“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
A Faride se le pinta el miedo en el rostro cuando recuerda lo ocurrido en la ciudad iraní Tabriz durante la última semana. “Golpes, disparos, muchas detenciones”, dice en voz baja y subrayando sus palabras con los ojos muy abiertos. Ella, su marido y una amiga de la familia, los tres de unos 60 años, acaban de cruzar el puesto fronterizo de Kapiköy, un paso entre montañas nevadas a diez grados bajo cero. Han viajado casi 300 kilómetros en medio del temporal, pero por fin se encuentran en Turquía, lo que significa que, por primera vez en una semana, tienen acceso a internet. Eso es lo que buscan.
Entre los propósitos de Alberto Núñez Feijóo si es elegido presidente del Gobierno está el de ofrecer un sistema de financiación autonómica que contente a todas las comunidades. El PP desdeña a bombo y platillo la propuesta “insolidaria” ofrecida por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que ha echado a andar solo con el apoyo de Cataluña y que el ministerio quiere tener aprobada para finales de este 2026. En el caso de que el modelo entrara en vigor tras el acuerdo con los socios de investidura, el Partido Popular asegura que derogará la futura ley y la sustituirá por una nueva en menos de un año desde que Feijóo se sentase en La Moncloa. Pero, ¿cuál es su esquema alternativo? ¿Tienen redactado ya un texto con puntos y comas? ¿Cómo aunar las demandas de sus 12 autonomías? Mientras ese documento ve la luz, en Génova reconocen el reto de responder a las distintas demandas de los territorios. Y además asumen que no pueden garantizar que sus barones no se acojan voluntariamente al planteamiento de Montero en el supuesto de que este llegue al BOE.
El Ministerio del Interior acaba de aprobar el primer protocolo “para la prevención, protección y atención” a los reclusos que sean víctimas de violencia sexual dentro de las prisiones tanto por parte de otros presos como de funcionarios o personas colaboradoras de Instituciones Penitenciarias. El objetivo, plasmado en un documento interno al que ha tenido acceso EL PAÍS, es “garantizar y proteger, de forma integral, el derecho a la libertad sexual de las personas privadas de libertad y erradicar toda la violencia sexual de los establecimientos penitenciarios”, así como “adoptar medidas de sensibilización, prevención, detección y sanción” de este tipo de agresiones y procurar la “atención inmediata y recuperación” de las víctimas. El preámbulo detalla que con esta medida se da cumplimiento al mandato recogido en los artículos 15 y 30 de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual ―la conocida coloquialmente como ley del solo sí es sí― que obliga a los diferentes órganos de la Administración a poner en marcha protocolos específicos para identificar y actuar ante casos de violencia sexual y formar al personal en perspectiva de género.
Esta semana el gobierno ha anunciado un nuevo decreto ley para intentar contener el precio de los alquileres, un mercado desbocado que se ha convertido en una emergencia social. Entre otras medidas, Pedro Sánchez quiere bonificar en el IRPF al 100% a los caseros que congelen los precios y endurecer el uso de contratos temporales.
Presentado porAna Fuentes
Diseño de sonidoNacho Taboada
EdiciónAna Ribera
CoordinaciónJosé Juan Morales
DirecciónAna Alonso
SintoníaJorge Magaz
“He intentado aguantar, pero esto es demasiado deprimente”, dice Alina Sorochka, una mujer ucrania de la provincia de Kiev. El lunes tuvo en su casa tan solo cuatro horas de luz. Desde noviembre sufre apagones diarios similares, pero el termómetro marcó aquella noche -22 °C. De día, la temperatura media esta semana es de -12 °C. Sorochka volvió a su país tras tres años residiendo en el Levante español. Quería permanecer en Ucrania hasta marzo, para cuidar de sus padres. Pero este enero volverá a hacer las maletas con sus hijas de 6 y 11 años: “Las niñas me piden constantemente que marchemos, por las explosiones, por el frío”. La campaña rusa de bombardeos contra el sistema energético hace de su vida un suplicio.
El portugués José Mota tenía 106 años cuando cumplió varios sueños de una tacada. El primero fue visitar al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, en el palacio de Belém, residencia oficial. En la conversación, José Mota explicó que su compañía cotidiana era la cadena TVI. El jefe del Estado se las arregló con facilidad para que una periodista del canal donde él mismo había triunfado con un comentario semanal sobre actualidad y libros acudiese al palacio a cubrir el encuentro. “¿Hay algo más que quiera hacer?”, inquirió el presidente. “Ir en avión, nunca he ido”, confesó Mota. “Tenemos que solucionar eso”, respondió Rebelo de Sousa. Y lo hizo: aquel portugués de vida longeva voló de Oporto a Lisboa en compañía del presidente.
Dos semanas después de la operación militar estadounidense que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, Venezuela permanece inmersa en una fase de incertidumbre que no da ninguna señal de estar encaminada a una eventual transformación democrática del régimen chavista. Más que el inicio de un cambio, lo que se percibe es una acumulación de decisiones inconexas, difíciles de leer como parte de una estrategia coherente. Sin embargo, la Casa Blanca reiteró ayer mismo su satisfacción con el actual Gobierno venezolano al mismo tiempo que Donald Trump recibía a la opositora María Corina Machado para almorzar.
“La comunitaria es nuestra forma natural”, afirmaba el guionista Eduard Sola en un artículo el pasado noviembre. Y no puedo estar más de acuerdo con él porque, en una época en que se recetan ansiolíticos más rápido de lo que se hacen amigos, hemos olvidado algo esencial: el bienestar mental no es solo un asunto de química cerebral, sino de vínculos humanos.
El contrato social de Rousseau, publicado en 1762, fue probablemente la más alta cumbre de la literatura política anterior a las grandes revoluciones del XVIII. El libro, inacabado —falta la cuarta parte, que había de ser la más ardua por cuanto iba a dedicarse a concretar lo concebido—, trata de la igualdad y libertad de todos los hombres, reunidos en un Estado estatuido mediante un contrato social.
Leo, sobrecogido, estas primeras palabras de un poema de Louise Glück: “Tuve un sueño: que mi madre se caía de un árbol. Después de su caída murió el árbol.”
Yo querría no tener que hablar de violencia sexual nunca más, poder escribir sobre cualquier otra cosa y olvidarme de la náusea, el asco infinito que embarga todo mi cuerpo al leer los testimonios de las víctimas. Querría olvidarme de esos autoproclamados señores que de caballeros nunca tuvieron nada, que se comportaron siempre más como depredadores que como seductores, lo que los convierte en impotentes de la verdadera erótica. La gran frustración vital de Julio Iglesias será la de haber fracasado estrepitosamente como buen amante porque para follar bien hay que reconocer el deseo de la deseada en tanto que ser humano, hay que prestarle más atención de la que uno presta al propio colgajo hiperactivo. Lo que vemos en las imágenes de estos días, el trato dado a las periodistas, no es sexo sino ejercicio de poder. Sus fervientes defensores quitan importancia hasta a lo que vemos con nuestros propios ojos, profesionales de la comunicación agredidas ante las cámaras, zafándose como pueden de los besos ni deseados ni consentidos. Si esto les hacía a las que lo recibían en los platós en público, ¿por qué deberíamos creer que en privado era más comedido, más respetuoso? Como siempre que un famoso es acusado de maltrato machista, no tardan nada en salir en tromba los defensores del orden establecido. Ponen en duda el testimonio de las víctimas, que mienten siempre, resentidas, envidiosas, interesadas, frías y calculadoras. La maldad intrínseca de la mujer sigue bien viva y más si es pobre y es de uno de esos países paradisíacos que tan bien les vienen a los millonarios colonizadores. ¿Qué ganan ellas enfrentándose a una todopoderosa estrella mundial?
Por puro azar, de pronto una canción de Roxy Music de un disco de 1973, A Song for Europe. Aquí en este café vacío estoy pensando en ti, canta Bryan Ferry, y le dice que se acuerda de esos momentos en que estuvieron perdidos en el asombro, deslumbrados. La vieja y hermosa Europa, la de una góndola que se desplaza elegante sobre las aguas; la del Sena y la larga sombra que proyecta Notre-Dame. Pero está también la herida (el dolor), que la música y la cadencia de la voz vienen recogiendo desde el principio, eso de que solo hay tristeza, de que no hay ya mañana para nosotros, ni siquiera presente, “no hay nada” —salvo el pasado—. De todo hace ya más de 50 años. Bryan Ferry canta el tema con un tono medio decadente que remite a la República de Weimar, donde los estallidos de vida y los excesos podían empujarte al final de la noche a un café vacío. Afuera, cuando asoman las primeras luces, se escuchan las pisadas o el barullo que arman unos retoños que lucen sus esváticas como si fueran a hacerse con el mundo entero.
Al principio fue el final de Hugo Chávez. El anuncio de su enfermedad en 2011. No dijo qué tipo de cáncer padecía ni dio datos exactos de dónde estaba localizado o si tenía metástasis, las únicas palabras que usó para definirlo en un breve discurso —él que era tan parlanchín— fueron “tumor abscesado” y “células cancerígenas”. En enero, sin embargo, se declaró curado y listo para comenzar la campaña de las elecciones presidenciales. Aunque fue reelegido por cuarta vez, la sensación de que algo terminaba era inminente. La noche del 8 de diciembre fue el principio del final, cuando admitió la reaparición del cáncer, anunció un viaje a Cuba para someterse a otra operación y advirtió de que si alguna eventualidad lo inhabilitaba para seguir al mando, los venezolanos debían elegir a Nicolás Maduro para sucederlo.
La gran Venezuela. La larga historia de cómo se desmoronó todoCarlos Lizarralde Dahbar, 2025 409 páginas, 11,72 eurosVenezuela. Ensayo sobre la descomposiciónJosé Natanson Debate, 2025 192 páginas, 17,90 euros La vida interrumpida: crónicas de un regreso a CaracasPedro Plaza Salvati Prólogo de Antonio Muñoz Molina Libros de la Catarata, 2025 192 páginas, 18 eurosVenezuela. Memorias de un futuro perdidoRafael Osío Cabrices Libros de la Catarata, 2024 192 páginas, 17 eurosTodo se puede poner peor. Crónicas desde la crisis venezolanaWilliam Neuman Traducción de Sandra Caula Dahbar, 2023 374 páginas, 22,06 eurosSangre y asfalto: 135 días en las calles de VenezuelaCarol Prunhuber Kalathos, 2020 440 páginas, 13,50 eurosLas guardias médicas, tal y como están planteadas hoy en España ―24 horas de jornada continua―, son un vestigio del pasado: datan de una tradición en la que los doctores estaban disponibles por si pasaba algo, y actuar era más la excepción que la norma. El aumento de la carga asistencial, de la tecnología y de la capacidad de intervención ha derivado en muchos casos en un día completo de trabajo prácticamente sin parar, una receta para el estrés, el agotamiento, la insatisfacción laboral y los errores, que pueden tener repercusiones negativas en la salud de los pacientes.
En la calle Albaricoque, en Carabanchel, la constructora Kronos Homes construye un edificio de viviendas: el centro de salud está enfrente, la calle cuenta con varios pequeños comercios y la estación de metro de Carabanchel Alto está a seis minutos andando. 20 kilómetros hacia el sur, en el barrio de Los Berrocales a medio terminar, la misma constructora tiene un inmueble similar en construcción, en una calle sin terminar y que todavía no tiene nombre, donde no hay noticias de dónde estará el centro de Salud o siquiera un colegio, y la estación de metro más cercana, Las Suertes, está a media hora caminando. La misma tipología de piso en dos escenarios distintos. Obra nueva en ambos casos. Según sus ofertas más asequibles en respectivas promociones, la de Los Berrocales es 131.310 euros más caro después de haber aplicado el IVA.
A los casi 4.700 millones de euros que pueden llegar a Cataluña si sale adelante la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómica ya les están saliendo muchas novias. Aunque las patronales, organizaciones empresariales y sindicatos piden mejoras en la propuesta para que sea más ambiciosa, todos los agentes económicos admiten que lo anunciado por el Gobierno tras pactarlo con ERC representa un paso adelante con respecto al modelo actual, caducado desde 2014. Es un dinero extra que ahora no se tiene, y la pregunta es qué hacer con él. Una parte de los empresarios querría que sirviese para bajar impuestos, otros piden priorizar las inversiones, especialmente en vivienda, movilidad e infraestructuras, mientras que Pimec reclamó esta semana que se use para aumentar el gasto en salud y atajar el aumento de las listas de espera y las bajas laborales. Por otro lado, los sindicatos piden que el dinero se destine a revertir de una vez por todas los recortes sociales. A todos estos deseos se le añade la cruda realidad: una parte importante de los nuevos recursos podría acabar sirviendo para cubrir facturas desplazadas del sistema sanitario y parte del déficit público de la Generalitat.
El Banc de Sang i Teixits sigue este fin de semana repartido por toda Cataluña para que no haya ninguna excusa para no donar sangre. Hay que llenar las reservas y eso se puede hacer en centros comerciales, monumentos o espacios culturales hasta este sábado. Además, este fin de semana uno puede asistir a la primera carrera vertical que se celebra en la ciudad y, en concreto, por las escaleras de la Torre Glòries. Pero lo que destaca también es la agenda musical: Milo J y Rusowsky son los fenómenos de la generación Z que llenarán el Sant Jordi.
“Era como vivir en dos mundos, y tenía que transitar de uno a otro de manera radical. De asistir a certámenes de cine y pisar sus alfombras rojas a atravesar la frontera con Polonia y meterme en las trincheras”. En septiembre de 2023 el cineasta ucraniano Mstyslav Chernov (Járkov, 40 años) presentaba de festival en festival, iniciando a la carrera al premio Oscar que finalmente ganó, su documental 20 días en Mariúpol, cuando logró que el ejército de su país aceptara que fuera incrustado en un pelotón. Y no en un momento cualquiera, sino en la ofensiva que iba a lanzar Ucrania para recuperar terreno en el Donbás, el considerado mayor contraataque en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. El resultado se titula 2.000 metros hasta Andriivka, se puede ver ya en la plataforma Filmin, y sí, está de nuevo en la carrera a los premios Oscar, tras estrenarse en Sundance y entrar en la lista de 15 preseleccionados a la estatuilla a mejor documental.