“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El invierno extremo que vive Nueva York, donde en apenas 18 días han muerto a consecuencia del frío 20 personas, podría tener un efecto imprevisto: un menor número de ratas en la Gran Manzana. Harta de lidiar con la presencia de roedores en parques, calles y túneles del metro mediante un sinfín de métodos, incluida la designación de un zar antirratas, la ciudad contempla el frío extremo de este invierno, calificado de histórico, como un eficaz método de selección natural.
A diferencia de sus padres, el hijo de inmigrantes vive de verdad en el nuevo país. Quizás nació en el otro, pero apenas le quedan recuerdos, así que el peso de la nostalgia por la antigua vida no puede estorbar su integración. Los padres, los abuelos, o hablan el nuevo idioma con mucho acento o no llegan a hablarlo nunca; con esa capacidad fulgurante de aprendizaje que tiene un niño, el hijo o nieto se sumerge en el nuevo idioma con una destreza de nadador instintivo, y a la vez domina perfectamente el antiguo, que es la lengua secreta de la familia y los primeros afectos, de modo que se convierte en un traductor imprescindible para sus mayores a la hora de rellenar impresos y navegar hostiles interrogatorios en dependencias administrativas. En Lo que en nosotros vive, el bello libro de memorias de Manuel Fernández-Montesinos, el sobrino de García Lorca que con ocho años acompañó a su familia materna al destierro en Nueva York, se cuenta que el abuelo, don Federico, aislado en su completa ignorancia del inglés, llamaba al nieto a la hora de los noticiarios de la radio para que le tradujera las noticias sobre los avances de los ejércitos aliados en los frentes de la guerra en Europa. El niño jugaba o hacía sin dificultad los deberes escolares en la nueva lengua, y del fondo del pasillo llegaba la voz grave y perentoria del abuelo: “¡Manolo, la radio!”. La maravilla de la flexibilidad infantil le permitía a aquel niño de la Vega de Granada navegar entre el mundo español de su familia, ensombrecida por el destierro y por un doble crimen indeleble —el de su padre, el de su tío favorito— y su nueva vida abierta y escolar en Nueva York, donde adquirió una afición por el béisbol que siguió manteniendo cuando llevaba muchos años viviendo de regreso en España.
Sí, hay científicos en la lista Epstein. Y no, no son pederastas de bata blanca. Mientras escribo esto tengo delante la foto de una cena en la Universidad de Harvard, en septiembre de 2004, y allí aparecen, posando junto a Jeffrey Epstein, los físicos teóricos Lee Smolin y Alan Guth, el psicólogo Steven Pinker, el genetista Craig Venter, el filósofo evolucionista Daniel Dennett y otra veintena de luminarias de las que solo tres son mujeres, solo dos llevan corbata y solo uno pajarita. Han cenado en mesas de a seis, han bebido vino blanco y tinto, y el fotógrafo les ha pillado sin acabarse el postre. Epstein es el único que no sonríe. Nada extraordinario, realmente. Pero entonces, ¿qué hacen ahí todos esos cráneos privilegiados?
“Un buque de guerra es un instrumento poderoso, pero más peligroso aún es el arma que puede enviar a ese barco al fondo del mar”. Ali Jameneí, el clérigo chií que desde 1989 rige el destino de Irán, aludió así el martes al despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo en un discurso en Tabriz, en el noroeste de Irán. El líder supremo iraní recordaba así que su país responderá a cualquier ataque militar con todo lo que tiene, especialmente esos misiles a los que se refería al mencionar de forma implícita a los portaaviones estadounidenses. Jameneí admitió luego que Irán tiene enfrente al ejército más poderoso del mundo, pero lo hizo para reiterar ese “no hay enemigo pequeño” con el que la República Islámica trata de disuadir de atacar a la superpotencia.
En su tercera visita a España como vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa (Chinameca, 74 años) divide el mundo entre bukelefóbicos y bukelefílicos. Llega en un momento dulce para su país, convertido en un peón, tal vez un alfil, de la estrategia continental de la Administración Trump. “El país no es el mismo que en 2019 o 2022”, asegura durante esta entrevista celebrada el miércoles en Casa de América en Madrid. Como balance de los seis años de mandato de Nayib Bukele, cita la seguridad, el crecimiento económico, la reciente gira de Shakira, los más de cuatro millones de turistas y el imán que supone para los amantes del surf su centenar largo de playas salvajes. Sin embargo, en los últimos cuatro años, el país centroamericano ha vivido bajo el estado de excepción en el que ha habido casi 100.000 detenciones, denuncias de torturas y abusos por parte de ONG, persecución de periodistas y voces críticas y participación en las deportaciones masivas de Donald Trump.
Una nuez azul, un fondo blanco y la silueta de Alfonso Fernández Mañueco defendiendo al PP de Castilla y León con su lema “Menos ruido y más nueces”. El vídeo de campaña, con su líder y sus cabezas de lista provinciales enumerando valores del partido en transiciones audiovisuales, suscitó sorna en redes sociales por su apariencia anticuada. La secuencia, publicada el 14 de febrero, llevaba hasta este viernes 780.000 visualizaciones en la red social X, antes Twitter.
José Antonio Griñán (Madrid, 79 años), exministro socialista y presidente de la Junta de Andalucía entre 2009 y 2013, se resistió inicialmente a conceder esta entrevista. De hecho, escribió el libro Cuando ya nada se espera (Galaxia Gutenberg, 2022) para explicarse a sí mismo, a su hijo Manuel y a su familia lo que pasó en cada tramo de su vida. La sentencia derivada del juicio de los ERE que le impuso pena de cárcel, de la que lo liberó su enfermedad, fue para él como una condena en casa. La conversación que sigue, que finalmente se realizó el pasado 24 de enero en su casa de las afueras de Sevilla, indaga en su estado de ánimo y en la vida por la que transita toda su biografía: la política, pero también la rabia ante el estadio de odio que el mundo depara.
En un momento en que el PP depende de Vox para investir a sus presidentes en Extremadura y Aragón ―y probablemente, tras las próximas elecciones, también en Castilla y León― el partido ultra ha regalado a los populares una inesperada baza: decidir quién liderará su grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid. La aplicación del acuerdo adoptado el pasado día 12 por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Vox para destituir a Javier Ortega Smith ha tropezado con dos obstáculos, ambos previsibles: el primero, la negativa del afectado a aceptar su cese; el segundo y más importante, el apoyo mayoritario al actual portavoz en el seno de su propio grupo.
El Tribunal Supremo refuerza la presunción de minoría de edad en casos de los jóvenes migrantes con identidad discutida. Una sentencia dictada el 29 de enero, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, estima el recurso de casación y anula un auto del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Canarias que ordenaba seguir juzgando como adulto a M. K., un senegalés cuya documentación y pruebas periciales apuntaban a que tenía 16 años y que, pese a ello, pasó cuatro meses en una prisión de adultos. La decisión deja firme la decisión previa de la Audiencia Provincial de Las Palmas, que había remitido el asunto a la jurisdicción de menores. “Lo preocupante es que este no es un caso aislado”, asegura la abogada Sara Rodríguez Trigo, quien ha representado al menor. “La crueldad de mantener a un niño en una prisión de adultos durante la determinación de edad es completamente injustificada”.
La fiscalía francesa reveló hace unos días una investigación relevante en la que lleva años trabajando: la que implica a Jacques Leveugle, un hombre de 79 años que, durante medio siglo, agredió sexualmente al menos 89 menores a los que enseñaba. El caso es aberrante pero no insólito, pues hace justo un año se juzgaba a Joël Le Scouarnec, un respetado cirujano que, también durante décadas, abusó de 299 pacientes, la mayoría menores. Fue poco después del juicio por violencia sexual más importante en Francia, el de Dominique Pelicot, quien drogó a su mujer, Gisèle Pelicot, para que la violaran al menos 50 hombres, mientras ella estaba inconsciente.
Una semana después de la final del Benidorm Fest, no solo los fans del certamen siguen con resaca emocional, también sus artistas. Al menos así es como se siente estos días Ku Minerva (Barcelona, 49 años), quien en 1995 se convirtió en la reina del dance en español cantando Estoy llorando por ti y en este concurso buscaba revalidar su título con el tema No volveré a llorar. “Estoy como un poco tocadilla”, reconoce en una videollamada con EL PAÍS. Pero no por el resultado, aunque “esperaba ganar” (no pasó de semifinales), sino por todas las emociones que ha acumulado: “Ha sido una locura estar allí, brutal”.
Cuando Owen desapareció, Hannah estaba sin rumbo, en ese duelo donde se entremezclaban tristeza, furia y desesperación. Hoy, cinco años después, ha aprendido a vivir sin él, y a ser, una vez más, otra versión de sí misma. Pero ¿de verdad sin él? ¿Sigue Owen sin aparecer? ¿Quién es Hannah hoy? Aunque hayan pasado cinco años en la ficción del final de Lo último que me dijo (Apple TV), también han pasado ya tres desde que su equipo separó sus caminos. Así que el tiempo ha avanzado para todos, para Hannah y Owen, pero también para Jennifer Garner y Nikolaj Coster-Waldau, que los interpretan. Ahora, ambos, junto a Angourie Rice, que interpreta a la hija de Coster-Waldau, vuelven a encontrarse para la segunda temporada de la serie (a partir del 20 de febrero), basada en los libros superventas de Laura Dave. Y, en una calurosa tarde de principios de febrero en Los Ángeles, charlan sobre el amor, el dolor generacional y las segundas oportunidades.
El “efecto de la primera noche” hace referencia a la alteración de las características del sueño, tanto subjetivas como objetivas, que experimentan la inmensa mayoría de las personas durante la primera noche de sueño fuera de su entorno habitual. Fue descrito por primera vez en 1966 en un artículo científico, en el que los investigadores demostraron que, durante la primera noche en el laboratorio de una Unidad de Sueño, los pacientes presentaban un sueño menos eficiente, con más despertares, menos sueño REM y un retraso del inicio del sueño profundo, lo que constituía un factor de confusión en los resultados de los estudios polisomnográficos a los que se sometían. Los efectos, como comprobaron, desaparecían en la segunda o tercera noche.
Cataluña será la primera comunidad en atacar directamente la especulación sobre la vivienda. El Gobierno de Salvador Illa ha pactado con los comunes limitar las adquisiciones de pisos por parte de grandes y pequeños propietarios. Como regla general, empresas y particulares podrán hacerse con casas para fijar su domicilio y su segunda residencia. A partir de ahí, los grandes patrimonios podrán comprar edificios enteros, y los pequeños, entre dos y tres viviendas más. En todos los casos, estas deberán destinarse a alquiler habitual respetando los precios máximos fijados. La patronal catalana ha tildado la medida de “filocomunista”, mientras que el Sindicato de Inquilinos la ha criticado por considerar que debería haber ido más lejos.
Todavía hoy, quienquiera que por vez primera haga su ingreso en la capital de España procedente del noroeste de la Península es recibido por un imponente monumento en forma de arco rematado por una soberbia cuadriga. Normalmente, no prestará atención a la inscripción situada sobre su entablamiento, desde el momento en que se sirve de una lengua muerta. No cabe, sin embargo, excluir que quien así se acerca a Madrid sea alguien con alguna cultura, la suficiente para advertir que esa lengua es el latín, cuya epigrafía además algo conoce. A nuestros efectos conviene imaginar que la historia de España no es su fuerte.
Una foto de España hoy: al subir a un tren, un AVE que viaja al Mediterráneo, ocurre algo peor que los retrasos y cancelaciones. Es temprano, y un grupo de jóvenes envalentonados irrumpe a gritos contra la izquierda. “Ya sabéis: tiempo de rojos, tiempo de piojos”, uno levanta la voz sobre los demás, que ríen los comentarios más ultras. Van con su profesora, que reprende a un viajero que se atreve a replicar: “Déjennos dormir, que no se ven piojos por aquí”. Su comentario le parece impropio a la adulta, que defiende a su manada frente al sentido común. Los chicos se callan, y el tema no pasa a mayores, pero el aire de este tiempo voraz con el adversario queda flotando en el vagón.
Dos de mis amigas de toda la vida han sufrido violencia sexual. Las dos denunciaron y las dos vieron condenados a sus agresores, pero el proceso fue largo y tedioso, especialmente en uno de los casos. Ambas tuvieron que visitar varias veces la comisaría y el juzgado y, si les preguntas, las dos hablarán del buen trato que recibieron por parte del personal policial y de la Administración.
Hablamos de las redes sociales como si fueran sujetos colectivos. No lo son. No piensan, no deciden, no conspiran ni distraen por sí mismas. No son agentes autónomos, ni oráculos de inteligencia colectiva. Son instrumentos, herramientas que pueden funcionar como armas de influencia masiva y de poder en manos de tecnócratas digitales capaces de orientarlas según sus intereses y estrategias, como está ocurriendo de manera cada vez más descarnada. Su uso sin el adecuado control está generando un inmenso daño estructural en nuestras conciencias, en nuestra convivencia y en nuestras sociedades democráticas.
En los últimos días, hemos asistido a muestras de la espina dorsal necesaria para que Europa sobreviva en una era de potencias sin escrúpulos y también de las genuflexiones que nos pueden postrar en un doloroso y humillante avasallamiento.
La bióloga Laura Soucek eliminó el cáncer de pulmón en ratones hace casi dos décadas. Este 8 de febrero, tras saber que pacientes con tumores de páncreas en todo el mundo estaban solicitando un tratamiento experimental en roedores anunciado por el bioquímico Mariano Barbacid en las televisiones, la científica reaccionó en sus redes sociales. “Tengo un profundo respeto por el Dr. Mariano Barbacid. Precisamente por eso, es clave una información honesta que no genere falsas expectativas. Del ratón al fármaco hay años de trabajo y ninguna certeza de éxito. Es un deber moral explicar esto y defender la investigación”, advirtió.