“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Chile abre una etapa inédita desde el retorno a la democracia. Con la llegada de José Antonio Kast a La Moneda comienza el Gobierno más conservador desde el final de la dictadura. La alternancia es parte natural de cualquier democracia saludable, pero el desafío que se abre ahora para el nuevo presidente no es menor: gobernar para un país plural, complejo y profundamente consciente del valor de sus instituciones. El triunfo de Kast expresa un mensaje claro de una parte significativa de la ciudadanía. Después de años de incertidumbre política, debates constitucionales frustrados y una economía que perdió dinamismo, muchos votantes optaron por una promesa de orden, seguridad y estabilidad. Pero una elección nunca otorga licencia para gobernar solo para quienes apoyaron al vencedor. En sociedades abiertas, la legitimidad del poder se consolida cuando se gobierna también para quienes no votaron por uno.
Como científica, y viendo lo que ocurre en el mundo, a veces no puedo evitar pensar para qué sirve lo que hago. Soy microbióloga, y mi trabajo consiste en intentar responder preguntas casi filosóficas: ¿cómo nació la vida? ¿Cómo surgimos de una bacteria los humanos? Pero mientras vivo en mi microcosmos (nunca mejor dicho), en el macrocosmos hay hambruna, guerras, muerte. ¿No sería mejor dedicarme a otra profesión con la que construir un mundo mejor? Entonces pienso en cómo la vida lleva existiendo en la Tierra miles de millones de años y seguirá mucho después de que los humanos nos extingamos. Apenas tenemos un instante de tiempo para deslumbrarnos e intentar entender todo lo posible del Universo. Y luego, desapareceremos. La vida continuará y quizá, dentro de miles de millones de años, otra especie pensante surgirá. ¿Se hará las mismas preguntas que nosotros? ¿Llegará a las mismas respuestas? ¿O descubrirá algo nuevo antes de extinguirse? La ciencia es una lección de humildad. Y creo, quizá ingenuamente, que el mundo sería un lugar mejor si todos fuéramos un poco científicos.
Lo que se dice en la Asamblea de Madrid lleva semanas convirtiéndose en fenómeno viral. Sobre todo las intervenciones de Isabel Díaz Ayuso y las líderes de la oposición, que en intervenciones de un minuto resumen la guerra cultural entre la derecha y la izquierda. A menudo, cruzan la raya y los temas públicos se mezclan con los privados y acaba todo en una gran bronca. Por eso, que Pedro Sánchez presentase ayer una plataforma con la que combatir la polarización en redes sociales no dejaba de tener un punto irónico. La presidenta no lo dejó pasar y se lanzó contra su enemigo número uno, al que algún día, Dios no lo quiera, responsabilizará de la III Guerra Mundial. “Veo que la herramienta que presentaron ayer en realidad no es Hodio sino “jodío”, que es como lo llevan ustedes si piensan colársela a alguien que esté medianamente informado. El pueblo español les da la espalda y, por eso, lo tienen bien “jodío”, se burló entre los aplausos de su bancada.
Ay, nuestra querida España, esa España nuestra, de tu santa siesta ahora te despiertan... pues unos turcos, quiénes iban a ser. Está el patio tuitero muy inquietante. Las noticias se suceden delante de nuestras narices sin solución de continuidad. Minuto a minuto. Irán. Israel. Estados Unidos. Irán. Israel. Estados Unidos. Y, de pronto, Turquía. Y Soria. Poca broma. Escribe Pedro Sánchez en X: “Momentos que me envían del mitin de Soria. Una saludo a la comunidad tuitera turca”.
En una roda de premsa recent a Barcelona, el Nobel de literatura 2025 László Krasznahorkai explicava que havia rebut una carta, des del seu poble natal, en què li demanaven si podia sufragar un pont de fusta. L’anècdota és cosina de la que dona peu a l’últim llibre de Stefanie Kremser (Düsseldorf, 1967), Acció de gràcies per una casa. Ara és una dona de fer feines brasilera, la Severina, que demana a l’escriptora d’explicar-li la vida, i vol que en faci un llibre per vendre’n molts i així poder comprar-se una casota.
Acció de gràcies per una casa Stefanie Kremser Edicions de 1984 160 pàgines. 17,90 eurosLa escritora argentina Selva Almada decidió asumir un enorme riesgo: darle la voz y la perspectiva narrativa de su novela a un objeto inanimado. Una casa, específicamente. Una casa que ve, siente, recuerda, dice lo que oye, pero que, anclada a sus cimientos como casa al fin y al cabo que es, no ve más allá de lo que su mirada consigue alcanzar. No obstante, al parecer inconforme con ese desafío narrativo, la novelista se plantea otro reto: colocar la morada en un paraje rural en el que solo la rodea la maleza de un bosque por donde corre —a veces casi ni corre— un arroyo, con lo cual sus referencias quedan aun más limitadas. Y si lo anterior ya parecía suficientemente complejo, Selva Almada da un paso más allá y se empeña en un verdadero experimento lingüístico pues para armar su relato recurre a un lenguaje cargado de localismos, en su caso argentinismos de la norma del habla popular de Corrientes, la provincia del norte del país colindante con Paraguay. En dos palabras, el fin del mundo… la tierra literaria de muchos relatos de Horacio Quiroga.
Una casa solaSelva Almada Random House, 2026 160 páginas. 17,95El martes por la noche, José M. G. fue hasta la casa de su expareja y empezó a apilar colchones en el bajo de ese bloque de viviendas en Miranda de Ebro, en Burgos. Al poco empezaron las llamas. El fuego mató a esa mujer, Dolores, de 58 años; a su madre, Antonia, de 78; y a una vecina de 24, Laura Valentina. Otras cuatro personas, entre ellas un niño de 7 años y otro de 11, acabaron hospitalizados durante unas horas. Este ya es el caso con más víctimas implicadas ―heridas y mortales― desde que hay estadística, en 2003; siete por ese incendio provocado por un hombre de 60 años, que se entregó el miércoles por la mañana sabiendo que la policía lo buscaba y sabiendo que iba a volver a la cárcel de la que había salido hacía no mucho tiempo. Esta, cuando se produzca, será la tercera vez que entre en prisión por un delito relacionado con la violencia de género.
El Ministerio del Interior tardó casi dos meses en suspender de empleo y sueldo al comisario Emilio de la Calle, denunciado por acoso sexual y laboral e imputado actualmente en la Audiencia Nacional, desde el momento en el que una subordinada informó a sus superiores de lo que estaba viviendo en la Embajada española en la India donde ambos estaban destinados. La subalterna manifestó entre el 6 y el 7 de febrero de 2025 el terror al que estaba sometida y dijo que estaba recibiendo ayuda psicológica. Además, envió un audio a la Policía en el que De la Calle la insultaba y la agredía supuestamente con una colleja.
La pequeña ciudad nigeriana de Igbo-Ora presume de un título singular: el de “capital mundial de los gemelos”. Basta un paseo por sus calles, en este territorio de cerca de 200.000 habitantes, para advertir una presencia inusual de parejas idénticas que caminan, compran o juegan en las plazas. Si a escala global se registran en torno a 12 nacimientos gemelares por cada 1.000 partos, según un estudio publicado en 2021 en la revista Human Reproduction, la proporción en esta urbe del suroeste de Nigeria es muy superior.
El otro día fui al gimnasio a las siete de la mañana. Y dirán ustedes: a nosotros qué nos importa, y tendrán más razón que un santo. Pero a mí me enseñaron en la facultad que los hechos insólitos son noticia, y, como con la que está cayendo no me la compraban para primera página, la reporto en la última. La cosa es que llevaba dos años pagando la cuota sin ir y, sometida al enésimo ultimátum de mi cargo de conciencia, hice de tripas maldición y me tiré a la palestra. Chica, qué ambientazo: había casi más gente que en el atasco que me suelo comer a esas horas. Como que pasé del móvil los 50 minutos del suplicio, entretenidísima con el paisaje y el paisanaje. El soponcio vino luego, cuando, al abrir X y WhatsApp por si se hubiera acabado el mundo en el entretanto, veo tuits y mensajes míos del día anterior reescritos con un lenguaje, no sé, como vulgar, soez, cheli, extraordinariamente ordinario. Más de lo habitual, listos, que les estoy escuchando. Me entraron sudores fríos, puse un par de tuits de socorro temiéndome que me los hubieran pirateado y me desplumaran las cuentas del banco y me fui pitando al periódico a que me lo revisaran los técnicos. Me miraron raro, en plan ya está la boomer con sus batallitas, me hicieron cambiar las claves, me pusieron el terminal a actualizarse hora y media y me mandaron a tomarme una tilita, que estoy en una edad muy mala para los sustos. Ni rastro de piratas. Nunca más se supo. Qué misterio.
Los diversos gobiernos de coalición de Pedro Sánchez han tenido un digno recorrido legislativo en materia social. La ampliación del permiso de paternidad, la subida significativa del salario mínimo, la contención relativa de los precios de la energía o la financiación pública de la mitad del abono de transporte. Todos hechos palpables. Pero Sánchez es conocedor de su época como pocos otros. Sabe que ni los hechos ni la realidad movilizan a una parte del electorado. Lo hacen las palabras gruesas, el espectáculo y el relato. Dijo una vez Tom Waits que la realidad era para aquellos que no podían soportar las drogas. Sánchez sabe que la realidad es para aquellos que no pueden soportar el relato. Yo me encuentro entre los pobres infelices que necesitan la realidad porque lidia mal con la implacable fantasía del relato.
El Ñoro, de 30 años, y su novia K., de 25, caminaban por una calle de Madrid un día de agosto de 2024, cuando se encontraron con un grupo de viejos conocidos y estalló un enfrentamiento. Entre ellos estaba un antiguo ligue de ella, que a la vez era enemigo de él. A este hombre lo llamaban Pollo. La hostilidad entre los hombres no solo estaba motivado por los celos sentimentales, sino también porque ambos pertenecían a dos bandas violentas que se han jurado odio eterno. El Ñoro formaba parte de los Ñetas, el Pollo era de los Latin Kings. Entre los dos varones estalló un enfrentamiento que acabó con sangre. Ella no empuñó ningún arma, pero se ha convertido en la primera mujer en ser condenada por participar en una agresión de bandas.
Castilla y León lleva décadas atrapada en la trampa de la despoblación. Muchos municipios envejecen sin parar y sus calles están cada día más vacías. En el mapa que encabeza esta información puede consultar una docena de indicadores relacionados con este fenómeno, desde tendencias de población y demográficas a datos de renta o servicios, municipio a municipio.
Alberto Núñez Feijóo apura los últimos días de campaña en Castilla y León multiplicándose con visitas por los municipios esparcidos sobre el mapa de la comunidad más extensa de España. Y en su camino apremia a los alcaldes a implicarse de lleno en la campaña para movilizar el voto de sus vecinos en unas elecciones autonómicas que, como en 2022 —cuando el candidato del PP y presidente, Alfonso Fernández Mañueco, pactó por primera vez con Vox—, no coinciden con las municipales. Distintas fuentes sostienen que este factor puede dejar en casa a los potenciales electores populares, además de provocar que los ediles no se sientan tan interpelados para enfangarse en campaña.
Cuarenta años después de la victoria del sí a la OTAN en referéndum, el no sube de volumen e intensidad a la izquierda del PSOE. Durante décadas una causa con poco protagonismo, hoy es parte destacada del discurso de numerosos partidos, desde IU a Podemos pasando por los nacionalistas de izquierdas, entre los que se extiende la idea de que el desprecio de Donald Trump por sus socios crea las condiciones propicias para que crezca el rechazo a la Alianza Atlántica, o al menos para que se abra un debate a fondo sobre los pros y los contras. El PSOE —que resiste la presión del resto de fuerzas progresistas y mantiene el apoyo a la OTAN, aunque marcando un perfil propio—, el PP y Vox continúan siendo valedores de la Alianza, respaldada por la mayoría del Congreso. Tanto el PNV —que pide “más Europa y menos Estados Unidos” en la Alianza— como Junts también son favorables a la continuidad en la OTAN.
España se ha convertido en uno de los más firmes valedores de Ucrania, en un momento en que Estados Unidos le ha dado la espalda y varios países europeos dan muestras de fatiga ante una guerra que acaba de entrar en su quinto año, según fuentes diplomáticas. El presidente ucranio Volodímir Zelenski visitará España “en los próximos días”, según anticipó este miércoles la ministra de Defensa, Margarita Robles; sin concretar fechas, pero con carácter inminente. Será la cuarta visita del mandatario ucranio a España, solo cuatro meses después de la última, en noviembre pasado. Se producirá en un momento decisivo, cuando el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha relegado este conflicto en suelo europeo a un segundo plano y Zelenski es objeto de presiones para que capitule ante las exigencias de Putin.
Lourdes Hernández (Madrid, 39 años) sigue siendo un rostro inolvidable entre la multitud. En la cafetería en la que nos hemos citado nos espera -ojos de heroína manga, una cola de caballo alta llena de lazos juguetones, una cinta translúcida a modo de choker en el cuello- sentada junto a su marido, el californiano Zach Leigh. En solo dos semanas, la cantante que un día fue solo Russian Red presentará en el Café Berlín de Madrid y El Molino de Barcelona un cabaret titulado Rojo relativo, en el que deja salir las muchas identidades que cultivó en los años en Estados Unidos, aunque en la que se sienta más realizada hasta hoy es en la pareja: “En verdad creo que es la mejor cosa que he hecho en mi vida. Puedo decir: esto está bien hecho, bien elaborado, bien trabajado, bien comunicado, bien evolucionado. Me reconozco absolutamente en mi relación”.
Los Kennedy están de nuevo en boca de todos, y esta vez no es porque Robert F. Kennedy Jr. haya recordado que esnifó cocaína de la tapa de un inodoro o que mató a un oso y abandonó su cuerpo en Central Park. Love Story, la comentada serie de Ryan Murphy que reconstruye la relación entre John Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, fallecidos en un accidente de avioneta junto a la hermana de ella en 1999, tiene a la generación Z encandilada. Hace pocos días cundía la noticia de que uno de los abrigos de Carolyn se había vendido en subasta por 192.000 dólares. También que las fans reprochan a Calvin Klein que ya no produzca ropa como la de la época que la serie retrata. Y en el mes transcurrido desde su estreno han proliferado los artículos en revistas masculinas explicando cómo emular el estilo de John-John, así como los vídeos de influencers disfrazados de él y hasta concursos de imitadores.