“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Cuando Ana Belén (Madrid, 74 años) se sienta delante del periodista, en realidad se sientan Ana Belén, tótem de la cultura española; Ana Belén, cantante espléndida, actriz talentosa con Goya de Honor y directora infravalorada, que se define como artista con inseguridades, y María del Pilar Cuesta Acosta, una mujer que se califica como miedosa, madre y abuela (orgullosa de ello, por cierto). Todo está ahí.
La mañana que Elena Valenciano y Soraya Rodríguez se sientan para esta entrevista es viernes 20 de febrero y son las 12 de la mañana. Ambas tienen delante el libro que acaban de publicar, Después del minuto de silencio. Hablan las familias víctimas de la violencia machista (La esfera de los libros). Tres madres, un padre, un hermano, una hermana y un hijo de mujeres a las que un día mataron sus maridos, parejas o exnovios.
Desmantelar los medios de transporte de los narcos es un objetivo tanto o más inabarcable que la contención de alijos. Desde las épocas del contrabando de tabaco, las organizaciones que mayoritariamente dieron el salto al narcotráfico ya medían su potencial con la construcción de planeadoras para escapar de las persecuciones de patrulleras de Aduanas o de la Armada. Acostumbrados a ganar con lanchas más veloces, el salto a la cocaína multiplicó la demanda de experimentados transportistas gallegos y de barcos con dimensiones nunca vistas hasta entonces. Así surgió otro suculento dividendo: la fabricación de barcos en astilleros clandestinos de Galicia y Portugal que tiene como uno de sus principales clientes las redes que operan en el Estrecho con la cocaína, el hachís y la inmigración ilegal.
En el PP madrileño no salen de su asombro: la educación de la región ha estado desde junio de 2023 en manos de un excéntrico dramaturgo, Antonio Castillo Algarra, que teledirigía a la consejería desde los Teatros del Canal y sin tino por su absoluta falta de experiencia. Él y su órbita, conocidos como los pocholos, salieron del Gobierno la semana pasada: el consejero Emilio Viciana, dos directores generales y tres diputados. Y esta semana, su sucesora, Mercedes Cantalejo, está a punto de cerrar un modelo de financiación con los seis rectores. Ella forma parte del ala más dura del grupo parlamentario del PP. Lo demostró en la comisión de investigación a Begoña Gómez y fue premiada el pasado octubre con el cargo de viceconsejera de Universidades.
Alberto Gago (Zaragoza, 39 años) es desde diciembre el nuevo director de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (Aesia), la primera de este tipo de la UE. Con apenas un año y medio de trayectoria, este organismo es el encargado de velar por que los sistemas de inteligencia artificial (IA) que se usan en España se ajusten a la legalidad. Gago conoce bien esa legalidad. Participó como asesor de la entonces Secretaria de Estado de Digitalización e IA, Carme Artigas, en las maratonianas negociaciones previas a la aprobación del Reglamento Europeo de IA, que arbitró España al ostentar la presidencia europea.
El cierre de la incineradora de basuras de Valdemingómez es una de las reclamaciones del sureste madrileño más longevas y a las promesas de clausura, el Ayuntamiento ha ido añadiendo cada vez más letra pequeña. Hace 13 meses, en enero de 2025, el delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Borja Carabante, dijo que la planta de Las Lomas cerraría en 10 años o incluso antes si reducía a un 10% los residuos que van al vertedero. En diciembre fue más prudente: seguirá en funcionamiento hasta que “ya no sea necesaria”. Ahora, apenas dos meses después de esas cautelosas declaraciones, el mensaje ha vuelto a cambiar y preocupa más que nunca a los vecinos. El Ejecutivo de José Luis Martínez-Almeida (PP) anunció la semana pasada y publicó este lunes un megacontrato de licitación para explotar las instalaciones hasta 2040 por valor de 817 millones de euros.
Los jardines del antiguo convento de las Damas Apostólicas, en el distrito Chamartín, están a un paso de desaparecer y de convertirse en una residencia de estudiantes. El Gobierno dirigido por José Luis Martínez-Almeida se ha quedado solo este martes en el Ayuntamiento de Madrid a la hora de aprobar la modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, un trámite que permitirá según el Ejecutivo municipal “la catalogación de las edificaciones y jardín de interés existentes”, y que la empresa Global Alchiba SL construya 11 edificios en los terrenos. El recinto fue declarado BIP (Bien de Interés Patrimonial) por la Comunidad de Madrid en noviembre de 2018, aunque entonces solo se incluyeron el propio convento y la parte sur y oeste del jardín. Una sentencia posterior del Tribunal Superior de Justicia de Madrid señaló que se debía proteger todo el conjunto, un criterio que ahora el Consisorio desoye para dar luz verde a la construcción justo en esa zona de una residencia de estudiantes con 850 habitaciones.
El 11 de marzo ya es una fecha clave en la política española. Ese día se votarán en el Parlament las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos que el Ejecutivo catalán prevé aprobar este viernes. Desde ERC dejaron ayer claro que presentarán la suya si no hay avances en la cesión de la recaudación del IRPF que figura en el pacto de investidura de Salvador Illa, aunque abren la mano a darle oxígeno a la Generalitat vía suplementos de crédito. El fracaso de las cuentas, sin embargo, enrarecería las relaciones entre socios de investidura no solo en la Cámara autonómica sino también en el Congreso. Varios escenarios se abren, incluso unas elecciones anticipadas en Cataluña, a raíz del choque entre socios de investidura, con el vértigo del bloqueo político.
La Gran Depresión hundió Estados Unidos en la miseria durante los años treinta del siglo XX, pero unos la sufrieron mucho más que otros. Walker Evans (1903-1975), fotógrafo de lo cotidiano y lo vulgar, se fijó siempre en los más maltrechos por la historia, como las familias de arrendatarios agrícolas del sur de su país que se convirtieron en los protagonistas de las imágenes más emblemáticas de este narrador de la vida popular norteamericana. Los mismos personajes pobres, tullidos y sucios que describía Carson McCullers en libros como El corazón es un cazador solitario (1940), Evans los retrató en los porches destartalados de sus viejas casas de madera. Estas y otras imágenes que definen el trabajo audaz de este retratista se pueden ver en el centro KBr de Fundación Mapfre en Barcelona hasta el 24 de mayo.
Con la proliferación de las redes sociales y la necesidad de que exista espectáculo incluso para atarse los zapatos, las ruedas de prensa viven acosadas por las costumbres contemporáneas y languidecen exangües. Por eso el Brunch Electronik Festival ha creado un acto muy singular para presentar el resto del cartel de su próxima edición, los días 7 y 8 de agosto. En palabras de Martín Petrik, Director Creativo del festival, “tanto música como comida pasan por el corazón antes de llegar al cerebro”, dando relieve al carácter emocional de ambos mundos. De modo que como tentempié hasta la celebración del festival en el Fórum, el cocinero Jordi Roca vinculó sabores y nombres de artistas para presentar el cartel en un acto muy dulce, se trataba de bombonería mayormente, que fue seguido por un selecto grupo de invitados a los que posteriormente se obsequió con una sesión de disc jockey para ir entrando en calor y bajar calorías.
En una de las salas del Instituto Luis Buñuel de Alcorcón hay un grupo de jóvenes de 14 años. Cada sábado, después de ir a clase entre semana, acuden a las nueve de la mañana al Centro Educativo Dyvosvit, una escuela para ucranios donde les enseñan cultura e historia de su país y refuerzan el ciclo educativo español, todo en su idioma. En las próximas horas recibirán clase de biología, literatura, matemáticas o cultura, pero antes, han participado en un homenaje por el cuarto aniversario de la guerra con Rusia.
Las empresas alemanas se han mostrado reticentes a revisar sus actos durante el nazismo. No es fácil reconocer abiertamente su implicación, ni cómo se beneficiaron, por ejemplo, de los miles de trabajadores forzados durante el régimen que controló el país con mano de hierro entre 1933 y 1945. La mayoría se limitó a investigarlo superficialmente sin entrar en muchos detalles. El silencio impuesto en la sociedad alemana tras la II Guerra Mundial también se aplicó, en la medida de lo posible, al entramado empresarial. Solo las grandes compañías se vieron obligadas en los años noventa a revisarlo si querían hacer negocios con Estados Unidos.
El primer lugar en el que probó suerte Ahmed, el nombre ficticio de un joven egipcio de 25 años que habló con EL PAÍS bajo condición de anonimato por seguridad, fue en Libia. Llegó en julio y se puso a buscar trabajo de inmediato, pero no encontró nada que no estuviera mal pagado. Tres meses después, sin empleo estable y gastándose el dinero que le había prestado su padre, el estancamiento se volvió evidente. Y fue entonces, recuerda, cuando su hermano mayor le sugirió que, sin ninguna fuente de ingresos, quizás podía plantearse “viajar”.
José Ramón Soroiz, ganador del premio al mejor actor en San Sebastián, del Feroz, del Forqué y favorito al Goya, es para la mayoría de los españoles una cara fresca y semidesconocida que engrandece su papel en Maspalomas. Para los vascoparlantes crecidos en los noventa, sin embargo, su rostro ahora con 75 años no era nada anónimo: era el del mejor lehendakari (televisivo) de la historia, o el de Jose Lontxo, el amigo que todos querían tener. Quizás por eso chocaba todavía más verlo como un personaje desagradable, imperfecto y sin gota de humor que esconde su sexualidad en un entorno hostil. Durante años, el guipuzcoano fue el as de las producciones pioneras en euskera, donde también asomaban Elena Irureta, Ane Gabarain o Kandido Uranga, a quienes tres décadas después les llega el reconocimiento total, en grupo y tras una vida sin parar de trabajar.
Con Hugo Wolf (Windischgrätz —actual Slovenj Gradec—, 1860 - Viena, 1903), la canción alemana para voz y piano dejó de ser un vehículo de melodías memorables con acompañamiento subordinado para convertirse en un drama musical en miniatura. El compositor austriaco situó el poema en el centro de su proceso creativo y elevó el piano al mismo rango que la voz, transformándolo en su verdadero interlocutor. Así lo sostiene el tenor inglés Ian Bostridge en el prólogo de Las canciones completas de Hugo Wolf. Vida, cartas, ‘Lieder’, de Richard Stokes, quien fue su profesor de alemán en el colegio y a quien reconoce deber su pasión por el género.
Las Vegas, 1970. Embutido en su emblemático traje blanco de altas solapas, Elvis Presley sale al escenario del International Hotel, donde lleva dos años actuando, ante una audiencia de 2.200 personas —el establecimiento acogía el recinto para espectáculos más grande de la ciudad aquellos días— compuesta por entusiastas de toda la vida y famosos como Cary Grant o Sammy Davis, Jr. que no quieren perderse en concierto a quien ya se conoce como el Rey del Rock and Roll. Elvis irrumpe en escena; está en plena forma: canta con potencia volcánica, luce excelente tono físico, bromea, incluso durante las canciones, con músicos y coristas —entre quienes están las Sweet Inspirations, con Cissy Houston, madre de Whitney, a bordo— y bendice con besos en los labios a toda acérrima seguidora que consigue estrujarlo. Se le ve pletórico, haciendo lo que más le gusta: alegrar al público a través de la música. El éxito es apoteósico.
Drones rusos, la reconstrucción de un misil de crucero de siete metros, restos de un helicóptero de combate y de una furgoneta de evacuación donde murió un hombre tras ser alcanzada por un dron, así como testimonios de una guerra que entra esta semana en su quinto año, son solo una parte de lo que puede verse en el nuevo Museo de Ucrania, que ha abierto esta semana sus puertas al público en un antiguo búnker de la Segunda Guerra Mundial en el centro de Berlín.
Alexeï, el Orfeo que nos ocupa, parte en un viaje dislocado en el tiempo por Róterdam, Nueva York, la antigua Kushka, el contorno del Sena, un imaginario Vouchenko y Rusia como linaje simbólico. Parece buscar a su Eurídice, desaparecida en un crimen, pero como en el mito, no la lleva delante, la arrastra detrás. Se mueve por geografías difíciles de acotar. Aunque los mapas digan lo contrario, los lugares también pertenecen al terreno de lo mental, hay psicogeografía en ellos. Todo en esta trama evoca al misterio, nos invita a participar de un juego que siempre necesita normas, a veces evidentes, otras solo intuidas. Reconciliarse con lo oculto es un acto revolucionario en una sociedad —aún la actual— donde la exigencia de la transparencia y la falacia de la autenticidad ponen una luz ficticia sobre lo que solo puede verse en lo oscuro.
El revés del fuego Anne Dufourmantelle Traducción de Karina Macció y Allegra Trentalance Macció. Nocturna, 2025 243 páginas, 25,00 euros“En esta sala, él es el puto jefe, el puto amo, el que más sabe del mundo”, le dedicó hace 15 años Pep Guardiola a “Yosé” Mourinho en el punto más abrasador de la hoguera de los clásicos. Este martes, el técnico portugués decidió no sentarse en esa misma sala antes del Real Madrid-Benfica de la vuelta del playoff de la Champions (21.00, Movistar). Lo expulsaron en la ida de Lisboa (0-1 para los blancos) y se acogió a su derecho a no presentarse a la conferencia previa. Su sustituto fue su asistente João Tralhão. Silencio atronador del técnico y del club sobre el caso Prestianni. “No vamos a hablar nada del tema”, avisó un portavoz antes de la comparecencia.
El pasado 5 de febrero se estrenó Más que rivales en Movistar Plus+, una serie que se ha convertido en un fenómeno global desde que se lanzara simultáneamente en varios países el pasado 28 de noviembre. En España llegó con algo más de dos meses de retraso, pero esta ficción canadiense sobre dos jugadores de hockey que son amantes secretos está llamada a ser un nuevo referente dentro del colectivo LGTBIQ+, aunque también está teniendo una buena acogida entre el público femenino. Pero antes de que las plataformas streaming se instalaran por completo en el consumo audiovisual cotidiano con un amplio catálogo de opciones sobre lo queer, los adolescentes del colectivo también tenían la necesidad de buscar referentes y sentirse identificados con los protagonistas de sus series o películas favoritas. Hubo una generación LGTBIQ+ que vivió la adolescencia durante esos años de transición, entre el abandono de los estrenos en televisión y la llegada definitiva del “Netflix and Chill”, que no tuvo tan fácil encontrar y compartir con su entorno ficciones que les ayudaran a aceptar su identidad.