“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La mayor victoria del Gobierno mexicano. Un acontecimiento histórico. Un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado. El país al fin le planta cara al narco. Estados Unidos celebra la maniobra y no hay quien no aplauda la caída de uno de los criminales más sanguinarios del planeta. Así ocurrió en 2009, cuando elementos de la Marina abatieron a Arturo Beltrán Leyva, el Barbas, cabecilla del cártel identificado con sus apellidos. Volvió a suceder en 2010, luego de que elementos del Ejército acabaron con Ignacio Coronel, uno de los jefes del cártel de Sinaloa. Se repitió en 2010, tras la ejecución de Arturo Cárdenas Guillén, alias Tony Tormenta, líder del cártel del Golfo. Y una vez más en 2012, tras la muerte de Heriberto Lazcano, el Z3, el fundador de los Zetas.
“Ni pa tabaco, ¡ni pa tabaco!”, exclama el pescador David Álvarez (Cudillero, Asturias, 52 años) a las dos de la madrugada de una noche del pasado mes de diciembre en las oscuras aguas del río Nalón cuando hace el recuento final de las angulas que ha pescado. En cuatro horas, apenas 20 gramos. “No esperábamos esto, barruntábamos no una muy buena noche, pero mejor que esto sí”. Después de un noviembre vacío de capturas, hace unas horas en este barco había esperanzas. Esta noche se daban todas las condiciones para que las angulas se asomaran a la superficie del río: lluvia, frío, luna nueva y una noche tan negra como el carbón que oscureció la arena de este caudal que atraviesa los antiguos pueblos mineros de Asturias. “Por eso hay aquí angula, porque ella lo que quiere es oscuridad”, explica el pescador que lleva tres décadas capturándolas. Unas horas antes, Álvarez arrancaba el motor y tiraba dos grandes cedazos a un lado y otro del barco para que, colocados en perpendicular a la embarcación, peinaran la superficie del río. Cuando los levanta van cargados de palos, hojas y, si hay suerte, angulas. Al poco de partir, pesca dos; luego van saliendo, a veces de cinco en cinco, a veces ninguna.
Bajo la piel del deportista late un corazón caliente como el fuego, y al ritmo de sus latidos frenéticos, en sincronía con sus reflejos nerviosos, decenas de músculos ejecutan movimientos violentos y armoniosos sobre el hielo, en medio de la nieve. La belleza del gesto del patinador sensible o bruto, del veloz patinador esquiador o del piloto de un trineo en tensión ofrecen una imagen interna, como un recuerdo del movimiento, fantasmagórica que Héctor Vivas, Pauline Ballet y Ryan Pierse, tres fotógrafos creativos de la agencia Getty Images, se han apresurado a capturar durante los recientes Juegos Olímpicos de Milán-Cortina armados con cámaras térmicas compactas, del tipo que se suele reservar para fines científicos o industriales.
El 24 de febrero de 2022 dio comienzo lo que el presidente ruso, Vladímir Putin, denominó cínicamente “operación militar especial” en Ucrania. Una injustificable invasión que, cuatro años después, se ha convertido en el conflicto bélico más largo en suelo europeo desde la II Guerra Mundial. Por ahora, Putin no ha logrado reconfigurar las fronteras de Europa al fracasar su intento de borrar del mapa una nación soberana. No hay que olvidar que las tropas rusas llegaron en 2022 hasta los mismos suburbios de Kiev, dejando un rastro de sangre en la localidad de Bucha, en el extrarradio de la capital, donde casi 500 civiles fueron asesinados. Pero, incuestionablemente, la decisión del Kremlin ha cambiado la configuración de las relaciones internacionales y ha colocado a Europa ante un escenario que le obliga a replantearse su papel en el mundo.
Diez mujeres asesinadas por violencia de género desde comienzos de año. Diez. Abusos sexuales cometidos por hombres poderosos ocupan portadas. Lo leemos, lo comentamos y pasamos página. Pero no son estadísticas ni titulares: son cuerpos que alguien creyó poseer, voces que alguien decidió apagar. Hemos avanzado, sí. Hoy hablamos más, denunciamos más, señalamos más. Pero los números siguen ahí, implacables, recordándonos que no basta con discursos o minutos de silencio. Mientras aún haya quien relativice, quien dude de la víctima o intente convertir al agresor en incomprendido, la lucha no ha terminado. Educar no es una consigna ideológica; es una necesidad democrática. Enseñar respeto, consentimiento y responsabilidad es la única forma de que algún día estas cifras dejen de repetirse. Se acerca el 8-M. Por todas ellas, no olvidemos por qué salimos a la calle.
El pleno que no salió la tarde del 23 de febrero, aquel pleno que interrumpieron los golpistas con armas y tricornios, salió dos días después: el día 25, con un Parlamento blindado de policías y la certeza de hasta qué punto estaba en juego la democracia. El ambiente era grave. Conmocionado e intenso. La prensa internacional había puesto a España en sus portadas. Le Monde escribió desde París: “La reacción de la población, mezcla de miedo y de indiferencia aparente, no es un elemento positivo”. The New York Times dijo: “Podría haber sido la tragedia española, pero se convirtió en una ópera bufa”. Todos destacaron el papel del Rey.
En un dels seus imprescindibles assajos sobre la literatura francesa, Carlos Pujol, que havia sigut jurat del premi Ramon Llull quan ningú s’estranyava que l’obtinguessin uns escriptors que havien sabut educar el talent —Joan Perucho, Pere Gimferrer, Terenci Moix o Valentí Puig, per exemple— i, fascinats per la fe en les paraules i l’estil, no desconeixien que la primera propietat de la vocació literària era escriure desinteressadament, més enllà de l’anhel gens condemnable ni mesquí del reconeixement públic, la notorietat social o la recompensa econòmica, a propòsit del teatre del segle XVII recordava una il·lustrativa anècdota protagonitzada pel cardenal Richelieu: amb l’objectiu de fomentar un teatre que eduqués el públic des del Poder, amb totes les coaccions pertinents, va reunir un equip de cinc autors perquè escrivissin obres d’encàrrec, supervisades per un home de confiança seu que els proporcionaria l’assumpte i tindria la missió de canviar i retocar el que considerés oportú. El taller teatral de qui aleshores era el primer ministre francès no va dur enlloc, però mostra prou eloqüentment l’actitud del Poder respecte de la literatura: havia de ser dòcil i obedient, respectuosa amb les exigències dels mandataris, i sotmesa a una vigilància estricta, talment com si s’implantés una mena d’aquarterament literari en què la independència es podia jutjar com una sedició punible.
La segona vida de Ginebra VernAgnès Marquès Columna 278 pàgines. 22,90 eurosLa vida ajena nos atrae con un magnetismo perturbador, resulta indudable, pero no la que se narra de una forma canónica desde el género biográfico, con su estricta cronología progresiva y análisis concienzudo, sino esa que vemos a través de la ventana abierta de un vecino, como Jeff desde su silla de ruedas en la película de Hitchcock. Lo que nos produce esa pulsión es lo prohibido, la exposición de una intimidad a la que lógicamente no estamos invitados, pero que nos despierta una fascinación casi pecaminosa. Cuando Kim compró en el rastro un cuaderno con unas bonitas letras doradas impresas que decían “El meu diari”, puede que solo existiera el germen de esa curiosidad, similar al de una foto encontrada en la calle desde la que mirar la vida de los demás. Sin embargo, conforme la propietaria de aquel diario desgranaba sus preocupaciones y sentimientos, el dibujante de obras maestras como El arte de volar o El ala rota iba descubriendo la historia esbozada tras cada entrada y la necesidad de compartirla, la de un amor prohibido entre una joven de la burguesía catalana y un acomodado hombre casado en la Barcelona de la guerra y la posguerra.
El diario de la señorita Litgi Kim Aubert Norma Editorial, 2025 128 páginas. 24,95 eurosLa empresa Análisis Relevante S.L. está en este momento en el epicentro de una investigación judicial secreta en un juzgado de Madrid que trata de determinar si desde la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra ―que recibió un rescate de 53 millones de euros del Gobierno en 2021― se blanqueó dinero opaco procedente de Venezuela. En esta instrucción judicial aparece salpicada la empresa Análisis Relevante, cuyo administrador único es Julio Martínez Martínez, amigo del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Martínez fue detenido el pasado 11 de diciembre. Su sociedad está siendo investigada por sus vínculos con Plus Ultra y, a pesar de que hasta el momento se creía que él era el único socio, el empresario no estuvo solo en el origen. En los papeles de constitución de la sociedad aparece que el 25% perteneció a Sergio Sánchez, un vocal asesor del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de 2009 a 2018 (con gobiernos del PSOE y del PP) y que actualmente es director de relaciones institucionales de Movistar Plus.
José Luis Ábalos se desvinculó ante el magistrado Leopoldo Puente de la adjudicación de obras por parte del Ministerio de Transporte durante su etapa al frente de ese departamento (de junio de 2018 a julio de 2021). “Nunca participé en ninguna gestión de contratación, he ignorado siempre los procedimientos, siempre he estado al margen. Nunca di una instrucción y no se encontrarán nada al respecto, jamás. No he participado en nada y no tengo nada que ver con lo que se dice ahí“, aseguró Ábalos en el Tribunal Supremo el pasado 23 de junio, según el video de esa comparecencia, al que ha tenido acceso EL PAÍS. El exministro también se desmarcó del rescate de Air Europa durante la pandemia o y de la contratación en Logirail, una filial de Renfe, de Claudia M., una mujer con lo vincula la Guardia Civil.
Hace unos días, tras una resolución judicial, una adolescente de 17 años, Eman Akram, volvió a su instituto de Logroño portando el hiyab cuyo uso le había prohibido la normativa escolar. Como cada vez hay más españolas de origen musulmán, esta polémica vuelve una y otra vez con creciente crispación en un país en el que la enseñanza reglada religiosa, de carácter privado o concertado, está reservada para los católicos o, en todo caso, para los cristianos. Un católico —quiero decir— puede llevar a sus hijos a una escuela del Opus Dei, una secta que impone la sumisión; un musulmán no puede llevarlos, en cambio, a una de los Hermanos Musulmanes. Como estoy a favor de la escuela pública, me gustaría que no hubiera ni privadas ni concertadas y ello con independencia de su filiación religiosa: no las quiero ni católicas ni musulmanas ni ateas.
He aprendido estos días que los therians son chavales a los que les gusta disfrazarse de animales. He aprendido también, gracias a un reportaje de Paola Mendoza y Ángel Munárriz, que su existencia, hasta ayer secreta, fue aventada primero por agitadores ultras argentinos, hasta que millones de personas los señalaron como otro sello que se rompe en el apocalipsis de la civilización. Figúrense: gente que se cree perro, el final de la especie, la degradación última de lo woke, el lodo cultural al que nos ha llevado todo este libertinaje sexual. También he visto a miles de garrulos burlándose de una niña de 15 años que acudió a la Puerta del Sol con la ilusión de encontrarse con otros therians y se quedó atrapada en una red de teléfonos móviles y acosadores, la plaza convertida en un patio de colegio superpoblado de matones.
Cada vez que se le pregunta por el conflicto abierto con Javier Ortega Smith, Santiago Abascal se evade de la cuestión asegurando que su partido se ocupa de los problemas de los ciudadanos y no está para mirarse el ombligo. Es, por supuesto, una metáfora. Pero quizá no afortunada, pues el ombligo es la parte de la anatomía que nos recuerda de dónde venimos, dónde estaba el cordón umbilical que nos ligaba a nuestros orígenes.
La airada reacción de Santiago Abascal al documento marco para las negociaciones del PP hecho público este lunes cayó con sorpresa ayer en las filas populares. “Es una salida de pata de banco ante una guía muy asumible y llena de guiños a Vox”, lamentaba un dirigente territorial sobre las palabras del líder de la extrema derecha, que echó por tierra a primera hora la sintonía que solo un día antes habían tratado de escenificar el PP y Vox anunciando un reseteo de las negociaciones en las comunidades autónomas. Abascal respondió en cambio muy molesto al texto del PP, quejándose de que los populares tratan a su partido como “salvajes” porque su documento incluye cosas obvias como el respeto a la ley y a la unidad de España, lo que volvió a enturbiar el horizonte de las conversaciones nada más tomar las riendas Génova. La cúpula del PP asume que la primera investidura de María Guardiola, prevista para la semana que viene, será fallida, mientras pone la otra mejilla a los ultras para evitar un fracaso total de la negociación.
La jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la dana, Nuria Ruiz Tobarra, sitúa al expresidente de la Generalitat Carlos Mazón en el epicentro de una cadena de “groseras negligencias” en la gestión de la dana que dejó 230 muertos el 29 de octubre de 2024. Así lo sostiene la magistrada en la exposición razonada, adelantada por EL PAÍS, que este lunes presentó al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) para pedir la imputación del exdirigente popular. Estos son los principales argumentos de la instructora:
El Gobierno difundirá este miércoles “todos” los documentos hasta ahora clasificados que ha “encontrado” sobre el 23-F. Se trata de 153 “unidades documentales” procedentes de archivos de Interior, Defensa y Exteriores y en las que no hay grabaciones de audio, pero sí transcripciones, según han aclarado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. En España, 24,7 millones de personas, la mitad de la población, nació después del intento de golpe de Estado. Esta es una guía de los personajes y momentos clave del 23-F.
El arzobispo Joan Planellas, líder de la Iglesia católica catalana y ordinario de la diócesis de Tarragona, es de esos altos cargos que huyen del boato y el aplauso. “Nada de llamar monseñor ni cosas por el estilo”, es la única norma antes de conversar con este diario. Tampoco tiene pelos en la lengua. El pasado verano, cuando Vox atacó a los obispos por apoyar la regularización de inmigrantes, Planellas le replicó directamente: “Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano”. La relación de la Iglesia con los grupos de ultraderecha ha vuelto a la actualidad, tras conocerse que el Papa alertó a los obispos españoles durante su primera visita al Vaticano “del riesgo de manipulación de los extremismos”. Ante las preguntas sobre el papel de los obispos ante el auge de los grupos de ultraderecha, el arzobispo de Tarragona responde sin rodeos: “La Iglesia no tiene una ideología, pero sí unas líneas rojas y una de ellas es el deber de atender a las personas que sufren”
El madrileño barrio de Vallecas vivió el pasado 22 de noviembre una tarde de sangre, tiros e incertidumbre. Un español de 18 años acuchilló a tres personas en plena calle, antes de atrincherarse en su casa, donde la Policía logró arrestarlo tras abatirlo de varios disparos. Durante la intervención, el joven desplegó una “extrema violencia” contra los agentes para evitar su captura y, además, profirió reiteradas amenazas y proclamas islamistas (“¡El profeta Mahoma me ha hablado y me ha dicho que hoy es el día del juicio final!”, llegó a decir); según consta en los escritos de la jueza María Tardón y de la Fiscalía enviados a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que acordó mantener al sospechoso en prisión provisional tras concluir que existen indicios para seguir con la causa por delitos de terrorismo yihadista.
Amanda Sloat conoce bien la relación transatlántica, porque ha vivido en las dos orillas del océano y ha pisado los despachos más poderosos. También ha seguido de cerca a los vecindarios de Europa: Rusia, Oriente Próximo, el Magreb. Tiene la sensación de que algo se está rompiendo, y costará mucho tiempo repararlo, en la alianza euroamericana que configuró el Occidente posterior a la II Guerra Mundial.
Un afgano puede pasar 15 días en la cárcel por romper el brazo a su esposa y cinco meses si maltrata a un camello. Esta es la ley que deben aplicar los jueces en Afganistán desde principios de año, en virtud de un nuevo código penal aprobado discretamente, sin debate político ni anuncios públicos, y que apenas ha generado reacciones internacionales. En 119 artículos, la violencia contra las mujeres se legaliza y se considera una herramienta de disciplina social y de prevención del pecado o del “vicio”. Las madres, hijas y esposas pasan a ser prácticamente objetos propiedad de un marido o de un “amo”, palabra usada literalmente en el texto, así como “esclavo”, términos que ponen los pelos de punta a las organizaciones de defensa de los derechos humanos, que piden que este marco legal sea revocado.