“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
¿Adónde va a parar una performance cuando termina? En 2009, Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) enterró una suya en el cementerio de obras de arte de Morille, en Salamanca, y allí, entre matojos y encinas, yace para la eternidad bajo una lápida con su nombre: Performance a varias velocidades (versión original). París, 1987-Salamanca, 2009. La dinámica de aquella acción era sencilla pero radical, una idea afilada, autorreferencial, atravesada por el minimalismo y cargada de capas, santo y seña de la autora: después de correr sobre el terreno, se sentaba en una silla a recitar palabras. A medida que repetía los movimientos, el ritmo de la carrera se atenuaba y aumentaba el volumen de la declamación, hasta acabar hablando por un megáfono.
“Considere, señora, que hay perfecciones irritantes”. Tan brillante apotegma, atribuido a Honoré de Balzac, parece que no salió de la pluma del autor de Tratado de la vida elegante, sino del ingenio de su contemporáneo escritor, periodista y crítico Alphonse Karr. Autorías al margen, desde esa perspectiva de los esplendores enojosos conviene abordar Nerantzi, álbum con el que Santiago Auserón se adentra en el ágora de las músicas populares griegas. Lo hace en compañía de dos solventísimos músicos helenos, a los que, confiesa, escuchó tocar en un restaurante de Atenas, y que concurren también en el álbum como compositores: Vaggelis Tzeretas (buzuki y voces) y Theodoros Karellas (guitarra y voces). Con ellos, la colaboración de Anni B. Sweet en una de las piezas y la participación puntual de otros instrumentistas, Auserón ha facturado una apuesta atravesada por la urgencia, pero iluminada por la emoción de la búsqueda y la solidez de los hallazgos.
NerantziSantiago Auserón La semilla del sonLos alemanes tienen una expresión, Sprechgesang, que define una manera de cantar hablando. En el rock, el rey en estas lides fue Mark E. Smith, líder de The Fall, que interpretó la mayoría de sus canciones como si preparara un discurso para arengar a las masas. Hoy, su influencia declamatoria está presente en nuevas bandas británicas como Yard Act, Squid, Shame y, sobre todo, en Dry Cleaning. Florence Shaw interpreta sus letras igual que si estuviera en una película contándole sus cosas a una amiga. Mientras, el guitarra Tom Dowse —el otro gran protagonista del grupo—, el percusionista Nick Buxton y el bajista Lewis Maynard aportan el contrapunto musical que hace del cuarteto algo sobresaliente
Secret Love Dry Cleaning 4ad / Popstock!Hasta el pasado 3 de enero, el día que Estados Unidos decapitó al chavismo en una acción relámpago en Venezuela, un rosario de buenas noticias acompañaba al veterano Luiz Inácio Lula da Silva en la recta final de su tercer mandato como presidente de Brasil. Su estrategia de firmeza y diálogo ante el órdago arancelario de Donald Trump parecía funcionar. Mercosur y la Unión Europea por fin han alcanzado el acuerdo comercial por el que tan fuerte apostó. Los jueces castigaron con la cárcel la aventura golpista liderada por su principal rival, el ultra Jair Messias Bolsonaro, para sabotear el extraordinario regreso al poder del antiguo sindicalista. El país abandonó el Mapa del Hambre de la ONU. Y la pobreza, la desigualdad y el desempleo cayeron a mínimos históricos.
Se han necesitado dos décadas de difíciles negociaciones para activar el acuerdo internacional que ofrece una protección legal para nada menos que la mitad del planeta. Pero por fin este sábado 17 de enero de 2026 ha entrado en vigor el conocido como Tratado de Alta Mar, que entre otras cosas permitirá la creación de reservas marinas en las aguas internacionales. Se trata de una descomunal área que hasta ahora ha sido “zona de todos y responsabilidad de nadie”, como lo define la abogada costarricense Gladys Martínez de Lemos, directora de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA).
La obsesión de Donald Trump por anexionar Groenlandia se vive de dos formas en Europa, reflejadas en dos ciudades del norte del continente separadas por menos de 450 kilómetros. En Copenhague, la tensión crece. El miércoles pasado, justo antes de que los ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia se fueran con las manos vacías de una reunión en la Casa Blanca, el Ministerio de Defensa anunció el despliegue de nuevas tropas a la isla ártica. A unas cinco horas en coche desde la capital danesa, en la ciudad sueca de Linkoping, la crisis geopolítica es vista con buenos ojos por parte de sus 167.000 habitantes. Allí está la sede del fabricante militar Saab, uno de los mayores de Europa y de los más rentables del sector en Bolsa a comienzos de 2026.
Álvaro Arbeloa entró por primera vez en el vestuario del Real Madrid como jugador en septiembre de 2004, con la caseta en armas y a punto de que José Antonio Camacho presentara la dimisión porque veía que no podía hacer su trabajo como quería. “Te choca llegar allí, a una plantilla como esa, que era la leche, y sentir tal carga de presión. Fue entrar de golpe en la realidad del fútbol”, recordaba en 2014 el actual técnico blanco en una entrevista en Jot Down. Su primera convocatoria, procedente del Castilla, fue para un partido a domicilio contra el Espanyol. “Después de dar la alineación, [Camacho] gritaba [a la plantilla]: ‘¡Ahora, id a hablar con vuestros amiguitos de la prensa’. Y uno se reía. ‘¡Sí, sí, ríete!’. Yo pensaba: ‘joder, estos tíos están por encima del bien y el mal”, continuó Arbeloa en esa charla. Aquel fue el último encuentro que dirigió el murciano antes de marcharse (derrota 1-0) y establecer uno de los momentos clave en el largo derrumbe de la etapa galáctica, esa con la que tantas comparaciones han surgido en los últimos días a la vista de la caída libre en la que ha entrado el Madrid de la 25-26.
Durante varios meses, el “partido a partido” de Simeone, era el plazo que se le concedía a Xabi para sobrevivir. “Si gana sigue, si pierde cae” parecía ser el mantra con el que aprendió a convivir él y la desconcertante opinión pública, que miraba el espectáculo de supervivencia con perplejidad. La muerte de un moribundo no debería sorprender a nadie, pero cayó Xabi Alonso tras la Supercopa y pareció que nadie lo esperaba. La historia no se entiende mientras está sucediendo y, en el territorio del fútbol, todo el tiempo están pasando cosas. Analizar con perspectiva es un lujo casi imposible. Más aún en el Madrid, donde las noticias se atropellan.
La elección de un país como sede de la Copa del Mundo de fútbol no es una decisión políticamente neutra. Aunque las instituciones deportivas insistan en presentar estos eventos como espacios ajenos a la política, para mantener la supuesta autonomía del deporte, lo cierto es que su organización comporta una forma de legitimación simbólica del Estado anfitrión. Se le reconoce, al menos implícitamente, como un miembro respetable de la comunidad internacional, merecedor de visibilidad, prestigio y reconocimiento. Este argumento ha sido utilizado para criticar la elección de sedes anteriores de la Copa Mundial de Fútbol, como Rusia o Catar, así como la adjudicación, contra todo principio de buen gobierno, a Arabia Saudí de la vigésima edición de la Copa del Mundo de 2034. Desde esta perspectiva, resulta oportuno preguntarse si Estados Unidos reúne hoy las condiciones políticas, jurídicas y morales necesarias para organizar un evento deportivo de alcance global como un Mundial de fútbol.
Después del buen arranque contra Serbia, el segundo puerto del Europeo de balonmano cruza este sábado a España con Austria (18.00, Teledeporte), una selección cada vez más exigente (perdió 30-27 ante Alemania en la primera jornada) y que ahora está entrenada por Iker Romero. El vitoriano, segundo máximo goleador de los Hispanos (753 tantos, por detrás de los 822 de Juanín García), se retiró en 2015 en Alemania tras ocho años en el Barcelona y allí arrancó su carrera en los banquillos. Desde 2021 dirige también el Bietigheim, ahora en la Bundesliga 2.
Los ocho quarterbacks que han llegado en pie al desenlace de la temporada de la NFL buscarán ocupar el trono vacante de Patrick Mahomes y suceder en el palmarés a los Philadelphia Eagles, el equipo que le dio con la puerta en las narices en la última Superbowl, eliminado a las primeras de cambio. Sin el jugador omnipresente de la última década —siete años seguidos en final de conferencia, cinco finales y tres títulos—, incapaz este año de mantener a sus Kansas City Chiefs en la pelea por los play off antes de romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, se abre una oportunidad única. Lo es para mucho veterano sin el palmarés que merecen sus carreras, como Matthew Stafford, el único que sabe lo que es ser campeón, o Josh Allen, coleccionista de derrotas agónicas. Y también para la siguiente generación, nombres como Bo Nix o Drake Maye que no solo aspiran al título sino a ser el siguiente tirano.
Hagan la prueba. Cierren los ojos, respiren profundamente e imaginen un parque. En la imagen que se representa es muy probable que aparezca un extenso manto verde en forma de césped, zonas de sombra, flores, quizá una fuente o un lago. Es a lo que estamos más que acostumbrados a ver en las ciudades de estas latitudes. En Almería, sin embargo, hay un lugar completamente diferente. Inesperado. La vegetación es escasa, los pocos árboles aún están creciendo, hay una fuerte presencia de piedra y domina una paleta de colores ocres, desérticos. Son los Jardines Mediterráneos de La Hoya, a pies de la alcazaba almeriense. Proyecto de atmósfera árida que desde su inauguración a finales de 2023 no para de acumular reconocimientos: de los Premios Andalucía de Urbanismo a los +Historia de National Geographic, pasando por los Gubbio 2024 además de ser finalista de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo, entre otros muchos.
Existen ciudades muy estéticas, también con alma, en las que siempre he intuido una atmósfera sombría y enfermiza si el cerebro y el corazón andan flojos. Son las tan preciosas como perturbadoras Venecia, Praga y Lisboa. Y concibo a espíritus geniales y atormentados, como Pessoa y Kafka, habitando esos lugares en los que nacieron y se consumieron de tristeza. He creído sentir al Golem en medio de la niebla durante un febrero en Praga y sentir una melancolía pegajosa en Lisboa. También le doy la razón a Aznavour cuando susurra Venecia sin ti. Y existe otra ciudad llamada Baltimore, desde la que Edgar Allan Poe concibió, en medio de borracheras y láudano, historias tan imaginativas como terroríficas. También un poema que me ha acompañado casi siempre titulado Solo. No he estado en Baltimore ni tampoco la conoceré porque ya no tengo ganas de ir a ningún sitio. Tampoco a los socorridos bancos públicos, porque solo se te sientan al lado gente que mira obsesivamente un teléfono y a los que únicamente se les altera la expresión facial en función de lo que les está contando algo que se llama Instagram, Tiktok, inventos estratégicos del príncipe de las tinieblas o de los multimillonarios trumpistas para embrutecer aún más al personal.
El ritmo acelerado, el estrés cotidiano y la sobrecarga de información pueden llevar a muchos adultos a distanciarse de lo que realmente importa: la conexión con sus hijos. Las exigencias laborales, las prisas constantes y las dificultades para equilibrar la vida personal y familiar reducen los momentos para detenerse, escuchar y acompañar con conciencia. Como resultado, el día a día puede convertirse en una sucesión de obligaciones que deja poco espacio para disfrutar de tiempo de calidad en familia y fortalecer un vínculo emocional esencial para que los niños crezcan de manera segura y equilibrada.
El poeta más fascinante del siglo XIX, Arthur Rimbaud, no vendió ni un libro en vida. El escritor más importante del siglo XX, Franz Kafka, ni siquiera publicó sus libros. Sin embargo, Miguel de Cervantes se convirtió en un fenómeno popular a los cinco minutos de salir de imprenta la primera parte del Quijote en 1605. Todo cabe en la misteriosa viña de la literatura. Así es de prodigiosa esta milenaria labor de escribir historias y de construir belleza con las palabras.
Como irredento fan de los tanques Tiger —todos tenemos nuestras debilidades aunque sea por un pesado carro de combate del III Reich: 57 toneladas de leyenda— me ha gustado muchísimo Der Tiger (El tanque), la película alemana de Dennis Gansel (La ola, Napola) sobre uno de esos intimidantes colosos de acero de la Segunda Guerra Mundial. Con algunas salvedades: la principal, la gorra del comandante del carro de combate, que tira para atrás. Si es que parece de comisario soviético. En ninguna de las imágenes de carristas alemanes, ni las de los más imaginativos y desastrados como Kurt Knispel, ves cosa semejante. Vamos te presentas así delante de Guderian, Peiper o Panzer Meyer y te fusilan. Lo convenimos el otro día con Luis Hidalgo, que es crítico musical pero entre una Stratocaster y un Tiger no tiene duda: se queda con el tanque.
Y de repente las cárceles se abrieron y una extraña sensación agridulce se extendió por las calles de Venezuela. Por fin la salida de Maduro había dejado un resultado tangible y 86 presos políticos volvieron a dormir en casa. Unos padres, conocieron a nietos de hijos que ni siquiera tenían novia cuando entraron en prisión, y otros vieron a hijas a punto de terminar una carrera que no habían comenzado cuando fueron detenidos. Pero en la Venezuela esquizofrénica de estos días, la alegría de unos contrasta con las lágrimas de otros. Decenas de madres duermen desde hace diez días frente a las prisiones de El Helicoide o El Rodeo con la esperanza de que la próxima vez que se abra la puerta sea su hijo el que aparezca caminando.
Para la mayoría de los consumidores, enero es un tiempo de apretarse el cinturón y buscar compras menos costosas, a ser posible, sin perder calidad. Y el vino no es una excepción. Los hogares españoles destinan a la compra de vino el 1,37% del presupuesto en alimentación y bebidas, con un gasto per cápita de 24,53 euros/año, según datos del Informe anual del consumo alimentario en España 2024. Afortunadamente, el mercado ofrece una amplia gama de vinos de altísimo nivel a precios moderados, con una relación calidad-precio difícil de igualar, que permite seguir disfrutando sin sobresaltos económicos. A esta ventaja se suma la posibilidad de elegir entre vinos procedentes de prácticamente todas las denominaciones de origen y zonas vitivinícolas del país. Se trata de una oferta amplia y diversa, que constituye la espina dorsal de la pujanza comercial del vino español. Son vinos que han obtenido buenas puntuaciones por parte de críticos prestigiosos y que muestran perfiles muy distintos: desde los elegantes y frescos hasta los potentes y estructurados; desde los jóvenes intensamente afrutados hasta los crianzas que muestran una expresión aromática más compleja.
Casa CastilloJosé María Vicente Sánchez-Cerezo es un mago viñador de la variedad autóctona monastrell, a la que extrae su potente personalidad. Este vino procede de una selección de viñedos de entre 5 y 37 años. Tiene una elaboración tradicional, que incluye fermentación maloláctica en pequeños fudres y barricas de roble, y posterior crianza de unos 10-12 meses. Aroma pletórico de fruta (zarzamora, ciruela), con notas florales, herbáceas y especiadas. De explosivo sabor rico en fruta y buen equilibrio, termina con un largo, fresco y reconfortante final. ·Teléfono: 968 781 691 ·DO: Jumilla ·Tipo: tinto crianza, 14,5% ·Cepas: monastrell y algo de otras ·Precio: 9,25 euros ·Puntuación: 9,3+/10 MustiguilloToni Sarrión ha demostrado que se pueden obtener magníficos resultados con la variedad bobal, siempre que se la trate adecuadamente. Más, si se cultiva en el singular Pago Terrerazo, a 800 metros de altitud. Para este vino, su propuesta más accesible, se vinifica cada parcela y variedad por separado. Posteriormente, se cría durante 12 meses en tinas de roble francés para ganar finura. Aroma de frutos rojos y negros maduros, con notas balsámicas y un sutil toque especiado. Sabroso, tiene un fresco afrutado dominando el largo postgusto final. ·Teléfono: 962 168 260 ·DO: Vino de Pago El Terrazo ·Tipo: tinto crianza, 13% ·Cepas: bobal y algo de garnacha ·Precio: 11 euros ·Puntuación: 9,3/10 Viña ZorzalAntonio Sanz inició en 1989 su proyecto en Navarra, labor que hoy continúan sus hijos Xabier, Iñaki y Mikel. Este tinto apuesta por la excelente, pero exigente, variedad graciano cultivada en el pueblo de Corella. El mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable de 10.000 litros, con una posterior crianza de nueve meses en barricas de roble francés usado para preservar su frescura y perfil joven. Aroma rico en frutas del bosque negras y rojas, con notas de flor silvestre, hierbas de monte y sutil fondo especiado. Sabroso, fresco y muy persistente. ·Teléfono: 948 780 617 ·DO: Navarra ·Tipo: tinto crianza, 13,5% ·Cepas: graciano ·Precio: 8,95 euros ·Puntuación: 9,3/10 San AlejandroSan Alejandro, cooperativa referente de calidad en la DO Calatayud, reúne a 170 viticultores que aportan numerosas parcelas y viñedos cultivados en las laderas de la Sierra Santa Cruz. De ellos proceden las garnachas de más de 60 años, con las que elaboran este tinto. Tras maceraciones prolongadas y remontados, envejece 12 meses en fudres y tinas de roble francés. Aroma a frutillos rojos, con el roble aportando delicadamente tostados y especias. Muy sabroso, concentrado, equilibrado y sedoso, con un fresco postgusto frutal. ·Teléfono: 976 892 205 ·DO: Calatayud ·Tipo: tinto crianza, 14,5% ·Cepas: garnacha ·Precio: 10,95 euros ·Puntuación: 9,2/10 Vinos ValtuilleLa bodega familiar creada por Dimas García en 1999, actualmente dirigida por sus hijos Elena y Marcos, posee 15 hectáreas de viñedo viejo en Valtuille de Abajo. Elaboran este impactante vino joven de extraordinaria relación calidad/precio, con cepas de 85 años de edad. Tras una estricta selección de racimos, el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable. Aroma expresivo a frutos silvestres (mora, arándanos), con notas balsámicas y recuerdos de regaliz. Sabroso, concentrado, fresco y estructurado, tapiza de fruta el paladar. ·Teléfono: 987 562 165 ·DO: Bierzo ·Tipo: tinto joven, 13,% ·Cepas: mencía ·Precio: 8,50 euros ·Puntuación: 9,2/10Hermanos PeciñaPedro Peciña Crespo fundó en 1992, junto a sus tres hijos, una pequeña bodega para elaborar vinos de cosechero en el casco urbano de San Vicente de la Sonsierra. Este tinto de cosecha procede de sus viñedos más jóvenes. Su elaboración tradicional, con maceraciones controladas y un reposo en depósito de seis meses, busca potenciar el perfil varietal de la tempranillo. Aroma de frescos frutos silvestres, con sutiles notas de flor seca, matices de regaliz y recuerdos de levaduras. Sabroso, de trago ágil, equilibrado y con un limpio final afrutado. ·Teléfono: 941 334 366 ·DOCa: Rioja ·Tipo: tinto crianza, 14,5% ·Cepas: tempranillo y algo de graciano y garnacha ·Precio: 7,60 euros ·Puntuación: 9/10