“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Francisco Salazar tendrá que comparecer en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado en breve, antes de las elecciones de Aragón del 8 de marzo. El Partido Popular, con mayoría absoluta en la Cámara alta, ha citado ese día a Salazar, expulsado del PSOE en julio pasado tras destaparse varias denuncias por acoso sexual contra quien fue uno de los colaboradores más estrechos de Pedro Sánchez durante la campaña en la que fue reelegido secretario general de los socialistas en 2017 y que desde entonces había desempeñado un papel clave en Ferraz y La Moncloa. La comisión de investigación a la que ha sido llamado Salazar indaga sobre la supuesta trama de corrupción en la que están imputados los exsecretarios generales del PSOE José Luis Ábalos y Santos Cerdán. El Partido Popular solicita su interrogatorio porque lo considera como otro “caso de encubrimiento del sanchismo” y para que “cuente lo que sabe” sobre la presunta red.
Nace este 2026 para Carlos Alcaraz de la misma forma que cerró el curso anterior: con una exhibición. Esta vez en Corea del Sur y, al otro lado la red, replicando nada más y nada menos que Jannik Sinner. Ahora bien, el cartel no conduce a nadie a engaños: mero show. Las modernidades de hoy. Después de cruces aquí y allá, batiéndose los dos en los escenarios más fastuosos del circuito y repartiéndose el gran pastel, se reencuentran para abrir la temporada en un marco sintético y lúdico, que no competitivo, aderezado también de una jugosa cifra que engrosará su cuenta corriente. En concreto, los aproximadamente 2 millones de dólares por cabeza que menciona La Gazzetta dello Sport.
DE LA MOQUETA A MELBOURNEEl paso de Alcaraz por Seúl ha sido exprés. Apenas 48 horas en las que jugó al pimpón con Sinner, degustó la comida local y atendió un par de compromisos comerciales antes del cruce amistoso con el italiano. En este sentido, poca o ninguna conclusión de fondo se puede extraer.
En todo caso, llama la atención que a solo una semana del inicio del Open de Australia, del 18 de enero al 1 de febrero y sobre asfalto aturquesado, la superficie escogida por la organización fuera la moqueta noventera. En consecuencia, mucha velocidad y un amago de resbalón del transalpino que le obligó a multiplicar la atención en la pisada.
Ambos se dirigirán de manera inmediata a Melbourne y este mismo domingo se ejercitarán en las instalaciones del complejo oficial. Alcaraz inicio su pretemporada el 13 de diciembre y la finalizó el día de Reyes, antes de volar a Corea del Sur. Durante esos días se pulió en la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar con Flavio Cobolli, Roberto Bautista y Pedro Martínez.
Los líderes de los cinco partidos políticos con representación en el Inatsisartut (Parlamento groenlandés) defendieron este viernes el derecho de los habitantes de este territorio autónomo danés a decidir su futuro frente a las amenazas de Estados Unidos. “El futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses. La tarea del futuro de Groenlandia se hace en diálogo con su gente y en base a las leyes internacionales y el Estatuto de Autonomía. Ningún otro país puede inmiscuirse en ello”, consta en una declaración conjunta.
“Tot s’ha acabat per a mi a la terra (...) No em queda res per esperar ni per témer en aquest món, i m’estic aquí tranquil en el fons de l’abisme, pobre mortal dissortat, però impassible, com Déu mateix”, escriu Rousseau a la X de les seves passejades. Isolat de la societat, convençut que ha estat bandejat pels seus contemporanis il·lustrats, és a les acaballes del seu periple vital, entre 1776 i 1778, que es lliura a l’escriptura dels Somiejos d’un passejant solitari, un recull de deu “passejos” en el qual l’autor desplega l’état des lieux de la seva sort i del seu present.
Els somiejos del passejant solitari Jean-Jacques Rousseau Traducció de Glòria Farrés Famadas Adesiara. 184 pàgines. 18 eurosTanto la higiene bucal, como el cuidado de la cara, deberían ser de carácter obligatorio. La recomendación de cepillarse los dientes después de cada comida ya ha quedado atrás, ahora es una tarea imprescindible en nuestras rutinas.
Cuando te mudas o cuando te planteas reorganizar tu casa para ganar espacio, son muchas las piezas del puzle que de un día para otro dejan de encajar. El espacio, sobre todo hoy en día, que las casas cada vez son más pequeñas, no sobra, y tanto las mesas como los sofás o las camas tienen que ser muy bien seleccionados para que hagan la doble función de ser funcionales, a la vez que sirven para almacenar ropa y utensilios de cocina. Cuando nos ponemos a ganar espacio, está claro que hay unos básicos que son innegociables para que nuestra casa siga siendo funcional: todos necesitamos un espacio para cocinar, un espacio para dormir, un hueco para trabajar o estudiar y una zona para lavar la ropa.
¿Pronto vas a viajar en avión y no quieres pagar de más por el equipaje? Lo entendemos, ya que las aerolíneas últimamente han adoptado medidas más estrictas sobre las dimensiones de la mochila que se puede llevar sin tener que facturar.
Después del frenesí navideño, enero inaugura el nuevo año con uno de los momentos más esperados por los amantes de la moda: las rebajas de invierno. Una ocasión perfecta para hacerse, por fin, con esos fichajes que llevaban tiempo en la lista de deseos, ahora a un precio mucho más tentador.
Las negociaciones entre la Unión Europea y Mercosur se prolongaron durante más de 25 años. Fue un proceso largo y difícil que tuvo, incluso, un cierre en falso en 2019 que requirió un lustro más hasta 2024. Pero eso, no le ha garantizado un camino fácil hasta llegar a ese momento, para el que todavía falta mucho a pesar del voto clave de este viernes en el que el Consejo de la UE ha dado el visto bueno para que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la de la Comisión, Ursula von der Leyen, viajen a Paraguay para firmar el pacto el próximo 17 de enero.
Los precios crecieron en 2025 un 2,7% en promedio anual. Al cruzar ese dato con el incremento de cada nómina en el pasado ejercicio, trabajadores y pensionistas pueden conocer cómo ha evolucionado su poder de compra. Las estadísticas oficiales no aportan el detalle uno a uno, pero sí facilitan datos que permiten aproximarse a una cifra estimada de cuántos perdieron, cuánto se quedaron como estaban y cuántos avanzaron.
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En 1999, al poco de desatar su revolución bolivariana, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, inició su primera gira internacional con un viaje a China. Buscaba estrechar lazos; fue un viaje fructífero: sellaron acuerdos para incrementar el flujo de petróleo desde la Faja del Orinoco, iniciativas en el sector energético y la promoción de inversiones del país asiático en Venezuela. “Pedimos a China que continúe con su esfuerzo para que el mundo no sea regido por un policía universal que lo imponga todo”, reclamó Chávez. Le seguirían años de idilio. La sed de recursos del gigante manufacturero engrasaría a partir de entonces la sintonía entre Caracas y Pekín.
La capacidad de distinguir la realidad de la ficción será, sin duda, la habilidad más importante del ser humano contemporáneo. Especialmente cuando los escenarios de su vida cotidiana aparezcan en la pantalla y no sepa ya si está comprando el pan o participando como extra en un capítulo de Emily in Paris (Netflix). Eso mismo comenzó a ocurrirle hace cierto tiempo a algunos vecinos y estudiantes del barrio Latino de París, que solían hacerse con sus croissants, brioches y baguettes en la panadería Moderne, fabuloso templo de harinas e hidratos que lleva junto al Panteón más de 150 años encandilando a su clientela. Hoy, sin embargo, es también un lugar de peregrinación de miles de fans de la serie, que prevé estrenar su sexta temporada en 2026.
El momento por el que transita Venezuela cabe en la mirada del dirigente opositor y periodista Biagio Pilieri al recuperar su libertad el jueves por la noche después de un año y cinco meses recluido en el temido Helicoide de Caracas. Los ojos de Pilieri mostraban los efectos del aislamiento al que se ha visto sometido durante su cautiverio, el deterioro de su salud, la incredulidad y el miedo ante lo que estaba sucediendo y su alivio desgarrador. El político venezolano, cercano colaborador de María Corina Machado, fue detenido en agosto de 2024 tras una manifestación en contra de la reelección de Nicolás Maduro, considerada fraudulenta por la oposición y parte de la comunidad internacional. Se le acusó de conspiración, terrorismo y traición a la patria, entre otros cargos. Su historia es la de decenas de presos políticos de Venezuela. Unos 800, según la organización Foro Penal, que ha documentado sin descanso y con gran valentía desde hace años estas privaciones de libertad. Aunque el número real podría ser mayor ya que hay familias que, aterrorizadas, nunca comunicaron la detención de sus seres queridos y solo ahora, cuando comienzan a cuentagotas las liberaciones de prisioneros, se atreven a decir públicamente que también faltan su padre, su marido o su hermana. No hay mejor definición de su miedo.
Mientras mamá moría, yo estaba haciendo el amor…”. De esta forma arrancó Sara Torres (Gijón, 34 años) Lo que hay (Reservoir Books, 2022), su primera novela y uno de los debuts narrativos más impactantes y exitosos de la década. Había elegido el duelo por la muerte de su madre, la escritora Teresa Rodríguez de Castro, para el género después de haberse dado a conocer como poeta con títulos como La otra genealogía, Conjuros y cantos o El ritual del baño (los dos últimos en La Bella Varsovia). Comenzaba así la carrera de quien es hoy una especie de sacerdotisa queer —se licenció en Filología y Literatura por la Universidad de Oviedo, es doctora por la Queen Mary londinense y ha enseñado en la Autónoma de Barcelona— con legiones de seguidoras de una escritura que posee un gran aliento poético y una decidida apuesta subversiva a partir de la rebelión de intimidades socavadas durante siglos. A aquellos títulos siguió La seducción, que la consagró y amplió su público, además de poemarios como Deseo de perro (Letraversal) y dos ensayos, La potencia afectiva. Deseo, cuerpo y emociones (Txalaparta) y ahora El pensamiento erótico (Reservoir Books). Se confiesa viejoven, su condición de hija única dice haberle potenciado una poderosa voz interior que conecta con legiones de lectoras que la veneran y siguen masivamente en público.
Poco más de un kilómetro separa las aulas de Derecho de la Universidad de Sofía —St. Kliment Ohridski— del Triángulo del Poder, una plaza donde se entrecruzan las sedes del Gobierno, el antiguo edificio de la Casa del Partido que alberga en la actualidad el Parlamento y la Presidencia. Una línea recta que sobresale por sus célebres adoquines amarillos y enlaza también con el Banco Nacional y el Palacio Real. “Desde una punta a otra, miles de personas nos manifestamos contra el abuso de poder”, afirma Alex Tanev, uno de los impulsores de las manifestaciones que hicieron caer a principios de diciembre el Gobierno tripartito conservador.
De entre los clientes famosos que ha tenido el hotel Mount Nelson de Ciudad del Cabo en sus 126 años de historia, ninguna estancia es más enigmática que la de John Lennon. En 1980 el exintegrante de The Beatles, que llevaba cinco años retirado de la música, pasó una semana solo, en una ciudad en la que no conocía a nadie y en un país regido por el siniestro gobierno del apartheid que había incluido sus discos en la lista negra. Resulta curioso lo poco que se sabe de aquello. En el Mount Nelson se registró con un nombre falso, Mr. Greenwood, y solo hay dos fotos que atestiguan que no es una leyenda. “Se cuenta que era muy ordenado y que se hacía su propia cama. Un taxista del que se hizo amigo le llevaba a meditar en Table Mountain, hablaba con su esposa, Yoko Ono, con regularidad y, al parecer, planeaba traerla al hotel al año siguiente. Se cuenta que un huésped se quejó de que había un vagabundo sentado en el césped. Resultó ser él haciendo yoga en el jardín”, cuenta Gabrielle Palmer, Gaby, la entusiasta directora de comunicación del hotel, mientras paseamos por los jardines que rodean el edificio principal. “Lo que más me gusta del hotel es que es un oasis en mitad de la ciudad”, dice. “Son tres hectáreas verdes, un santuario en la parte alta de Ciudad del Cabo”, señala.
Tuve una pesadilla. Soñé que, dentro de algunos años, el Agente Naranja, presidente superpoderoso, belicista y violento de la nación más potente del planeta, decidía que el mandatario que gobernaba mi país en ese momento, un hombre por cierto oscuro, tiránico y corrupto, incordiaba sus planes, así que bombardeaba Buenos Aires, secuestraba al presidente y a su mujer acusándolos de manejar, ellos dos solitos, una red narco que envenenaba a los ciudadanos de su nación —nación responsable de que las drogas fueran el negocio más provechoso de las últimas décadas, puesto que allí se había declarado la guerra contra las sustancias en los años setenta, transformándolas en mercancía codiciadísima—, que los encarcelaba y proclamaba que, de ahora en más, en mi país mandaba él, el Agente Naranja, o, si no, alguno de sus Naranjitos, y que se iba a cobrar el favor de habernos liberado del tirano llevándose, a cambio, unos cuantos litros y/o toneladas de nuestros recursos: agua, petróleo, minerales. Soñé que nadie gritaba mucho ni se indignaba mucho ni se resistía mucho, y que entonces, ante la ausencia de indignación, gritería y resistencia, el Agente Naranja empezaba a hacer lo mismo con otros presidentes de otros países, que también le caían mal y le complicaban los planes, acusándolos de diversas cosas disparatadas. Soñé que armaba, en una cárcel de su patria, una colección de Presidentes Indeseables, los reemplazaba por muchos Naranjitos y creaba un mundo a su medida imponiendo el gusto personal y el capricho, permitiendo que gobernaran soberanamente solo aquellos mandatarios que pensaban como él, y que nunca nadie se indignaba ni gritaba ni se resistía, aunque algunos lanzaban comunicados invocando el respeto a leyes internacionales que, de todos modos, hacía rato que el Agente Naranja había borrado del mapa, y que era así como empezaba el fin de los tiempos, la Era de la Sumisión.