“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Los dinosaurios no vieron venir el asteroide que los extinguió. Una de las preguntas que todos nos hacemos, qué hubiéramos visto de estar presentes aquel infausto día del Cretácico final, hace 66 millones de años, cuando impactó contra nuestro planeta el asteroide que acabó con una gran parte de la vida en la Tierra, la contesta con extraordinario realismo y dramatismo la paleontóloga estadounidense transgénero Riley Black en su libro Los últimos días de los dinosaurios (Capitán Swing, 2025). Entre lo más sorprendente, que ni nosotros ni un dinosaurio habríamos podido ver el asteroide en el cielo, dada la velocidad a la que llegó. Adiós, pues, a la impactante (y valga la palabra) imagen que ha poblado nuestros sueños y tantas representaciones de aquel momento terrible, la del T. Rex alzando la poderosa cabeza, abriendo las fauces y rugiendo retador hacia el firmamento en el que brilla el ojo de la destrucción del bólido asesino que se abatió sobre el mundo.
Se dice que todo artista trabaja, en el fondo, sobre el mismo problema fundamental, dando vueltas a una misma idea a lo largo de toda su trayectoria. Así, a Txema Salvans (Barcelona, 1971) siempre le ha intrigado la complejidad de la condición humana y sus contradicciones. Observa la realidad con distancia, mucha paciencia y una lucidez incómoda. Interesado en los márgenes del ocio, en esos espacios donde la sociedad baja la guardia, convierte lo cotidiano en escenas llenas de ironía y de tensión. Sus inquietudes siempre acaban siendo las mismas: esa mirada de extrañeza sobre el mundo, sobre cómo nos comportamos, qué hacemos, y cómo, al fin y al cabo, nos hemos adaptado a un sin sentido, y hemos llegado hasta aquí.
Casi todos los nombres propios de los gigantes tecnológicos —Elon Musk, Sam Altman, Mark Zuckerberg, etc.— son significantes vacíos hasta que los llenamos con información fiable y emiten entonces algo parecido a una fisonomía moral creíble. Este libro explora sobre todo la catadura psicopática y mesiánica de Sam Altman (sus héroes íntimos son la película Her y… Napoleón) y su evolución empresarial. La información privilegiada que maneja Karen Hao va desde documentos confidenciales destinados al consumo interno de Open AI —la empresa impulsora de ChatGPT— hasta infinitas entrevistas e emails intercambiados por Elon Musk —copresidente germinal de la empresa— con el propio Altman y altos directivos y trabajadores. No suele coincidir, si coincide alguna vez, la versión pública de sus intenciones idealistas y fraternas con lo que dice esa documentación reservada y confidencial sobre sus prácticas empresariales. No es extraña esa distancia pero aquí la diferencia es tan sideral que obliga a la autora a sintetizar su tesis en que en Altman alienta un proyecto de centralización imperial a través de la IA.
El imperio de la IA. Sam Altman y su carrera por dominar el mundoKaren Hao Traducción de Jorge Paredes Península, 2025 688 páginas, 23,90 eurosLínea por línea el fútbol se nutre de pequeñas sociedades que contribuyen a la mejora individual y a la continuidad del juego colectivo. Desde que Julián Alvarez aterrizó en el Atlético de Madrid, a Diego Pablo Simeone le ocupa y le preocupa encontrarle un acompañante que haga explotar todo su potencial a su delantero de cabecera. El jugador franquicia del club atraviesa una mala racha goleadora —un tanto en los ocho últimos partidos de Liga— que el técnico argentino interpreta como pasajera. Sin mencionarla, Simeone aludió este miércoles a la inquietud de su compatriota las semanas previas a su reciente primera paternidad. “A veces no hace falta hablar y otras veces conviene hablar de cosas que no son de fútbol y sí de la vida, que también son importantes. Más allá de un futbolista hay una persona, y lo importante es que la persona esté bien”, reflexionó el técnico.
Mientras el mundo mira hacia Venezuela tratando de decidir si lo que allí ocurre tiene algo que ver con la liberación de un pueblo o con una mutación del colonialismo de siempre, el fútbol español vuelve a hacer las maletas rumbo a Arabia Saudí, como esos pájaros que migran hacia zonas más cálidas cuando el frío empieza a torcerles el pico. Vuelve a Arabia, vuelve. Porque esta columna ya la hemos leído antes. Es la misma de todos los años por estas fechas desde que Luis Rubiales y compañía decidieron monetizar un “torneo que estorbaba”, si acaso con algunos matices o variaciones en el decorado.
Son espacios donde conviven tradición y gastronomía. Aunque la excusa también puede ser socializar. Todas tienen su propia personalidad, cocina popular, cuidada, acompañada de vinos, vermuts o cervezas. El encanto reside en la cercanía y en la autenticidad, así como disfrutar de uno de los iconos de la gastronomía española: las tapas, esas pequeñas porciones de sabor que permiten probar distintos platos en una sola comida. Los expertos de EL PAÍS que han participado en la elaboración de la Guía Gastro 2026 eligen una decena de casas donde disfrutar de buenas tapas.
Igual que por mucho que se pueda visitar Alejandría ya nadie volverá a ver la legendaria ciudad de los Ptolomeos, para cenar en el edificio Seagrams de Nueva York basta con reservar una mesa, pero su mítico restaurante hace ya casi una década que existe solo en el pasado. Cerró en 2016 y, aunque una parte permanece en el establecimiento que lo sustituyó después (ahí sigue su famoso estanque de mármol), ni siquiera el más minucioso trabajo de arqueología podría devolverlo. Aquel mismo año, una subasta dispersó la preciosa vajilla y los muebles. También la antigua clientela que por tanto tiempo los utilizó ha ido desapareciendo. Esta es la historia de un restaurante que ya no existe.
El nuevo lujo se llama desconexión. Una respuesta lógica a la saturación digital que padecemos. Pasamos casi siete horas al día conectados a internet. Nuestro descanso se interrumpe constantemente por notificaciones y nos persigue la ansiedad si no estamos “conectados” incluso en el rincón más remoto del planeta. En este mundo hiperconectado, se han convertido en todo un lujo las vacaciones sin wifi, sin mail, sin selfies, sin Stories, y sin consultar en todo momento a Google Maps. Esta necesidad de combatir la fatiga digital es la tendencia más potente e irreversible del turismo actual y ya hay incluso viajes en grupo para practicar el “detox digital”.
Más información en www.lonelyplanet.es
La adolescencia se presenta como una etapa especialmente difícil de acompañar con calma y empatía. En pleno proceso de definir su identidad y envuelto en una cascada de cambios físicos, psicológicos, cognitivos, sociales y emocionales, el adolescente suele adoptar conductas imprevisibles o contradictorias, marcadas por la tensión constante entre la necesidad de autonomía y el deseo de sentirse respaldado.
Hay un pequeño conflicto entre dos amigos, no se habla o no se quiere abordar, se guarda, pero no se olvida. Sucede otro, se registra junto al anterior en la mente de cada uno, no se afronta, pero no se olvida. Y así hasta que, llegado un momento, un problema que parece pequeño explota como si se tratase del mayor conflicto que han tenido. Las relaciones de amistad se pueden romper de muchas maneras, y la ruptura por deterioro es una de las más comunes, pero, a la vez, tiene la resolución más fácil a través de la comunicación. “Siempre suele haber una acumulación de conflictos que no se han resuelto bien por problemas de comunicación y mala gestión. En la amistad, lo que pasa es que no estamos tan acostumbrados a hablar de forma tan sincera, como por ejemplo en la pareja, y no se habla de expectativas, límites, compromiso o incluso sentimientos”, explica la psicóloga Núria León.
Las audiencias son el nuevo fútbol. Es habitual que las cifras de los audímetros sean noticia, pero ahora interesa hasta cuándo saldrán publicados esos datos. Había tanta expectación por saber quién había ganado la noche de las campanadas, que se publicaron noticias que advertían a los impacientes que, por mucho que diesen refresh a las páginas de televisión, no habría datos hasta el siguiente día laborable. TVE ganó de calle, tal vez porque es la única que se toma en serio estas fechas y quizá porque es la única que nos tomamos en serio en cualquier fecha, de ahí que cuando hay sucesos relevantes sea la que sintonizamos. La pública ganó el fin de año no solo por Chenoa y Estopa, también por la cuidadísima programación anterior y posterior. Ese resumen del año de Carlos de Amor que se balancea como un elefante sobre la tela de una araña entre lo cursi y lo emotivo, el infalible Mota, siete mujeres cantando en siete marcos incomparables y un contenedor musical en el que lo mismo te encontrabas a Pastora Soler que a Recycled J. Y cuando todavía no habíamos finiquitado las reservas de mazapán, llegó el trumpazo y TVE volvió a liderar las audiencias. No sé el motivo de los demás, pero yo voy donde esté Anna Bosch.
Mientras se elaboran y negocian unos difíciles presupuestos generales del Estado para 2026, España tiene ante sí una decisión que trasciende la contabilidad pública y la confrontación partidista. No se trata solo de repartir partidas, sino de expresar con hechos cuál es nuestra responsabilidad y nuestro papel en el mundo. Como cada año, los presupuestos nos dicen no solo qué país somos, sino también cómo queremos ser. Hoy esa respuesta solo puede pasar por el compromiso con la paz, los derechos humanos, la ayuda humanitaria y la cooperación internacional.
La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se refirió este miércoles de forma velada al anuncio de Donald Trump que dijo que el dinero del petróleo irá a partir de ahora dirigido a comprar solo productos estadounidenses al decir que “no es extraordinario que las relaciones económicas sean entre Estados Unidos y Venezuela”. Lo dijo en la reunión en Miraflores con una comisión de diputados de la nueva Asamblea, entre los que estaban los opositores Stalin González y Antonio Ecarri.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha agitado a sus bases y ha llamado a los suyos a ocupar las calles frente a las amenazas de Estados Unidos. Al otro lado de la frontera, en Venezuela, el contraste resulta llamativo. Tras el bombardeo estadounidense y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, la reacción popular apenas asoma. Mucho menos la espontánea. Ni siquiera las movilizaciones organizadas por el oficialismo, sustentadas gracias a los más de dos millones de funcionarios públicos, logran despegar. Hay actos y concentraciones —cientos, algunos miles—, pero están muy lejos no solo de las mareas humanas que en su día acompañaban a Hugo Chávez, sino de las convocatorias más modestas que recientemente el propio Maduro logró reunir hace unas semanas para plantar cara a Donald Trump.
Gustavo Petro y Donald Trump han puesto fin este miércoles a sus ataques mutuos tras una llamada de más de una hora. Al colgar, el presidente de Estados Unidos ha dicho que ha sido “un gran honor” hablar con el colombiano y espera encontrarse con él en la Casa Blanca en una reunión que ya preparan sus asesores. Petro ha respondido que Colombia ya puede “puede dormir tranquila”. La situación, que había adquirido un tono prebélico, ha quedado zanjada, al menos por ahora.
La relación entre Richard Grenell y Jorge Rodríguez, el hermano de la ahora presidenta, Delcy Rodríguez, y uno de los personajes que más poder tiene y ha tenido en la historia del chavismo, explica mucho de lo que ha ocurrido estos días en Venezuela. El enviado para asuntos especiales de la Casa Blanca, asesor clave para Donald Trump, ha tejido una relación con el hasta hace unos días principal operador político de Nicolás Maduro en busca de beneficio mutuo entre el chavismo y Estados Unidos en asuntos como el petróleo y la deportación de inmigrantes. La influencia de Grenell sobre los asuntos venezolanos resulta aún mayor ahora que Maduro ha salido de la ecuación y uno de los hermanos Rodríguez ha entrado por la puerta del Palacio de Miraflores.
Por tercer año consecutivo, la inteligencia artificial generativa protagoniza la feria de tecnología de consumo más grande del mundo —el CES, que se celebra esta semana en Las Vegas (EE UU), como cada año—. La omnipresencia de la IA es tan apabullante al recorrer cada pabellón y expositor que llaman la atención las empresas que no recurren a ella. Es el caso de Lego, que ha causado furor con su presentación de una nueva versión del ladrillo que sirve para construir todos sus modelos. Por primera vez desde su creación en 1958, la compañía de juguetes danesa incluye electrónica dentro de su elemento más básico.
Después de años de solventar infinidad de problemas bajo palos, Thibaut Courtois se aventura esta temporada varios pasos más adelante, donde contribuye más con los pies, cada vez más conectado al circuito de creación del Real Madrid. Uno de los cambios tácticos introducidos por Xabi Alonso consiste en alejarlo de la portería para acercarlo al juego. El belga nunca había jugado tan arriba, ni había contribuido tanto en ataque como con el técnico tolosarra.
Si eres de los que ha percibido últimamente que su robot aspirador no aspira como debería, quizás es porque necesites cambiarlo con urgencia. O, simplemente, que a la hora de adquirirlo no tuviste en cuenta la potencia de aspiración como uno de los elementos clave en la compra. Por eso mismo, en EL PAÍS Escaparate hemos repasado el amplio catálogo de Amazon hasta dar con una serie de robots aspiradores que merecen la pena por, precisamente, equipar un mínimo de potencia deseable con la que hacer desaparecer hasta las partículas de polvo y pelo más pequeñas de una sola pasada.
La montaña rusa del mercado cripto en 2025 ha dejado una lección para el futuro: anticipar su desempeño es una tarea compleja. La falta de fundamentales detrás de los activos digitales hace que estimar su precio se parezca más a un ejercicio de adivinación que a un análisis financiero. Se notó en las previsiones de los analistas. La mayoría preveían fuegos artificiales para bitcoin, pero se han equivocado y las que acaban de publicar son muy alejadas unas de otras: mientras la gestora WisdomTree, en su escenario base, apunta a un precio de bitcoin cercano a los 250.000 dólares en 2030, el banco Standard Chartered lo proyecta en los 400.000.