“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Apenas un año antes de morir, el novelista Paul Auster escribía Un país bañado en sangre, ensayo cuyo afán consistía en tratar de entender de dónde brotaba la violencia consustancial a su país. Contaba con las fotos que su yerno, el fotógrafo Spencer Ostrander, había tomado en los lugares donde se habían producido matanzas recientes, teniendo como matanzas aquellas tragedias en las que son abatidas más de cuatro personas. Me pregunto por qué el hombre anciano y enfermo que era ya Auster quiso dejarnos esta reflexión sobre el mayor hecho diferencial de Estados Unidos, el que lo convierte en el país más violento del mundo occidental. Parte su ensayo de una oscura historia familiar: su abuela asestó varios tiros a su abuelo en la cocina teniendo a los niños, entre ellos el padre de Auster, presentes en casa. Un crimen del que fue absuelta por considerar la justicia que había actuado enajenada, ciega por vengar el comportamiento de un marido que se había fugado con otra abandonando a la familia en la indigencia. Nunca se habló de esta historia, pero la violencia afecta más allá de las heridas de bala. La abuela impuso a los hijos el silencio y no fue hasta los años 70 cuando el nieto Auster conoció la verdad de este sórdido capítulo por una de esas casualidades que el escritor tomó como naturales en su literatura: un desconocido que provenía del pueblo de Wisconsin en el que sucedieron los hechos desveló el misterio. Quién sabe si esa necesidad de ahondar en las razones por las que cada año se dan en EE UU 40.000 muertes por armas de fuego proviniera también del dolor que le provocó el final fatal de su nieta bebé por sobredosis y la posterior muerte de su hijo Daniel, drogadicto desde adolescente e involucrado en su juventud en el terrible asesinato de un camello. Auster escribió el ensayo un año después de la muerte de su hijo y un año antes de la suya propia.
Muchas veces las posiciones de la oposición doméstica en asuntos internacionales son poco más que brindis al sol. No la comprometen, pues no suele ser actora relevante hacia el exterior. Al menos no en igual medida en que puede ser costosa para el Gobierno. Y el Estado al que encarna.
Pasadas las vacaciones de Navidad, empiezan los nervios en segundo de bachillerato. También aquí. Valencia de Alcántara, Extremadura, en la raya con Portugal y con muchísimo viento. “Son los meses Fortasec”, explica el viejo profesor, ya jubilado, nada más cruzar la puerta del instituto. Al entrar en uno de los edificios, a mano derecha, una exposición para conmemorar el centenario del poeta que nació en el pueblo: José María Valverde, héroe civil olvidado incluso en su centenario. En una cartulina azul, una fotografía del día que les visitó y les regaló los libros que están en la vitrina y que enriquecieron una pobre biblioteca escolar. Es de principios de la década de los noventa, cuando por fin habían concluido las obras en tuberías y alcantarillado que permitieron tener agua corriente durante todo el día para todos los vecinos. Debajo de la fotografía un pie sencillo, escrito en mayúsculas y con rotulador verde: “Una vista al futuro”. Cada día esos estudiantes de bachillerato lo miran, al futuro, porque cada vez falta menos para el examen de Selectividad y allí en parte se lo juegan: ¿Irse? ¿Estudiar carrera? ¿Vivir en la ciudad?
Todo listo para golpear otra vez, a la espera de la orden presidencial. Fue justo hace un mes cuando Trump se comprometió a “salir al rescate” de los iraníes si seguía la matanza. Siguió y se recrudeció, a oscuras, sin conexiones telefónicas ni digitales, casi olvidada por el mundo. La Guardia de la Revolución Islámica aprovechó enero entero para acallar las protestas con una represión inaudita, inhumana, propia de una guerra y no de una revuelta, cifrada en decenas de miles de muertos, heridos y detenidos.
Karim Sadjadpour. ‘Trump’s Fateful Choice in Iran’. The Atlantic, 16 de enero. Suzanne Maloney. ‘The new Iranian revolution has begun. Brookings. 12 de enero, 2026.The National Security Strategy. The White House. United States of America. 2025.2026 NDS. National Defense Strategy. Department of War. United States of America. 2026.El síndrome del tupper es la condena de la clase obrera del siglo XXI. Hace unos días, una amiga me preguntaba si esto era todo lo que podíamos esperar de la vida: madrugar, hacinarnos en el bus para llegar a trabajar, pasar ocho horas frente al ordenador y volver a casa a preparar el tupper del día siguiente. Me lo preguntaba frustrada, desconsolada. Consciente de lo difícil que es salir de la rueda. En los últimos meses, he tenido esta misma conversación con demasiadas amigas. Mujeres con vocación que han estudiado convencidas de que algún día tendrían una buena vida. Ahora todas vivimos asfixiadas por unos alquileres inasumibles, unos salarios precarios y unos trabajos que nos impiden elegir donde queremos vivir. Y en nuestras escasas horas libres de lunes a viernes somos presas del síndrome del tupper. Porque romper una tarde la rutina; ir al cine o tomar una cerveza y no cocinar al llegar a casa, es un privilegio que solo pueden permitirse aquellos bolsillos a los que comer fuera de la oficina a mediodía o encargar comida preparada no les supone un desajuste en la economía de todo el mes. Ojalá dejemos algún día de entregar todo nuestro tiempo y recursos al trabajo y empecemos a vivir de él con libertad.
La Audiencia Nacional —concebida en la Transición para investigar, enjuiciar y hacer frente principalmente al terrorismo de ETA y a la “delincuencia compleja”— celebra su 50 aniversario en los próximos meses y encara el reto de repensar su estructura. Pese a la disolución de la banda armada vasca y al descenso de las causas por terrorismo, el tribunal lleva años con secciones al borde del colapso, con importantes retrasos en la fijación de juicios y con magistrados saturados reclamando refuerzos. El presidente del órgano, Juan Manuel Fernández, ha enviado una carta a magistrados y fiscales invitándoles a realizar una reflexión para proponer una modificación de competencias. El tribunal también ha solicitado ya incorporar nuevos efectivos.
Abogados del turno de oficio renuncian a trabajar en la Audiencia NacionalLas condiciones precarias en las que trabajan los abogados del turno de oficio en la Audiencia Nacional han provocado la renuncia de muchos de ellos a trabajar en el órgano. En procedimientos que pueden alargarse durante meses o años, los letrados perciben apenas 244,95 euros netos por asunto, según datos del Ilustre Colegio de la Abogacía Madrileño (ICAM). Esto se traduce en remuneraciones irrisorias a la hora si se cuentan los desplazamientos y los tiempos de preparación de causas que, en ocasiones, se convierten en monstruosas instrucciones. "No se puede exigir máxima responsabilidad y especialización en macrocausas, mientras se mantienen baremos que ni siquiera cubren costes reales del servicio", advirtió el decano del Colegio, Eugenio Ribón esta semana. El presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández, ha mostrado su "preocupación" por las consecuencias que esta renuncia pueda tener en la defensa de muchos imputados que requieren de un letrado de oficio. El Ministerio de Justicia, de quien dependen estas retribuciones, está en conversaciones con el ICAM para revisar el sistema.
Lo último que hizo Helena Jubany el viernes 30 de noviembre de 2001 fue levantarse, consultar en su ordenador material de la carrera de Documentación que estudiaba, llamar por teléfono a las 11.28 y, poco después, salir de casa. Iba a ser algo rápido, porque solo cogió las llaves y el bolso. Su abrigo y su bufanda se quedaron en su piso de Sabadell. A las tres de la tarde empezaba su turno en la biblioteca, pero ya no se presentó. 41 horas después, fue hallada muerta ¿A dónde fue? ¿Con quién se vio? La investigación apunta a tres personas con coartadas endebles: Santi Laiglesia, encarcelado durante 41 días el pasado mes de noviembre; Xavi Jiménez, imputado un día antes de que prescribiese el caso; y Montse Careta, que vivía en el edificio donde se halló el cuerpo y que se suicidó en prisión. Casi 25 años después, el caso encara un posible juicio, pero todavía con interrogantes por aclarar: ¿Quién o quiénes la asesinaron? ¿Y por qué?
María José Torres trabajó casi ininterrumpidamente hasta los 51 años. “Me fui al paro porque mi empresa cerró por jubilación, en la que trabajaba de comercial. Tengo más de 30 años cotizados”, explica esta granadina de 55 años. “Llevo cuatro años en paro. He echado cientos de currículums. Echas primero en lo que más te interesa y luego vas bajando a cualquier cosa, pero solo he hecho una entrevista. Y no me cogieron”. Cuenta que en una oficina del paro un empleado público le dijo: “Con tu edad y en España lo tienes difícil. Mira el portal Eures”. Es el servicio de empleo europeo.
El tiempo vuela. El 4 de febrero la Terminal T4 Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas cumple 20 años. Pero si se mira hacia atrás, hará 30 desde que se propuso el concurso inicial. En cambio, si se enfoca el futuro, su ampliación, que está prevista, llevará otra década. Una vida profesional entera para el arquitecto Carlos Lamela (Madrid, 1957), presidente de Estudio Lamela, quien junto con su padre, ya desaparecido, Antonio, y Richard Rogers (1933-2021), uno de los mejores proyectistas de finales del siglo pasado y comienzos del XXI —y las ingenierías Initec y TPS—, tuvieron el acierto y la osadía de diseñar una infraestructura que cambió una ciudad y un país; una catedral que despega y aterriza.
En un solar público de Barcelona enano, esquinero, como un retal de ciudad por el que nadie daría un duro, se está levantando un edificio de cuatro viviendas sociales para jóvenes que es una experiencia pionera, desde la idea hasta la ejecución, y que ya tiene novios que la quieren replicar (como el Gobierno del País Vasco, que en otra versión de la idea, la aplicará en remontas). Es Wikihousing, proyecto ganador del concurso de innovación urbana BitHabitat en 2021: el suelo es del Ayuntamiento, lo impulsan cooperativas de arquitectos o vinculadas a la vivienda, es de madera, modular, sostenible hasta el punto de no necesitar calefacción ni refrigeración, y en su diseño y construcción han participado, en talleres de formación ocupacional, un centenar de jóvenes de perfiles muy distintos que obtendrán títulos certificados por el Colegio de Arquitectos de Cataluña y el centro educativo de iniciativa social Impulsem.
Junts per Catalunya votó hace unos días con el PP y Vox contra el escudo social que proponía el Gobierno central y las fuerzas progresistas en el Congreso de los Diputados. Hace solo unos años esa votación hubiera resultado impensable, pues Junts –incluso en sus anteriores versiones convergentes- defendía valientes medidas antidesahucio o contra el corte de suministros fundamentales por impago… vamos como si el laborismo post segunda guerra mundial de Clement Attlee se hubiera enseñoreado de la Cataluña gobernada por los Carles Puigdemont, Quim Torra o incluso el Artur Mas último, cuyo paso de los recortes sociales a la izquierda no le sirvió para evitar morir a manos de la CUP en la papelera de la historia.
Álvaro García (Utrera; 33 años) ha visto casi de todo en el Rayo Vallecano: llegó al barrio del sur de Madrid en el verano de 2018 y bajó a Segunda, ascendió dos cursos después, ha marcado goles hasta convertirse en el máximo anotador de la historia del club en Primera, ha alcanzado los 300 partidos con la franja y esta temporada se estrena con el Rayo en la Conference, donde se han clasificado directamente para octavos. En la Liga, donde marchan con alguna dificultad más que el año pasado, visitan hoy al Real Madrid en el Bernabéu (14.00, Dazn).
El derbi vasco de este domingo (21.00 horas, Dazn) en San Mamés llega marcado por dos dinámicas radicalmente opuestas. La Real Sociedad afronta la cita en su mejor momento de la temporada tras el impacto inmediato de Pellegrino Matarazzo en el banquillo, mientras que el Athletic Club lo hace en una preocupante crisis de resultados que ha puesto el foco sobre Ernesto Valverde. Más allá de la rivalidad histórica, el choque se presenta como una prueba de fuego para dos proyectos que transitan por caminos muy distintos.
“Nadie es más grande que el club”. Así, con contundencia y resentimiento, se expresó la afición del Flensburg alemán en referencia a su jugador estrella, Simon Pytlick, que renovó con la entidad al principio de curso hasta 2030 y apenas un mes después ya había firmado con el rival acérrimo, el Fusche de Berlín. Un jugador único que hoy disputará la final del Europeo de balonmano con Dinamarca ante Alemania (18.00, Teledeporte/RTVE Play). Pero esa pancarta, ese lamento, fue la primera vez que una hinchada de balonmano se posicionaba en contra de los traspasos con un año o dos de adelanto, una práctica tan habitual como legalizada por los clubes y las federaciones, también por las asociaciones que regulan el deporte. No siempre fue así. O, más bien, no siempre se quiso que fuera así. “Pero esto es la ley de la selva”, resuelve Xavier O’Callaghan, exjugador de balonmano y actual gerente de las secciones del Barcelona, también presidente del Foro Club Handball, que es una asociación de clubes de balonmano a nivel global que representa los intereses de los equipos ante las federaciones y organismos oficiales.
La persona que corre, se evade. Ponerse las zapatillas, cerrar la puerta de casa y ganar velocidad a la carrera permite dejar atrás lo cotidiano para quedarse a solas con uno mismo, sensación que Juan López descubrió a los 66 años, un año después de jubilarse. Se enganchó. Hoy, cumplidos los 81, sigue corriendo y su paso genera tal asombro que la comunidad científica se da de codazos para estudiarle de cerca. Juan corre por placer, por responsabilidad, por amor también: su mujer, impedida, precisa de sus cuidados y cuanto más en forma está, mejor la ayuda. “Es curioso, porque mientras no lo pruebas no te das cuenta. Todos tenemos problemas en casa, más grandes o más chicos, pero cuando te pones a correr tienes los mismos problemas, pero se ven de color de rosa. Eso me gustó. Además, me mantiene bien para poder ayudar a mi mujer, y por eso me siento muy contento de seguir haciendo deporte”, explicó al equipo de fisiólogos españoles que se volcó en su caso (de la Universidad de Castilla-La Mancha y la Universidad de Alcalá) e italianos (con Simone Porcelli, de la Universidad de Pavia). Los investigadores, que tratan de analizar la influencia de la edad en la condición física teniendo en cuenta los niveles de entrenamiento, han publicado sus resultados en la revista Frontiers of Physiology.
Tras años de trabajo sistemático e intenso para preservar las películas de Warhol, un proyecto de colaboración entre The Warhol Museum de Pittsburg y el MoMA donde está depositado el material, en el museo neoyorquino se han encontrado unos metros de material inédito del artista pop que ha vuelto a poner sobre el tapete lo importante de su faceta fílmica, la que a principios de la década de 1970 resaltó David Bowie tras su viaje a Nueva York, al dedicar el cantante un tema a la otra estrella de la modernidad andrógina, Andy Warhol.
Andan esta semana algunos profesores de educación física escocidos con Diego San José —creador de la tragicómica Yakarta— por la dedicatoria capciosa que prodigó a su profesor de gimnasia al ganar el Feroz al mejor guion de una serie. No quiero generalizar, como acusan los ofendidos a Diego San José: seguro que hay muchos profesores a los que les hizo gracia, y otros muchos a quienes les dio igual, pero unos cuantos se han alzado en las redes, y en su enfado han caído en lo que sus colegas de claustro del departamento de Filosofía llamarían una paradoja: al refutar al guionista con alardes indignados, lo cargan de razón, refuerzan el arquetipo del profe dictador y vengativo que no deja pasar ni una risita en clase.
En Francia piensan prohibir las redes sociales a los menores de 15 años, pero me pregunto por qué no prohibirlas a partir de los 15 años, pues a menudo es un entretenimiento infantil. Para mí todo lo malo es culpa de las redes sociales y el reguetón, tengo ese prejuicio. Soy cada vez más anacrónico, razono de maneras que ya no pueden ser, pienso qué felices seríamos sin redes sociales, como quien aún traduce euros en pesetas (¡Dios mío, 12 euros un gin-tonic, 2.000 pesetas!). Solo quien lo probó lo sabe (valían 250), pero el mundo ya es así y te ves diciendo cosas de abuelos, todo va muy rápido y se envejece antes, por eso todo el mundo se da más prisa en parecer joven.
La mayoría de los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) desearía remontar de una vez los enfrentamientos registrados a raíz de la condena del fiscal general por revelación de secreto, que tanta herida ha dejado en el prestigio del Tribunal Supremo. Sin embargo, el caso sigue muy vivo y ahora se abre otro posible plano de lucha y hostilidad a propósito de la renovación de las principales Salas del Supremo, que un pequeño grupo de magistrados quiere intervenir y controlar.