“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Cuando llega el invierno, hay una cosa que pasa desapercibida, pero que si tienes una casa pequeña seguro que supone un gran incordio en tu día a día. Como te habrás dado cuenta, sobre todo durante estos días en los que el frío aprieta, secar la ropa se convierte en una tarea larga y tediosa que, como se te acumule un poco de colada más de la cuenta, puede parecer que no tiene final. La lluvia, la humedad y el frío intenso, sumados a la falta de espacio en casa y a la necesidad de que se seque la ropa que necesitas, son los peores aliados para que la colada pase de un mero trámite a un problema que te complica el día a día. Para conseguir que el tendedero siga siendo igual de eficiente en invierno que en verano existe una solución que hará que tengas la ropa seca en cuestión de horas, como si estuviéramos en pleno agosto.
Con el respeto de la crema hidratante y el protector solar dentro de una rutina de cuidado facial, el contorno de ojos es un imprescindible indiscutible. Esta zona de la piel es hasta cinco veces más fina que la del resto del rostro y, debido a su fragilidad, es la primera en mostrar signos de cansancio y envejecimiento. Elegir una fórmula adecuada ayuda a tratarlos y a retrasar su aparición al máximo.
Ahora que Navidad ha terminado, poco a poco todo el mundo va volviendo a la rutina: se acabaron las grandes comilonas, los regalos y el disfrute constante, para volver a dar paso a las rutinas, a las comidas sanas, al deporte y, cómo no, a las largas jornadas de trabajo. Pasar muchas horas sentado frente al ordenador es algo muy común en la mayoría de los trabajos hoy en día. Para que estas largas jornadas repercutan lo menos posible en la posición de tu columna y tus vértebras, contar con una silla ergonómica en tu despacho marca completamente la diferencia. Esto no es solo una cuestión de comodidad, sino también de salud.
Durante estos días se han registrado temperaturas mínimas en España, y las lluvias y la nieve han dado mucho de qué hablar. Por tal motivo, al salir de casa es imprescindible ir bien equipado para plantar cara a las inclemencias del tiempo. Además de una buena chaqueta, un gorro o unos guantes, el calzado es uno de esos básicos a los que siempre hay que prestar atención.
Venezuela ha entrado en terreno desconocido. Hay quien aplaude la injerencia de Washington, y quien la vive como una humillación y un peligro. Lo que mucha gente comparte es el miedo y la sensación de no tener ni idea de lo que viene ahora. Opinar —en voz alta, en un bar, en un chat—, en el estado de excepción, puede salir muy caro.
El Gobierno no quería de ninguna manera que los responsables del Ministerio de Trabajo (de Sumar) y los del Ministerio de Hacienda (del PSOE) volvieran a tirarse públicamente los trastos a la cabeza a cuenta de si los perceptores del salario mínimo interprofesional (SMI) deben o no tributar en el IRPF. Y, aunque estos dos departamentos han estado a punto de seguir con el conflicto, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey lo dejó zanjado este lunes al decir que el Gobierno (al completo) “se ha comprometido con los interlocutores sociales a que aquellas personas que reciban el salario mínimo no pagarán impuestos”. Así, ha vuelto a prevalecer la postura de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
La ebullición que vive el mercado de la vivienda se está viendo reflejada en el rendimiento de las actividades inmobiliarias. Sus márgenes empresariales se dispararon hasta un récord del 32,7% en el tercer trimestre de 2025, una tasa jamás registrada antes, según se desprende de la última estadística disponible del Observatorio de Márgenes Empresariales que publica la Agencia Tributaria. Eso significa que, de cada 100 euros vendidos, más de 30 se tradujeron en beneficio bruto para las compañías. A la espera de los datos de cierre de año, todo apunta a que se mantendrá la racha alcista.
Telefónica se prepara para dar un golpe de timón en su estrategia de imagen pública y de marca. Según ha podido confirmar este medio, la multinacional española ha decidido no renovar el contrato de patrocinio con Rafa Nadal, su embajador más icónico durante los últimos once años. Esta decisión, que marca el fin de una de las alianzas más exitosas del marketing deportivo, se enmarca en una agresiva hoja de ruta de disciplina financiera y contención del gasto que afectará a toda la nómina de estrellas y mecenazgos del grupo.
Lo decía Antoine de Saint-Exupéry, el autor de El Principito: “Amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección”. Alcanzar esa mirada compartida requiere tiempo y un descubrimiento pausado del otro. Hay historias de amor que florecen casi sin esfuerzo; otras, en cambio, no acaban de encajar o se marchitan tras la primera etapa de atracción. ¿De qué depende esa diferencia? Enamorarse puede parecer sencillo —Helen Fisher, antropóloga y una de las mayores expertas en el amor, diría que se trata de un flechazo químico—. Pero lograr que una relación perdure es mucho más complejo. Es el resultado de un proceso emocional, biológico y, sobre todo, cotidiano, en el que, según la ciencia, intervienen cinco grandes factores:
La química del amor— Helen Fisher en su libro Why Him? Why Her? (Henry Holt, 2009) sostiene que nos enamoramos a partir del deseo sexual (testosterona y estrógenos), amor romántico (dopamina) y apego sereno (oxitocina y vasopresina). En función del neurotransmisor dominante, propone cuatro tipos de personalidad (los opuestos se atraen):
— Exploradores (dopamina): curiosos y amantes de la novedad y el riesgo.
— Constructores (serotonina): organizados, estables y leales.
— Directores (testosterona): analíticos y decididos.
— Negociadores (estrógenos y oxitocina): empáticos, intuitivos, buscadores de conexión profunda.
Cuando se despertaron el sábado con la noticia de que Estados Unidos había entrado ilegalmente en Venezuela para capturar a su presidente, Nicolás Maduro, en Dinamarca muchos pensaron que había llegado la hora: ellos podían ser los próximos.
Donald Trump ha puesto Groenlandia bajo su mira. Y Europa tiene escaso margen de maniobra para evitar que se haga con ella. Los grandes países de la UE, encabezados por Francia y Alemania, analizan mecanismos para responder a las amenazas del presidente estadounidense y disuadirle de tomar la enorme isla ártica —un territorio autónomo dependiente de Dinamarca, país miembro de la Unión y, como EE UU, de la OTAN—, según afirmó este miércoles el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot. Pero sus acciones son todavía muy gaseosas. Entre los mecanismos disponibles, los europeos pueden aumentar su presencia en el ártico y apuntalar una estrategia que dé más importancia a la región, lanzar operaciones de diplomacia e incluso preparar un paquete de sanciones. Pero analistas y expertos creen que es difícil que eso diluya, a corto plazo, la codicia de Trump.
Cuando Stephen Miller declara que Estados Unidos tiene derecho a anexionarse Groenlandia hay que escucharle. O cuando habla de cualquier otra cosa. Este hombre de 40 años, amante de los trajes a medida y oficialmente jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, es pese a su cargo anodino uno de los personajes más influyentes del Gobierno en Washington. Quizá el que más más allá del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que confía en él de modo absoluto. Defensor de ideas ultraconservadoras, Miller es su ideólogo de cabecera, su asesor en política interna y el autor de algunas de sus iniciativas más duras, incluida su estrategia de deportaciones masivas a toda costa contra la inmigración. Y su mano se extiende, cada vez más, también a la política exterior.
Bajo la montaña de mentiras que Donald Trump vierte a diario subyace esta verdad, que refrenda con sus hechos y puede resumirse en tres palabras: “Voy a por ustedes”. Dentro de ese ustedes caben los votantes del Partido Demócrata, la democracia en sí misma, la población trans y todas las naciones castigadas con aranceles. Por supuesto, caben Gaza, Cuba, Groenlandia, Colombia, los minerales críticos de Ucrania, Maduro… Y caben Pedro Sánchez, los 11 magistrados y fiscales del Tribunal Penal Internacional sancionados por EE UU tras investigar el posible genocidio de Israel y crímenes perpetrados en Irán; los brasileños no afines a Bolsonaro, los argentinos que no voten a Milei, Francesca Albanese, relatora de la ONU para los territorios palestinos, también sancionada, los desamparados beneficiarios de los fondos USAID, ya cancelados… Y quién sabe si algún día no irán a ese mismo saco sus posibles sucesores, Marco Rubio y J. D. Vance.
Los termómetros del centro de Pekín marcan siete grados bajo cero, pero los alrededores del templo Guanghua están más ajetreados que de costumbre. Son las nueve de la mañana del 3 de enero. Como cada primero y decimoquinto día de cada mes lunar, Bao Lanfang acude a este santuario budista escondido entre los hutong pekineses, las características callejuelas grisáceas de la capital china. Enciende dos velas y deja como ofrenda tres varillas de incienso doradas: “Rezo por la paz en el mundo, por la prosperidad y tranquilidad del país y por el regreso sano y salvo de todas las personas desaparecidas en el MH370″.
“Es mi faena y mi vida”. Hace 25 años, prácticamente la mitad de su existencia, Josep Matés hundió sus manos en el barro rojo del Baix Empordà y no ha vuelto a sacarlas de ahí. “Es lo que me da sentido: territorial, cultural, patrimonial, tecnológico y estético”, proclama. Y, añade, no por casualidad: “Lo que hacían los íberos no era casual, lo que hacían los romanos no era casual y lo que hago yo, tampoco. Si es así desde hace miles de años, será por algo”.
Me han traído los Reyes Magos un bono de dos sesiones de psicoterapia en línea a canjear durante 2026 en un portal de bienestar integral que acredita un 4,8 sobre 5 en las reseñas de Google. “Así no tienes excusa”, va y me escribe en el tarjetón de regalo el paje de Sus Majestades que pensó que semejante puñetazo en el estómago era mi perfecto presente de Año Nuevo. Y podría serlo, no le quito mérito al dichoso elfo. Es alguien que me quiere, me conoce como si me hubiera parido y goza de esa confianza limítrofe con el asco de los amigos, amigos, que le faculta para poder soltarme a la jeta que mi ansia viva y mi querencia a meter la cabeza bajo el ala y esperar que los problemas se resuelvan solos quizá no es la mejor estrategia para ir por la vida. Y eso es lo que hizo. Al principio, me quedé muda, debatiéndome entre las ganas de darle un abrazo de muchas gracias y las de preguntarle quién se ha creído para meterse en mis asuntos. No fue hasta ayer, al volver a la realidad tras el espejismo de las vacaciones y volver a sentir temblar el suelo bajo mis flamantes botas de rebajas, cuando comprobé que no era la única en tal tesitura.
Un nuevo conflicto de política internacional vuelve a enredar al PP. Tras las pasadas vacaciones de verano, a mediados de septiembre, los populares se resistían a calificar o no de “genocidio” la invasión de Israel en Gaza y, en lugar de posicionarse, apelaban a la Corte Penal Internacional como el organismo competente para dictar sentencia. Hoy, la formación de Alberto Núñez Feijóo sigue el mismo patrón con Venezuela: evita pronunciarse expresamente sobre si la captura de Nicolás Maduro por parte de EE UU y la operación pilotada por la Casa Blanca supone o no “vulneración” de legalidad internacional. Después de asegurar el lunes que había “dudas”, Génova da un nuevo giro retórico. “Decidirá un tribunal si Trump ha vulnerado el Derecho Internacional”, alegan fuentes de la ejecutiva popular.
Donald Trump ha dejado en shock al Partido Popular con Venezuela. El primer partido de la derecha lleva años reclamando la caída de Nicolás Maduro, haciendo de la causa contra el chavismo su mayor bandera internacional, pero Estados Unidos no le brinda ahora el escenario que desearía. La derecha clásica atraviesa hoy una crisis en su comprensión del orden internacional liberal surgido tras la Segunda Guerra Mundial: se percibe la fricción entre populistas e institucionalistas, aderezada por el regate corto que impone la política doméstica.
Instructores, ingenieros, desactivadores de explosivos y observadores son algunas de las capacidades militares que España está dispuesta a aportar a la futura fuerza de paz europea que se desplegará en Ucrania cuando se alcance un alto el fuego con Rusia, según fuentes militares. El plan que los miembros de la llamada Coalición de Voluntarios lleva discutiendo más de un año y que el pasado martes recibió un decisivo impulso en la cumbre celebrada en París por mandatarios de 35 países –entre ellos, el presidente español Pedro Sánchez— no contempla el despliegue de una fuerza con potencia suficiente para disuadir a Rusia de un nuevo ataque, pero sí de un contingente de asistencia y apoyo al Ejército ucranio, al que correspondería actuar como “primera línea de defensa y disuasión”, mientras recibe el refuerzo de sus aliados, según el comunicado de París. “Serán miles de soldados europeos, no decenas de miles”, resumen las fuentes consultadas, quienes recuerdan que Rusia tiene unas 150 brigadas al otro lado de la frontera y Europa no está en condiciones de igualar un volumen similar de tropas.