“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La Constitución de 1978 es ya la más longeva. Como la fecha exacta es de cálculo impreciso, el Congreso cuadró agendas y convocó el 17 de febrero una sesión conjunta con el Senado presidida por el Rey. Acudieron autoridades históricas y actuales, y Felipe VI subrayó que el secreto de la longevidad constitucional eran sus credenciales democráticas. Santiago Abascal, que prefirió una reunión de Patriotas por Europa, se perdió la fiesta. El líder de Vox reparte carnets de constitucionalidad, pero desprecia el respeto institucional y ya es habitual en lo de saltarse celebraciones constitucionales o plantar al Rey.
Uno de los gestos más poco saludables incorporados a nuestras vidas es mirar el teléfono antes de ir a dormir. Una especie de regalo, al acabar cualquier día agotador: dejarse arrastrar de reel en reel, de un vídeo de TikTok al siguiente, de un tuit a otro. “Pasa sobre todo cuando no tienes un buen libro que leer”, comparte un buen amigo, que está a un paso de eliminar todas las redes del móvil. Un reto en el que todos hemos fracasado alguna vez. Try again, fail again, fail better, decía Samuel Beckett. Pero lo cierto es que, como contó Eudald Espluga en su libro No seas tu mismo (Paidós), ser adicto a las redes no es una elección personal, sino el resultado de un capitalismo salvaje de plataformas. Recuperar nuestras vidas y nuestra atención no es una decisión individual, aunque a veces nos engañemos y pensemos que la libertad está a nuestro alcance.
Susana vive en Ciudad Lineal, el distrito madrileño al que la mayoría de sus residentes les corresponde ser atendidos en el Hospital Ramón y Cajal, pero para el que no tienen un transporte público directo, siendo obligados a realizar varios transbordos en un trayecto que supera en muchas ocasiones los 60 minutos. Siempre ha padecido esta situación, aunque desde que es paciente oncológica, a raíz de ser diagnosticada de cáncer de cérvix, la sufre más. Todavía recuerda la odisea para recibir sus 72 sesiones de radioterapia. “El servicio de ambulancia funcionaba muy mal y tenía que montarme en el metro hasta poder subirme al autobús que me dejaba en el centro sanitario. Estaba inmunodeprimida en medio de una marea de gente”, recuerda la mujer de 43 años, que prefiere no ser identificada para afrontar su enfermedad con discreción. La situación no ha cambiado, pese a que el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, se comprometió a atajar el problema.
El Gobierno de España ha acordado declarar la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria como lugar de memoria por los graves sucesos ocurridos hace medio siglo, el 3 de marzo de 1976, en los que fallecieron cinco personas y cerca de medio centenar resultaron heridas tras una brutal carga policial contra varios miles de trabajadores que estaban celebrando una asamblea en el citado tempo. Ese día, a las 17.10, policías armados de la Compañía de Reserva de Miranda de Ebro (Burgos) y de la guarnición de Vitoria penetraron en la parroquia, ubicada en el barrio de Zaramaga de la capital alavesa, usando gases lacrimógenos para desalojar a 4.000 trabajadores en huelga allí reunidos. Los trabajadores empezaron a salir y, a pocos metros de la puerta de la parroquia algunos fueron alcanzados por pelotas de goma y disparos de armas de fuego. Todo acabó en una matanza sin precedentes en los primeros años de la Transición española.
“Ha sido un proceso frustrante y fracturante”. Así define Tiago Ferreira, representante de las asociaciones de familias (Affac) el debate en el seno del Consell d’Educació de Catalunya sobre el decreto que debe regular la Formación Profesional online. Tras siete sesiones y más de un centenar de enmiendas, el ente tiene preparado un dictamen, que será llevado a votación el martes, en el que pide suprimir uno de los pilares de la futura normativa: que los centros privados catalanes solo puedan realizar los exámenes finales presenciales en Cataluña. Las patronales han logrado hacer valer su criterio, en contra de la posición de sindicatos y familias, pero también de Educación.
Amr Mahmoud, de cuatro años, baila agarrando un farol de Ramadán roto que su familia rescató de los escombros de su casa destruida en Jan Yunis, en el sur de la franja de Gaza. Este farol decorativo, que se usa para iluminar calles y hogares durante el mes sagrado para los musulmanes, ya no se enciende ni emite música: solo conserva la carcasa de plástico. Aun así, Amr y el corro de niños que lo rodean irradian alegría pura mientras celebran el Ramadán, que comenzó el pasado 17 de febrero. Es el único juguete que tienen.
En dos segundos cambia todo para la protagonista cuando ve el condón en el suelo y que él sigue con la penetración. La cámara se fija sobre su mirada y en ese corto espacio de tiempo se concentra el miedo y la parálisis que no le permiten decodificar una infinidad de preguntas. La relación sexual sigue y los dos llegan al orgasmo. Pero todo ha cambiado para siempre. ¿Dónde está ese chico tan majo con el que ligó la noche anterior y que sí se dejó el condón hasta el final?
Juan de Mairena, el personaje creado por Antonio Machado, venía a decir que había dos maneras ideales de concebir la enseñanza. Por un lado, estaría la Escuela Superior de Sabiduría Popular; por otro, la Escuela Popular de Sabiduría Superior. Rafael Sánchez Ferlosio, con su habitual sorna, describió a la primera como un populismo caro y a la segunda como un elitismo barato. Tanto Ferlosio como Antonio Machado —vía Mairena— preferían la Escuela Popular de Sabiduría Superior a la Escuela Superior de Sabiduría Popular.
Elogio del DerechoVíctor Ferreres Arpa, 2026 472 páginas, 24,90 eurosCuando Aintzane Erkizia asumió el encargo de estudiar una serie de cráneos decorados con elementos textiles que se guardaban en una iglesia de Martioda (Álava, 35 habitantes), la historiadora del arte no imaginaba el cambio que daría su vida. “Lo que he descubierto es como un filón de oro”, reconoce. En 2020 se enfrentó a estos extraños huesos conservados en el antiguo conjunto palaciego de los Hurtado de Mendoza —que había adquirido la Diputación de Álava— y comprobó que apenas había datos (y nada de bibliografía) que ayudasen a entender aquellas reliquias: de dónde venían, cuál era su significado y, sobre todo, qué hacían allí.
María Fasce (Buenos Aires, 1969) es escritora y editora en Alfaguara, Lumen y Reservoir Books. Su novela Las vidas de Elena (Almadía) sigue a una madre que se apoya en el arte para rehacer su vida tras la pérdida de su hija.
Queda un mes de invierno y el Atlético ha vuelto a estancarse en la peligrosa zona de confort del cuarto puesto con derecho a jugar la próxima Champions. A 13 puntos de la cabeza de la Liga y aferrado a la Copa como única vía de redención, al club y a su afición los ronda la tentación del conformismo a cambio de facturar lo presupuestado. Frente a la molicie no existe mejor conjura que la que propicia la visita del Brujas. Después del inquietante 3-3 de la ida el miércoles pasado, el equipo belga se presenta este martes en el Metropolitano (18.45 horas, Movistar) listo para alarmar a la hinchada y poner a prueba al Atlético en un momento desagradablemente crítico de la temporada. Si se queda fuera de los octavos de la Champions, el cuadro de Simeone se expone a la situación más temida por cualquier plantilla de grandes futbolistas. Con demasiadas pocas razones para luchar en lo que resta de viaje hasta mayo.
“No me gustan los cumpleaños ni los tiros libres”, contó Paolo Galbiati cuando el Baskonia derrotó al Barça en semifinales de la Copa y retó al Madrid en la primera final copera del equipo en 17 años. Pero el entrenador italiano no olvidará nunca su 42º aniversario. Fue el pasado viernes y entonces, después de que el conjunto vitoriano venciera a La Laguna Tenerife en cuartos, el técnico recibió en la cancha del Roig Arena una tarta de felicitación del alero letón Rodions Kurucs. Ahí se acabaron las celebraciones, y no solo porque a Galbiati, un hombre con la sonrisa pintada en la cara, no le gusten los cumpleaños, sino porque la fiesta aún estaba por llegar. En la cabeza y en el corazón del entrenador lombardo latía la idea de que el Baskonia, dos años fuera de la Copa, podía ser campeón en Valencia. A esa tarea se entregó en cuerpo y alma Galbiati, a la de convencer a sus muchachos de que podían tumbar primero al Barça y luego al Madrid. Y así fue, con un baloncesto lleno de fe y entrega y liderado por jugadores que se agigantaron: Forrest, Luwawu-Cabarrot, Diakité, Omoruyi… Y ahora sí, Kurucs cogió el domingo unos pedazos de tarta de chocolate y los restregó por la cara del jefe.
Empujados por un entrenador peculiar y sostenidos por una afición inquebrantable, el Baskonia ha dado la campanada. Su inesperado triunfo en una edición copera difícilmente superable es toda una reivindicación de un club histórico que llevaba demasiado tiempo estancado en un papel secundario cercano a la irrelevancia en cuanto a grandes objetivos o peleas por los trofeos. Lo que hace años parecía impensable, como el no clasificarse para la Copa o los playoffs, ya no resultaba noticiable. A veces incluso daba la impresión de cierto desapego hacia lo doméstico y que su interés competitivo no iba más allá de pelear con más o menos dignidad en la competición europea.
Este antiquísimo pueblo pesquero ha crecido y se ha desarrollado entre las marismas de los ríos Tinto y Odiel y los cabezos o conqueros, una serie de elevaciones tipo colinas que hay a lo largo de la ciudad, formados por sedimentación marina. Hoy son monumentos naturales en los que han aparecido esqueletos de ballenas, dientes de tiburones y conchas. Estos no son los únicos restos que han salido a la luz. Bajo la superficie de Huelva se han encontrado restos de santuarios fenicios, asentamientos griegos y un faro romano. Sobre su superficie queda un legado británico en forma de avances médicos, el ferrocarril, un muelle en el que desde hace tiempo no se cargan ni descargan minerales provenientes de las minas de Riotinto ni mercancías, un antiguo hotel de lujo en el que no hay huéspedes, un barrio obrero que parece sacado de Mánchester y el Real Club Recreativo de Huelva, decano de los equipos de fútbol españoles y fundado por un puñado de escoceses en 1889. Desde finales del siglo XIX y hasta mediados del XX, la ciudad fue la sede administrativa y financiera de la compañía que explotaba las minas de Riotinto, y que antes explotaron tartesos, fenicios y romanos.
El guionista y productor noruego Thomas Torjussen comenzó a tomar notas sobre el misógino protagonista de su nueva serie, Un hombre mejor, en 2011. Fue justo después de la fatídica matanza de Utøya, en la que Anders Behring Breivik asesinó a tiros a 69 chicos en un campamento juvenil. En el manifiesto que había escrito el terrorista, encontró un tema recurrente: el odio al género femenino.
“Siempre me he lavado el pelo con productos profesionales, pero hace poco usé el champú Head and Shoulders de mi marido porque el mío se acabó. ¿Por qué noto el pelo tan bien? Está tan suave y brillante que hasta puedo estar cuatro días sin lavarlo y no queda graso; y eso que yo no aguanto más de tres días. Su ingrediente activo es el piritionato de zinc, ¿podría ser eso?”. Este simple comentario en un foro Reddit recibió respuestas como “Es un champú que limpia en profundidad y seguro que ha quitado acumulación en tu pelo”; “Me pasó lo mismo hace tiempo y me dijeron que el motivo es que es muy secante y prepara el cabello para que el acondicionador funcione de verdad”, o “Yo lo uso para el primer lavado y paso a uno más suave para el segundo”. Esta percepción se repite también en plataformas como Amazon, donde las reseñas rozan las cinco estrellas y entre sus atributos, además de la desaparición de la caspa, se mencionan con frecuencia el brillo, la sensación de ligereza y el aroma.
A todos nos ha pasado: abrir el armario, sacar una prenda que lavaste hace poco y... no huele a limpio. No es que huela mal, pero tampoco tiene ese frescor que debería. ¿Cómo es posible si la ropa está recién lavada? La respuesta está en el propio armario.
Cuando me enteré de la existencia del programa Famous Last Words, en Netflix, me imaginé de inmediato a Begoña Aranguren como el meme de Pilar Rubio con una denuncia en la mano frente a una comisaría. Me explico. El pasado 3 de octubre Netflix publicó la primera entrega de un nuevo formato: un programa de entrevistas, en el que Brad Falchuk —a quien muchos tendrán más presente por ser el marido de Gwyneth Paltrow que por ejercer de productor y guionista junto a Ryan Murphy en gran cantidad de sus series— mantiene una charla con alguien célebre bajo el compromiso de que esta no se emitirá hasta después de la muerte del entrevistado. En aquel primer programa, entrevistada: Jane Goodall.
Por primera vez, España cuenta con una estrategia estatal para prevenir y combatir la soledad no deseada, “uno de los fenómenos sociales de mayor relevancia” en el país y a nivel internacional. Así consta en el Marco estratégico estatal de las soledades, un documento que el Consejo de Ministros aprobará previsiblemente este martes. El texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, aspira a ser una hoja de ruta común para todos los niveles de la Administración —nacional, autonómico y local— de aquí a 2030 para abordar esta realidad de manera transversal en todas las etapas de la vida. Y para orientar las políticas públicas.
¿Qué hace un influencer de salud hablando del caso Epstein? ¿Por qué un promotor de la comida real nos dice que hay que “salir de Matrix”? ¿Cuál es el punto de encuentro de la cultura de la salud y el bienestar con el mundo de las conspiraciones? Los autores del libro Conspiritualidad engloban en este término una mezcla que, explican, no es azarosa.