“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Por primera vez desde la crisis de 2008, la tasa de paro en España ha caído por debajo del 10% y ha cerrado 2025 con la creación récord de 605.000 empleos, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que consolidan al país como una de las economías con mejor desempeño en Europa. Nunca hasta ahora España había tenido 22,4 millones de personas trabajando y nunca su población activa (la suma de ocupados y desempleados) había rozado los 25 millones. Estas cifras son posibles gracias a la importante contribución de los ciudadanos extranjeros en los últimos años. De hecho, los trabajadores foráneos ya alcanzan los 3,58 millones, el 16% del total y suponen el 21% si se añaden aquellos con doble nacionalidad.
Uno de los géneros de ficción que ha gozado de mejor salud en los últimos años es el de la distopía. Al igual que ocurre con su reverso radical, la utopía, se ha concebido casi siempre, por definición, como algo situado en el futuro: ficciones sobre lo que está por venir, pues. De ahí la dificultad para asociarlas a la posibilidad de que puedan encarnarse en el presente. Sin embargo, el primer aviso lo tuvimos ya con la pandemia del coronavirus, que en sus inicios pareció materializar una de esas catástrofes largamente imaginadas. A pesar de los millones de víctimas que causó, y gracias a las campañas de vacunación masiva, al final logramos doblegarla y relegarla al olvido. Lo más espeluznante es que hoy basta con abrir cualquier diario para que nos asalte una sensación similar, la de estar deslizándonos hacia escenarios que creíamos reservados a la ficción, tan familiares por el cine o la literatura, y ahora mismo tan inquietantemente próximos.
Sabemos que España ha pasado de ser tierra de emigrantes a sociedad que atrae la inmigración, aunque no se diga en los discursos institucionales de Navidad, salvo el sketch tan pedagógico de la Nochevieja de José Mota. Según el INE, en 2025 más de 9,8 millones de residentes en España habían nacido fuera y más de siete millones tenían nacionalidad extranjera. No es una población marginal ni coyuntural, sino que es parte del funcionamiento de nuestra sociedad. Necesitamos a estos millones de trabajadores, pero los partidos políticos no lo explican con rotundidad, sin medias tintas. Nos escandalizamos por las medidas antiinmigratorias del insufrible Trump, pero no afrontamos dos problemas de distinta factura: por un lado, la precariedad crónica con riesgo de pobreza para casi la mitad de los inmigrantes, y, por otro, la urgente regularización de quienes viven sin vivir, atrapados en la irregularidad administrativa. Abordar su dignidad como personas constituye una prueba indudable de la calidad democrática de una sociedad.
La crisis de Rodalies supone una impugnación al posibilismo de Pedro Sánchez con Cataluña. El profundo malestar desatado estos días habla del sentimiento de agravio acumulado durante años, aunque la desinversión no sea solo cosa de su Gobierno. Sin embargo, el contexto político actual es inevitablemente sensible para el PSOE: corre el riesgo de extenderse la impresión de que el regreso a la gobernabilidad por parte de Junts y ERC no ha servido de mucho. Es decir, un sentimiento parecido al que imperaba en los años previos al 1 de octubre de 2017.
En julio cerró La Cueva de Pablo, y mis amigas y yo nos quedamos sin cuartel general madrileño. El último día nos reunimos para celebrar la jubilación de Pablo, recordar todas las veces que salimos de ese bar por la puerta de atrás y cruzar los dedos por el destino de un local tan deseable en Huertas. En diciembre bajó la persiana el Brieva de Logroño, garito de mi juventud, culpable de que Los Pecos, Camela y Nino Bravo ocupen en mi cerebro el espacio que podría estar dedicado, yo qué sé, a Dostoievski o a lo que cené ayer. La cuadrilla de esos años está más dispersa y no nos dio tiempo a despedirlo, pero escuchamos su playlist como homenaje. Este febrero cerrará Tipos Infames, que es bar y también librería, un lugar que amé desde la fiesta de inauguración que hicieron los dueños para sus amigos con el local aún en obras. Tengo motivos para ponerme melancólica y hablar de especulación y cambios demográficos, dúo fatal para los pequeños negocios y para mi psicogeografía, pero después recuerdo que en barrios como Arganzuela florecen las librerías y que en septiembre abrieron un bar cerca de casa que es mi nuevo punto de encuentro. Quizá no sea el mejor momento, pero nuestra necesidad de crear comunidades en cualquier sitio que no sea el trabajo o el hogar permanece intacta.
Un dato. Para entender el impacto del anuncio de la regularización masiva en España solo que hay entrar en las tendencias de Google. La búsqueda con las palabras “aprobación regularización masiva” ha crecido un 400% en las últimas 24 horas. “Decreto regularización inmigrantes” un 350%. Y “cuándo entra en vigor el decreto de regularización” otro 350%. “Qué tiempo hará mañana”, por cierto, ha caído un 8%: llueve, llueve y volverá a llover. Menos mal que la semana que viene da lluvia otra vez.
Los países europeos bañados por el mar del Norte mostraron estos días en Hamburgo, en el norte de Alemania, su determinación para impulsar allí un plan colosal de energía eólica marina. Para ello, han aprobado un pacto de inversión para conectar estas instalaciones energéticas offshore a las redes eléctricas de varios países para crear “energía asequible y reducir las dependencias estratégicas” en un contexto de elevado riesgo geopolítico.
Uno de los eventos culturales más importantes para Colombia, el Hay Festival, que se celebra anualmente, abre sus puertas este jueves en su edición número 21 en medio de una delicada crisis geopolítica. Frente al mar Caribe de la ciudad amurallada, a donde llegarán 180 invitados de todas partes del mundo, el Gobierno de Estados Unidos ha bombardeado varias lanchas en el último semestre con el argumento de que en estas se traficaba droga. Luego, en el país vecino, hay una tensa calma desde que Washington bombardeó Caracas hace tres semanas y capturó al líder del régimen, Nicolás Maduro. Los invitados llegan con dudas además sobre el futuro para Groenlandia, Europa, Gaza. “Vivimos momentos complejos, de cambio total, y por eso diría que este festival va mucho sobre eso: geopolítica”, cuenta Cristina Fuentes La Roche, directora internacional del festival. “Creo que por todas esas crisis, más que nunca, hay una necesidad de reunirnos, de sacar los debates de la virtualidad y escucharnos”, añade.
Si no fos perquè estem ocupats cagant-nos en la Renfe i no tinguéssim el president a l’hospital pres d’una estanya i màgica malura, Departament Amades hauria de ser un esdeveniment nacional. En comptes de mig amagat a la plataforma 3Cat, el tindríem al prime time de TV3, abans o després del telenotícies, i no hauríem d’estar parlant d’altra cosa. La realitat no és ben bé així. Però com que de la sèrie només se n’han fet sis capítols i n’hi ha vint més de pensats, és una comesa patriòtica pressionar perquè tingui continuïtat.
Para llegar al albergue Movimiento Juventud 2000 hay que atravesar las calles de la Zona Norte de Tijuana y bajar por el área donde se ofrecen drogas y servicios y espectáculos sexuales. El centro de acogida, situado a solo unos centenares de metros del muro que separa México de Estados Unidos, tiene capacidad para unas 170 personas, pero en estos días, cuando se acaba de cumplir un año de la segunda presidencia de Donald Trump, apenas hay 15.
“Considero a todos mis jugadores como hijos. Es especial, pero llevamos mucho tiempo trabajando juntos y es casi normal para nosotros”, afirmó Robin Van Persie, el entrenador del Feyenoord, después de ser preguntado por su hijo, Shaqueel, al que dirige en este histórico del fútbol holandés después de que este marcara en el derbi ante el Sparta. Fueron sus dos primeros goles como profesional a sus 19 años, el pasado 19 de enero. El Feyenoord, palabras mayores en el fútbol de los Países Bajos, primer campeón holandés de la Copa de Europa en 1970, visita al Betis en la última jornada de la Liga Europa (21.00, Movistar). Lo hace en la posición 26ª de la Liga previa. Para entrar entre los 24 primeros y pasar a la ronda intermedia debe ganar al conjunto andaluz y esperar una serie de resultados propicios.
Desde 1845, los restos mortales de los reyes godos Recesvinto y Wamba reposan en la catedral de Toledo. Una enorme comitiva funeraria los trasladó allí “con gran pompa y solemnidad”, según las crónicas de la época. El estudio El cortejo se despide en la catedral: los restos de los reyes Recesvinto y Wamba en el siglo XIX, publicado en la revista Aequitas, da cuenta del debate reabierto ahora por entidades ciudadanas, partidos políticos y ayuntamientos sobre la ubicación de estos vestigios y la posible celebración de un “enterramiento digno”. En 2017, la urna funeraria, tras diversos tumbos por la catedral, fue colocada en la capilla Mozárabe tras una lápida, pero esta solo es visitable a las nueve de la mañana cuando se celebra una misa. El resto de la jornada el oratorio queda cerrado.
Hay algo luminoso en las maneras de Vanesa Aibar (Villanueva del Arzobispo, Jaén, 42 años), cuando baila y también cuando habla. Esa claridad de quien parece no esconder nada. Su primera obra larga, Sierpe, se estrenó en 2019 y desveló el flamenco abierto, contemporáneo, que le importa. También puso sobre la escena unas formas minuciosas y unos brazos de los que se suele hablar. Pero fue en 2023 cuando su nombre empezó a sonar más y recibió premios y proyección, tras ganar con La reina del metal el Premio Max al Mejor Espectáculo de Danza, por el que también quedó finalista en la categoría de mejor intérprete femenina de danza.
En el verano de 1949, en la residencia familiar de Outer Island, Connecticut, la artista Susan Weil (Nueva York, 1930) introdujo a su entonces marido, Robert Rauschenberg (Texas, 1925 – Florida, 2008) en la técnica del cianotipo, uno de los procedimientos fotográficos más antiguos, desarrollado por el científico y astrónomo inglés John Herschel a mediados del siglo XIX. Durante los dos años siguientes, la pareja exploró esta técnica en una serie de fotogramas que revelan tanto su curiosidad experimental como las preocupaciones estéticas que acabarían definiendo sus trayectorias individuales. Las cianotipias supusieron su primer reconocimiento internacional. Una nueva monografía, The Blueprints of Robert Rauschenberg and Susan Weil, 1950, reúne el conjunto completo de sus colaboraciones.
En Los Bridgerton, hasta ahora los sirvientes solo eran parte del decorado. La serie de Netflix basada en las novelas escritas por Julia Quinn se centraba en las relaciones amorosas de la clase social alta de Londres, la que solo se preocupa por cuadrar su apretada agenda de bailes y compromisos sociales y por buscar buenos maridos y esposas para los jóvenes casaderos. Es la clase social que genera los cotilleos que entretienen a la reina Carlota y a la que pertenece la familia protagonista. La cuarta temporada, que la plataforma emite en dos partes (cuatro capítulos el 29 de enero y otros cuatro, el 26 de febrero), por fin amplía su radio de acción y baja a las cocinas y las habitaciones del servicio.
La jueza Carmen Troyano, al frente del Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro (Córdoba) hasta el próximo 9 de febrero, y, a partir de esa fecha, su compañera Cristina Pastor Recover, que tomará entonces posesión de la plaza de titular, marcan y marcarán los tiempos de las dos investigaciones (coordinadas y en paralelo) que tratan de arrojar luz sobre el accidente ferroviario del domingo 18 en Adamuz (Córdoba): la de la Guardia Civil, que debe dirimir las posibles responsabilidades penales de lo ocurrido, y la que llevan a cabo ya en Madrid los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), cuyo objetivo es establecer protocolos para evitar que en el futuro vuelva a producirse un accidente de estas características.
Preocupados por la audiencia de un programa autonómico en el que trabajé hace años, desde Madrid, origen de la productora, enviaron un equipo a reflotarlo. No les parecía justificación que nos enfrentásemos a Sálvame y la entonces todopoderosa Amar en tiempos revueltos. Tampoco que por contrato tuviésemos que incluir contenidos de servicio público. No es que las campañas de vacunación del herpes zóster o el Centro de Interpretación del Urogallo no sean interesantes, pero cuando a un zapeo tienes a Paqui La Coles narrando su thriller erótico con Víctor Janeiro, cuesta interesarte por las bondades autonómicas.
Cada vez tienen más interés las variaciones novelísticas que viene ensayando Juan Manuel Gil desde Un hombre bajo el agua (2019 y 2024) y Trigo limpio (premio Biblioteca Breve en 2021) a partir un mismo núcleo de elecciones formales y temáticas. Entre las primeras figuran el difícil equilibrio entre ironía y dramatismo (o entre burlas y veras), la composición fragmentaria o en mosaico, el gusto por las tramas que pivotan sobre un enigma y, en fin, el reflejo especular del acto de escritura. Con esos mimbres técnicos suele poner de relieve el carácter escurridizo de la verdad factual, reflejado en una pluralidad de perspectivas divergentes que revelan la parcialidad de cada una de ellas pero que, confrontadas entre sí, permiten barruntar una verdad plausible. El método, que es el propio de una investigación (científica, periodística o policial), asegura, cuando se ejecuta con destreza, que el lector quede prendido de la telaraña. Es lo que ocurre en Majareta, donde se perfecciona una fórmula que ya era eficaz en las novelas anteriores. Y, como en ellas, la trama está enraizada en la vida de barrio, en la memoria dúctil de la comunidad, en la chismografía circulante y en las declaraciones sesgadas de casi todos, que son las que configuran, como vidrios de distintos colores, lo que el autor ha llamado con sorna “una vidriera imponente”.
MajaretaJuan Manuel Gil Seix Barral, 2026 336 páginas, 20,90 eurosEl Gobierno madrileño de Isabel Díaz Ayuso sabía desde los primeros días de la crisis sanitaria de 2020 que las residencias de mayores no eran el espacio adecuado para tratar a las personas contagiadas. Esa idea de “medicalizar” las residencias la había anunciado el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, el jueves 12 de marzo de 2020, pero ocho días después, un alto cargo de su departamento, Carlos Mur, alertó de que el plan no estaba funcionando y de que había que “trasladar” a los hospitales a más personas de las previstas, aquellas que se pudieran “salvar”, y a las que no, “ayudarles a morir dignamente”, según un correo que forma parte de una cadena a la que ha tenido acceso EL PAÍS. “No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables”, advirtió Mur aquel viernes 20 de marzo.