“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“La ordenación física, los conflictos y la manera en que vivimos las ciudades se explican en gran medida por la desigualdad y las pugnas que esta suscita”, escribía Oriol Nel·lo en un artículo publicado en la revista Barcelona Metròpolis en abril de 2024. Si alguien ha estudiado bien esta dinámica es él, que fue secretario de Planificación Territorial de la Generalitat de Catalunya entre 2003 y 2011. Es el periodo en el que se ideó y aplicó el Plan de Barrios, destinado a revertir los desastres de una segregación urbana que venía de lejos, pero que escaló a mediados de los setenta con una especialización social del territorio que todavía perdura. De esa segregación es fruto lo ocurrido en el barrio de Sant Roc de Badalona con el desalojo del antiguo instituto B9.
Pogacar mira hacia atrás e inclina la cabeza lateralmente para indicarle a Majka que acelere, con un ritmo solo asequible para el dios del ciclismo. Simultáneamente, los aficionados notamos sentimientos encontrados. Da igual la distancia a meta, sabemos que va a atacar. ¿A quién no le emociona un ataque? La acción que da sentido al relato, a las horas contemplando un pelotón aparentemente aletargado. Pero también sabemos que la acción explosiva del esloveno es el fin; ya sea la etapa, la clásica, el Mundial, o el Tour… la perfección gusta, pero asesina el encanto. Solo lo inesperado, una caída arriesgando en una curva adoquinada en Roubaix, un error de cálculo en la Cipressa, devuelven la emoción, el espectáculo.
Son jóvenes, revientan la bola y quieren comerse el mundo. La nueva generación del golf masculino español llega pegando fuerte. Tras los pasos de Jon Rahm, varios golfistas llaman a la puerta o directamente la derriban y apuntan a lo más alto. Son David Puig, Josele Ballester y Ángel Ayora, los tres entre 21 y 24 años, todos jugadores que alcanzan una gran distancia y velocidad de bola. La condición de grandes pegadores es casi un requisito indispensable para batirse en la élite y la nueva hornada simboliza este viraje. Hoy en las categorías de formación crecen chicos con una preparación física sobresaliente, acostumbrados a devorar metros y metros con el golpe de salida. El tránsito por las universidades de Estados Unidos también alimenta esta característica. Puig, Ballester y Ayora, cada uno con su historia y su estilo, apuntan a tomar el relevo de los mayores en la conquista de los grandes y en la disputa de la Ryder.
Nadie en el trail hace ascos a los aros olímpicos, pero la ecuación para entrar en el programa de unos Juegos tiene muchas incógnitas. Hay puntos a favor, como la creciente popularidad del deporte, cimentado en valores como cuidar la naturaleza, su abanico completo de generaciones, y el plan siempre atractivo de ponerse unas zapatillas, patear monte —el menú de distancias es amplio— y apartar unas horas la vista del móvil.
Cuando uno vuelve al pasado aparecen fantasmas. En mi caso, al regresar a Italia aparecieron viejas y absurdas multas, les ahorro detalles. Hacienda no me había olvidado, es conmovedor que alguien te espere tanto tiempo. Pedí cita y fui a pagar y, como pasa en ocasiones con la administración en Italia, fue una experiencia prodigiosa, de las que te lleva a creer en el género humano, y por eso la cuento, tiene espíritu navideño. Había una máquina para el papelito del turno, que era como otras que ya he visto: funcionaba mal y tenía un señor al lado que te ayudaba. Era un empleado muy simpático, que fiel a un talento ancestral enseguida estableció complicidad conmigo. “A ver si conseguimos engañarla”, me dijo, refiriéndose a la máquina, poniéndose ya de mi parte sin conocerme de nada, como si nosotros, los humanos, fuéramos un equipo contra la despiadada tecnología. Trasteando y a golpes, sacó el número como un triunfo. Me pregunté, como otras veces, si tendría trabajo si la máquina funcionara, y si no sería él quien la saboteaba.
Irene Pujadas (Sant Just Desvern, 1990) parteix de situacions de desencaix per escriure històries de persones que intenten sobreviure a l’absurditat. Això la converteix en una escriptora radicalment contemporània: en els nostres temps, el sentit costa molt de trobar i el desconcert és el pa de cada dia. Parlem amb ella sobre ments fantasioses, i sobre com podem convertir petits estranyaments en grans aventures.
Mientras México pedía en la ONU una solución pacífica a la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, dos buques petroleros con bandera de Liberia navegaban cerca de Cuba. Las dos embarcaciones habían salido del puerto de Coatzacoalcos (Estado de Veracruz), específicamente de la terminal de Pajaritos, propiedad de Petróleos Mexicanos (Pemex), con la misión de entregar barriles de hidrocarburos a la isla para contribuir a palear la crisis energética que el país caribeño padece desde hace meses. El gesto de México pronto ha sido interpretado en Estados Unidos como un espaldarazo al régimen cubano y ha abonado a las ya tensas y complejas relaciones entre Ciudad de México y Washington.
El viernes anterior a su sorprendente triunfo en las primarias demócratas a la Alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani echó a andar.
Especial Tendencias para 2026Este reportaje forma parte del número especial de 'El País Semanal' con los personajes, las citas y las tendencias para 2026 que se publica el 28 de diciembre.Es difícil negar que en los últimos tiempos, los dos partidos mayoritarios, el Partido Popular y el Partido Socialista, están desarrollando políticas de crispación y falta absoluta de diálogo que provocan el crecimiento electoral del partido más populista. Sin necesidad de explicar un posible programa, Vox está consiguiendo un incremento notable de votos, no lo suficiente como para poder gobernar en solitario, pero sí para dejar claro al PP que no tendrá mayoría parlamentaria sin su ayuda. Por su parte, Pedro Sánchez aguantará en el cargo el tiempo que aguante e intentará llegar a la nueva convocatoria de elecciones presentando una hoja de resultados económico-sociales que pueda resultar atractiva para un sector de la población, pensionistas incluidos.
“Antes que comunista o populista seré facha”. “No apoyo el femimarxismo nazi que hay ahora”. No son mensajes en redes de perfiles con un extraño nombre de usuario bajo una foto de una bandera de España. Son las letras de Swit Eme y Angie Corine. Ellos y otros raperos como El Jincho o Santaflow hacen rap político de ultraderecha.
Cuando uno empieza a repasar y a resumir algo tan largo (o tan corto, según se mire) como un año, es lógico que resuenen más los últimos meses. Por cercanía, lógicamente. Pero es que 2025 está dejando una traca final en asuntos de lo popular que no es para menos empezar por ahí. Si Hollywood ya llevaba un año intensito con incendios (la ciudad ardió a principios de enero), muertes, bodas locas y rupturas imposibles, su cierre se escapa incluso de los guiones más sádicos: el asesinato del querido, queridísimo, director Rob Reiner y de su no menos querida esposa Michele, a manos de su hijo mediano, Nick. Los cadáveres los encontró, en su propia casa, la hija pequeña del matrimonio.
Y aquí estamos, en mitad de las fiestas navideñas, con Nochebuena a la espalda y Año Viejo y Reyes por delante. Unas fechas que siempre arañan un poco el corazón, incluso el de aquellas personas que insisten en que a ellas estas celebraciones les dan lo mismo. Por ejemplo, conozco gente que, para mostrar su olímpica indiferencia ante la Navidad, pasa estos días en algún país no cristiano, en algún rincón de Oriente o del mundo árabe, para ahorrarse hasta la visión del espumillón y las bolitas. Pero a mí me parece que esa huida geográfica es la prueba más clara de lo mucho que les afectan las festividades, precisamente.
Cuando se cumple el primer cuarto de siglo los dictadores, de modo mayoritario, han cambiado. Ya no tienen el aspecto terrible de Hitler, Stalin o Pinochet. Aparecen en las reuniones con traje formal y corbata (incluso chándal); vuelan los meses de enero a Davos, donde se reúnen en el Foro Económico Mundial con los miembros de la plutocracia de cualquier parte y se intercambian abrazos con ellos; contratan encuestadores y politólogos más que sicarios torturadores; participan en programas de radio y televisión en los que se someten al menos teóricamente a las preguntas de los espectadores, etcétera. Pero al tiempo manipulan con constancia a la opinión pública (dictadores de la manipulación), controlan a la ciudadanía distorsionando la información, entorpecen la rebelión de los siervos y, en última instancia, si todo ello no basta, vuelven, como en el pasado, a aplicar la violencia a sus poblaciones (el Putin de la invasión a Ucrania, o el sirio Bachar al Asad).
Son la luz (y también la sombra) del año que acaba, pensadores que con sus ideas han contribuido a que entendamos mejor hacia dónde vamos en un mundo que parece obstinado en dar marcha atrás. El escritor indio Pankaj Mishra nos ayudó a ver cómo Occidente no estaba interpretando bien el conflicto de Israel y Gaza; el ensayista y asesor italiano Giuliano da Empoli describió un mundo en el que los depredadores quieren expoliar al resto; el filósofo Curtis Yarvin, cabeza visible de la Ilustración oscura, ideólogo de los MAGA, animó a tomar la píldora roja de ‘Matrix’ para ver los errores del progresismo; la politóloga albanesa Lea Ypi se preguntó qué tipos de libertad son posibles bajo coacción; la politóloga estadounidense Susan C. Stokes ahondó en por qué hay tantos votos que quieren mejorar la democracia y acaban hiriéndola de muerte; y el economista francés Gabriel Zucman defendió un impuesto para los muy ricos.
A Ashaa Abdalla Tourshin se le nota en la voz el duelo. Y en la mirada perdida de unos ojos cansados con atisbos de cataratas. En su regazo, un niño de dos años, su nieto Moutassim. Logró salir hace un mes de la ciudad sudanesa de El Fasher, reciente escenario de una de las peores masacres registradas desde que hace más de dos años estallara una cruenta guerra civil en el país. Abdalla escapó con el crío en brazos y han sido acogidos en la precaria vivienda de lonas y cañas de su hija Hadjara en el campo de refugiados de Farchana, en el este de Chad.
Las previsiones que por estas fechas de 2024 manejaba la industria de la inversión apuntaban a un año marcado por la llegada al poder de un imprevisible Donald Trump, con la confianza de que sería un buen ejercicio bursátil pese a las enormes incertidumbres. La realidad ha superado todas las previsiones en un año de alto voltaje, en el que a la declaración de guerra comercial al resto del mundo por parte de EE UU sucedió un rally bursátil que deja a los índices en nuevos máximos históricos. La Bolsa se ha demostrado inmune al caos geopolítico, a la ruptura del equilibrio institucional que ha regido en el mundo en las últimas décadas y al intervencionismo descarado de la Casa Blanca en el banco central más influyente del mundo, la Reserva Federal de EE UU.
El Sabadell se acerca al final de 2025 con una revalorización del 78% y rozando máximos. El banco ha sido uno de los protagonistas del ejercicio después de que el pasado octubre, y tras casi año y medio de gran incertidumbre, fracasara la opa hostil que BBVA lanzó sobre la entidad. La acción, lejos de desinflarse, se rehizo y acaba el año con el favor de los analistas. El interés inversor se ha desplazado a la propia actividad de la entidad y sus perspectivas y de momento, el mercado está de su parte: el 54,5% de las recomendaciones son de mantener y el 45,5% de compra; no hay ninguna de venta, tal y como recoge el consenso de Bloomberg. “El Sabadell vuelve a una situación realista en un ecosistema bancarizado como el español: desaparece el ruido corporativo y vuelve a cotizar exclusivamente por su capacidad de generar beneficios recurrentes y remunerar al accionista, lo que reduce la especulación pero obliga a mirar con lupa la rentabilidad sostenible del negocio”, comenta Ignacio Albizuri, director de mercados de Miraltabank.
De su melena morena y ondulada a un corte pixie rubio platino. Zoey Deutch (Los Ángeles, California, 31 años) no se lo pensó un segundo cuando Richard Linklater (director de filmes como Boyhood o Antes del amanecer) le confirmó que quería que se convirtiera en la icónica Jean Seberg (Marshalltown, Iowa, 1938-París, 1979) para su película Nouvelle Vague (en cines el 9 de enero). “Es un cliché, pero uno de los mayores regalos que tienes como actriz es poder vivir otras vidas. Yo personalmente jamás me habría cortado el pelo así, pero cuando lo haces para otra, porque estás desarrollando su historia, encuentras el valor para hacerlo”, asegura la actriz, que ya luce de nuevo su melena castaña.
Por Lires pasa la ría gallega más pequeña e ignota. Solo las aves conocen esta maravillosa aldea del concejo coruñés de Cee, a menos de 10 kilómetros de Fisterra. Si no lo ha hecho ya, es momento de descubrirla.