“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El día de su boda con Cristina de Borbón, 200.000 personas salieron a las calles de Barcelona para aplaudirlos. Quince años después, en 2012, cuando Iñaki Urdangarin bajó la denominada “cuesta de la vergüenza” hasta los juzgados de Palma para declarar como imputado en el llamado caso Nóos, dos centenares de personas lo esperaban con abucheos. El medallista olímpico, padre de familia numerosa y yerno perfecto había hecho un viaje del olimpo al infierno. Condenado a cinco años de prisión por corrupción, malversación, fraude y delitos fiscales, en 2024 saldó sus cuentas con la justicia. A punto de publicar su libro Todo lo vivido, relata a El País Semanal su paso por la cárcel y responde a las preguntas que no había contestado hasta ahora. “He aprendido a no gustar”, asegura. “Pero su tono y sus gestos durante una larga entrevista y sesión fotográfica en Barcelona desprenden, sobre todo, sus ganas de agradar; de presentarse como un hombre nuevo”, relata Natalia Junquera, la periodista que realizó la entrevista con Urdangarin. Con fotografía de Jacobo Medrano, es el tema principal de El País Semanal este domingo 25 de enero.
Después de haber sido aprobado por la Comisión Europea y el Consejo, y de ser firmado en una ceremonia en Asunción el pasado sábado, el Parlamento Europeo ha congelado el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. El pleno aprobó el miércoles una propuesta para remitir el pacto al Tribunal de Justicia de la UE para que valore si cumple con los tratados europeos. El dictamen del TJUE puede demorarse hasta dos años, lo que arroja incertidumbre jurídica y política sobre el futuro de un acuerdo necesario que crearía la mayor área de libre comercio del mundo con 780 millones de ciudadanos y el 20% del PIB global.
Amamos y nos enamoramos de nuestros chatbots. Disfrutamos de su disponibilidad constante, de su amabilidad inmutable, de su aparente conocimiento sin límites, de su supuesta empatía y, cómo no, de su maestría para la adulación constante. De hecho, en una sociedad marcada por la soledad y la crispación, podemos llegar a pensar que son lo mejor que nos ha pasado. Por ello, cada vez más buscamos refugio en nuestro chatbot favorito para que nos consuele, nos aconseje, nos escuche y, por qué no, nos haga un poco la pelota como tan bien saben hacerlo. A nadie le amarga un dulce, especialmente en momentos en que la realidad es amarga.
Witold Gombrowicz ha regresado hace un par de meses a las librerías españolas de la mano de Mercedes Halfon, quien recrea los días argentinos del escritor polaco en Extranjero en todas partes (Anagrama). Witoldo, como lo llamaban allí, llegó a Buenos Aires a bordo del Chokry, un crucero de lujo que había zarpado de Polonia y que llevó, invitados por la compañía, a diplomáticos, empresarios, políticos y algunos escritores a realizar su primer trayecto. En Europa se estaban entonces poniendo las cosas feas y Gombrowicz decidió no volver; a los pocos días empezó la Segunda Guerra Mundial. El escritor había publicado ya cuentos, alguna obra de teatro y una novela, Ferdydurke. Es una suerte de sátira heterodoxa, con “el tono altisonante y cómico del teatro de marionetas” —dice Halfon—, en la que pone de valor la inmadurez (lo que está por hacerse, y fluye) frente a la madurez (lo que ha alcanzado ya una fijeza). Y de eso trata siempre su literatura, de lo que escapa a la Forma, de lo que se cuela por los intersticios del sistema y se niega a ser clasificado.
Junts ha entrado en pánico. Alcaldes y dirigentes de la formación que dirige desde Waterloo Carles Puigdemont saben que muchos de sus electores darán su voto en las próximas elecciones municipales a Aliança Catalana. Una preocupación que comparten los demás partidos catalanes, ya que las encuestas señalan que, de celebrarse ahora autonómicas, la formación de Silvia Orriols pasaría de 2 a más de 20 diputados. Pero para eso faltan todavía dos años y medio y antes hay elecciones municipales, en las que no sólo Junts sino también ERC y la CUP ven peligrar sus alcaldías por la irrupción de la nueva ultraderecha independentista. ¿Cómo es posible que un partido que en 2023 sólo se presentó en tres municipios ahora se vea como una amenaza que ha provocado que Junts endurezca su discurso sobre la inmigración?
Para Sarah Knafo, la candidata a la alcaldía de París del partido xenófobo Reconquête, una ciudad feliz ―el lema de su campaña― es una ciudad limpia de inmigrantes sin papeles. Una ciudad en la que la policía patrulla armada y con perros las 24 horas del día por “las zonas de no derecho” (sic) de la capital. Para la pareja y mujer en la sombra de Éric Zemmour, una ciudad feliz implica no solo bajar el IBI y reducir de mitad el número de funcionarios municipales, sino también privatizar la recogida de la basura y reinstaurar el tráfico en las vías que bordean el Sena y llevan años peatonalizadas. Por eso me llamó poderosamente la atención que esta asumida admiradora de Donald Trump decidiera copiar el spot y los códigos de campaña nada menos que del socialista Zohran Mamdani, el primer alcalde musulmán de Nueva York, lo más parecido al anticristo para el partido de Zemmour. Publicado en noviembre de 2025 en Instagram, el famoso spot de Mamdani en el que se veían las puertas de un vagón de metro neoyorkino abrirse al llegar a la estación City Hall, donde se encuentra la alcaldía, generó 2,5 millones de likes. Como resistirse…
El Instituto de las Mujeres tiene en su página web un vergonzoso documento en el que defiende el uso del hiyab entre las jóvenes musulmanas españolas en el sistema educativo. Empieza diciendo que en España no hay ninguna ley que prohíba el uso de esta bandera del más rancio machismo en los centros públicos. Y claro que no la hay cuando desde hace décadas se vienen desoyendo, cuando no sofocando con inquina, las reivindicaciones de las feministas partidarias de la coeducación que permita a niñas y jóvenes vivir en igualdad por lo menos en los espacios en los que son educadas en esos valores. Todas las españolas tienen derecho a la soberanía sobre sus propios cuerpos, a hacer con ellos lo que les venga en gana, excepto si esas españolas tenemos la desgracia de nacer en familias musulmanas. Entonces nos debemos a nuestra religión, al padre, al marido, al hermano, al imán de la mezquita y todos los predicadores que pululan tanto en el mundo físico como el virtual y nos debemos también a ese brazo femenino del fundamentalista que son las hiyabistas, las que dicen que se tapan porque quieren y que si su identidad y no sé qué más. El ideario completo del islamismo está en ese documento del organismo que tiene que protegernos a todas por igual en boca de los testimonios de unas veloportantes que ya han sido adoctrinadas por las organizaciones político-religiosas que tienen el velo como bandera. Que las chicas crean realmente que tienen libertad para escoger taparse o no hacerlo es lógico teniendo en cuenta la alienación que supone el extremismo religioso y a que nadie le ponga freno. Nadie les pregunta de dónde sale esa elección que, curiosamente, comparten tantas chicas musulmanas, ¿por qué de repente a todas se les ocurre la misma idea, la de cubrirse para poder mostrar su identidad? ¿Acaso los hombres no tienen identidad? ¿No tienen religión?
Pocas películas se vuelven inolvidables para el público. Solo los autores, quizás, guardan recuerdos de todos los filmes que crearon. La realidad pone a dura prueba incluso su memoria (y su bolsillo): un 40% de los cineastas y guionistas que estrenaron un largo europeo en salas en 2015 no volvió a firmar otro en toda la década siguiente, según un estudio lanzado hoy jueves por el Observatorio Audiovisual Europeo. Se supone que el director rueda cine, y el escritor lo narra. Pero casi la mitad de esos profesionales apenas lo hizo una vez en 10 años. A la vez, más del 50% de las películas estrenadas cada año está representado por óperas primas, calcula el mismo informe. Números para hacerse muchas preguntas, y alcanzar varias conclusiones. El documento, de 41 páginas, sugiere desde el principio al menos dos: “Un impresionante recambio, y una gran precariedad”.
Cuando pensamos en aprender de la historia, solemos centrarnos en evitar que vuelvan malos tiempos —“aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, escribió el español George Santayana—. El filósofo público Roman Krzanaric (Sídney, 55 años) ha querido darle la vuelta al argumento y se ha pasado cuatro años buscando ejemplos históricos positivos para enfrentarnos a los retos actuales, de la emergencia climática o el agotamiento de los recursos a la Inteligencia Artificial. El resultado es Historia para el mañana (Capitán Swing), recién publicado. “No se puede conducir un coche sin mirar el espejo retrovisor. He intentado mirar lo que ha salido bien para superar crisis o resolver problemas. La historia está llena de sabiduría oculta”, explica por videollamada.
João Fara (Minas Gerais, 21 años) se lo pensó dos veces antes de decidir venir a estudiar a España. Entre los largos trámites del visado y la dificultad para conseguir una habitación donde vivir, el alumno matriculado en Ingeniería Química en la Universidad Politécnica de Madrid, estuvo a punto de abandonar su sueño. Fara llegará a Madrid la próxima semana y se convertirá en uno de lo más de 600.000 estudiantes internacionales que llegan a España cada año para estudiar un grado y posgrado académico. Pero los expertos en movilidad estudiantil temen que esta cifra se reduzca debido al encarecimiento de la vivienda en el país, en especial en ciudades como Madrid y Barcelona. El estudio Alojamiento de estudiantes y captación internacional: Desafíos y oportunidades en España 2025 señala que cerca del 30% de los estudiantes internacionales considera el hospedaje un criterio decisivo a la hora de decidir dónde estudiar, un factor que señalan especialmente crítico para escoger universidad los alumnos de Italia, Alemania, Estados Unidos, Canadá e India.
La renuncia a la construcción de una sede del museo Guggenheim en Urdaibai, la única reserva de la biosfera en el País Vasco, es un hecho irrevocable y ya es historia. La retirada definitiva del proyecto, hecha pública por las instituciones a mediados de diciembre pasado, fue un hito para los activistas (plataformas ciudadanas y ecologistas) que pelearon durante varios años por impedir que el principal museo vasco se instalara en la principal riqueza natural vasca, pero su lucha no ha acabado ahí. Ahora quieren que las autoridades se comprometan a recuperar el estado original de la marisma de Urdaibai, para lo cual exigen que la empresa Astilleros de Murueta devuelva los terrenos que ha ido ocupando con el paso de los años sin contar con respaldo jurídico ni estar en propiedad de esos suelos.
Adif certificó a la Generalitat este miércoles a primera hora de la tarde que las vías de Rodalies, un total de 1.200 kilómetros de red, estaban validadas para reactivar el servicio y este jueves a la madrugada Renfe había dispuesto su flota de trenes, 270 unidades, para recuperar la circulación y volver a prestar servicio a los usuarios, unos 400.000 diarios de media, que pese a las incidencias constantes confían en Rodalies para desplazarse. Al rompecabezas le faltaba una pieza fundamental: los maquinistas. El colectivo ha endurecido sus reivindicaciones sobre las exigencias de seguridad, a rebufo de la conmoción que causó la muerte de un joven maquinista de 27 años en el accidente de Gelida (Barcelona). La negociación se ha endurecido y se aviva el conflicto que mantienen los sindicatos de maquinistas con Renfe y con las administraciones, un litigio que escaló de tono con el acuerdo entre el Ministerio de Transportes y la Generalitat por el traspaso a Cataluña de las competencias sobre Rodalies.
El pasado martes, la red de Rodalies de Catalunya, que desde hace años es un servicio esencial para la población por volumen de viajeros y cobertura territorial, sufrió una quincena de incidencias (caída de árboles y piedras, derrumbe de muros, roturas de elementos técnicos…) por culpa del temporal Harry. Pero la tragedia se produjo en Gelida, cuando el derrumbe de un muro de contención provocó el descarrilamiento de un tren de Rodalies y el triste fallecimiento de un joven maquinista. Por desgracia, es un suceso precedido por situaciones anteriores similares, donde se han perdido más vidas humanas; y que no se puede volver a repetir.
Cuando conversas largo rato con Raül Refree (Barcelona, 49 años) sales con la sensación de que a veces has hablado con un músico y otras con un gurú al que no se le ha atravesado ninguna ínfula. Para quienes a lo largo de dos décadas de carrera han trabajado intensamente con él, reúne ambos dones. El primero de ellos, orgánico y estructural; el segundo, labrado a base de experiencia, estudio, una continua y profunda reflexión acompasada con intuiciones que sigue sin miedo a equivocarse, incluso para errar y, de ahí, aprender. A todo eso hay que añadir una extrema disposición a recibir lo mejor que la vida y el arte le puedan dar.
Salman Rushdie (Bombay, 1947), uno de los novelistas más influyentes de las últimas décadas, es un escritor interesado en el contraste: en la colisión entre Oriente y Occidente, lo antiguo y lo nuevo, lo religioso y lo secular. Ha retratado los lugares de los que venía y los sitios a los que llegaba. Se define como un escritor del lugar, aunque esos emplazamientos a veces son imaginarios, y los lugares de sus libros y su vida son amplios, globales, interconectados. Es un narrador del exceso, del vuelo de la imaginación, del cosmopolitismo. Su obra, abigarrada y colorista, es heredera de las grandes épicas indias y de Las mil y una noches, de Tristram Shandy y Nikolái Gógol, de Dickens y Rabelais, del boom y del absurdo, de la historia y la fantasía, de la cultura pop y una erudición omnívora. Creador de personajes disparatados y singulares, caricaturista preciso y narrador infatigable, admira “ficciones espaciosas, generosas, que intentan reunir grandes pedazos del mundo”, y esas novelas que Henry James llamaba “monstruos grandes, sueltos, holgados”. Domina la narración, el juego entre mostrar y contar, el manejo de los tiempos, y a la vez desprecia las unidades clásicas: en sus libros siempre hay un aire de sprezzatura, de espontaneidad casi oral; al leerlo, uno nota cómo se divierte, y muchas veces eso resulta contagioso. Es un retratista de la migración y quizá el gran escritor poscolonial: fue una voz nueva y transgresora que marcó un camino que muchos seguirían; primero reclamando territorios que habían contado otros, luego describiendo una experiencia obvia pero entonces poco visible en las novelas. De una manera trágica, su vida ha estado marcada por una historia que parece sacada de uno de sus libros: las ventajas y los malentendidos de la fama en un momento de transformación del mercado literario, la condena a muerte por parte de un líder teocrático, una fetua que se mueve por todo el mundo y le ha perseguido como una maldición, la clandestinidad y el intento de asesinato. Si su caso encarna el enfrentamiento entre la mente irónica y la mente literal, su obra es una defensa tan lúdica como decidida de la imaginación y la libertad de palabra.
Triste y a la vez optimista, distópica y utópica, Arco es una película de animación francesa de ciencia ficción que viaja desde un turbulento futuro cercano a un tiempo mucho más lejano en el que caben la esperanza ecologista y los colores. Ópera prima del dibujante Ugo Bienvenu, Arco da un salto entre 2075 y nueve siglos después para hablar de soledad infantil, inteligencia artificial, cambio climático y amistad. El filme, además, es candidato al premio Oscar en la categoría de largo de animación.
ArcoDirección: Ugo Bienvenu.
Género: fantasía animada. Francia, 2025.
Duración: 82 minutos.
Estreno: 23 de enero.
El cine español sigue tachando retos hasta hace poco impensables, cumpliéndolos con solvencia y en muy distintas órbitas de la creación y la producción. El último, componer una película deportiva a la americana, en la línea de lo que hace apenas ocho meses supuso F1: la película, con Brad Pitt como estrella, y dirigida por Joseph Kosinski —550 millones de euros de recaudación en todo el mundo; 1,2 millones de espectadores en España—, pero con lo que (casi) siempre fue nuestra Fórmula 1: el mundial de motociclismo. Ídolos es una historia ambientada en el campeonato de Moto2, que conforme avanza el relato se adentra también en el de MotoGP. Salvando las distancias, que las hay, pues la estamos comparando con un producto de entre 200 y 300 millones de presupuesto, la apuesta tiene el porte suficiente. Posee todos los ingredientes para llevar al público a las salas, muestra un notable empaque de producción y, aunque acumule un buen número de clichés en su narrativa, no tiene más que cualquier producción estadounidense al uso.
ÍdolosDirección: Mat Whitecross.
Intérpretes: Óscar Casas, Ana Mena, Claudio Santamaria, Enrique Arce.
Género: acción. España, 2026.
Duración: 120 minutos.
Estreno: 23 de enero.
A veces los nombres de los productores pueden decir mucho de las películas. Por extraño que parezca verlos juntos, o quizá simplemente por eso. Así, nunca hubiéramos imaginado compartiendo créditos a Jean-Pierre y Luc Dardenne, directores belgas de 74 y 71 años, con un cine tan reconocible y tan influyente en infinidad de autores de sucesivas generaciones, y a Naomi Osaka, tenista profesional de 28 años, ganadora de cuatro torneos de Grand Slam, que decidió frenar su carrera deportiva en beneficio de su salud mental.
El silencio de JulieDirección: Leonardo Van Dijl.
Intérpretes: Tessa Van den Broeck, Laurent Caron, Grace Biot, Alyssa Lorette.
Género: drama. Bélgica, 2024.
Plataforma: Filmin.
Duración: 99 minutos.
Estreno: 23 de enero.