“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Durante años dimos por hecho que cada generación sería más progresista que la anterior. Pero ese axioma se ha roto: hoy muchos hombres jóvenes son más reaccionarios que sus padres, y los datos lo muestran en España, en Estados Unidos, en Europa o en Corea del Sur. Y quizá hemos contado el fenómeno solo por su cara más vistosa —la derechización— sin mirar su reverso: chicos que están dando la espalda a valores progresistas, y que canalizan contra ellos la rebeldía de la edad. ¿Qué está pasando?
La falta de pensamiento crítico me aterra. Ya no hay matices ni análisis razonado; todo es puro pensamiento dicotómico. Estamos viendo que es impensable que alguien pueda valorar que Irán es una dictadura teocrática repulsiva que se ceba con las mujeres y, a la vez, condene las acciones de guerra y el puro imperialismo de Israel y EE UU. Se acusa a España de “apoyar” al régimen de Teherán por no permitir que EE UU nos utilice como patio trasero para sus operaciones militares, que vulneran todos los tratados y leyes internacionales y persiguen, únicamente, los intereses económicos y políticos de Trump y sus aliados. ¿En qué momento defender la legalidad internacional se ha convertido en una excepción? Necesitamos debate y reflexión, porque de lo contrario tendremos violencia.
Quien acuda estos días a Arco, la feria de arte contemporáneo que abre sus puertas este miércoles en Madrid, se encontrará de nuevo con una llamativa anomalía. Dos obras equiparables del mismo artista en dos galerías europeas tendrán un precio distinto. Esto se debe a que, si la galería es española, se le aplicará un IVA del 21%; si es, por ejemplo, francesa el gravamen será de un 5,5%.
Los dos periódicos más importantes de Brasil empuñaron sus editoriales del 24 y 25 de febrero para subrayar, en año electoral, que los indígenas deben recordar cuál es su lugar en el proyecto de las élites. Respondían a la decisión del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de derogar un decreto que autorizaba estudios técnicos para otorgar la concesión de vías fluviales en el río Tapajós a empresas privadas. El decreto ponía en manos privadas la responsabilidad de la navegabilidad (incluyendo dragados) de un río que es el hogar de decenas de pueblos originarios y ribereños, además de miles de especies, como el manatí amazónico, que está en grave peligro de extinción. Otros dos ríos de la Amazonia, el Madeira y el Tocantins, también estaban en el punto de mira. El Gobierno solo revocó su propio decreto tras un levantamiento de centenares de indígenas de 14 pueblos contra la “privatización del Tapajós”, que, entre otras acciones, incluyó un campamento frente a la terminal portuaria de Cargill, el gigante estadounidense de la soja, en el municipio de Santarém. El 21 de febrero ocuparon también el interior. En total, el levantamiento indígena duró más de un mes. Acto seguido, los periódicos O Globo y Folha de São Paulo dejaron claro que, cuando los indígenas afectan al capital, su derecho a protestar deja de ser legítimo y se vuelve antidemocrático.
A estas horas, decenas de medios de comunicación están informando, algunos incluso con impertinente seriedad, de que Jim Carrey es Jim Carrey. Estos medios lo tuvieron delante el jueves, pusieron después como pajaritos el oído en las redes sociales, donde incluso por encima del odio manda el entretenimiento, y finalmente se lanzaron a confirmar si el actor llamado Jim Carrey que hablaba como Jim Carrey rodeado de la familia de Jim Carrey en una entrega de premios a Jim Carrey, era Jim Carrey. Como decíamos ayer, o sea la semana pasada, no será la primera vez. De la realidad no importará tanto quién la cuente sino quién la detecte. Con Jim Carrey ni siquiera ha hecho falta la inteligencia artificial: ni sin pantalla de por medio hubo gente segura de que era él. Una cara demasiada extraña, dijeron del rey de la mueca y la caricatura, el protagonista de La Máscara; destino feliz para quien se hizo famoso imitando celebridades que finalmente haya acabado su identidad disuelta. Consecuencia lógica de tiempos que se mueven entre lo ridículo y lo sublime. El actor acudió a la entrega del Premio César honorífico del cine francés y se presentó a la manera de Hollywood: rostro aparentemente operado, idioma francés perfeccionado y un discurso muy bien aprendido y seguramente ensayado. Todo muy profesional. Nada que objetar: todo parecía él menos él. Carrey olvidó que no es suficiente con ser uno mismo: hay que parecerlo. Hay algo profundamente moderno, por tanto perturbador, en esa escena: un hombre rodeado de cámaras, pronunciando un discurso impecable, y miles de espectadores sospechando de él y atentos a quien reivindique la gamberrada. Como si aquel doble cutre de Nicholas Cage en el palco del Bernabéu resultase ser ahora efectivamente Nicholas Cage. Habrá un nosotros y habrá una versión de nosotros, una que reivindiquemos y otra que rechazaremos, y tendremos herramientas para hacerlo, cada vez más perfectas.
¿Qué es un tecnooligarca? Según el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, son “multimillonarios que se creen por encima de los gobiernos y que defienden que la verdadera libertad es la suya, y no la de las democracias”. Hace un par de semanas, Sánchez desató un frenesí al anunciar que impulsaría un plan para prohibir el uso de redes sociales a los menores de 16 años —un plan que, según los expertos, tiene sus fisuras— entre otras medidas para poner fin a lo que llamó “el salvaje Oeste digital”.
Dos señales han marcado el debate sobre la seguridad europea en las últimas semanas. La primera viene de Estados Unidos. La segunda, de Europa. Ambas apuntan en la misma dirección: el continente debe prepararse para asumir la responsabilidad primaria de su defensa convencional.
Hermanos de sangre, la serie sobre la Segunda Guerra Mundial producida por Steven Spielberg y Tom Hanks, es uno de los mejores retratos que se han hecho de un conflicto. No importa que la guerra en la que transcurre sea la más justa posible —la derrota del nazismo—, ni que sus protagonistas nos parezcan héroes —los miembros de la 101.ª División Aerotransportada, que fueron lanzados sobre Normandía el 6 de junio de 1944—. Como ocurre con Salvar al soldado Ryan, la impresión final es que todas las guerras son horribles, que causan un daño irreparable a las personas que logran sobrevivir a ellas. La serie se estrenó en EE UU el 8 de septiembre de 2001, poco antes de los atentados de Al Qaeda contra Washington y Nueva York, que desataron dos guerras que acabaron en desastres; una contó con el apoyo de la comunidad internacional —Afganistán— y otra solo con el de unos iluminados —Irak—. Con el 11-S y el principio del siglo XXI, se abrió un ciclo interminable de conflictos que se prolonga hasta ahora.
A algunos partidos de fútbol o de baloncesto les acecha la tentación de verlos ya terminados. Dan ganas de no querer saber hasta que acaben, lo mismo que con las películas que te dejan revuelto el estómago. Hay gente que lo hace: espera al final y, cuando conoce el desenlace, se pone a ver lo que se ha perdido para evitar los nervios. Es una especie de poder en diferido, pero poder al cabo, ese de saber quién gana y quién pierde y cómo terminan las cosas, porque así se ven de otra manera: sin emoción aunque con más cabeza.
A principios de febrero, el actor Jaime Lorente (Murcia, 34 años) sorprendía a sus seguidores en Instagram (donde tiene casi 11 millones) con un vídeo en el que les animaba a rezar. Era 2 de febrero y quedaban pocos días para el Miércoles de Ceniza, el primero de los 40 días de Cuaresma que en el año litúrgico preparan al cristiano para la Resurrección de la Pascua. En aquel vídeo, el intérprete que saltó a la fama gracias a La casa de papel se incluía dentro del reto de Cuaresma de la aplicación católica de pago Hallow, y explicaba que él mismo acompañaría a sus usuarios cada viernes en la oración y el ayuno propios de esta etapa. Unos días más tarde, el 18 de febrero (Miércoles de Ceniza), el murciano publicaba su segundo vídeo animando a la oración y asegurando que él ya había “doblado la rodilla” para rezar.
Este lunes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y los rectores firmaron un acuerdo de financiación plurianual, con toda la pompa y formalidad que se da a un tratado de paz entre naciones en guerra. De esta manera, Ayuso pretende cerrar el duro enfrentamiento con toda la comunidad universitaria, que abrieron los propios rectores en abril de 2024, al denunciar la asfixia financiera que estaba llevando a la universidad pública madrileña a la ruina; dos años de protestas, manifestaciones y huelgas en los que el Gobierno autonómico pensó que poniendo algunos parches presupuestarios la situación se calmaría. Sin embargo, topó, con sorpresa, con la tenacidad de la comunidad universitaria. Había convertido la cuestión en uno de los conflictos estrella de la legislatura.
La última lección del múltiple magisterio narrativo de Luis Landero —cuando menos, el forjado de sus criaturas imaginarias, la arquitectura del relato y la jugosidad de la prosa— se llama Coloquio de invierno. Durante tres noches de enero de 2021, entre el 8 y el 11, siete personajes se ven atrapados en un hotelito de montaña a causa de la borrasca Filomena. Aislados por la nieve, a la espera de ser rescatados, deciden entretener las veladas hablando: van a contarse historias reales o inventadas, vividas u oídas, como en la casa de Fiesole en el Decamerón de Boccaccio o la venta de Juan Palomeque en el Quijote.
Pedro Sánchez parece totalmente decidido a aguantar la posición frente a Donald Trump, pero en La Moncloa no ocultan que la situación se ha agravado con el mensaje del presidente de EE UU que amenaza con un bloqueo comercial a España. Sánchez cree que Donald Trump no podrá tomar represalias individuales contra un país europeo, porque toda la UE actúa de forma conjunta en los acuerdos comerciales. Por eso el comunicado de La Moncloa se centra en ese asunto, en la protección que le da a España ser miembro de la UE. Hasta ahora eso ha funcionado, y las amenazas de Trump se han quedado en palabras, pero nadie se atreve a hacer previsiones con el presidente de EEUU.
Cuando en un canal ucranio de la red Telegram aparece el icono de un ciclomotor y signos de exclamación, la información es clara: se acerca un dron. Estos vehículos aéreos no tripulados utilizados por el ejército ruso como proyectiles planean con un zumbido similar al de una motocicleta o un cortacésped. Su velocidad antes del impacto, con una media en vuelo de alrededor de 185 kilómetros por hora, inferior a la de un misil, ha hecho que la sociedad ucrania detecte con facilidad este tipo de bomba, capaz de destrozar de una tirada cuatro pisos de un inmueble residencial. Los ucranios se refieren generalmente a estos aparatos suicidas con la palabra “shahed”, en referencia al modelo de fabricación iraní utilizado por Moscú y replicado ahora en las fábricas rusas.
Decenas de personas hacen fila frente a las panaderías en las calles de Teherán, con ajadas bolsas de tela o pequeños carritos con ruedas, mientras miran en aplicaciones en el teléfono dónde pueden encontrar otros bienes de primera necesidad. Es una imagen que se repite desde el sábado, cuando comenzaron los bombardeos estadounidenses e israelíes en Irán. “Las panaderías están funcionando a medio gas y esperar horas se ha convertido en parte de la vida diaria, con un miedo constante a explosiones en cualquier momento”, explica a este periódico Mohammad Reza Hosseini, de 55 años, empleado bancario que vive cerca de la conocida Plaza de Palestina de la capital iraní.
“No vengas con el cuento de que ‘es que tengo mucha presión’ ni nada, ¿eh? O sea, que ese cuento te lo van a comprar donde tú quieras que te lo compren. Pero como yo haga un informe, Sandra [nombre ficticio para proteger su identidad], te hundo". En estos términos habló el comisario de Policía Nacional Emilio de la Calle a su subordinada el 24 de diciembre de 2024. Faltaban tres meses para que la agente interpusiera una denuncia contra él en el Ministerio del Interior y menos de cuatro para que decidiera acudir a los tribunales. Interior suspendió a De la Calle de empleo y sueldo en abril de 2025, pero las alarmas habían saltado ya en 2020 con más quejas internas de subordinados. El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska archivó entonces una información reservada contra él. Los audios que está desvelando EL PAÍS muestran que el comisario trató de ocultar los síntomas de ansiedad que su subalterna mostraba, que la amenazó con hundir su carrera profesional y que le reclamó datos médicos a riesgo de perder su confianza si no lo hacía.
Vox, que ya ha demostrado en Extremadura y Aragón que su pujanza demoscópica se convierte en realidad contante y sonante cuando se ponen las urnas, mantiene la línea ascendente en las encuestas. En el barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, el partido de Santiago Abascal alcanza un 18,8% de estimación de voto, su máximo de la serie desde las elecciones de julio de 2023. Es su cuarto récord seguido, contando el 17,4% de diciembre, que era un máximo empatado con septiembre. Y es su quinta subida consecutiva desde el 16,7% de octubre, un alza de más de 2 puntos en cinco meses para una formación que aún busca su techo. Esta vez, gana 8 décimas con respecto a febrero, su anterior récord, un dato que contrasta con la bajada de un punto del PP, del 31,2% al 30,2%, mínimo del partido de Alberto Núñez Feijóo en la legislatura. Así está la partida en la derecha: Vox, en su máximo; el PP, en su mínimo. El PSOE se mantiene. Todos los datos de la encuesta pueden consultarse en abierto en este enlace.
El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, es el claro favorito de los votantes a la izquierda del PSOE, contando fuerzas estatales e independentistas, para liderar una candidatura de unidad. Así lo muestra el barómetro especial sobre este espacio político de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, que detalla cómo entre los votantes de Sumar —es decir, de los distintos partidos que integraron la coalición Sumar en las generales de 2023—, Podemos, ERC, Bildu y BNG, más de la mitad eligen a Gabriel Rufián cuando se les pregunta quién preferirían que liderara una alianza a la izquierda del PSOE.
La izquierda a la izquierda del PSOE comparte un diagnóstico claro sobre sí misma. Entiende que encarna los valores tradicionales de la izquierda, que impulsa propuestas verdaderamente transformadoras y que ha demostrado capacidad para adaptarse a los nuevos contextos. Además, esta izquierda se percibe a sí misma en un ámbito diferenciado del Partido Socialista y como un actor clave para frenar el avance de la derecha y la ultraderecha. Desde su perspectiva, no se trata de una opción complementaria a la socialdemocracia, sino de un espacio político propio y necesario. No obstante, junto a estas fortalezas identifican también dos debilidades: la fragmentación interna y la ausencia de un liderazgo sólido y reconocible. Ambas cuestiones son desafíos para las fuerzas situadas en este espacio.