“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Una de las cosas más molestas o incómodas que suceden cuando empieza a apretar el calor es tener que subirse al coche después de dejarlo aparcado al sol. Es cierto que el parasol para las ventanas del coche son efectivos y reducen la sensación de calor o, al menos, evitan que el asiento, el volante o la palanca de cambios estén ardiendo cuando los tocas con cualquier parte del cuerpo; sin embargo, no son lo suficientemente eficaces como para evitar que el coche sea una sauna. Cuando llegan los meses más calurosos del año, lo único que nos mantiene a salvo de las altas temperaturas dentro del coche es el aire acondicionado del vehículo. Por este motivo, y en esta época más que nunca, es especialmente importante mantener el sistema de aire acondicionado en buen estado; no es solo cuestión de confort, sino de pura practicidad para poder conducir de forma segura.
Cuando se tiene que hacer un regalo a un niño, sea cual sea la ocasión: cumpleaños, Navidad, Reyes, etc., lo que primero viene a la mente es el juguete de moda. Aunque no es una mala idea, sí es la opción más cómoda, y lo cierto es que existen otras alternativas que pueden ser más útiles y con las que también se puede sorprender.
Cuando salimos de casa tomamos ciertas precauciones para movernos por la cuidad con seguridad. Como elegir una mochila antirrobo o repartir los objetos de valor en diferentes bolsillos, cosas que ya hacemos de forma automática. Por eso no es de extrañar que hayan ganado tanta popularidad accesorios como las alarmas personales para darnos un extra de tranquilidad.
La plataforma de contenidos en streaming de Movistar Plus+ no para de aumentar su gran catálogo de cine con nuevos títulos de gran calado. Pese al buen tiempo que impone la primavera, siempre hay un hueco para seguir disfrutando de buenas películas, grandes actores y mejores historias que conecten con el espectador desde el primer minuto. Algo que sucederá, sin lugar a duda, con dos de las entregas más esperadas del mes de abril por parte de todos sus suscriptores: de la acción de Laberinto en llamas a la comedia romántica de Coartadas. Es decir, del magnético Matthew McConaughey enfrentándose a la adversidad de un incendio sin precedentes al exitoso remake español de la comedia francesa Alibi.com con Jaime Lorente de actor principal. Estas dos cintas y muchas otras están a un precio módico mensual en Movistar Plus+: por solo 9,99 euros.
La relación de los españoles con los impuestos muestra signos de paulatino desgaste, pero lejos del riesgo de ruptura. Los pocos datos que ofrecen los organismos oficiales apuntan a un leve deterioro de la percepción del sistema tributario, aunque a mucha distancia todavía de los años con más apatía, allá por lo peor de la crisis financiera. Donde sí se observa un repunte de la desafección algo más marcado es en los jóvenes, la franja de la población que, de lejos, reconoce mostrar más inquina hacia el sistema fiscal. Es una sensación que crece al calor de las dudas sobre la justicia y de un futuro cada vez más incierto.
Los nombres resuenan uno tras otro: ASML, Novo Nordisk, SAP, Spotify, Mistral AI, Siemens, Airbus y Nestlé. Es la respuesta combativa de Ekaterina Zaharieva (Pazardzhik, Bulgaria, 50 años), comisaria europea de Empresas Emergentes, Investigación e Innovación, cuando se le habla de cómo la balanza tecnológica tiende a inclinarse hacia EE UU —las cinco mayores compañías del mundo por valor en Bolsa son cinco tecnológicas estadounidenses—. Tras intervenir este martes en el foro Wake Up, Spain! Wake Up, Europe!, Zaharieva se empeña en contradecir esa narrativa de una Europa carente de campeones globales desde una estancia en el madrileño Palacio de Linares.
El precio del petróleo está en el nivel más bajo desde que comenzó el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, tras un desplome del 10% este viernes. La plena apertura del estrecho de Ormuz anunciada por Irán en el marco de la tregua acordada con Estados Unidos, y condicionada al alto el fuego de Israel en Líbano, ha deparado la noticia que se esperaba desde que se anunció la tregua entre Teherán y Washington, la semana pasada. Aunque aún no hay acuerdo de paz y Donald Trump ha anunciado que mantendrá su bloqueo, el anuncio es el primer paso en la recuperación de un shock petrolero con pocos precedentes.
Buenas noticias para Europa: la marea ultra amaina. Los votantes de Hungría han vapuleado a Viktor Orbán. En el último par de años, los nacionalpopulistas han perdido el gobierno en Polonia (aunque no la presidencia) y en los Países Bajos, y han sufrido retrocesos en Suecia y Finlandia. La italiana Giorgia Meloni (que recibió un varapalo en su referéndum para la reforma judicial) se acerca al consenso europeo según se aleja de Donald Trump, quien ahora la desprecia. El presidente de EE UU se encuentra cada vez más solo: sin más aliado que Israel, enredado en un choque frontal con el papa León XIV, y cuestionado internamente por su rumbo errático. Su apoyo expreso a un candidato, o que JD Vance acuda a una campaña, ya no suma; en Canadá o en Dinamarca los votantes premiaron a quienes plantaron cara a Trump (ahí quiere estar Pedro Sánchez). Otra razón para el optimismo: el presidente de EE UU puede convertirse en noviembre en un pato cojo, en minoría en el Congreso y con su partido enfocado a la sucesión. Será más débil. También, sin nada que perder, más imprevisible.
Durant una estada a Buenos Aires, Marcel Duchamp va assabentar-se del casament de la seva germana Suzanne amb el pintor Jean Crotti. Com a regal de noces, va enviar-li un paquet a París. “Era un llibre de geometria que havia de penjar amb cordills al balcó del seu apartament de la Rue Condamine; el vent havia de travessar el llibre, triar els seus propis problemes, girar i arrencar les pàgines”. Així en parlava el mateix Duchamp dècades més tard en una entrevista en què rememorava aquella “idea divertida”. I és que amb el Readymade Malhereux [Readymade Infeliç] (1919), aquell tractat científic que representava el coneixement humà s’abandonava a la intempèrie i se’l condemnava a desaparèixer per l’acció atzarosa de les forces de la natura. Una provocació que qüestionava l’ordre establert. D’aquesta acció dadaista només va sobreviure un petit quadre que va pintar la mateixa Suzanne, un grapat de fotografies i una reverberació reveladora: els llibres també podien ser artefactes artístics.
En España hay en estos momentos más personas que nunca en la lista de espera de una intervención quirúrgica. Son en total 853.509, de las cuales, 184.000 llevan esperando más de seis meses, según el último informe del Ministerio de Sanidad. La evolución de los datos de la última década indica que el recorte progresivo de las listas y los tiempos de espera se interrumpió bruscamente durante la pandemia y no hemos vuelto a recuperar la posición anterior.
Lo que Amando de Miguel bautizó como “franquismo sociológico” y que creímos desterrado con la victoria socialista en 1982, vuelve con fuerza transcurrido el primer cuarto del siglo XXI. Mismo lobo, con distinta piel, es el nuevo despertar del conservadurismo español ultranacionalista, ultraconservador y ultramontano. Como persona pero, sobre todo, como mujer, me hacen temblar las palabras del diputado de Vox en la Asamblea de Murcia Antonio Martínez Nieto. Desde la tribuna institucional, vuelven a resonar resabios más propios de los arranques encarnados de Manuel Fraga Iribarne que del siglo XXI. El aborto, “aberración moral”, pata de “la cultura de la muerte” para él, es un derecho adquirido con sangre, sudor y lágrimas gracias a un movimiento feminista que luchó de forma incansable. Como en la moda, lo viejo vuelve. Señoras, vayamos preparando las maletas para visitar Londres en caso de que queramos ejercer nuestros derechos. En España, si por personajes de este pelaje fuera, la única “cultura de la muerte” a permitir sería la representada por Millán Astray. Espeluznante.
Durante los 41 minutos que la tripulación de Artemis 2 se escondió detrás de la Luna, el mundo entero contuvo el aliento. Después del lanzamiento, se trataba del siguiente momento más delicado de toda la misión. En la cara oculta del satélite, expuestos al vacío y a la radiación solar, incomunicados y sin posibilidad de ayuda, la vida de las cuatro personas que más lejos han estado de la Tierra dependía de la precisión quirúrgica de unos cálculos que ya no podían corregirse. Durante esos minutos estaban solos en el universo. Es difícil imaginar la carga dramática, la emoción e incluso el vértigo que el equipo de la NASA sintió al oír la voz de Christina Koch en sus receptores de radio: “Es maravilloso volver a escuchar a la Tierra”. Estaban ante la hazaña más reciente de la humanidad.
El siglo amaneció con una impresionante constelación de líderes de formaciones tradicionalmente progresistas en el poder en Europa: Blair, Schroeder, D’Alema, Jospin, Guterres, Kok, entre otros. El presidente de la Comisión Europea era Romano Prodi y el director general del FMI era Michel Camdessus, un francés cercano a los socialistas de ese país que, con figuras del consenso de París como Delors y Lamy, tanto influyeron en el mundo posterior a 1989. En Estados Unidos mandaba Bill Clinton. El segundo cuarto del siglo XXI amanece en cambio con un panorama desolador para los progresistas europeos, que disponen de poder ejecutivo solo en dos países europeos de peso: el Reino Unido y España. ¿Qué pasó?
La inhumanidad, ese viejo fantasma que la filosofía ha tratado de exorcizar desde Platón, sigue ahí, tan viva como siempre, quizá más humana que el propio hombre y hasta podría considerarse su invento más perdurable. Lo inhumano no procede de las bestias ni de las máquinas: es la conciencia refinada que ha aprendido a justificarse. Los filósofos lo sabían, cada uno a su manera: lo inhumano no es lo otro del hombre, sino su verdad más íntima y de la que prefiere apartar los ojos.
Les llibreries del país seran tan plenes a vessar de literatura el Dia del Llibre, que no serà estrany que els amics de les belles lletres quedin desorientats davant d’un tal arreplec. Decennis enrere, quan se’n publicaven menys, la tria era una mica més segura; avui, per contra, el més probable és que un comprador poc aciençat entri en un estat d’alienació total, en una perplexitat insondable. En aquest cas, potser el lector no comprarà cap llibre; però això no faria cap favor a la nostra indústria editorial, de la qual viuen —o fan la viu-viu— una colla de persones amb un ofici molt lloable.
A Gustavo Petro se le acaba el tiempo. El próximo 7 de agosto dejará de ser presidente de Colombia. En cuatro años, muchas de sus promesas se han quedado por el camino. A veces por errores suyos, otras por la resistencia y los miedos de un país en el que no había gobernado la izquierda en décadas. Ahora, el desgaste del poder ha caído a plomo sobre él. A veces se le ve irritado y de mal humor, pero esta mañana un Petro sonriente y en impecable traje azul entra acompañado de su comitiva presidencial por la puerta del Pabellón 8 de la Fira de Barcelona. Petro participa en la IV Reunión en Defensa de la Democracia junto a los presidentes de España, Brasil y México, un combo progresista con el que se siente a gusto. En la entrevista con EL PAÍS, el presidente colombiano, que el domingo cumplirá 66 años, defiende el multilateralismo y la lucha contra el cambio climático, al tiempo que no puede dejar de lanzar dardos sobre el sistema electoral, abriendo incluso la duda sobre si reconocerá los resultados de las elecciones si considera que hay irregularidades. Sus esperanzas se centran en que su candidato, Iván Cepeda, por ahora el favorito en las encuestas, sea el siguiente en ocupar su despacho. Reconoce que no conseguirlo sería un fracaso personal.
La fractura entre los seguidores de la milicia chií Hezbolá y el Gobierno libanés era este viernes evidente en el abarrotado camino de regreso que miles de personas han emprendido hacia el sur de Líbano. Tras 46 días de desplazamiento forzoso por la guerra con el ejército israelí, miles de ciudadanos han aprovechado las primeras horas del alto el fuego temporal, de solo 10 días de duración, para retornar a un territorio devastado y donde Israel afirma que mantendrá los ataques. Mientras Beirut ha iniciado un diálogo con Israel y se ha comprometido a desarmar a Hezbolá, la población fronteriza, en su mayoría cercana al movimiento proiraní, regresa al sur entre alabanzas hacia sus combatientes. “Nuestros jóvenes han luchado contra Israel hasta la muerte”, proclama orgullosa Randa Manna, de 61 años, desde lo alto del vehículo. “Y levantaremos una nueva generación que luche contra Israel”, afirma junto a su nieto, ambos haciendo la señal de la victoria con los dedos.
La nueva generación de acuerdos en la derecha se ha inaugurado en Extremadura con un pacto en el que el PP elige gestionar el poder a cambio de entregar el marco ideológico a Vox. El partido de Santiago Abascal ha ganado en influencia y ha impuesto al PP un acuerdo muy diferente al último que ambos partidos consensuaron en 2023 para la anterior investidura de María Guardiola. En el de hace tres años, la inmigración, por ejemplo, era inexistente; ahora es la columna vertebral del acuerdo. La extrema derecha ha arrastrado al PP a aceptar en el nuevo pacto la “prioridad nacional” de los españoles sobre los inmigrantes en el acceso a ayudas y prestaciones sociales, así como a la vivienda pública, lo que choca con el documento marco que Génova elaboró para las negociaciones. Aquel texto ordenó a “no aceptar propuestas que supongan desigualdad entre ciudadanos por razón de territorio, ideología, lengua, sexo, origen u otra condición”.