“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Durante la pasada década, Andy & Lucas lograron mayor notoriedad por sus polémicas que por sus canciones. Desde que en 2010, con el apoyo de la familia, dedicaran a la desaparecida Marta del Castillo el tema Pido la palabra, el dúo empezó a exhibir en sus conciertos imágenes de otras víctimas como Diana Quer o Gabriel Cruz junto a mensajes como “Justicia ya”, hasta que la madre del último, en un comunicado, solicitó a los músicos que dejaran de usar el rostro de su hijo. La reacción de Lucas fue sorprendente: malhumorado y en vídeo, el gaditano afeó a la madre del niño asesinado su petición, así como una supuesta preferencia de ella por hacerse “fotos con los políticos”. En 2018, de nuevo, Lucas provocó un escándalo en un pueblo de Granada al acusar desde el escenario a la concejala de Festejos de ser una “mamarracha” e ir “ciega perdida”, después de que, según la alcaldesa, el Ayuntamiento rechazara cerrar dos baños públicos para ellos.
Cuando en 2008, después de ocho años casados, Molly Roden Winter (Illinois, 53 años) le propuso a su marido abrir su matrimonio, en realidad no tenía la más remota idea de lo que estaba pidiendo o, al menos, de lo que le esperaba. “Matrimonio abierto”: nunca dos palabras juntas se contradijeron más la una a la otra. La idea de casarse con una sola persona y, en teoría, para siempre, parece no casar bien con un concepto que sugiere libertad y variedad de opciones. El viaje que emprendió Winter cuando decidió abrir su relación no solo la llevó a reconciliar esos dos términos, sino a desmontar una a una algunas de las ideas asociadas a las relaciones abiertas y a encontrar en las suyas una versión de sí misma más segura y consciente. Lo cuenta ella misma en ¡Más! Memorias de un matrimonio abierto (Gatopardo, 2025), un libro divertidísimo, escrito en una primera persona sin filtros que sonroja y enternece por momentos.
Bedroom pop, breakbeat, hyperpop, trip hop… Pocas artistas escapan tanto a las etiquetas como Ganges, el proyecto de Teresa Gutiérrez (Santander, 35 años). “Escúchala y decide tú el género”, responde ante la cantidad de definiciones que le han colgado. En su música no faltan una base electrónica, letras irónicas y el piano, su compañero desde los años de conservatorio, donde se empapó de Debussy o Satie. Su éxito actual es fruto de muchos bolos (es parte de AIE, colectivo que defiende la propiedad intelectual de los músicos y promueve el circuito de directos AIEnRUTa, en cuyo 30º aniversario actuó) y un camino repleto de “altibajos y dudas”, hasta pensar que no viviría de la música: “Pero la vida me fue llevando ahí y ahora me parece absurdo pensar en vivir sin ella”.
Fiscales del Departamento de Justicia del Gobierno de Donald Trump han abierto una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en lo que supone el último y más grave paso de la ofensiva lanzada por el presidente de Estados Unidos contra la independencia del banco central. Los sobrecostes en las obras de renovación de la sede de la Fed y el testimonio al respecto que Powell prestó en el Senado son solo los pretextos para tratar de incriminarle sin base alguna. La verdadera razón de las acusaciones es su negativa a plegarse a la intimidación y a la presión para bajar los tipos de interés al ritmo que marquen los caprichos de Trump.
Si 2025 fue un año terrible para Gaza, para Palestina en general, 2026 no promete mucho.
En 2022, Mahsa Amini, una joven iraní de origen kurdo fue arrestada y torturada por la policía islámica por no usar correctamente el hiyab. Tras recibir una brutal paliza, entró en coma y murió pocos días después. Tras su muerte, centenares de mujeres iniciaron marchas de protesta tanto en Teherán como en Saqqez, ciudad natal de Mahsa. Aquellas manifestaciones fueron duramente reprimidas y murieron más de 150 personas. Nunca se realizó una investigación ni sobre la muerte de Mahsa ni sobre la brutal represión contra las manifestantes.
Pegarse con los neonazis fue un pasatiempo habitual hace unos años en Barcelona. El 12 de octubre solía ser una fecha señalada: mientras los nostálgicos del franquismo caminaban hasta la montaña de Montjuïc, un grupo de resistentes se citaban en el barrio de Sants para plantarles cara. Los Mossos d’Esquadra, que ya lo sabían, evitaban que llegasen a las manos. En más de una ocasión, la jornada acababa en carreras, cargas policiales y contusionados.
Leía estos días con asombro algunos intentos de comparar lo sucedido en Venezuela desde el 3 de enero con la Transición española. En un contexto internacional con la ultraderecha y el populismo al alza, un presidente norteamericano decide saltarse el orden internacional con desparpajo y nos deja en apenas una semana una secuencia vertiginosa. Bombardeos. Una operación militar para secuestrar al tirano. Declaraciones señalando que la urgencia es el control estadounidense del petróleo venezolano; lo de la democracia, ya se verá. Una líder de la oposición exiliada simpática, pero que tiene poco que aportar, salvo un Nobel de la Paz. Una vicepresidenta que se queda al mando para colaborar. Una reunión en la Casa Blanca con las principales petroleras del mundo para repartirse el negocio. Mientras, en el país del líder liberador, las unidades paramilitares son legales, los agentes pueden pegar tiros a las activistas y las deportaciones masivas cuentan con el respaldo de la autoridad. Sin una bola de cristal en la mano es difícil saber si el azar, el destino o Donald planean una colección de giros inesperados que aterrice en un paisaje similar, pero por ahora la actualidad venezolana tiene difícil rima con la España de hace 50 años.
Hace una semana recordábamos el tiempo en que el hermoso culo de Brigitte Bardot era el centro del mundo. No sobra recordar que hoy en día, en cambio, oscilamos en torno a un núcleo de fealdad espantosa. No tanto fealdad física, sino una fealdad interior, moral, mental. Estamos rodeados de líderes como Trump, Putin, Netanyahu, Jamenei, Bukele y los Ortega que piensan feo, hablan feo y actúan feo. La irradación de su discurso y su tarea para imponerlo nos condenan a un mundo feo. En todo esto pensamos al saber que había muerto en Borja, en los días finales del año, su vecina más ilustre, la señora Cecilia. Todos conocen la anécdota que la llevó a la fama mundial. Su atrevimiento al llevar a cabo una especie de restauración de un fresco en el Santuario de la Misericordia culminó con el conocido icono llamado el Ecce Homo de Borja. La autora, que emprendió por su cuenta la tarea de restaurar el fresco original sin poseer las capacidades necesarias, cayó rápido en la cuenta de su error y por ello se excusó alarmada y tuvo que soportar las burlas y el escarnio al convertirse en una celebridad universal.
A un lado, Neptuno, dios del mar. Al otro, Venus, diosa del amor, el sexo y la belleza. Realizadas en bronce, ambas esculturas de tamaño considerable —ocho metros la primera, cinco la segunda— estarán instaladas pronto a la entrada del Puerto de Málaga desde el centro de la ciudad, a un paso de calle Larios. Se levantarán sobre sendos pedestales y contarán con otras dos piezas a sus pies, dos leones. Están firmadas por el artista ceutí Gines Serrán Pagán, que las ha cedido gratuitamente. El proyecto, del que estos días se ultiman los últimos trabajos para su colocación, ha pasado relativamente desapercibido en sus fases burocráticas, pero un comunicado de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo lo ha puesto en el centro de la diana. Lo define como “pretencioso y grandilocuente” y de “inequívoco enganche kitsch”. Es “más propio del cómic de superhéroes y superheroínas surgido del universo Marvel”, dicen desde la entidad. Se prevé, en principio, que estén allí los próximos 25 años, aunque el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, propuso analizar la opción de que sea una “exposición temporal breve”.
La agencia espacial de Estados Unidos ha comenzado el proceso para lanzar la primera misión tripulada a la Luna en medio siglo. La decisión coincide con una crisis sin precedentes: un problema médico sin especificar va a obligar a evacuar a la tripulación de la Estación Espacial Internacional en los próximos días. Este cambio de planes coincide en fechas con los preparativos para enviar a la Luna a los cuatro tripulantes de la misión Artemis 2, mientras algunos astronautas alertan de supuestos fallos de seguridad en la cápsula espacial Orion, y agitan el fantasma de que se repitan los peores accidentes mortales de la historia reciente, como los del Challenger, el Columbia o el Apolo 1.
La memoria es un don que viene con un látigo. Permite revivir el pasado y sobre esa capacidad se construye nuestra identidad, pero también puede amarrarnos a recuerdos traumáticos que nos amarguen la vida. Sin la memoria, además, no es posible imaginar cosas que aún no hemos vivido. “Memoria e imaginación son caras de la misma moneda”, dice Steve Ramírez (Everett, Massachusetts, 37 años), investigador de la Universidad de Boston. “Lo sabemos porque si te ponemos en un MRI (imagen por resonancia magnética) y recuerdas algo de tu infancia, vemos un patrón de actividad, y si te pedimos imaginar escenario futuro —volver a casa esta noche y cenar, por ejemplo— aparecen activadas las mismas áreas”, añade.
Los conventos de Toledo buscan ingresos para mantenerse a flote y preservar su modo de vida. La falta de vivienda en el Casco Histórico, donde los alojamientos turísticos están desplazando a los alquileres de larga estancia, ha sido el acicate para escuchar la propuesta impulsada por el Consorcio de la Ciudad de Toledo y convertirse en caseros sin perder la espiritualidad y el alejamiento del mundanal ruido que guardan, con celo, entre sus muros. Dos conventos, el de Carmelitas Descalzos y el de las Capuchinas de la Purísima Concepción, se han apuntado a la iniciativa y ya han ofrecido dos espacios en desuso para levantar cuatro pequeños apartamentos, dos en cada uno de ellos. Las estrecheces de la vida conventual y la crisis de la vivienda se alían en una colaboración que el Consorcio ya impulsa junto al Ayuntamiento de Toledo en otros tres inmuebles de la zona monumental para aumentar el escasísimo parque de alquileres para residentes y dar un uso habitacional a los alrededor de 150 edificios, tanto públicos como privados, que permanecen cerrados y, en muchos casos, abandonados.
Juan Flames (Valencia, 1975) cambió hace poco más de un año el trabajo en banca de inversión en la City londinense por el puesto de primer ejecutivo en BME, la sociedad rectora de las Bolsas españolas y los mercados de renta fija y derivados –propiedad del grupo suizo SIX–, que participa esta semana en el foro Spain Investors Day. Un giro tanto para un directivo poco acostumbrado a los focos como para un mercado que, hasta el momento, siempre había tenido a los mandos a alguien de la casa. Ex vicepresidente de Mercados de Capitales de Barclays Bank Europe, pasó 15 años en el grupo británico, después de trabajar en Goldman Sachs. Más de dos décadas en Londres han marcado a las claras el perfil de Flames, cómodo a su vez con ese poso british. Recibe a este periódico tras cerrar un año histórico para la Bolsa española, pero su foco está en otro lado: en que el inversor minorista español vuelva al parqué, como en los años 90, y de su mano lleguen, también, más empresas y el país pueda movilizar capital. Aboga abiertamente por una cuenta de ahorro que simplifique e incentive la inversión productiva, al tiempo que hace bandera de la educación financiera.
Mulay (título de señor) Hasán ben Mohamed el Alauí fue preparado para reinar desde que nació hace 22 años en el palacio real de Rabat. Mientras se formaba en los arcanos del protocolo de la monarquía magrebí, el príncipe heredero del trono de Marruecos ha asistido a funerales de Estado y se ha reunido con mandatarios extranjeros, siempre en el nombre de su padre, el rey Mohamed VI. Cuando descendió bajo la lluvia el pasado 21 de diciembre al terreno de juego del estadio Mulay Abdalá de la capital del reino, que el mismo había inaugurado pocas semanas antes, más de 60.000 espectadores marroquíes aclamaron como líder nacional a un joven delgado empapado bajo el aguacero. El saque de honor de la Copa de África de Naciones de fútbol, que su país organiza como anfitrión, simbolizó el reconocimiento de una creciente proyección pública del príncipe, acelerada por la enfermedad y las ausencias del monarca, de 62 años.
El primer nombre que aparece en la papeleta de voto para elegir al próximo presidente de la República de Portugal en las elecciones del domingo 18 es un no candidato. El Tribunal Constitucional declaró que ni Ricardo Sousa ni otros dos aspirantes cumplían los requisitos legales para presentarse y los excluyó de la carrera para escoger al jefe del Estado que sustituirá a Marcelo Rebelo de Sousa. La decisión del alto tribunal se anunció el pasado 23 de diciembre, cuando los boletines de voto ya estaban en cocina y así se mantuvieron. Así que ofrecerán 14 opciones a cerca de 11 millones de electores, aunque solo 11 (diez hombres y una mujer, la eurodiputada del Bloco de Esquerda Catarina Martins) serán válidas.
Los destellos de las explosiones en el frente de Oríjiv iluminan el horizonte. Son bombas de la aviación rusa, explica Oleksandr Karman mientras sorbe impasible un té. Retruena también la artillería alrededor de la cantina en la que este sargento ucranio atiende al periodista. Karman es militar en la 1ª Brigada Blindada ucrania desde julio de 2022, cinco meses después de iniciarse la invasión rusa. Él es uno de los protagonistas de Los soldados del tanque 27, un documental que realizó EL PAÍS entre 2023 y 2024 (disponible en Filmin).
Mohammed al Maryani observa a su hija Taiba, de ocho años, mientras se tapa la boca con la mano y tose violentamente hasta que las lágrimas se deslizan por su rostro. Es la imagen “desgarradora” que este funcionario público de 48 años ve a diario en su casa, situada a pocos kilómetros de un yacimiento petrolífero y una planta de quema de gas en Qurna, en el sur de Irak.