“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Respeto a la legalidad internacional de la ONU, la OTAN y la Unión Europea; llamamiento a la desescalada; vías pacíficas y diplomáticas; no a la guerra. Pedro Sánchez está marcando con estos criterios sus distancias respecto a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, mientras el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro británico, Keir Starmer, trampean con la insolencia de Donald Trump. No es nuevo. El presidente español lleva ya cierto tiempo significándose como voz reactiva frente a Estados Unidos y a los demás líderes europeos, convencido de que la Unión Europea está siendo demasiado dependiente en un momento en que la deriva trumpista —y su desprecio por el viejo continente— debería conducir a marcar distancias y a acentuar el perfil propio. Y Trump favorece su empeño al decir que “España es un aliado terrible” y convertirla en enemigo número uno. El ruido del presidente estadounidense no le intimida, la experiencia enseña la volatilidad de sus amenazas. Y, al mismo tiempo, le da notoriedad como blanco de las iras del ogro con el pelo dorado.
La reciente desclasificación de documentos sobre el 23-F ha quedado desde el principio descalificada, no solo porque no aportan nada más allá de lo conocido, sino porque otros documentos, como grabaciones que sin duda existen o como la totalidad del sumario, ni están ni se les espera. Otros, los del Cesid, ya se habían desclasificado previamente en la trituradora. Pero la desclasificación ha situado en primera línea del debate público la intentona de golpe de Estado, con todo un repertorio de intencionalidades políticas apropiándose del pasado. Muchas opiniones se han apresurado a establecer un silogismo falso: los documentos desclasificados certificarían la versión canónica, sustentada en una intentona de golpe militar por guardias civiles y militares que fue frenada por Juan Carlos I porque amenazaba la democracia.
Informan por la radio de las subidas de precios que producen aquí los bombardeos de allí. Si cambiamos “bombardeos” por “muertos”, surge un problema de conciencia: ¿deberían dolerme más los cadáveres de allí que la inflación de aquí? Como procuro ser decente, pienso que debería sufrir más por los difuntos de mi especie, aunque lejanos, que por la gasolina de mi coche, aparcado ahí mismo. Pero me duele más el precio de la gasolina. Practico entonces un ejercicio de gimnasia ética destinado a recolocar las emociones en su sitio. Intento que la compasión viaje miles de kilómetros y se instale donde se producen las masacres, pero la emoción es geográficamente perezosa: se aferra al recibo de la luz próximo, a la factura del gas pendiente.
El pasado miércoles 25 de febrero de 2026 se pusieron a disposición de cualquiera, en la web de La Moncloa, ciertos documentos relativos al golpe de Estado frustrado que duró diecisiete horas y media en los días 23 y 24 de febrero de 1981.
Estamos rodeados de energía. Cada movimiento o cada vibración es una fuente de recursos que puede parecer inapreciable si se mide de forma singular, pero cuya suma es suficiente para complementar los suministros que necesitamos a diario. El Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS) ha desarrollado varios dispositivos que permiten convertir la luz, los cambios de temperatura y las vibraciones o deformaciones mecánicas, que no son continuas, constantes y homogéneas, en una fuente de energía aprovechable y acumulable. El último invento, según refleja una investigación publicada en Nano Energy, es una lámina para encapsular placas solares y que permite aprovechar, además de la energía del Sol, la que genera la lluvia al caer, multiplicando así la capacidad de las mismas y su vida útil.
“¿Cómo te llamas?”, pregunta un curioso en una de las calles adyacentes a la plaza Mayor de Madrid a Álvaro de Luna (Sevilla, 32 años), que está en plena sesión de fotos para su entrevista con EL PAÍS. “Luego te escucho”, responde el viandante después de conocer la identidad del artista. Es una semana cargada de trabajo para él, y la afronta con la ilusión de un niño pequeño: es el comienzo de una nueva etapa en la que deja atrás los capítulos más difíciles de su carrera. “Estaba un poco desanimado y desilusionado. Sentía que no me llenaba lo que estaba haciendo en ese momento; me veía sobresaturado”, explica ya sentado en la cafetería del cercano hotel Pestana Collection, un remanso de paz apartado del trasiego de turistas. Entonces compuso dime dónde estás, un “rayito de luz” y el “motor” que le ayudó a buscar la siguiente historia que contar y que lanza este viernes 6 de marzo.
El 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, no es solo una conmemoración histórica ni una jornada simbólica; es, sobre todo, un recordatorio de que la igualdad real sigue siendo una tarea pendiente.
El DJ y productor estadounidense Steve Aoki (Miami, 48 años) es uno de los nombres más reconocibles de la música electrónica global. Acostumbrado a actuar ante miles de personas en festivales multitudinarios, el artista trasciende la cabina y los escenarios y reunió este lunes a centenares de asistentes en la inauguración del Talent Arena, el espacio paralelo del Mobile World Congress dedicado a la formación y al desarrollo del talento digital.
La magnitud de sus recursos minerales, una demografía que empieza a jugar a su favor, su importancia estratégica y las reformas emprendidas por algunas de sus más destacadas economías en los últimos años permitirán que este año el crecimiento de África supere, por primera vez en décadas, el del conjunto de Asia, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional. El FMI estima que el continente africano crecerá un 4,6% en 2026 y 2027, mientras que el crecimiento de los países asiáticos en conjunto rondará el 4,4% y el 4,3% respectivamente. El impulso se apoya, según el Fondo, en la estabilización macroeconómica y los esfuerzos en reformas estructurales de economías determinantes del continente.
Lyndon Drake navega entre tres mundos que parecen distantes entre sí: la ética de los mercados de capitales, la inteligencia artificial (IA) y la teología. Se define como un teólogo-científico que intenta tender puentes entre la lógica fría del algoritmo, las dinámicas del dinero y las preguntas clásicas sobre el bien y el mal. Ha sido banquero de alto nivel en Barclays Capital —donde colaboró con la Oficina de Gestión de Deuda del Reino Unido, bancos centrales, fondos de pensiones y hedge funds durante la crisis de Lehman Brothers— y líder eclesial como archidiácono de la Iglesia Anglicana Maorí.
Poseo un recuerdo muy lejano, casi difuminado del primitivo Frankenstein que dirigió James Whale. Y no he visto nunca (aunque creía haber observado casi todo, incluidos multitud de horrores, transparentes o etiquetados bobamente como cine de autor) La novia de Frankenstein. Por lo tanto, no puedo establecer comparaciones, recurso muy socorrido para llenar la mitad del texto, entre aquella película en blanco y negro y esta nueva, gritona y prescindible adaptación.
¡La novia!Dirección: Maggie Gyllenhaal.
Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, Penélope Cruz.
Género: terror. Estados Unidos, 2026.
Duración: 126 minutos.
Estreno: 6 de marzo.
En la formidable primera secuencia de La muerte de Stalin, salvaje parodia con evidentes toques de comedia negra de las purgas estalinistas, la simple grabación de un concierto de música clásica por la radio pública daba pie a una aguda reflexión acerca de la base principal de aquel régimen criminal: el miedo.
El mago del KremlinDirección: Olivier Assayas.
Intérpretes: Paul Dano, Jude Law, Alicia Vikander, Jeffrey Wright.
Género: político. Francia, 2025.
Duración: 156 minutos.
Estreno: 6 de marzo.
¿Dónde reside el atractivo físico de un hombre? ¿Cuál es la naturaleza del deseo? ¿Qué lleva a dos seres, en principio radicalmente opuestos en el aspecto, el estilo, la sensibilidad, los objetivos y las maneras de amar, a fornicar con el mayor de los placeres, y además con constancia? Evidentemente, no hay una respuesta única. El atractivo sexual es un misterio, y depende tanto de una como de la otra persona. Aunque, para misterio, el que ha pergeñado el debutante británico Harry Lighton, director de la sorprendente (en todos los aspectos) Pillion, una película que hace del atrevimiento temático, visual y moral su bandera, pero que al mismo tiempo viene armada con un extraño sentido de la dulzura. Todo ello, en torno a una desigual pareja de hombres, asentada en el sadomasoquismo.
PillionDirección: Harry Lighton.
Intérpretes: Alexander Skarsgård, Harry Melling, Douglas Hodge, Lesley Sharp.
Género: tragicomedia. Reino Unido, 2025.
Duración: 106 minutos.
Estreno: 6 de marzo.
En el cine clásico hay maravillosos ejemplos de evocaciones de la figura paterna. De Qué verde era mi valle, una de las obras más sentimentales, conmovedoras y desarmantes de John Ford, a Matar un ruiseñor, en la que Robert Mulligan adaptaba la novela de Harper Lee y convertía para siempre a Gregory Peck en Atticus Finch, ese padre soñado por cualquiera. A ojos de los niños de esas películas, como de tantos, esas figuras paternas representan algo tan poderoso como indescifrable; su identidad, el lugar donde nacen los valores y también los miedos que nos acompañan de por vida.
La sombra de mi padreDirección: Akinola Davies Junior.
Intérpretes: Ṣọpẹ́ Dìrísù, Godwin Egbo, Chibuike Marvelous Egbo.
Género: drama. Nigeria, Reino Unido, 2025.
Duración: 94 minutos.
Estreno: 6 de marzo.
La feria de arte contemporáneo Arco, que celebra su 45ª edición hasta el 8 de marzo en Ifema (Madrid), se asemeja con su espesura de estands a un bosque de obras de arte. Y como todo bosque, este también se encuentra poblado de árboles. Entendido como emblema de la naturaleza, la ecología o la biología; como sujeto o como material; motivo o contexto, el árbol se antoja este año un protagonista destacado entre las propuestas de las 211 galerías llegadas de 30 país que participan en este gran acontecimiento anual del arte contemporáneo en España. Aunque se ubican en un yermo paraje industrial, basta enfocar la mirada para ver árboles por todas partes.
Era el año 1984, tal vez 1985, y Juan José Campanella (Buenos Aires, 66 años) estudiaba cine en Nueva York y comía perritos calientes en un local llamado El rey de la papaya con el único objetivo de ahorrar dinero para comprar una entrada de teatro. Quería ir a ver, una vez más, I’m Not Rappaport, la obra teatral de Herb Gardner que signó toda su carrera y contribuyó a trazar las líneas de su ya consagrado universo creativo: los grandes temas de la vida —el amor, el paso del tiempo, la familia— tamizados por historias de gente común. Gente como él, que quiere ir al cine no para evadirse sino para reconocerse, y que disfruta de encontrar personajes que no vuelen ni tengan superpoderes. Que busca derramar lágrimas en la butaca y sintonizar con emociones sutiles, aunque crea que ya no son consideradas algo cool.
Pixar sabe muy bien lo que hace. Lleva sabiéndolo 40 años, desde que abrió sus puertas como estudio de animación independiente; y también 20, desde que pasó a formar parte de Disney (el fructífero matrimonio celebrará su vigésimo aniversario este mayo). De ahí que hayan ido pillando el truco a lo que su público, cada vez más amplio, espera. Por eso ya no hay proyecto menor para ellos, ni secundario. Es el caso de Hoppers, su primera película del año —en salas el 28 de febrero—, pero que, en perspectiva, es la segunda en importancia. La cuarta secuela de ese arrollador éxito que es desde hace dos décadas Toy Story llegará a mediados de junio, pero antes, Pixar tiene claro que tiene más que ofrecer al espectador.
El Real Madrid volvió a emitir el lunes por la noche señales de la impotencia derivada de su caída de nivel en los últimos meses. Pasaban cinco minutos del 90 y el Bernabéu se vaciaba entre el enfado y la indiferencia mientras al equipo se le esfumaba la Liga. Llevaba casi una hora intentando remontar el 0-1, pero tenía al Getafe de falta en falta en su campo. Se desesperaba. Cuando solo quedaban segundos, Mastantuono estalló contra el árbitro: “Vaya vergüenza, vaya puta vergüenza”, le gritó dos veces, según el acta. Roja directa. Era la tercera vez que le sucedía a un futbolista del Madrid esta temporada en un momento de frustración extrema, al verse incapaz de dar la vuelta a un partido en el que se le escapaba algo importante. Estas expulsiones dibujan la trayectoria del desplome general que no ha conseguido frenar la llegada al banquillo de Álvaro Arbeloa.
El FC Barcelona cuenta con más de 142.000 socios, pero parte de esta base social se encuentra algo desmovilizada, en una especie de letargo mientras aguarda el regreso total al Spotify Camp Nou, en el que su presencia ha disminuido. Su porcentaje de abonos puestos a disposición por el club se ha reducido del 85% antes de las obras al 55% actual. La desmovilización del socio se ha notado también en el presente proceso electoral: en 2021, antes de la validación de las firmas para definir las candidaturas, se recogieron 24.990 papeletas; este lunes se sumaban 11.843.
En el año 2022, Luisa Anaya Pérez fue seleccionada para participar en el concurso nacional de gastronomía ¿A qué sabe la patria?, cuya final se llevó a cabo en el Complejo Cultural Los Pinos de Ciudad de México, un lugar icónico porque durante muchos años fue la residencia oficial del presidente. Luisa apareció con un manojo de leña traída de su pueblo y un brasero de cartón y, en mitad de los jardines, se puso a hacer fuego. Un policía asustado acudió a toda prisa, incrementando la incredulidad de Luisa, a quien le costaba entender que estaba transgrediendo una norma. “¿Cómo voy a cocinar si no es con humo?”, se defendió. Luisa empezó a los ocho años a cocinar con humo imitando a su madre y nunca ha cocinado de otra manera. Como no había otro remedio, la dejaron continuar. Su receta —un conejo horneado relleno con flores silvestres— fue la ganadora en la categoría individual. En la ceremonia de entrega, con la voz y los pies temblorosos, recibió el reconocimiento entre cocineras de distintos Estados y frente a un público nacional, y dedicó el premio a sus antepasados por haberle transmitido la necesidad de cocinar, reconociendo públicamente su herencia cultural.