piernas y el cerebro reblandecido y, mientras me desenredaba el pelo, me acordé de que Trump firmó en abril una orden por sus santos cojones para subir la presión del agua de las duchas calientes. Jugada maestra. El placer hace digerible el sadismo. La tensión que había acumulado en el cuerpo y las ideas funestas a las que les había dado vueltas escuchando las noticias enloquecidas se habían quedado en el fondo de la piscina y, aun así, no conseguí dejar de pensar en el hombre que se ha adueñado de nuestras cabezas. El que dice que el único límite para sus acciones es su imaginación y su moral. Kafka fue a nadar la tarde que Alemania le declaró la guerra a Rusia. Yo fui por la mañana, la semana que Estados Unidos bombardeó Venezuela. Regresé a casa paseando por la Ciudad Universitaria: había corredores dejando que los colmillos del sol de invierno les mordiesen los músculos y parejas paseando a sus perros ufanos. Silencio entre los templos del saber. Las marcas que las balas de la Guerra Civil dejaron en la piedra de los edificios de la avenida Complutense aún estaban ahí. ¿Cuántas bombas hacen falta para derruir una universidad pública? Pero yo seguía intentando driblar el mismo pensamiento intrusivo, el del decreto de las duchas calientes. ¿Qué da más miedo, un plutócrata que controla la mayor fuerza militar del planeta o un neoliberal que usa como arma los placeres humildes que en el primer mundo damos por sentado?
Desde la formación del Gobierno de coalición a finales de 2019, la vivienda ha sido uno de los asuntos centrales de la disputa interna. Esta fue de las cuestiones centrales ya del 15M en 2011, del que acabó surgiendo Podemos y otros movimientos a la izquierda del PSOE ahora fraccionada entre Sumar y el partido de Ione Belarra. De nuevo, la vivienda coloca la coalición en un momento de tensión política importante, aunque Pedro Sánchez trató de restar hierro al asunto este lunes en La Moncloa y confió en poder resolverlo internamente. La discusión es política y casi la misma desde 2019 ―cómo intervenir el mercado de la vivienda, en especial el del alquiler― pero ahora también jurídica.
La Fiscalía Europea ultima un informe para determinar si el empresario Juan Carlos Barrabés —imputado tanto por la Fiscalía Europea como por el juez que investiga a Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno— recibió trato de favor en la adjudicación de contratos públicos por importe de 8,4 millones de euros. Un perito de Hacienda ya realizó un informe rubricado el pasado mes de agosto en el que detectaba “irregularidades” en las adjudicaciones que Red.es (empresa dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública) comprometió a las empresas de Barrabés. Ahora, el juez de garantías de la Audiencia Nacional, Antonio Piña, ha obligado a los fiscales a que admitan la petición de Barrabés y amplíen esta pericial para determinar si la fórmula utilizada para resolver los concursos públicos estuvo realmente “adulterada” o si, en realidad, se utilizaba en otros procedimientos.
Una frase grabada refulge con brillos metálicos en la motosierra que decora el despacho de Javier Milei, el presidente de Argentina. “Las fuerzas del cielo”. Esas cuatro palabras, esculpidas en el objeto que simboliza la política de recortes del líder americano, presiden su cita de la pasada semana con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en viaje privado. Nada es casual. Ni esa escenografía, ni la reunión. Porque la baronesa, que ha viajado múltiples veces a América, Asia y Europa desde que llegó al poder, en agosto de 2019, sabe que su apuesta por la acción exterior, justificada en su intento de atraer inversiones, le proporciona un altavoz y una proyección que la distinguen del resto de presidentes autonómicos. Al tiempo, citas como la de Milei le permiten competir con Vox por ser referente en España de quienes coinciden con él, o con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con un efecto secundario clave: su estrategia afecta a la figura de Alberto Núñez Feijóo, el presidente de su partido (PP), centrado en la oposición parlamentaria al gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) y cuya agenda internacional, puntual pero de primer nivel, acaba opacada por la actividad constante de la baronesa.
2.500 personas comparten archivos ilegales con imágenes de sexo con menores —o entre ellos o con adultos— desde dispositivos informáticos a través de programas como Emule o BitTorrent en toda España a las 10.30 de una mañana laborable. La cifra, que se mantiene bastante estable, se monitoriza desde las dependencias policiales de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional, en Madrid. En la pantalla del ordenador del subinspector Eduardo Casas van brotando chinchetas rojas como champiñones sobre un mapa de la península. Se acumulan especialmente en Madrid y Barcelona, y las zonas de costa. Casas trabaja en uno de los tres grupos de Protección al Menor encargados de buscar a quienes comparten pornografía infantil en internet e investigar las agresiones sexuales a menores, unos casos que tienen la “máxima prioridad”.
Durante la pasada década, Andy & Lucas lograron mayor notoriedad por sus polémicas que por sus canciones. Desde que en 2010, con el apoyo de la familia, dedicaran a la desaparecida Marta del Castillo el tema Pido la palabra, el dúo empezó a exhibir en sus conciertos imágenes de otras víctimas como Diana Quer o Gabriel Cruz junto a mensajes como “Justicia ya”, hasta que la madre del último, en un comunicado, solicitó a los músicos que dejaran de usar el rostro de su hijo. La reacción de Lucas fue sorprendente: malhumorado y en vídeo, el gaditano afeó a la madre del niño asesinado su petición, así como una supuesta preferencia de ella por hacerse “fotos con los políticos”. En 2018, de nuevo, Lucas provocó un escándalo en un pueblo de Granada al acusar desde el escenario a la concejala de Festejos de ser una “mamarracha” e ir “ciega perdida”, después de que, según la alcaldesa, el Ayuntamiento rechazara cerrar dos baños públicos para ellos.
Cuando en 2008, después de ocho años casados, Molly Roden Winter (Illinois, 53 años) le propuso a su marido abrir su matrimonio, en realidad no tenía la más remota idea de lo que estaba pidiendo o, al menos, de lo que le esperaba. “Matrimonio abierto”: nunca dos palabras juntas se contradijeron más la una a la otra. La idea de casarse con una sola persona y, en teoría, para siempre, parece no casar bien con un concepto que sugiere libertad y variedad de opciones. El viaje que emprendió Winter cuando decidió abrir su relación no solo la llevó a reconciliar esos dos términos, sino a desmontar una a una algunas de las ideas asociadas a las relaciones abiertas y a encontrar en las suyas una versión de sí misma más segura y consciente. Lo cuenta ella misma en ¡Más! Memorias de un matrimonio abierto (Gatopardo, 2025), un libro divertidísimo, escrito en una primera persona sin filtros que sonroja y enternece por momentos.
Bedroom pop, breakbeat, hyperpop, trip hop… Pocas artistas escapan tanto a las etiquetas como Ganges, el proyecto de Teresa Gutiérrez (Santander, 35 años). “Escúchala y decide tú el género”, responde ante la cantidad de definiciones que le han colgado. En su música no faltan una base electrónica, letras irónicas y el piano, su compañero desde los años de conservatorio, donde se empapó de Debussy o Satie. Su éxito actual es fruto de muchos bolos (es parte de AIE, colectivo que defiende la propiedad intelectual de los músicos y promueve el circuito de directos AIEnRUTa, en cuyo 30º aniversario actuó) y un camino repleto de “altibajos y dudas”, hasta pensar que no viviría de la música: “Pero la vida me fue llevando ahí y ahora me parece absurdo pensar en vivir sin ella”.
Fiscales del Departamento de Justicia del Gobierno de Donald Trump han abierto una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en lo que supone el último y más grave paso de la ofensiva lanzada por el presidente de Estados Unidos contra la independencia del banco central. Los sobrecostes en las obras de renovación de la sede de la Fed y el testimonio al respecto que Powell prestó en el Senado son solo los pretextos para tratar de incriminarle sin base alguna. La verdadera razón de las acusaciones es su negativa a plegarse a la intimidación y a la presión para bajar los tipos de interés al ritmo que marquen los caprichos de Trump.
Si 2025 fue un año terrible para Gaza, para Palestina en general, 2026 no promete mucho.
En 2022, Mahsa Amini, una joven iraní de origen kurdo fue arrestada y torturada por la policía islámica por no usar correctamente el hiyab. Tras recibir una brutal paliza, entró en coma y murió pocos días después. Tras su muerte, centenares de mujeres iniciaron marchas de protesta tanto en Teherán como en Saqqez, ciudad natal de Mahsa. Aquellas manifestaciones fueron duramente reprimidas y murieron más de 150 personas. Nunca se realizó una investigación ni sobre la muerte de Mahsa ni sobre la brutal represión contra las manifestantes.
Pegarse con los neonazis fue un pasatiempo habitual hace unos años en Barcelona. El 12 de octubre solía ser una fecha señalada: mientras los nostálgicos del franquismo caminaban hasta la montaña de Montjuïc, un grupo de resistentes se citaban en el barrio de Sants para plantarles cara. Los Mossos d’Esquadra, que ya lo sabían, evitaban que llegasen a las manos. En más de una ocasión, la jornada acababa en carreras, cargas policiales y contusionados.
Leía estos días con asombro algunos intentos de comparar lo sucedido en Venezuela desde el 3 de enero con la Transición española. En un contexto internacional con la ultraderecha y el populismo al alza, un presidente norteamericano decide saltarse el orden internacional con desparpajo y nos deja en apenas una semana una secuencia vertiginosa. Bombardeos. Una operación militar para secuestrar al tirano. Declaraciones señalando que la urgencia es el control estadounidense del petróleo venezolano; lo de la democracia, ya se verá. Una líder de la oposición exiliada simpática, pero que tiene poco que aportar, salvo un Nobel de la Paz. Una vicepresidenta que se queda al mando para colaborar. Una reunión en la Casa Blanca con las principales petroleras del mundo para repartirse el negocio. Mientras, en el país del líder liberador, las unidades paramilitares son legales, los agentes pueden pegar tiros a las activistas y las deportaciones masivas cuentan con el respaldo de la autoridad. Sin una bola de cristal en la mano es difícil saber si el azar, el destino o Donald planean una colección de giros inesperados que aterrice en un paisaje similar, pero por ahora la actualidad venezolana tiene difícil rima con la España de hace 50 años.
Hace una semana recordábamos el tiempo en que el hermoso culo de Brigitte Bardot era el centro del mundo. No sobra recordar que hoy en día, en cambio, oscilamos en torno a un núcleo de fealdad espantosa. No tanto fealdad física, sino una fealdad interior, moral, mental. Estamos rodeados de líderes como Trump, Putin, Netanyahu, Jamenei, Bukele y los Ortega que piensan feo, hablan feo y actúan feo. La irradación de su discurso y su tarea para imponerlo nos condenan a un mundo feo. En todo esto pensamos al saber que había muerto en Borja, en los días finales del año, su vecina más ilustre, la señora Cecilia. Todos conocen la anécdota que la llevó a la fama mundial. Su atrevimiento al llevar a cabo una especie de restauración de un fresco en el Santuario de la Misericordia culminó con el conocido icono llamado el Ecce Homo de Borja. La autora, que emprendió por su cuenta la tarea de restaurar el fresco original sin poseer las capacidades necesarias, cayó rápido en la cuenta de su error y por ello se excusó alarmada y tuvo que soportar las burlas y el escarnio al convertirse en una celebridad universal.
A un lado, Neptuno, dios del mar. Al otro, Venus, diosa del amor, el sexo y la belleza. Realizadas en bronce, ambas esculturas de tamaño considerable —ocho metros la primera, cinco la segunda— estarán instaladas pronto a la entrada del Puerto de Málaga desde el centro de la ciudad, a un paso de calle Larios. Se levantarán sobre sendos pedestales y contarán con otras dos piezas a sus pies, dos leones. Están firmadas por el artista ceutí Gines Serrán Pagán, que las ha cedido gratuitamente. El proyecto, del que estos días se ultiman los últimos trabajos para su colocación, ha pasado relativamente desapercibido en sus fases burocráticas, pero un comunicado de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo lo ha puesto en el centro de la diana. Lo define como “pretencioso y grandilocuente” y de “inequívoco enganche kitsch”. Es “más propio del cómic de superhéroes y superheroínas surgido del universo Marvel”, dicen desde la entidad. Se prevé, en principio, que estén allí los próximos 25 años, aunque el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, propuso analizar la opción de que sea una “exposición temporal breve”.
La agencia espacial de Estados Unidos ha comenzado el proceso para lanzar la primera misión tripulada a la Luna en medio siglo. La decisión coincide con una crisis sin precedentes: un problema médico sin especificar va a obligar a evacuar a la tripulación de la Estación Espacial Internacional en los próximos días. Este cambio de planes coincide en fechas con los preparativos para enviar a la Luna a los cuatro tripulantes de la misión Artemis 2, mientras algunos astronautas alertan de supuestos fallos de seguridad en la cápsula espacial Orion, y agitan el fantasma de que se repitan los peores accidentes mortales de la historia reciente, como los del Challenger, el Columbia o el Apolo 1.