“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Guerras olvidadas, recortes de ayuda, emergencia climática y retrocesos en derechos han marcado un año especialmente duro para millones de personas en el Sur Global. En Planeta Futuro también ha sido un momento de cuestionar las inercias del desarrollo y de centrarnos en quienes viven en primera persona las consecuencias de las crisis. Estas 12 de las historias que nos han marcado este año en Planeta Futuro:
En las primeras décadas de la fonografía, escuchar una orquesta sinfónica en disco implicaba aceptar una ficción sonora: un conjunto reducido, sin graves reales ni contrastes dinámicos, muy alejado de la experiencia del concierto. Todo eso cambió hace ahora cien años, cuando la grabación eléctrica permitió, por primera vez, capturar el sonido real de una orquesta.
Determinadas películas no pueden ir a medio gas. Van con todo. De hecho, deben ir con todo porque esa es su única opción frente a las dificultades que puede provocar su relato: completamente alejado de cualquier verosimilitud; tan loco de atar como una parte de sus protagonistas. Cine de enganche popular que ilustra literatura pulp contemporánea. Y así es La asistenta, película de Paul Feig que adapta uno de los libros más vendidos de los últimos años: la novela homónima de la estadounidense Freida McFadden, primera entrega de una trilogía famosa por ser fácil de leer, y estar asentada en los giros inesperados y finales espectaculares. Viendo la película, hay un detalle más, y nada baladí: McFadden y, por supuesto, la ilustración visual de Feig —previo paso por la traslación a guion de Rebecca Sonnenshine— juegan con las mejores fantasías sociales y sexuales que puedan imaginarse, desde las más superficiales hasta las más perversas. Cine travieso para espectadores juguetones. Sin freno.
La asistentaDirección: Paul Feig.
Intérpretes: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Michele Morrone.
Género: thriller. EE UU, 2025.
Duración: 130 minutos.
Estreno: 1 de enero.
Pocas cosas se antojan más impropias para un duelo que las panderetas, las gaitas y los cascabeles de las rondallas populares. Pero es precisamente ese destemple musical el encanto de Rondallas, sexto largometraje de Daniel Sánchez Arévalo, un drama amable y sentimental sobre cómo una localidad pesquera gallega supera el duelo del naufragio de un barco del pueblo reviviendo a su equipo de rondallas.
RondallasDirección: Daniel Sánchez Arévalo.
Intérpretes: Javier Gutiérrez, María Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco, Marta Larralde, Fer Fraga.
Género: comedia, España, 2025.
Duración: 112 minutos.
Estreno: 1 de enero.
Ateridos por el frío y por el gélido ambiente que se vislumbra al fondo de la escena, colarse en esta cocina del siglo XVII pintada por Francisco Barrera (Invierno, 1638) reconforta la mirada y el ánimo. Nos dirigimos, casi por instinto, a calentarnos las manos junto a ese señor que, como el año, ha comenzado su inexorable declive. Pero su mirada perdida nos confirma que él no es el protagonista. Si levantamos la vista de nuestras manos, que ya han comenzado a entrar en calor, nos sorprendemos rodeados de alimentos que, como en un torbellino de diagonales, parecen revolotear a nuestro alrededor. Y cuando por fin fijamos la mirada (pavos, besugo y naranjas, turrón y frutas escarchadas) entendemos que hemos llegado justo a tiempo para preparar un menú de Navidad.
La violencia que se ejerce contra los hijos para producir un dolor insoportable a la madre constituye uno de los peores actos de la crueldad humana. La denominada “violencia vicaria” se considera una variedad de la violencia machista.
En el año 394 d. C., un militar español fanático nacido en Coca, a orillas del Eresma y sus pinares espesos, el emperador romano Teodosio I, enfurecido contra el deporte, que busca la belleza corporal y la armonía del movimiento, y contra el helenismo, que significa razón y libre examen, promulgó un edicto que prohibía la celebración de los Juegos en el año 1.200 de su existencia y sumió a Olimpia en el olvido. El general Teodosio el Grande, titán del cristianismo y su expansión, seguramente se habría enfurecido más aún contemplando, ya en el siglo XXI, cómo los mejores deportistas del mundo, y quizás de la historia, aúnan no solo belleza, armonía y libertad de pensamiento, sino también un cierto punto de inconsciencia, despreocupación y alegría infantil que los lleva a amar a sus rivales como hermanos verdaderos –no como Caín amaba a Abel—antes y después de haber peleado a muerte uno contra otro.
El 2025 será recordado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas como un año casi perfecto para la selección femenina. La Roja levantó en diciembre el tercer título de su historia al derrotar a Alemania en la final de la Nations League solo unos meses después de perder la Eurocopa ante Inglaterra en la tanda de penaltis. Esa derrota —técnicamente cuenta como un empate— fue el único lunar relevante de un equipo que volvió a dominar las dos competiciones en las que participó. El ciclo dorado, que comenzó con el Mundial en 2023 y siguió con la Liga de Naciones en 2024, se extendió otro año más gracias a la mejor generación de jugadoras de la historia del país, con iconos globales como Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Irene Paredes o Mariona Caldentey. El equipo dirigido por Sonia Bermúdez cierra este mes de diciembre en el primer puesto del ranking FIFA, una posición que recuperó en julio tras lograr el subcampeonato de la Euro de Suiza.
El último gol de Vinicius con el Real Madrid se produjo el 4 de octubre en un penalti que, en realidad, no era para él. Kylian Mbappé se lo cedió y el brasileño, que había forzado la pena máxima, marcó el 2-0 ante el Villarreal pese a una ejecución bastante mejorable. En sala de prensa, Xabi Alonso se esforzó en mirar para otro lado (el descontento del extremo tras algunas suplencias y sustituciones ya era público), pero sí dejó claro que había sido una decisión de ellos y que el lanzador seguía siendo el francés.
Elegir al personaje del año en el mundo del fútbol resulta un ejercicio tan subjetivo que cualquiera puede conceder su propio premio sin miedo a equivocarse. Salvando todas las distancias, es algo parecido a lo que hace Jorge Mendes con los Globe Soccer Awards, solo que él se puede permitir mayor inversión, más focos, destinos más exóticos para la celebración de una gala y ningún pudor en premiarse a sí mismo. En estos terrenos siempre resbaladizos de los gustos personales, sin necesidad de jurado ni actas notariales, Hansi Flick aparece como una elección casi indiscutible, al menos para los culés.
Lo importante es seguir las campanadas e ir tomándolas poco a poco, a ritmo acompasado. Se trata de despedir el año y dar la bienvenida al nuevo con una tradición muy española: las uvas de la suerte. Una costumbre que se hizo popular en 1909, en Alicante: ese año hubo una generosa cosecha de uva blanca y los productores promovieron la idea de comer las uvas de la suerte en Nochevieja para dar salida al excedente. La iniciativa caló y se consolidó en todo el país. Desde entonces, tomar 12 uvas al ritmo de las 12 campanadas se ha convertido en un ritual pensado para atraer la buena suerte en el año nuevo.
El ocio nocturno de la Comunidad de Madrid llega al partido más importante de la temporada con los deberes hechos y con una apuesta ganadora: la venta anticipada de entradas, que este año ha sido un gran termómetro para comprobar que este fin de año va a ser todo un éxito de convocatoria. Si las previsiones que barajan los hosteleros para Nochevieja se cumplen, el sector inaugurará 2026 en plena forma, con un balance económico positivo marcado por la “estabilidad” y por el “crecimiento del número de asistentes”. En fin de año se espera alcanzar los 40 millones de euros de facturación y alrededor de 620.000 usuarios en los establecimientos del ocio madrileño, un incremento de asistentes cercano al 5% respecto a 2024. Esa perspectiva optimista se explica, en parte, y según los propios empresarios, por la buena acogida que ha tenido entre el público general la compra de tiques con antelación: ya se han vendido más del 50% de las entradas y superará ese número antes de que la gente decida ir a las taquillas. Bastantes más que otros años en estas fechas. Y va en aumento.
El año 2026 arranca con una cuesta de enero que se prevé empinada para la mayoría de los bolsillos. Los gastos en vivienda, alimentación o transporte anuncian una subida mayor de lo que puedan crecer los sueldos. El euríbor se estabiliza pero rompe la espiral de bajadas. Los pronósticos descartan grandes sustos con en el coste de las hipotecas, aunque ese es un consuelo menor para un mercado inmobiliario que permanece con precios por las nubes.
Este 2025 celebramos el 200 aniversario del ferrocarril moderno, de aquella primera línea en Inglaterra (Stockton-Darlington) que empezó a mover el mundo y que desencadenó toda una serie de revoluciones industriales, sociales y económicas pocas veces vistas en la historia. Dos siglos después, hoy, el ferrocarril ha vuelto al centro de nuestras vidas. Las revoluciones del siglo XXI necesitan de un medio de transporte eficiente y sostenible, capaz de luchar contra el cambio climático; y, por ello, el ferrocarril es el mejor vector para seguir moviendo esta sociedad. Por este motivo, en el presente, es necesario considerar este medio de transporte y la movilidad en general como un valor estratégico, de la misma forma que consideramos a la educación, la sanidad o la defensa en el funcionamiento de nuestra sociedad. Debemos elevar el ferrocarril y la movilidad al mismo estatus y dedicar una mirada estratégica, tanto en la planificación de su (nuestro) futuro como de su protección.
No hay, hasta ahora, una reacción oficial del régimen chavista al anuncio hecho por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre el ataque que fuerzas militares de su país han ejecutado presuntamente dentro de las fronteras venezolanas en contra de objetivos del narcotráfico -presumiblemente del Tren de Aragua- previamente identificados.
“Un amigo puso otro bar y le pregunté cómo tenía unas sillas tan incómodas. Me contestó que no quería que la gente estuviese mucho tiempo, que lo que él quería es que se tomasen una copa y se fueran. Bueno, pues nuestra política es la opuesta”, cuenta José Astiarraga, socio del Bar Cock, que lleva cuarenta años funcionando junto a la Gran Vía de Madrid. Aunque allí dentro casi nunca hay aglomeraciones y hace años que no se fuma, el Cock es uno de esos locales que hacen pensar en las célebres palabras de Francisco Umbral sobre su primera noche en el Café Gijón, un espacio donde había humo, tertulias, un nudo de gente en pie y “algunas caras vagamente conocidas, famosas, populares”.
Antes de llegar al poder, Nayib Bukele tenía muy claro que la Constitución salvadoreña prohibía la reelección presidencial inmediata. “En El Salvador, [una persona] puede ser presidente ochenta veces si quiere, pero no seguidas. Eso para garantizar que no se mantenga en el poder y que él ocupe su poder para quedarse en el poder”, decía en 2013. Ahora, tras seis años en la Presidencia y con los tres poderes del Estado bajo su control, su postura ha cambiado: “No me gustaría irme ahorita, pero vamos a ver qué dice Dios, mi familia y el país, [...] pero si fuera por mí, yo sigo 10 años más”, le dijo al youtuber español David Cánovas Martínez, conocido como The Grefg, en una entrevista publicada este lunes.
Los seres humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero la ciencia todavía no tiene claro para qué sirve exactamente el sueño. Luis de Lecea, catedrático de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de Stanford (EE UU), lleva más de dos décadas intentando desentrañar los entresijos cerebrales que operan en esa transición de la vigilia al sueño y, a pesar de sus hallazgos —él mismo descubrió hormonas claves para mantenernos alerta y también las neuronas que preparan al cerebro para conciliar el sueño—, admite que todavía quedan muchas incógnitas por resolver en este campo.
El año 2025 ha quedado marcado por una ofensiva oscurantista de una magnitud inquietante. No se trata de episodios aislados ni de excentricidades retóricas, sino de una estrategia política sostenida que tiene como objetivo erosionar el conocimiento, desacreditar la investigación y debilitar uno de los pilares centrales de las democracias contemporáneas: la capacidad colectiva de distinguir hechos probados de propaganda basada en desinformación.