“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Al principio fue el final de Hugo Chávez. El anuncio de su enfermedad en 2011. No dijo qué tipo de cáncer padecía ni dio datos exactos de dónde estaba localizado o si tenía metástasis, las únicas palabras que usó para definirlo en un breve discurso —él que era tan parlanchín— fueron “tumor abscesado” y “células cancerígenas”. En enero, sin embargo, se declaró curado y listo para comenzar la campaña de las elecciones presidenciales. Aunque fue reelegido por cuarta vez, la sensación de que algo terminaba era inminente. La noche del 8 de diciembre fue el principio del final, cuando admitió la reaparición del cáncer, anunció un viaje a Cuba para someterse a otra operación y advirtió de que si alguna eventualidad lo inhabilitaba para seguir al mando, los venezolanos debían elegir a Nicolás Maduro para sucederlo.
La gran Venezuela. La larga historia de cómo se desmoronó todoCarlos Lizarralde Dahbar, 2025 409 páginas, 11,72 eurosVenezuela. Ensayo sobre la descomposiciónJosé Natanson Debate, 2025 192 páginas, 17,90 euros La vida interrumpida: crónicas de un regreso a CaracasPedro Plaza Salvati Prólogo de Antonio Muñoz Molina Libros de la Catarata, 2025 192 páginas, 18 eurosVenezuela. Memorias de un futuro perdidoRafael Osío Cabrices Libros de la Catarata, 2024 192 páginas, 17 eurosTodo se puede poner peor. Crónicas desde la crisis venezolanaWilliam Neuman Traducción de Sandra Caula Dahbar, 2023 374 páginas, 22,06 eurosSangre y asfalto: 135 días en las calles de VenezuelaCarol Prunhuber Kalathos, 2020 440 páginas, 13,50 eurosLas guardias médicas, tal y como están planteadas hoy en España ―24 horas de jornada continua―, son un vestigio del pasado: datan de una tradición en la que los doctores estaban disponibles por si pasaba algo, y actuar era más la excepción que la norma. El aumento de la carga asistencial, de la tecnología y de la capacidad de intervención ha derivado en muchos casos en un día completo de trabajo prácticamente sin parar, una receta para el estrés, el agotamiento, la insatisfacción laboral y los errores, que pueden tener repercusiones negativas en la salud de los pacientes.
En la calle Albaricoque, en Carabanchel, la constructora Kronos Homes construye un edificio de viviendas: el centro de salud está enfrente, la calle cuenta con varios pequeños comercios y la estación de metro de Carabanchel Alto está a seis minutos andando. 20 kilómetros hacia el sur, en el barrio de Los Berrocales a medio terminar, la misma constructora tiene un inmueble similar en construcción, en una calle sin terminar y que todavía no tiene nombre, donde no hay noticias de dónde estará el centro de Salud o siquiera un colegio, y la estación de metro más cercana, Las Suertes, está a media hora caminando. La misma tipología de piso en dos escenarios distintos. Obra nueva en ambos casos. Según sus ofertas más asequibles en respectivas promociones, la de Los Berrocales es 131.310 euros más caro después de haber aplicado el IVA.
A los casi 4.700 millones de euros que pueden llegar a Cataluña si sale adelante la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómica ya les están saliendo muchas novias. Aunque las patronales, organizaciones empresariales y sindicatos piden mejoras en la propuesta para que sea más ambiciosa, todos los agentes económicos admiten que lo anunciado por el Gobierno tras pactarlo con ERC representa un paso adelante con respecto al modelo actual, caducado desde 2014. Es un dinero extra que ahora no se tiene, y la pregunta es qué hacer con él. Una parte de los empresarios querría que sirviese para bajar impuestos, otros piden priorizar las inversiones, especialmente en vivienda, movilidad e infraestructuras, mientras que Pimec reclamó esta semana que se use para aumentar el gasto en salud y atajar el aumento de las listas de espera y las bajas laborales. Por otro lado, los sindicatos piden que el dinero se destine a revertir de una vez por todas los recortes sociales. A todos estos deseos se le añade la cruda realidad: una parte importante de los nuevos recursos podría acabar sirviendo para cubrir facturas desplazadas del sistema sanitario y parte del déficit público de la Generalitat.
El Banc de Sang i Teixits sigue este fin de semana repartido por toda Cataluña para que no haya ninguna excusa para no donar sangre. Hay que llenar las reservas y eso se puede hacer en centros comerciales, monumentos o espacios culturales hasta este sábado. Además, este fin de semana uno puede asistir a la primera carrera vertical que se celebra en la ciudad y, en concreto, por las escaleras de la Torre Glòries. Pero lo que destaca también es la agenda musical: Milo J y Rusowsky son los fenómenos de la generación Z que llenarán el Sant Jordi.
“Era como vivir en dos mundos, y tenía que transitar de uno a otro de manera radical. De asistir a certámenes de cine y pisar sus alfombras rojas a atravesar la frontera con Polonia y meterme en las trincheras”. En septiembre de 2023 el cineasta ucraniano Mstyslav Chernov (Járkov, 40 años) presentaba de festival en festival, iniciando a la carrera al premio Oscar que finalmente ganó, su documental 20 días en Mariúpol, cuando logró que el ejército de su país aceptara que fuera incrustado en un pelotón. Y no en un momento cualquiera, sino en la ofensiva que iba a lanzar Ucrania para recuperar terreno en el Donbás, el considerado mayor contraataque en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. El resultado se titula 2.000 metros hasta Andriivka, se puede ver ya en la plataforma Filmin, y sí, está de nuevo en la carrera a los premios Oscar, tras estrenarse en Sundance y entrar en la lista de 15 preseleccionados a la estatuilla a mejor documental.
La primera vez que Jesús Herrera (Linares, 38 años) supo de la existencia de Mozart y Beethoven fue a través de un disco que venía de regalo con una minicadena. “En mi casa no se escuchaba música clásica, pero de alguna manera me las ingenié para que me apuntaran al conservatorio”, cuenta el gestor cultural. “Me tomé las clases de piano tan en serio que terminé estudiando con Alicia de Larrocha y Aldo Ciccolini”. Más tarde, ya en París, empezó a organizar conciertos para sus compañeros de residencia. El dinero que recaudaba lo invertía en clases magistrales con los mejores profesores. “Entonces pensé: solistas hay muchos, pero fuera del escenario faltan ideas frescas”.
Murió con 25 años, el 12 de agosto de 1975: faltaban poco más de tres meses para que Franco finase en la cama. Xosé Ramón Reboiras Noia, Pepe para la familia, Moncho para la historia del mito en que se convirtió, cayó sin embargo en un tiroteo de la policía. Ocurrió durante un golpe en toda Galicia contra su formación política, la Unión do Pobo Galego (UPG), entonces en la clandestinidad. Él y dos compañeros —Elvira Souto y Lois Ríos— estaban imprimiendo panfletos de propaganda sindical y antifranquista en un piso de Ferrol cuando vieron acercarse por la calle a un buen número de miembros de la Brigada Político Social y de la Policía Armada. Decidieron escapar divididos. Reboiras iría por los tejados en la dirección contraria que los otros para despistar a sus perseguidores. Así que primero corrió por las alturas del barrio de Canido, cayó por un lucernario dentro de un edificio, bajó hasta la calle y acabó desangrándose enseguida en el portal al que ya entró herido, el 27 de la rúa da Terra, entonces llamada José Antonio Primo de Rivera. La versión oficial contó que los agentes lanzaron “disparos al aire” para “intimidarlo”. Y fiel a este relato la prensa de la dictadura alimentó la idea del suicidio: al final, se dijo, sonó un “disparo aislado”, precedido de un silencio.
Han pasado más de 40 años desde que mi tío Sergio Larrain (Queco para la familia) me entregó esta carta después de que le comentara que estaba comenzando a tomar fotografías. Yo era entonces un estudiante de Publicidad con poca motivación por aquella carrera y la fotografía en blanco y negro me producía una profunda emoción. Conocía bien el trabajo de Queco por un álbum con fotos del matrimonio de mis padres y por unos libritos con ampliaciones que regalaba cada Navidad a mis abuelos.
Será porque uno tiene fresca en la retina la serie Nibelungos: la guerra de los reinos, pero Victoria Cirlot luce esta tarde en su piso barcelonés un aire a Brunilda. Siempre ha tenido algo salvaje en el perfil y en la mirada y si añades que va de negro de arriba abajo y con pantalones de cuero la comparación con la reina y valkiria está hecha. Afortunadamente no hay que pasar por el fuego para llegar a ella. Hay muchas espadas en su casa —como las icónicas de su padre, el poeta Juan Eduardo Cirlot— y desde donde hablamos puede verse una en su despacho que parece flotar en el aire como en las leyendas artúricas, en las que Victoria Cirlot (Barcelona, 70 años), catedrática de filología románica en la Universidad Pompeu Fabra, es una grandísima experta. La medievalista acaba de publicar Marginalia, (Vaso Roto, 2025), una miscelánea de textos que abarcan una enorme variedad de temas culturales (los mitos, Wagner, Tapiès, las místicas medievales, la arquitectura, Calasso, los serafines) y también algunos escritos de índole personal, con una prosa exquisita. Durante la entrevista suena de fondo la música sacra de Gurdjieff.
No creyendo en la existencia del cielo ni del infierno localizado en alturas o bajuras, pero sí en su significado terrenal, identifico al primero con cosas y sensaciones muy placenteras que te puede regalar la vida en determinados momentos y al segundo en los horrores y sufrimientos que se acumulan en los hospitales. Son los lugares más crueles cuando las enfermedades te obligan a ser su huésped. Y vale, pueden servir para sanarte o para el paso definitivo hacia la tumba. Y es muy angustioso tener que visitarlos Porque tu cuerpo aúlla de dolor o porque seres queridos se encuentran allí. Qué alegría si se reponen y cuánta tristeza al despedirte definitivamente de ellos.
Turno de guardiaDirección: Petra Biondina Volpe.
Intérpretes: Leonie Benesch, Sonja Riesen, Alireza Bayram, Selma Jamal Aldin.
Género: drama. Suiza, 2025.
Duración: 92 minutos.
Estreno: 16 de enero.
Si pudiera, te daría una patada es una película oscura, muy oscura, que se propone que el espectador viva (sufra) el derrumbe de una madre superada por la responsabilidad ante la enfermedad de su hija. Una escalada demencial que se sostiene sobre los hombros de la extraordinaria Rose Byrne, una actriz capaz de interpretar a la hilarante pija de La boda de mi mejor amiga y a la desesperada y enajenada mujer de esta película firmada por Mary Bronstein.
Si pudiera, te daría una patadaDirección: Mary Bronstein.
Intérpretes: Rose Byrne, Delaney Quinn, ASAP Rocky, Conan O'Brien, Danielle Macdonald, Ivy Walk.
Género: drama. Estados Unidos, 2025.
Duración: 113 minutos.
Estreno: 16 de enero.
Ahora las películas de sagas terminan como un episodio de televisión de fin de temporada: abriendo boca para la nueva secuela, pero en anticlímax. 28 años después, estrenada hace apenas siete meses, resurrección de una estupenda franquicia de zombis de la primera década de los 2000, conformada por 28 días después y 28 semanas después, culminaba con un epílogo que devaluaba un tanto lo visto hasta entonces —una aguerrida película de terror folclórico de tradiciones paganas—, y auguraba una nueva entrega con unos protagonistas sin demasiado carisma y un estilo formal distinto.
28 años después: el templo de los huesosDirección: Nia DaCosta.
Intérpretes: Ralph Fiennes, Alfie Williams, Jack O’Connell, Emma Laird.
Género: terror. Reino Unido, 2026.
Duración: 120 minutos.
Estreno: 16 de enero.
La misteriosa familia del flamenco transcurre en el desierto de Atacama, al norte de Chile, uno de los paisajes más áridos y hermosos del mundo. Allí, en los márgenes más remotos del país americano, solo viven mineros y una comunidad de travestis y mujeres trans que se hacen llamar como animales exóticos; de ahí, el flamenco del título.
La misteriosa mirada del flamencoDirección: Diego Céspedes.
Intérpretes: Tamara Cortés, Matías Catalán, Paula Dinamarca, Luis Dubó.
Género: drama. Chile, 2025.
Duración: 110 minutos.
Estreno: 16 de enero.
La israelí Yael Admi y la palestina Reem Alhajajra no hablan el mismo idioma, pero se entienden. Solo necesitan mirarse para saber que la otra está relatando sus motivos para luchar por una salida pacífica al conflicto palestino-israelí. Porque, pese a todo lo que las separa, luchan por lo mismo: “La seguridad y las vidas de nuestros hijos”, dice Alhajajra en árabe. A su lado, Admi asiente y la toma del brazo en un gesto cariñoso: “La admiro tanto, es una mujer valiente y una gran líder”.
Mientras el autobús lanzadera avanza desde el aeropuerto de Rabat-Salé hacia el centro de la capital marroquí, en la calle dos jóvenes arrancan una pancarta alargada que da la bienvenida a los visitantes a la Copa de África de Naciones (CAN), que se celebra en Marruecos hasta el próximo 18 de enero. Lejos, o no, de un acto de rebeldía, la imagen evoca las jornadas de protestas y reivindicaciones por parte de la población más joven de Marruecos, también conocida como generación Z, en septiembre y octubre de 2025. Entonces, los vítores de “menos Mundial, más hospitales” señalaban a la competición futbolística de 2030, que se coorganiza entre Portugal, España y Marruecos. Pero el preludio de las grandes inversiones en infraestructuras, la movilización de los recursos y la prioridad de agenda se ha adelantado con la CAN.
Aunque su juego es cerebral, resulta chocante ver el contraste de sus aceleraciones y toques de genialidad en la cancha con la parsimonia con la que se mueve y habla Nico Laprovittola (Morón, Argentina; 35 años) por las entrañas del Palau tras un entrenamiento previo a medirse con Real Madrid en la Euroliga. Ha ganado en paciencia y en maduración después de un año en la rebotica y de un inicio de curso salpicado de pequeñas lesiones derivadas de la inactividad. Pero está listo para liderar de nuevo al equipo en el vestuario o en la pista, donde más se le requiera.
Real Madrid contra Barcelona, ¿o la NBA frente a la Euroliga? El clásico europeo de este viernes por la noche (20.45, Movistar) en el Palacio de los Deportes llega más cargado que nunca de un simbolismo que traspasa la pista de juego. Si con el balón los dos gigantes del baloncesto español vuelven a medir sus fuerzas en una competición durísima que alcanza ya la 22ª jornada de la liguilla, en los despachos de ambos clubes el partido no es menos caliente. Madrid y Barça portan hoy la bandera de dos modelos antagónicos. La entidad azulgrana se comprometió de palabra el pasado martes a renovar hasta 2036 su contrato con la Euroliga mientras la casa blanca se presenta como el póster de la NBA de cara a su desembarco en octubre de 2027.