“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Desempolven las alfombras rojas y las lentejuelas, y aguanten la respiración. Porque este domingo se celebran los Globos de Oro, una de las grandes citas de Hollywood con el mundo del cine. Pero no solo. La entrega de los galardones marca también el arranque de la larga, intensa y muy mediática temporada de premios del cine (y la televisión), que durará dos meses, hasta que se entreguen los Oscar el domingo 15 de marzo. Con la excepción de la edición de 2021, en plena pandemia, hacía dos décadas que los premios gordos de la Academia de Cine no se celebraban tan tarde, dando lugar a una de las temporadas más extensas que se recuerdan en años. Y este año, como viene ocurriendo en los últimos años, con alta presencia latina y española, gracias al mexicano Diego Luna por Andor, a Frankenstein de su compatriota Guillermo del Toro y a Sirât, del español Oliver Laxe.
Cada época elige sus metáforas favoritas. Hoy triunfa en occidente la imagen de la fortaleza asediada. En tiempos convulsos, el mundo privilegiado sueña con alambradas, puentes levadizos y fosos con cocodrilos. Cuando la inquietud por lo impredecible es demasiado agotadora, deseamos refugios inexpugnables. Si poseer una vivienda está fuera del alcance de la mayoría, al menos podemos construirle un castillo a la identidad.
Ya está, hemos llegado a ese momento en que la extrema derecha nos explica qué es la clase trabajadora. Es excitante asistir al inaudito espectáculo de cómo alguien que por norma niega los derechos conquistados de esa misma clase aborda un discurso casi romántico sobre lo que el pueblo espera. ¿Qué quiere la pobre gente?, se pregunta retóricamente el iluminado: la gente humilde (suena un violín de fondo) quiere tener su pisito, su boca de metro cerca, quiere paz, seguridad, no quiere que violenten sus tradiciones, quiere escuchar el mismo idioma al vecino, quiere y tiene derecho a que el vecino se le parezca.
La calidad humana se transparenta en los momentos de crisis grave. Y más en un líder político. Es cuando más nos importa si su conducta coincide o contradice los principios y valores que proclama como propios. Y de cuya ausencia acusa a los demás.
“Estaba esperando esta pregunta”. El redactor jefe de Fotografía, Moeh Atitar, no se extrañó el lunes al conocer las dudas de varios lectores sobre las imágenes que retratan a Nicolás Maduro esposado y escoltado por agentes de la Administración para el Control de las Drogas estadounidense (DEA en sus siglas en inglés) en Nueva York, publicadas el 5 de enero en la edición de papel. En la primera página del periódico de ese día, la foto principal recoge al mandatario venezolano sentado, con ambos pulgares levantados, y rodeado de policías, cuyos rostros resultan irreconocibles al estar pixelados. Pero en la página siguiente, la instantánea muestra a una decena de guardias con la cara nítida que custodian a Maduro por la pista de aterrizaje del aeropuerto.
Las reacciones de nuestras fuerzas políticas a la intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela han vuelto a sacar a la luz nuestras muchas discrepancias en política internacional. Yo me sumo a la crítica oficial del Gobierno, una de las más contundentes en Europa en su condena de la operación militar de Donald Trump. Desde luego, esa actitud no está reñida con la crítica al régimen bolivariano, pero recurrir a la defensa del derecho internacional era la única actitud sostenible. Más radical fue Podemos, cuando por boca de Ione Belarra apeló a la necesidad de abandonar la OTAN e incluso romper relaciones con Estados Unidos. Lo que llama la atención de esta reacción tan hiperbólica es su contraste radical ante lo que sucede en Ucrania. No se entiende su indiferencia ante el sufrimiento de los ucranios. O, si es porque defienden la causa del Kremlin, el de los propios rusos de a pie. Ya han muerto en este conflicto más soldados de Putin que estadounidenses a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. Su crítica genérica a la guerra sin señalar al responsable de haberla provocado recuerda más a la sempiterna posición del Vaticano que a la de una fuerza política responsable.
Desde hace tres años, José Yélamo (Cádiz, 41 años) se asoma cada sábado por la noche en laSexta Xplica para moderar en directo debates ciudadanos y contar la actualidad de la semana junto a un grupo de expertos. Justo cuando el programa se encuentra en máximos históricos de audiencia, el periodista sorprende siendo uno de los participantes de El desafío en Antena 3, compitiendo en pruebas extremas con personajes del mundo del corazón, actores y estrellas de redes sociales. Amigo íntimo del presentador del espacio, Roberto Leal, asegura haberse enamorado del formato antes de convertirse en concursante.
Después de los días de buena mar y cielos despejados, Javier Benavente, presidente del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, sabe qué pasará justo después: “Que decenas o cientos de bidones de gasolina aparecen flotando en la playa de la Punta del Boquerón”. Ese arenal salvaje, protegido y de difícil acceso —ubicado en San Fernando— dista mucho de ser una excepción. Desde el Parque Nacional de Doñana, en Huelva, al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, en Almería, los desechos del narco en forma de petacas de combustible o narcolanchas abandonadas se han convertido en un problema “que cada vez va a peor”, como confirma la Consejería de Sostenibilidad y Medioambiente de la Junta de Andalucía.
La Embajada española en Irak ha repatriado en los últimos cinco años al menos a cinco brigadistas que combatían en las filas de las milicias kurdas, las Unidades de Protección Popular de Siria (YPG, por sus siglas en kurdo) y los peshmergas de Irak. Cuatro de ellos pidieron ayuda directamente a los servicios consulares en Bagdad. El quinto, un hispanocolombiano con antecedentes penales interceptado en un control policial por carretera, fue entregado a la Embajada española por la policía iraquí para su regreso a España.
Al llegar el partido contra el Manchester City en el Bernabéu, una de las noches que la directiva del Real Madrid veía como más límite para determinar si lo despedía, Xabi Alonso hizo algo inesperado. Colocó en el once inicial por la derecha del ataque a Rodrygo Goes, al que se le amontonaban los titulares que recordaban que el Real Madrid nunca había tenido un delantero que hubiera pasado tantos partidos sin marcar. Llevaba 32. Pero aquel 10 de diciembre, con un técnico en el alambre que no podía contar con su mejor artillero, Kylian Mbappé, Rodrygo volvió a marcar, despachó una función como las de antes y abrió una pequeña racha de solidez que se mantiene mientras se alarga el vacío de Vinicius y no se despeja del todo la incógnita de qué le permite hacer la rodilla izquierda a Mbappé en la final de este domingo contra el Barcelona (20.00, Movistar).
Hay jugadores del Barcelona a los que le molesta la doble cara de Hansi Flick. Pasó la temporada con Ansu Fati e Iñaki Peña, a los que le aseguró minutos (al delantero) y titularidad (al portero), para luego arrinconarlos en el banquillo, algo similar a lo que le sucede esta campaña a Marc Casadó después de que le cerrara la puerta de salida en el verano. Hay, sin embargo, un caso más paradójico: Lamine Yamal. El 10 del Barcelona considera, por momentos, que el técnico alemán no lo mima lo suficiente en público. El afán pedagógico (correctivo) de Flick tocó techo en Arabia: “Mbappé es el mejor delantero del momento”. En la previa del clásico, las palabras de Flick resultan un mensaje para Lamine. El otro se lo dieron sus compañeros frente al Athletic: ganaron sin él.
Camino de su despacho, en la sede del Al-Ittihad, Ramón Planes (Lleida, 58 años) muestra orgulloso el moderno edificio que representa la profesionalización del club que la temporada pasada, bajo el liderazgo de Karim Benzema, conquistó la Liga y la Copa saudíes 20 años después. Cuando en enero de 2024 fue reclutado como nuevo director deportivo procedente del Betis, las instalaciones no se correspondían con el ambicioso impulso que las autoridades del reino saudí pretendían imprimir al fútbol local. “Lo construyeron en solo seis semanas”, recuerda el hombre que fichó para el Barcelona a Pedri, a Ronald Araújo, al que descubrió en el desconocido Boston River uruguayo, y que repescó del City a Eric García, “del que se decía que no valía y es un jugador polivalente y muy inteligente”. Además, en su periplo en la dirección deportiva azulgrana, Planes aceleró el ascenso al primer equipo de Gavi y Balde, entre otros: “El actual Barça es el fruto del trabajo de mucha gente, de Deco, que lo está haciendo muy bien, de Koeman...”.
Josep Maria Izquierdo tiene un máster en baloncesto solo para elegidos. El técnico badalonés de 58 años puede presumir de haber sido ayudante del mítico Zeljko Obradovic durante 12 temporadas: una en el Joventut (1993-94) adornada con la histórica conquista de la Copa de Europa, siete en el Fenerbahçe desde 2013 a 2020 con otra Euroliga en el bolsillo, y a partir de 2021 en el Partizán de Belgrado hasta la salida del entrenador serbio y la suya propia el pasado noviembre. Pocos como Izquierdo conocen mejor al nueve veces campeón europeo, el genio al que fue a buscar hace casi 33 años al aeropuerto cuando fichó por la Penya. Nació entonces una amistad que perdura hasta hoy y que ha unido sus caminos en los banquillos.
Es el último turno del doctor Robby antes de tomarse un sabático, y al llegar le instan a hablar con su sustituta (él se hace el remolón). Pregunta cómo se llama. Doctora Al-Hashimi. “¿Al-Hashimi?”, pregunta Robby al enfermero: “¿Eso de dónde es?”. El enfermero responde: “No sé, ¿irlandés?”. Ambos se ríen y vuelven a sus cosas, que son muchas en el caos de un día cualquiera en las urgencias del hospital de Pittsburg donde transcurre The Pitt, la serie que rompió la pana en los Emmy y acaba de estrenar su segunda parte con idénticas premisas: la temporada es un turno de urgencias narrado en tiempo real, a episodio por hora (se titulan así: 7.00 AM, 8.00 AM, etc.).
Un contrato de trabajo es, para la mayoría de gente, la llave maestra que puede abrir las puertas de una vida autónoma. Pero lograr un trabajo no es igual de fácil para todos. Bien lo sabe Beatriz Chirinos, de 45 años, que pese a tener experiencia como camarera, había encadenado empleos temporales y precarios y, con la llegada de la pandemia, se quedó sin trabajo. Se volvió a reenganchar al mercado laboral gracias a una entidad que acompaña en procesos de inserción a personas en situación de vulnerabilidad. Existen varias organizaciones y servicios municipales que hacen esta labor, pero la particularidad de la fundación privada Formació i Treball es que en sí misma es una empresa que trata de ser sostenible financieramente para cumplir con su objetivo último: dar trabajo a las personas que lo necesitan y prepararlas para el mercado laboral. Especializada en el reciclaje y la reutilización de ropa, en la restauración y caterings, y en otros servicios, la fundación atendió en 2024 a 3.678 personas, de las cuales más de 1.600 participaron en un proceso laboral: 782 fueron contratados ahí mismo en alguna de sus áreas de producción, y 871 accedieron al mercado laboral en empresas ordinarias gracias a su tarea de intermediación.
Quién le iba a decir al viejo Lenin que iba a ver resucitadas sus principales tesis sobre el imperialismo (El imperialismo, fase superior del capitalismo, año 1916), más de un siglo después, por la acción crudamente expansionista de Trump. O a la intelectual judía americana Hannah Arendt, que una parte no principal de su obra magna (Los orígenes del totalitarismo), esencial para el desarrollo de las ciencias sociales a partir de la fecha de su publicación (año 1955), iba a ser revisitada a la luz de los últimos sucesos: que el imperialismo no solo es una política económica o territorial, sino un fenómeno político e ideológico que preparó el camino para el autoritarismo y las democracias iliberales del siglo XXI.
Enero de 2027, la UE decide que su paciencia con Donald Trump se ha agotado y por fin se enfrenta a él con una severa carta, cuyo texto reproducimos.
Las organizaciones no son conscientes del elevado valor que representan sus datos y quizás por ello no les sacan el provecho que deberían. Por este motivo, Magdalena Cordero (Asturias, 1961) evangeliza sobre la importancia de cuidar el activo que va cobrando cada vez más importancia a medida que la inteligencia artificial (IA) gana espacio en las oficinas, las universidades y los hospitales. Docente, funcionaria europea y matemática de formación, Cordero se mueve en los espacios donde se impulsa el progreso. Preside el consejo consultivo de WeSTEAM+, una plataforma europea que impulsa el papel de las mujeres en la ciencia y la tecnología. Siempre ha estado vinculada a la innovación y a la gestión del cambio, en particular al impacto de las tecnologías en la automatización de procesos y, sobre todo, en la transformación de las organizaciones.
La mayor sorpresa de 2025 no fue la marcada subida de precios de los activos mundiales, sino la poca preocupación que mostraron los inversores por los riesgos (dejando a un lado un minipánico cuando en abril el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció sus aranceles del Día de la Liberación). La pregunta ahora es si la ilusión se quebrará en 2026.
El instituto público Histórico Bachiller Sabuco de Albacete presenta una experiencia muy inspiradora: la celebración, en marzo de 2025, de un congreso de estudiantes, titulado: “El agua como fuente de conocimiento. Exploraciones educativas”. Fue una obra colectiva que movilizó a 420 estudiantes de ESO y Bachillerato y a 35 docentes.