“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Para una generación entera, el fundador de Podemos, Pablo Iglesias, fue quien popularizó el oficio de politólogo: eran aquellos años posteriores a que nuestro país protestara, desde abajo, de la mano de los indignados. Para otra generación, en cambio, será la princesa de Asturias, Leonor de Borbón, quien simbolice el estudio de la ciencia política: una joven que ha pasado tres años aprendiendo en una institución jerárquica como son las Fuerzas Armadas a servir a los ciudadanos. La metáfora describe bien la evolución de España en estos 12 años. Hoy son las instituciones tradicionales del Estado las que parecen tener más capacidad de transmitir confianza, mientras que aquel populismo de las plazas ha mutado en cierta desafección democrática.
El doble bloqueo de Ormuz es un choque de época, con infinitas derivadas. De sufrimiento para los países importadores de petróleo y gas, en especial para los más pobres. De penuria, también, para los exportadores del golfo Pérsico, acostumbrados a nadar en la abundancia y que ahora ven cortocircuitados sus canales de venta. Y de dinero caído del cielo para las potencias fósiles de fuera de esa región, que están pudiendo vender ―y a precios mucho más altos― todo lo que sacan del subsuelo. Con un nombre destacado: el de Estados Unidos, que en poco más de una década ha pasado de una gran dependencia energética a una hegemonía ahora reforzada por la guerra ―su guerra― contra Irán.
Una semana antes del cónclave que empezó el 7 de mayo de 2025 se reunieron en un lujoso hotel del centro de Roma, el St. Regis,120 grandes donantes católicos de Estados Unidos, llamados por la Papal Foundation. Es una organización creada en 1988 por Juan Pablo II, en sintonía con Ronald Reagan en la Guerra Fría y tras el establecimiento de relaciones entre ambos estados en 1984. Nació para dejar atrás el escándalo de las finanzas vaticanas y canalizar hacia la Santa Sede el dinero de EE UU, el país que es el mayor benefactor de la Iglesia católica: se calcula que esta fundación ha donado 250 millones de dólares hasta 2024. Pero eso fue hasta el pontificado de Francisco, cuando ese flujo cayó drásticamente, pues Jorge Bergoglio era visto por el mundo más conservador como un papa comunista que odiaba EE UU.
Estados Unidos llega a la Bienal de Venecia dando un nuevo ejemplo de la ofensiva cultural de Donald Trump: con un artista inesperado, escogido tras una selección opaca, y con el pabellón en manos de una figura sin experiencia en el arte, pero bien conectada con el entorno del presidente. El pabellón del país en los Giardini, una de las dos sedes de la gran cita del arte contemporáneo, también llega precedido de controversia en una edición marcada por las tensiones políticas desatadas por la participación de Rusia e Israel.
A la dirección del Congreso se le agota la paciencia con los agitadores ultras Vito Zoppellari Quiles y Bertrand Ndongo. Los dos, amparados en las credenciales de prensa que les fueron concedidas, campan por la Cámara hostigando a políticos de izquierda, reventando ruedas de prensa y enfrentándose a periodistas de diversos medios. Quiles y Ndongo han protagonizado esta semana nuevos incidentes, que han derivado en tres denuncias más ante los servicios del Congreso, basadas en las disposiciones introducidas el pasado año en el Reglamento para ponerle coto a ese tipo de actitudes. Quiles ya acumulaba ocho expedientes tras diversas denuncias presentadas por grupos políticos o por la propia Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP). Ndongo, otros dos. La Mesa, en la reunión del próximo miércoles, se dispone a aprobar las primeras sanciones contra ellos, que con toda probabilidad derivarán en la retirada temporal de sus acreditaciones.
El Boletín Oficial del Estado de este jueves es un tablón de anuncios con miles de ofertas de empleo de todo tipo: abogados del Estado, archiveros, conservadores de museos, veterinarios, inspectores de Hacienda... En total se ofrecen 37.017 plazas, un volumen parecido al del año pasado (36.588) y solo superado por el ejercicio 2024, cuando se ofrecieron 40.146 puestos. Pero estas ofertas tan abultadas (la mayoría de nuevo ingreso, con una parte de promoción interna), que casi todos los años han ido a más desde que Pedro Sánchez tomó las riendas del Ejecutivo en 2018, no se deben confundir con la evolución real de la plantilla de la Administración central. El flujo de jubilaciones es tan intenso que las ofertas apenas han servido para la plantilla de la Administración General del Estado crezca un 5,5%, lo que hace que todavía esté por debajo del nivel previo la Gran Recesión.
La plaza del Mercado Central de Valencia, hoy ocupada por terrazas y turistas que fotografían su cúpula modernista, fue durante siglos uno de los principales escenarios de la trata de personas en la ciudad. Los archivos lo documentan con precisión: desde finales del siglo XV, este fue uno de los puntos de entrada de africanos esclavizados. A pocos metros, en la desaparecida Posada del Camell, llegaron a hacinarse más de un centenar de personas encadenadas, a la espera de ser subastadas. Y, sin embargo, no hay una sola placa que lo recuerde.
Dos intentos de suicidio. Dos trastornos por estrés postraumático. Cuatro cuadros de ansiedad. Diez de agresividad. Parte del sufrimiento de los cientos de niños y adolescentes que han pasado en 2025 por La Cantueña, el polémico centro de acogida para menores extranjeros no acompañados situado en Fuenlabrada por el gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP), queda reflejado en la memoria de la instalación para el curso pasado. Sin embargo, los datos del primer año de funcionamiento completo de la instalación no lo cuentan todo.
17.45 del pasado 1 de mayo. Línea 9 del metro de Madrid. Dos jóvenes veinteañeros mantienen una encendida conversación que los aísla del resto de los viajeros. No discuten, simplemente intercambian opiniones. La sorpresa surge cuando el tren llega a la estación de Núñez de Balboa y ambos se acercan a la puerta de salida. ¡Están hablando de toros! “¿En tu opinión, cuáles son los criterios que se deben cumplir para un indulto?“, pregunta uno de ellos. Salen y siguen con sus historias taurinas. Detrás, otra pareja de la misma edad se encamina hacia la línea 5, en dirección a la estación de Ventas. Van a los toros, sin duda; las almohadillas que llevan en las manos los delatan.
El gimnasio se ha convertido en el nuevo bar, la nueva plaza del pueblo y el nuevo Tinder, todo en uno. Según la última Encuesta de Hábitos Deportivos del Consejo Superior de Deportes, un tercio de los españoles mayores de 15 años está inscrito en uno de estos centros deportivos, una cifra que crece año a año y que muestra un cambio social que se filtra en otros aspectos de la vida diaria, desde los hábitos de nutrición hasta la moda.
La violencia deja un rastro de preguntas y apenas ninguna respuesta. En No sé hablar del mar (Demipage), Javier Correa Román (Madrid, 1995) busca en el lenguaje maneras de contar una infancia robada por el maltrato.
Después de las 14 sesiones y los testimonios prestados por más de 70 personas, el miércoles quedó visto para sentencia en el Tribunal Supremo el primero de los juicios del llamado caso Koldo, la supuesta trama de corrupción que operó en el corazón del Ministerio de Transportes cuando estaba a su frente José Luis Ábalos. El exministro y exsecretario de Organización del PSOE y su entonces hombre de la máxima confianza, Koldo García, están acusados de seis delitos por lucrarse con contratos amañados de compra de mascarillas por el citado ministerio en el peor momento de la pandemia. Afrontan peticiones de pena de hasta 30 años, que se reducen a siete años por cinco delitos para el empresario Víctor de Aldama, el “elemento corruptor”, según la Fiscalía Anticorrupción, pero que decidió colaborar con la Justicia a finales de 2024 cuando se encontraba en prisión provisional por otro fraude multimillonario.
El 11 de abril de 1963 vino cargado de éxitos: los Beatles publicaron From me to you y Juan XXIII proclamó la Pacem in terris. Si todo el mundo iba a escuchar la canción, la encíclica tendría un público bien cualificado. Kennedy la leyó y la alabó. El New York Times la incluyó, cosa hoy impensable, en su paginado. Los diarios comunistas europeos —L’Unità, L’Humanité— la cubrieron de incienso, y hasta George Kennan, el pensador geopolítico de la época, asistió a seminarios en su honor. Por supuesto, es difícil que un documento pontificio pueda competir en popularidad mundana con un single: tampoco una encíclica que —por obra de Darius Milhaud— llegó a convertirse en sinfonía. Pero, si no en las discotecas, el viejo del Vaticano sí iba a ganar a los muchachos de Liverpool en valor profético: lejos aún del pacifismo y la contracultura, Lennon y McCartney seguían cantando dulces naderías, mientras que Roncalli ya hablaba de raza e inmigración, de “familia humana” y de “paz en el mundo”.
Se escuchan ecos de los primeros meses de 2020, cuando el coronavirus SARS-CoV-2 saltó de China y comenzó a expandirse por todo el mundo hasta que se declaró la pandemia de covid-19 que, en el caso de España, nos tuvo encerrados en casa durante tres meses. Ahora es otro tipo de virus el que abre periódicos: la Organización Mundial de la Salud confirmó este miércoles que el virus que tiene en vilo al mundo por un brote en un crucero antártico es el virus de los Andes, un tipo de hantavirus con una tasa de mortalidad elevada y que se puede transmitir de persona a persona.
Hay vínculos que se forman en la distancia, sin que medie relación presencial alguna. Yo veía a esa mujer portentosa que hablaba tan rápido y sabía quién era, lo que había conseguido en el periodismo de este país, una figura casi histórica a pesar de que parecía rehuir las cámaras y los focos. Brillo de oficio, de pasión profunda era lo que me llegaba de ella cuando no la conocía y formaba parte de esa constelación de referentes que una se va tejiendo a medida que crece y busca modelos que sirvan de guía para entrar en la vida adulta. No hay más que repasar las fotografías de Soledad Gallego-Díaz a lo largo de las décadas en el periódico para darse cuenta de que fue una pionera pisando un terreno que parecía patrimonio exclusivo de los hombres: en muchas de esas reuniones ejecutivas ella era siempre la única mujer. Yo tuve noticia directa de la jefa cuando conocí a Lola Hierro en una mesa redonda en Málaga y me habló de la que era entonces la primera directora de EL PAÍS. En la descripción que hacía de Sol había admiración y afecto, un orgullo de formar parte del mismo equipo que ella. Envidié a Lola como envidio a todos los compañeros que han vivido y viven la experiencia de formar parte de una redacción, de pensar y escribir al lado de otros y no en la soledad de una habitación propia. Con el texto una siempre está a solas, claro está, pero la soledad no lo es tanto cuando está contigua a otras soledades.
Desde el mes de marzo se sabe perfectamente el planteamiento de la campaña del candidato del PP a la reelección, Juan Manuel Moreno. Su equipo ha compuesto una letra que se repite tanto como la de una sevillana en la que une conceptos como “estabilidad”, “confianza”, “seguridad”, “certidumbre” y “crecimiento”. El estribillo lo remata con dos disyuntivas. La primera: “Aquí sólo (tilde justificadísima) hay dos opciones: o solo o acompañado”. La segunda: “Hay que elegir entre estabilidad o lío”. Este miércoles ha introducido una tercera: ‘O yo o el caos’, una variante de las anteriores un tanto sobrada. Tan seguro está Moreno de su victoria que ya sabe dónde la va a celebrar: “A alguna de las playas de Andalucía. Estaré feliz en cualquier playa andaluza escuchando las olas. Eso va a ser sanador y será mi mejor celebración”, dijo en una entrevista en Abc.
Si hay un debate central que marca la campaña de las elecciones andaluzas del 17-M, ese es la “privatización”. La izquierda en bloque acusa al Gobierno del popular Juan Manuel Moreno Bonilla de un deterioro intencionado de servicios públicos como la educación y la sanidad para favorecer la actividad privada en estos ámbitos. No se trata de privatización en el sentido estricto, entendida esta como el traspaso de la titularidad de un ente público, como sucedió con Argentaria a finales del pasado siglo, sino el peso creciente de entidades con ánimo de lucro para la prestación, por concierto (caso de la sanidad) o como negocio (universidades privadas o formación profesional), de servicios que eran predominantes o casi exclusivos del sector público. El PP rechaza que éste sea el caso de Andalucía.
Andalucía carece desde principios de año de la póliza de seguro que cubra los errores médicos que sufren sus 8,7 millones de habitantes y cualquier incidente laboral que afecte al desempeño de sus 130.000 profesionales sanitarios. El Gobierno andaluz pagaba 28 millones al año, pero a finales de 2025 no cerró una segunda prórroga con la aseguradora Berkshire Hathaway, por lo que en breve licitará un concurso público por más dinero. La situación es anómala en la sanidad pública española y solo la Comunidad Valenciana, Extremadura y Canarias carecen de una póliza de responsabilidad civil que cubra las negligencias involuntarias provocadas por diagnósticos erróneos u operaciones quirúrgicas.
Este texto es un extracto del nuevo boletín ‘Documentalmente’, de EL PAÍS. Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí.