“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Dio la medianoche en Nueva York y la gran bola de cristales irlandeses y luces LED bajó de lo alto del edificio del número 1 de Times Square para marcar, como cada año, el final de un tiempo y el principio de otro. Y la ciudad no solo dio la bienvenida a 2026. Ni siquiera al segundo cuarto del siglo XXI. Sus casi 8,5 millones de habitantes saludaron también el amanecer de una nueva era. La era de Zohran Kwame Mamdani.
Stranger Things ha sido uno de los grandes fenómenos de Netflix. Quizá por eso, sus responsables han optado por un final sin sorpresas, que satisfaciera a la mayor cantidad posible de espectadores. No parece que estemos haciendo un gran espóiler si desvelamos que los chicos vencen a Vecna, que el bien se impone al mal. Hay una batalla final que se alarga y alarga, hay más descubrimientos sobre el villano de la historia. Hay un epílogo de media hora que salta año y medio adelante en el tiempo para contar qué fue de cada personaje principal. Tan pocos riesgos han querido tomar que incluso ofrece un final alternativo, una opción para quien elija creer.
Todo sobre la serie 'Stranger Things'Los economistas han predicho nueve de las últimas cinco recesiones, dice el viejo chiste contra el gremio, y como toda broma, encierra su verdad: la mayor parte de las previsiones yerran y las crisis importantes, como la de 2008, agarran al mundo con el paso cambiado. Ahora parece lo contrario. La economía mundial cumple 15 años continuados sin una recesión generalizada al margen del breve parón de la pandemia, pese a la grave policrisis que la amenaza desde 2020. A la covid le siguió la peor escalada inflacionista en 40 años, que los bancos centrales combatieron con una abrupta subida de los tipos de interés. La invasión rusa de Ucrania provocó un grave choque energético en Europa y, al regresar a la Casa Blanca, Donald Trump declaró una guerra comercial global.
En una época en la que parece que podemos elegirlo todo, nunca nos habíamos sentido tan inseguros como ahora. La promesa de libertad ilimitada se ha transformado en una fuente constante de ansiedad. Tener más opciones no siempre significa más bienestar, a veces implica tener más dudas, más culpa y más vacío. Este fenómeno se ha llamado parálisis por elección y ocurre cuando el exceso de posibilidades nos impide decidir. El cerebro se bloquea, dudamos, comparamos, postergamos… Al final, elegimos con la sensación de haber fracasado en algo. Esa indecisión cotidiana es el reflejo de un malestar contemporáneo: la dificultad de tolerar la renuncia que implica cualquier decisión.
Maria Luisa Loro Piana (Venecia, 1961) tira hacia arriba del cuello de su camisa hasta dejarla perfecta. “Era un gesto de mi marido, estiraba los cuellos y la ropa caía en su sitio. Era magia. Nadie se resistía a su encanto ni a sus camisas”, cuenta sentada en un sillón orejero tapizado en seda italiana en el salón de su casa milanesa.
Este año que termina empezó con la estela de la negativa de Isabel Díaz Ayuso a visitar en La Moncloa a Pedro Sánchez, todo un desaire. Y cierra con la condena al Fiscal General del Estado por las maniobras de la presidenta de Madrid y su entorno, un éxito político y un misil propagandístico contra el presidente del Gobierno, su principal enemigo. Sin duda, ha sido un 2025 electrizante para ella, un año que la ha consolidado como la líder de la resistencia a Pedro Sánchez.
Cuarenta años después de la adhesión de España a la entonces llamada Comunidad Económica Europea, el proyecto comunitario afronta momentos decisivos. El auge de los populismos y de las fuerzas reaccionarias que quieren dinamitarla están poniendo a prueba a una Unión Europea asediada por Rusia, enormemente dependiente de China y que ha despertado a los ataques de un Estados Unidos que ya no es el aliado que fue. España, que se ha convertido en un actor decisivo y en uno de los motores económicos comunitarios, busca su sitio en ese nuevo marco geopolítico turbulento. En medio de un cambio de paradigma, que ha llevado a Europa a emprender un rearme inédito impulsado por el imperialismo del Kremlin y a buscar nuevos aliados fiables, la Unión planea una nueva ampliación hacia el este. Esta expansión, que transformará al club para siempre, puede también cambiar el papel de España, apuntan análisis y expertos.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha preparado una reforma del Reglamento General de Circulación para 2026. Desde el 1 de enero, los triángulos de emergencia quedan totalmente sustituidos por la baliza V16 conectada, siendo esta la única medida que entra realmente en vigor en esa fecha. Aunque la DGT trabaja en otros posibles cambios —como el seguro obligatorio para patinetes eléctricos, el carril de emergencia, la inscripción obligatoria de los Vehículos de Movilidad Personal—, el organismo ha confirmado a EL PAÍS que aún no existe una fecha prevista para su aplicación porque el borrador todavía está en desarrollo.
En la cárcel de Zuera también ha sido Navidad. No lo parece cuando pasas los controles ―varios― y se cierra la puerta metálica corredera con un golpe seco y sonoro que estremece. Ni cuando atraviesas el patio con las alambradas encima del muro, pero un árbol decorado en mitad del césped y otro con espumillón dorado a la entrada del pabellón social te recuerdan la fecha, aunque allí pegue como a un mono dos pistolas. Las rutinas no se cambian y en Nochevieja tampoco. La cena es a las ocho de la tarde y las uvas, “si quieren, se las toman los internos por su cuenta, ya en su celda, solos o acompañados”, relata el director del centro penitenciario, Fernando Alcolea. Lo corrobora el funcionario de vigilancia, Sergio, al decir que “Nochevieja es una noche más”. Pero para los internos, aun con televisión en la celda para oír las campanadas, ni la situación ni la emoción son lo mismo.
Todavía con la resaca de la Navidad, y del éxito de la nueva entrega de Avatar (nunca se puede desconfiar de James Cameron), el nuevo año de cine comenzará a trompicones. Enero es clásicamente un mes con poca asistencia al cine, y sirve de cajón de sastre de películas de diversa índole, aunque este mes hay curiosas coincidencias.
Las casas de comidas son el eslabón más resistente de la gastronomía española. Nacieron para dar de comer sin artificio y han sobrevivido a modas, crisis y revoluciones culinarias gracias a una idea simple: cocinar bien, como en casa —o mejor que en casa—. No buscan sorprender, sino satisfacer al comensal a través de la comida. En ellas mandan el producto, la temporada y un oficio que se aprende a base de guisar cada día, donde el recetario familiar se convierte en algo irrepetible. Comer en una casa de comidas es recuperar sabores que permanecen en la memoria. Por eso, los expertos de EL PAÍS que han participado en la elaboración de la Guía Gastro 2026, han elegido nueve casas de comidas donde disfrutar de platos alejados de modas y tendencias.
Carl Linneo, el científico sueco que dedicó toda su vida a contar los seres vivos conocidos en su época (murió en 1778), clasificó unas 12.000 especies. Solo en 2017, fueron descritas 17.044. Y la ciencia lleva descubriendo y describiendo cifras similares al menos desde hace una década. En contra de lo que se creía, el ritmo de catalogación de nuevas especies no se está frenando, sino que se está acelerando en casi todos los grupos taxonómicos en lo que está organizada la vida. Más aún, según un estudio publicado en Science Advances, en la Tierra queda tanta por descubrir como la que ya se conoce. Lo malo es que buena parte de los nuevos organismos son catalogados como en peligro de extinción nada más ser descubiertos.
En la comunidad en la que vivo hay una mujer cuyo novio presuntamente estafó 300.000 euros a Hacienda haciendo negocios en plena pandemia, y cuyo hermano se llevó otro tanto importando mascarillas desde China. No hablo de mi comunidad de vecinos, ya sabéis, ese tipo de cosas nunca le pasan a tu vecina, sino a esos que salen en la tele diciendo que son nuestros representantes, paradójicamente. Cuando muchos vemos a Mazón, a Miguel Ángel Rodríguez o a Ayuso, siempre pensamos lo mismo, ¿de dónde ha salido esta gente?, ¿cómo han llegado ahí? Si el objetivo de la democracia es sentirnos representados por los que nos gobiernan, algo estamos haciendo mal, porque no se parecen en nada a nosotros.
“El final está más cerca. Pero bueno, ahora vivo el momento. Cuando acabe la temporada ya valoraremos si estamos bien y si tengo todavía ilusión de seguir. En el día a día voy a gusto a entrenar y disfruto. Quiero ir año a año y disfrutar el momento porque, como te he dicho, ya cada vez nos queda menos”. Son palabras de Asier Illarramendi (Mutriku, 1990), que atiende muy amablemente la llamada de EL PAÍS desde Hong-Kong, de momento, su última parada en el fútbol. Atrás quedaron sus años en la Real Sociedad, el Real Madrid y el Dallas de la MLS. El mutrikuarra no se arrepiente “de ninguna decisión tomada”, pese a que no triunfó en el Madrid y pese a que la afición blanquiazul nunca aceptó de buen grado ni su salida al conjunto blanco, ni su decisión de no renovar su contrato para hacer las Américas. A sus 35 años sigue disfrutando del fútbol, siendo consciente, eso sí, de que el final está cada vez más cerca.
Cuando los veinteañeros de los Indianapolis Colts con los que Philips Rivers comparte vestuario le llaman abuelo, un apelativo ineludible para alguien de 44 años, no es una forma de hablar. Lo es. Cuando recibió la llamada del dueño de la franquicia, Carlie Irsay-Gordon, un año mayor que él, estaba en el confort de Fairhope, en el corazón de Alabama, como entrenador de instituto. Cuando ponía la tele para ver NFL, la liga de la que se retiró en enero de 2021, se hacía la pregunta de muchas viejas glorias: “¿Podría seguir jugando?” Pero era más probable que la respondiera Gunner, uno de sus diez hijos, que él. Dijo que sí, que se sometía al experimento de volver a ser quarterback ante una jauría de defensores que viven para cazarlo. Un mes después, puede volver a casa diciendo que aún podía jugar, pero sin el final de Hollywood. Hasta llegaron a preguntarle qué actor quería para su papel. “Para hacer una película, primero tendré que ganar un partido”. Lo intentó, pero sus tres encuentros —ante lo mejor de la liga— acabaron en derrota. Sus hijos solo le pidieron una cosa: “No des pena”.
La publicación en 2018 de Denominazione di origine inventata, del historiador Alberto Grandi, fue un escándalo en Italia. En su libro, Grandi afirma que muchos iconos de la gastronomía italiana como la pizza o la carbonara no tienen orígenes históricos tan remotos como querrían sus compatriotas, “que buscan su identidad en la comida y en el fútbol”. El profesor, tras años de investigaciones, concluye que estas y otras recetas como la del panetone son producto de una influencia norteamericana muy reciente y del viaje de ida y vuelta de los emigrantes italianos a mediados del siglo XX. Con este ensayo (y con el pódcast que dirige), Grandi ha incomodado a buena parte de los políticos y hosteleros de su país, pero también ha abierto un complejo debate sobre la autenticidad. En España, donde los procesos de turistificación y foodieficación son tan intensos como allí, todavía no ha surgido una polémica tan apasionada, quizá porque, como recuerda Rosa Tovar, gastrónoma y asesora de chefs, “nosotros no presumimos tanto de las maravillas que tenemos”. Lo que sí que ha ocurrido es que elaboraciones más o menos contemporáneas como el cachopo asturiano, la marinera murciana o el campero malagueño, se han convertido en reclamos turísticos muy populares, y en sus correspondientes territorios se rebuscan orígenes remotos y casi míticos para dotarlos de esa codiciada autenticidad tan difícil de definir.
La policía del Estado de São Paulo, el más poblado y rico de Brasil, detuvo este martes a 580 agresores machistas en una megaoperación contra la violencia de género. Cuatro brasileñas mueren cada día asesinadas en feminicidios; este año fueron contabilizadas 1.331 hasta noviembre, según cifras oficiales. El espectacular despliegue policial, cuyo fin era cumplir 1.400 órdenes de detención pendientes contra maltratadores, se produjo días después de que, en Nochebuena, falleciera la víctima de un caso que conmocionó al país. Tainara Souza Santos, de 31 años, murió tras casi un mes hospitalizada después de que un antiguo novio la atropellara y la arrastrara con el coche un kilómetro por una vía rápida de São Paulo. Su caso y otros de parecida crueldad han generado, en las últimas semanas, una preocupación social y política desconocida en torno a la violencia contra las mujeres.
El final de 2025, un año político muy complejo para el Gobierno, no podía ser más duro y a la vez más contradictorio. El Ejecutivo termina la temporada contra las cuerdas, con una derrota demoledora en Extremadura, donde el 60% ha votado a la derecha y ultraderecha, algo impensable hace solo dos años, cuando Guillermo Fernández Vara aún ganó las elecciones por poco, y con varios frentes judiciales muy delicados abiertos en canal. Pero a la vez los datos económicos siguen mejorando, España es citada como ejemplo de éxito, el empleo sigue alcanzando cifras récord, la bolsa y la recaudación fiscal también, y el Ejecutivo termina el año subiendo mucho las pensiones —hasta un 11% las mínimas— y el sueldo de los funcionarios y se prepara para un aumento significativo del salario mínimo en las primeras semanas del nuevo año.
Comenzamos 2026 y con ello la planifiación del año. Para poder organizar vacaciones y viajes es necesario conocer las fiestas que va a haber en este calendario laboral. Cuatro son los puentes largos que disfrutarán los ciudadanos. Estos cuatro fines de semana largos se dan uniendo lunes o viernes festivo al fin de semana y son comunes en toda España.
Dolores tenía 86 años cuando su marido, de 90, la asesinó. El pasado julio, la encontraron en la cama de su casa, en un pueblo de Asturias, con fuertes golpes en la cabeza y cortes por el cuerpo. Tres meses después, en la otra punta del país (Librilla, Murcia), un hombre de 27 años mató a Ainhoa, su novia, de solo 19. Son las víctimas de mayor y de menor edad de las 46 mujeres que en 2025 fueron asesinadas por sus parejas o exparejas. Cinco de los asesinos se suicidaron. Todos los demás agresores fueron detenidos. Ni el agresor de Dolores ni el de Ainhoa tenían denuncias previas por violencia machista, como ocurre en tres de cada cuatro casos. A estos crímenes se suman también las de tres niños, asesinados por sus propios padres o por parejas o exparejas de sus madres, con el objetivo de infligir daño y sufrimiento a estas mujeres y a sus familias.