“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Los recientes tratados comerciales de la UE profundizan su relación con los socios mayores del grupo semi-no-alineado de los BRICS: Brasil (a través de Mercosur) y la India se añaden al pacto de libre comercio firmado en 1999 con Suráfrica y ampliado luego a sus vecinos. Y se flanquean de otros trabados con diversos socios occidentales (Canadá, Japón, Australia), pertenecientes al grupo transpacífico.
El fiscal general de El Salvador y hombre de confianza del presidente Nayib Bukele, Rodolfo Delgado, mantiene congelada una investigación por lavado de dinero contra Alba Petróleos de El Salvador, una empresa financiada con fondos del Gobierno de Venezuela cuya trama alcanza cuentas bancarias vinculadas al mandatario: documentos de la Fiscalía revelan que Bukele recibió cerca de 3,3 millones de dólares a su nombre y a nombre de tres empresas de su grupo familiar provenientes del petróleo venezolano.
Este es un envío de la newsletter de Kiko Llaneras, un boletín con datos y explicaciones de actualidad: apúntate para recibirlo y seguir las elecciones que vienen en 2026.
Una terminología insidiosa se ha enraizado en Estados Unidos: distingue a los heritage Americans del resto de nosotros. Se trata de un eufemismo para definir a los protestantes anglosajones blancos y, cada vez más, también a los nacionalistas evangélicos. Este lenguaje se está desplegando de forma sistemática. En la práctica, la Corte Suprema de EE UU ha legalizado una maquinaria de control en la que la etnia —incluso cómo se habla, cómo se viste, a qué se dedica alguien— puede ser utilizada como justificación para que funcionarios federales, fuerzas cuasi militares como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), detengan a alguien y le pidan “sus papeles, por favor”.
El cardenal Blase Cupich (Omaha, Nebraska, 76 años) es una de las voces más destacadas del sector progresista de la Iglesia católica estadounidense en un momento en que el ala ultraconservadora, envalentonada por la Administración de Donald Trump, gana terreno rápidamente en un país fuertemente politizado. Salvo que él no se ve a sí mismo de ese modo, ni tampoco a la Iglesia. “Siempre trato de ser fiel a lo que dice la doctrina de la Iglesia sobre las cuestiones sociales, y esa es mi guía. No quiero jugar al juego de suma cero de quién va a ganar, los conservadores o los progresistas”, afirma. En una entrevista con EL PAÍS, omite mencionar al presidente por su nombre y, en su lugar, advierte sobre las “implicaciones morales” de las políticas del republicano. “Es la doctrina social de la Iglesia la que puede ayudarnos en este momento”, asegura por videollamada.
La persecución descarnada y sin escrúpulos de intereses propios es parte de la historia de la humanidad. A lo largo del último siglo, en su condición de potencia mundial dominante, Estados Unidos ha dado sobradas muestra de ello, desde el golpe contra Salvador Allende hasta la ilegal invasión de Irak. Hay multitud de ejemplos, y en el fondo la reprobable búsqueda del interés propio sin escrúpulo de aquellos que se lo pueden permitir es casi una constante. Pero hay momentos en los cuales ese ejercicio entra en el terreno de la abyección. Este es uno de esos momentos. La cúpula actual del poder de EE UU se está hundiendo en la infamia a una velocidad asombrosa. En Europa deberíamos, tal y como se enseña en las artes marciales orientales, aprovechar ese movimiento descompuesto para sacar partido, esquivar el asalto, o incluso tumbar al asaltante. La indignación ante ese espectáculo puede y debe ser el ingrediente central de nuestra capacidad de reaccionar y quedarnos de pie con nuestras piernas, sin muletas de dependencia.
Oír y escuchar… En eso consiste todo, dice Yasmina Reza (Nantes, 66 años). Y después escribirlo. En su caso, como quien saja realidades incómodas con un bisturí afilado. Lo mismo para una obra narrativa extraordinaria que comenzó con Hammerklavier y continuó con Una desolación, En el trineo de Schopenhauer, Felices los felices, Babilonia y Serge, entre otros títulos, como para el teatro, donde la autora francesa ha escrito clásicos como Arte o Un Dios salvaje, que décadas después de sus respectivos estrenos se siguen representando en todo el mundo. Reza publica ahora en España Casos reales, un recorrido por los tribunales de su país, donde ha tratado de describir conductas humanas que los jueces debieron condenar, pero ella, como escritora, sencillamente comprender. Una obra extraordinaria, certera, a ratos desoladora, donde la crudeza se atempera a veces con humor y la honestidad personal autobiográfica con toques de ternura y una inmensa capacidad de comprensión. La publicación del libro se une a la aparición de un número especial de la revista Matador ideado también por la autora, en el que comparte referencias, pasiones y textos junto a autores y fotógrafos que admira y sirven para adentrarse radical y hondamente en su universo.
Esta semana, en plena temporada alta de esquí, el Gobierno de la estación suiza de Crans-Montana ordenó el cierre inmediato de un gran hotel de lujo. Con 85 habitaciones, tiene piscina, spa, servicio de peluquería y masajes, gimnasio y una pista de golf, pero también serias deficiencias en materia de prevención de incendios. No las había subsanado a pesar de los avisos de las autoridades. La prevención contra el fuego se mira ahora con lupa en esta localidad de los Alpes tras el incendio en el bar Le Constellation el día de Año Nuevo en el que murieron 41 personas y 115 resultaron heridas.
Iyad al Balbisi tenía cita en noviembre de 2023 para que un equipo médico llegado del extranjero le trasplantara un riñón en el hospital Al Shifa de Ciudad de Gaza, tras años de diálisis por un problema renal crónico. Nunca sucedió. Un mes antes, Hamás sorprendió al mundo con su ataque e Israel inició una brutal campaña que convirtió la vida de los Al Balbisi en dos años de desplazamientos y de búsqueda constante de diálisis en hospitales que recibían al mismo tiempo decenas de cadáveres diarios. Iyad, de 21 años, tiene desde 2024 una derivación médica para recibir diálisis y un trasplante de riñón en el extranjero, explica su hermano Mazen. Pero, sin poder salir de Gaza, se ha convertido tan solo en un papel como el que tienen muchos otros miles de gazatíes, también necesitados de las evacuaciones médicas urgentes que coordina Naciones Unidas. Esta semana, la tardía reapertura por Israel de Rafah, el paso entre Gaza y Egipto, ha encendido en la familia una chispa de ilusión, porque estos pacientes tienen prioridad para abandonar la Franja.
Los rusos consumen cada año más y más antidepresivos. Más incluso que con las restricciones provocadas por la pandemia de coronavirus. Entre su guerra sin un horizonte claro contra Ucrania, la crisis económica derivada del conflicto y la represión política, el país registra cifras récord en la venta de estos medicamentos año tras año desde la irrupción del Covid en 2020. Es una espiral que en el 2025 llegó a casi triplicar el consumo de fármacos de 2019, el último año antes de esta aciaga década.
En los años treinta del siglo pasado, un hombre procedente de Herbés (Castellón) se instaló en un pueblo de la comarca de Matarraña, Valjunquera, y abrió una herrería. Cinco décadas después, su nieto, nacido y criado en Barcelona, empezaba a formarse en joyería en la Escola Massana sin que hubiera una conexión aparente. La distancia temporal y geográfica entre ambos es un dato importante, porque, aunque la madre de Ricardo Domingo (Barcelona, 57 años) mantuvo relación con el pueblo tras marcharse a la ciudad, nieto y abuelo no llegaron a pasar tanto tiempo juntos como para generar un vínculo que hubiera podido inocularle, consciente o inconscientemente, la predisposición a elegir una profesión relacionada con los metales, aunque fuera a otra escala y con una formación creativa.
Cuando era niña, Santa Teresita de Lisieux le preguntó a su madre si iría al cielo, a lo que esta respondió que sí, siempre que fuera buena. “Pero si no fuese buena, iría al infierno. Sé muy bien lo que haría entonces: volar a ti, que estarías en el cielo. ¿Cómo se las arreglaría Dios para cogerme? Tú me apretarías fuertemente en tus brazos”, replicó la niña. Lo sabemos porque la madre se lo contó a una de sus hermanas mayores en una carta, poco antes de morir. “Leí en sus ojos que estaba positivamente convencida de que nada podría hacerle Dios si se escondía entre los brazos de su madre”, añadió.
Imagina un amanecer en un cielo neblinoso. ¿Cuán vívida es la escena en tu mente? ¿Tan clara como si lo estuvieras viendo de verdad? ¿No tanto? ¿Más bien vaga? ¿O no ves ninguna imagen en absoluto dentro de tu cabeza? Haz el mismo ejercicio con un cielo limpio y azul, o en plena tormenta con rayos y relámpagos, o con un arcoíris. Si no ves ninguna imagen, por más que sepas que estás pensando en esas cosas, tienes “afantasia”, un neologismo acuñado en 2015 por el neurólogo británico Adam Zeman, de la Universidad de Exeter. Por increíble que te parezca, afecta a un 4% de la población —habrá 2.000 afantásicos en un estadio de fútbol, y unos cuantos en tu bloque de pisos— y no se trata de ninguna enfermedad ni discapacidad, sino de una parte normal de la variabilidad humana.
Ahora que la Comunidad de Madrid ha divulgado los datos privados de una exconcejal de Móstoles que denunció a su alcalde por acoso sexual, suponemos que el Tribunal Supremo irá corriendo a condenar a Isabel Díaz Ayuso o a algún responsable de altura, como hizo con el Fiscal General del Estado por difundir los datos personales del novio de la presidenta madrileña. ¿Manos Limpias y el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid han puesto ya la denuncia por revelación de secretos y no me he enterado? Seguro que se me ha escapado la noticia, siendo como son tan vigilantes de la ley y situados siempre en el lado correcto de la misma.
El passat 13 de gener se’m va morir un cosí d’un càncer fulminant: deixa una mare, una germana, una vídua amb qui s’acabava de casar i un fill adolescent d’un matrimoni anterior. El dia del funeral vaig començar a llegir Relíquia, el nou llibre de Pol Guasch (i el primer obertament autobiogràfic), en què un jove narrador s’adreça al fantasma del seu pare, mort per suïcidi deu anys abans. A la tercera pàgina del primer capítol, descobrim que l’home es va matar el 13 de gener de l’any 13 —exactament 13 anys abans que morís el cosí a qui vam acomiadar el dia que em va caure el llibre de Guasch a les mans.
Relíquia Pol Guasch Anagrama 152 pàgines 18,90 eurosAnatomia de l’esperança Francesc Torralba Destino 192 pàgines 22 eurosA la natura les coses simplement creixenYiyun Li Traducció de Marc Rubió L’Altra 176 pàgines 20 eurosEl caso de la concejala de Móstoles que ha sacudido al PP madrileño es sencillo en la esencia: una mujer, profesional consolidada, afiliada al PP, comienza a colaborar como voluntaria meses antes de las elecciones municipales de 2023. Al candidato a alcalde, Manuel Bautista, le gusta tanto que le propone ir en las listas en un lugar muy destacado. Dos meses antes de las elecciones empieza a insinuarse sexualmente, a hacer proposiciones no deseadas. Lo hace varias veces, dentro de un coche, los dos solos. Ella lo rechaza de forma activa y rotunda. A pesar de ello, algunos compañeros le cuentan que él alardea de que están juntos. Ella le reprende y le dice que no lo haga más. A partir de ese momento, según su relato, él comienza a aislarla y a invisibilizar su trabajo. Tanto, que ella decide pedir ayuda dentro del partido, al PP de Madrid.
Una política en el centro de una investigación judicial por la presunta comisión de un delito de prevaricación en el Ayuntamiento madrileño de Arroyomolinos recibe el 11 de marzo de 2024 a una edil que denuncia un presunto acoso sufrido supuestamente a manos del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista. La política es Ana Millán, número tres del PP en Madrid. La dirigente ya estaba en esa situación cuando fue designada para ese cargo. Lo mismo ocurrió cuando se la ascendió a vicepresidenta de la Asamblea, o cuando se la puso al frente de la gestora del PP de Fuenlabrada. Unos nombramientos con la rúbrica de la misma persona: Isabel Díaz Ayuso, cuya pareja será juzgada por la presunta comisión de delitos de fraude fiscal y falsedad documental, y cuya familia ha sido objeto de escrutinio público por sus negocios en el ámbito sanitario, sin que la justicia observara nada punible. Todo ello lo recuerda con pena una fuente que goza de cierto predicamento en el PP regional, y que pide que se respete su anonimato por temor a represalias. Entonces, estalla.
“Todas hemos aguantado muchas cosas en política”, contestó Ana Millán, miembro de la ejecutiva del PP madrileño a la concejala de Móstoles que denunció en el seno del partido al alcalde de la localidad madrileña, Manuel Bautista, según consta en la documentación presentada ante el Comité de Derechos y Garantías de la formación. Pero la mayoría de políticas del PP consultadas por este periódico no han querido pronunciarse sobre el caso del regidor o sobre si habían sufrido algo similar por parte de algún compañero. Y las pocas que han querido manifestarse en público sobre el asunto han cerrado filas con el argumentario oficial, esto es, que la denuncia de la concejal de Móstoles se investigó, que no se hallaron pruebas y que el caso es una cortina de humo para tapar los escándalos que afectan al PSOE, y en concreto, la comparecencia de Francisco Salazar, denunciado por acoso, en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado.
La última vez que la exedil de Móstoles buscó amparo en el PP de Madrid tras denunciar internamente al alcalde de la localidad, Manuel Bautista, por acoso sexual y laboral fue en octubre de 2024, cuando acudió a una reunión con varios dirigentes del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que rechazaron entonces reunirse con ella porque iba acompañada de un abogado. Días después, el 7 de noviembre de 2024, alguien entró en el correo oficial de su lugar de trabajo -ya no era concejal- y borró todos sus mensajes, incluidos los que se había intercambiado con el gabinete de la presidenta madrileña sobre este asunto. Ella lo denunció, pero la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Móstoles archivó el caso. No tuvo en cuenta la localización de la persona que accedió a su email y concluyó que, como el acceso se había producido desde una línea de la Administración Digital de la Comunidad de Madrid, pudo haber sido ella misma. Ella lo ha recurrido y la Audiencia Provincial debe pronunciarse.
La política española vuelve a verse sacudida por un nuevo episodio de presunto acoso sexual y laboral en el seno de un partido político y su gestión, en este caso a manos del Partido Popular, exhibe un viejo patrón que nos retrotrae a muchos años atrás, cuando el machismo imponía su relato por encima de la víctima. Los hechos se resumen así: una exconcejal del Ayuntamiento de Móstoles (el segundo municipio más poblado de la Comunidad de Madrid, con 215.000 habitantes) denuncia dos años de acoso —primero sexual, luego laboral—por parte de su alcalde, Manuel Bautista. Como respuesta, el partido intenta evitar por todos los medios que el escándalo salga a la luz y acaba presionando a la víctima para dar carpetazo al caso.