“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Tanto Junts como Podemos exhiben sin disimulo una persistente incomodidad y disgusto por verse a sí mismos como compañeros de viaje del Gobierno de coalición del PSOE y Sumar. Aborrecen a este Gobierno, aunque sea por motivos opuestos, pero lo salvan con sus votos cada vez que peligra su continuidad. Lo han hecho otra vez esta semana porque la alternativa que encarnan PP y Vox es, para ellos, sencillamente muchísimo peor.
En los últimos años, las universidades privadas han pasado en España de ser una minoría a casi igualar al número de las públicas. Pese a que la coexistencia entre ambos modelos es posible, la oferta universitaria debe ser mayoritariamente pública por dos razones fundamentales: su importancia a la hora de garantizar la igualdad de oportunidades entre los jóvenes, y por ser el modelo de acceso más justo, donde no es la renta familiar, sino la nota de acceso la que desempeña un papel esencial. Justicia social también significa poder estudiar sin importar en qué familia hemos nacido. Ahora nos toca a los jóvenes luchar por un modelo donde la desigualdad no se convierta en norma.
En medio de este mundo hecho pedazos por la codicia, la estupidez, la obcecación y la maldad de unos cuantos, en medio del sufrimiento sin cuento al que asistimos todos los días, que una editorial norteamericana tenga que retirar una novela del mercado y suspender su promoción es sin duda una noticia menor: un escándalo de andar por casa. Pero lo que ha sucedido en días pasados no es importante por lo que sucedió, sino por lo que augura, y yo tengo para mí que es la primera de muchas noticias similares que estarán en nuestras conversaciones en los años que vienen.
El análisis utiliza la base de datos de ACLED, una organización internacional que ha registrado los incidentes desde el inicio del conflicto. Se contabilizan 3.088 ataques entre el 28 de febrero y el 26 de marzo. Se incluyen tanto los ataques balísticos, aéreos y con drones. Se incluyen tanto los proyectiles que han llegado a su objetivo como los interceptados, que pueden dar lugar a metralla que cause daños. Cuando diferentes bombardeos se producen en el mismo lugar y el mismo día, ACLED los considera un solo evento.
Si todo va bien, en apenas cuatro días se encenderán los motores del cohete espacial más potente de la historia. En la parte superior de la lanzadera —más alta que una torre de 30 pisos— dentro de la nave Orion, estarán sentadas las cuatro primeras personas que viajarán a la Luna en más de 50 años. Entre ellos, la especialista de misión Christina Koch y el piloto Victor Glover, que serán la primera mujer y el primer negro que viajen hasta el satélite. Y también el comandante Reid Wiseman y el especialista canadiense Jeremy Hansen, primera persona no estadounidense en realizar este periplo espacial.
Si los cuatro astronautas de la misión a la Luna Artemis 2 tienen un problema, es muy probable que este acabe en la bandeja de entrada del físico e ingeniero aeroespacial Eduardo García Llama (Valencia, 54 años). El cargo completo de este valenciano criado en Alcobendas, cerca de Madrid, es tan largo como importante: jefe de controladores de vuelo de ingeniería para los sistemas de guiado, control y operaciones de proximidad y atraque. Esto quiere decir que, cuando las cosas no funcionan a bordo, es su equipo de 70 personas, que está en el mítico centro de control de misión de la NASA en Houston, Texas, el que da respuesta y recomienda qué hacer, para que luego el de operaciones lo ejecute. En entrevista con EL PAÍS por videoconferencia, detalla cuáles serán los momentos más críticos de la misión, la primera tripulada a la Luna en más de medio siglo. Más allá de la carrera espacial con China y de la tensión geopolítica del momento, este será un avance “histórico” para toda la humanidad, asegura.
Una leyenda del deporte, un hombre atormentado. La historia de Tiger Woods puede contarse tanto a través de sus gestas en un campo de golf como por su secuencia de percances al volante. Está el mito, el ganador de 15 grandes, el atleta que revolucionó su disciplina como nadie jamás en el universo deportivo. Está la persona, golpeada una y otra vez por sus demonios. El último episodio, un accidente de tráfico este viernes que acabó en su arresto y encarcelamiento, vuelve a situar a Woods en el ojo del huracán y del debate sobre su comportamiento y su vida cuando ha cumplido ya los 50 años y aún piensa en regresar a la élite. ¿Hasta qué punto Tiger destruirá a Tiger?
Miguel Ángel Benítez nunca firmó un contrato discográfico. Acudió a las oficinas de Virgin España, en Madrid, para rubricar su vinculación como músico profesional con Los Delinqüentes, pero tuvo que firmar por él su padre, Sebastián. Miguel tenía 17 años; por lo tanto, era menor y necesitaba el acompañamiento de un tutor. Para el siguiente contrato, cuando ya tenía edad para suscribirlo, no llegó a tiempo: murió 16 días después de cumplir 21 años. Miguel Ángel Benítez, Migue (con énfasis en la i, como todo el mundo le llama) era el líder de Los Delinqüentes: componía, cantaba y tocaba la guitarra. Se cuentan muchas historias sobre él, pero quizá la frase que mejor le defina sea esta: con 18 años ya sabía casi todo lo que había que saber.
El éxito instantáneo de todo aquello que toca Rosalía ha situado estos días la danza en la palestra. La artista arrancó el 16 de marzo en Lyon la gira mundial de su trabajo Lux, que recala en Madrid y Barcelona estas semanas, donde el ballet clásico y la danza contemporánea son epicentro estético de varios temas. Así que las opiniones, e incluso los análisis exhaustivos sobre su ejecución, no han tardado en ocupar las redes sociales que se han llenado de cientos de vídeos, a favor y en contra, del uso de la danza que hace la cantante.
Joan Laporta volverá a dirigir el Barcelona a partir del próximo 1 de julio. Será su cuarto mandato al frente de la entidad azulgrana y buscará coronarse como el primer presidente electo que complete todos sus mandatos, algo que no pudieron conseguir Josep Lluís Núñez, Joan Gaspart, Sandro Rosell ni Josep Maria Bartomeu. En su despacho de la avenida Diagonal en Barcelona recibe a EL PAÍS, tan seguro de lo conseguido como desconfiado de quienes le describen como intuitivo: “También soy trabajador y reflexivo. Preparo las cosas y planifico”, pondera. Y responde a quienes lo acusan de rodearse de sus amigos. “Cuando llegamos al club estaba desorganizado y con pérdidas. Era el momento de ser una piña para salvar al club. Pocas personas hubiesen avalado 125 millones para salvar al Barça”, subraya con más firmeza que enfado. Se muestra relajado y cercano, bromista y desacomplejado. Pletórico. No parece para menos: el pasado 15 de marzo ganó las elecciones con el 68,8% de los votos.
Israel dice buscar el control militar del 10% de Líbano. Habla de “zona de seguridad”, de “medida defensiva” y “operación de estabilización” para no nombrar lo que todos podemos ver: la invasión de un Estado soberano reconocido por la comunidad internacional, con Gobierno propio, con ejército propio, y que ha declarado explícitamente que no quiere esta guerra. Líbano no atacó a Israel. Lo hizo Hezbolá, pero Hezbolá no es el Estado libanés. Y no es la primera vez. Ahora sabemos que Gaza no es solo un genocidio: es un laboratorio. Israel ha comprobado que demoler un territorio, desplazar una población, ocupar la Franja e ignorar las resoluciones del Consejo de Seguridad, el Tribunal Internacional de Justicia y la Asamblea General le puede salir gratis. El coste político es manejable. El ministro de Defensa israelí lo dice sin disimulo: el objetivo es aplicar en Líbano “el modelo de Gaza”. ¿Y qué significa exactamente? Destruir primero las infraestructuras esenciales, forzar después el desplazamiento de la población y ocupar finalmente un territorio vaciado. No es una operación militar; es ingeniería demográfica: la segunda fase de un experimento cuya primera fase nadie detuvo.
La infancia aparece poco por aquí. Digamos que su aparición suele ser estelar en un sentido trágico del término. De vez en cuando, se especula con el número de niños que se sigue cobrando la masacre de Gaza. Ahora se añaden las víctimas de Líbano. Sus vidas se pierden entre el análisis geopolítico y la subida de los carburantes. Ciento sesenta y ocho niñas fueron asesinadas en una escuela de Irán. El dibujante Enrique Flores glosó la matanza en una estremecedora viñeta: los ataúdes conformaban la bandera americana. Con odiosa frecuencia, sabemos también de las criaturas cuando caen bajo la zarpa de la violencia vicaria, término que, siendo efectivo para definir la situación, desdibuja de alguna manera su historia individual.
Para un lector imaginativo no existen barreras, todo le está permitido. Puede romper la ley de la gravedad y toda clase de cadenas morales que le impidan ser libre, porque leer es como volar, es como navegar con el viento a favor. Las páginas de un libro abierto son las alas de un ave listas para llevarlo en su vuelo por selvas, desiertos, cordilleras de vuelta al paraíso y también a la Luna, a Marte, sin abandonar el sofá. El lomo de un libro es la quilla, y las tapas abiertas son los costados de un barco que puede convertir al lector en explorador de mares nunca antes navegados, en capitán de piratas, en ballenero, en náufrago en una isla desierta, que, siempre acaba siendo la isla del tesoro. Con esa navegación o con ese vuelo puede remontar las aguas del curso del tiempo y volver a las dulces praderas de la inocencia, pero en ese retorno hacia el pasado cualquier lector puede detenerse en aquellos días que uno recuerda como los más felices de su vida. Te preguntas cómo eran aquellos días. Por mi parte, los llevo muy asociados al placer de la lectura, que para la gente de mi generación fue a menudo un placer pecaminoso, pero a su vez nada tan excitante como que un librero amigo te abriera la trastienda donde se hallaban a tu merced los libros prohibidos por la censura. En cierto modo, la dictadura tenía una ventaja, puesto que bajo su férrea moral eclesiástica cualquier placer se convertía en un arma de combate por la libertad. Qué maravillosos pecados aquellos que consistían en sentirse rebelde bañándose desnudo a la luz de la luna, navegando en aquel velero con los amigos bajo el sonido del viento en las velas y la voz de Melina Mercouri en alta mar. Para cometer pecados tan maravillosos como aquellos había que ser joven y tener la carne muy apretada. La lectura es un don apacible que te permite volver al paraíso a cualquier edad. Pero el lector puede que ahora encuentre allí bajo el árbol de la ciencia la serpiente que le tentará con la otra manzana de la inteligencia artificial.
Rodrigo Rato y Carlos Cuerpo comparten desde el viernes el honor de haber llegado a ser vicepresidente económico de su país, el máximo nivel para un economista. Pero muy pocas cosas más. Son de generaciones distintas, de ideologías diferentes, y sobre todo de extracciones familiares casi opuestas. Cuerpo es nieto de un hombre que no pudo ir a la escuela porque se vio obligado con nueve años a trabajar en la mina de wolframio de su pueblo, Valle de la Serena, en Extremadura. Por el contrario Rato, cuyo segundo apellido es Figaredo, es nieto por parte materna de uno de los más conocidos propietarios de minas de carbón asturianos, miembro de la misma familia del actual diputado de Vox, José María Figaredo. En la cuenca minera asturiana aún se recuerdan los durísimos conflictos de los trabajadores de Minas Figaredo con la familia propietaria, que desde mediados del siglo XIX explotaba esas concesiones en condiciones durísimas para los mineros. Un vicepresidente es nieto de minero, el otro de dueño de minas.
A las elecciones andaluzas del 17 de mayo están llamados a votar 6,8 millones de ciudadanos, dos millones y medio más de la suma total de los censos electorales de Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde el PP ha ganado los tres comicios autonómicos recientes. No hay test electoral más potente, ni medidor más fiable que Andalucía para evaluar la salud electoral de las formaciones políticas en España, principalmente PSOE y PP.
Serigne Mbayé sabe cómo quema el asfalto contra el pecho. Y a sus 51 años, este hombre de Kayar, Senegal, exdiputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, secretario de Antirracismo del partido y activista por los derechos de los inmigrantes, lleva grabado un mantra: “Si te resistes, te irá peor”. La clave, explica, para esquivar el golpe seco en las costillas y la cara, es conservar un pedazo de dignidad, iniciar si es posible algún tipo de diálogo: “¿Por qué me detiene, agente?“. Por dentro, solo siente rabia. Intenta que no lo tumben. Respira, cede. Dobla algunas articulaciones. Yace en el suelo. Manos a la espalda, esposas, rodilla en el omóplato. Una vecina graba justo este momento, en el que Mbayé fue detenido en la puerta de su casa la tarde del jueves. Todavía nadie le ha respondido a esa pregunta, critica: “Me quedé tirado boca abajo, como muerto”.
Inés Soria (Zaragoza, 51 años), magistrada y asesora del Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco y exmiembro de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, garantiza que los presos etarras acogidos al tratamiento penitenciario en las cárceles vascas e inmersos en el proceso de reinserción reconocen el daño causado a las víctimas y salen de modo distinto al que entraron. Es el caso de Garikoitz Aspiazu, “Txeroki”, y Soledad Iparraguirre “Anboto”, exjefes de ETA, cuya salida durante la semana, con pernocta en la cárcel, para actividades laborales, ha levantado un escándalo social y político.
La familia de Marta Sanz y Luis Fernández, con sus hijos, parecía la de un matrimonio castellano bien avenido. Ella, segoviana de 50 años y madre de familia numerosa, fue azafata de congresos antes que profesora de Educación Física, se metió a política con Ciudadanos (Cs) pero acabó con el PP, que la impuso en 2022 como concejal en la localidad pucelana de Arroyo de la Encomienda (23.000 habitantes), donde mantiene hoy su cargo. Él, padre de la misma familia numerosa de 54 años, ingresó en la Policía Nacional en 1998 y, tras desarrollar parte de su carrera en las Islas Canarias, acabó en 2015 de Jefe del Grupo III de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid, persiguiendo el tráfico de drogas. La prometedora pareja tenía su residencia habitual en la capital pucelana, y vacacional en Las Palmas de Gran Canaria y en Cuellar (Segovia). La vida parecía sonreír a toda la familia hasta que el pasado 4 de diciembre detuvieron a Luisfer como le conocían en su entorno, junto a un grupo de seis narcotraficantes de poca monta y de prostitutas. Le acusaban de ser el cabecilla de una red de narcotráfico y trata de mujeres asentada en Valladolid.
Luis Juan Fernández54 años. Inspector del Cuerpo Nacional de Policía. Desde 2015, Jefe de Grupo Operativo en la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura de Castilla y León. Delitos que se le imputan: Contra la salud pública, descubrimiento y revelación de secretos, falsedad documental, omisión del deber de perseguir delitos, pertenencia a organización criminal y malversación.María Henar Santiago, ‘La Mami’ o ‘La Señora’47 años. Detenida en varias ocasiones por delitos de prostitución y blanqueo de capitales. En febrero de 2025 se la detuvo acusada de liderar una organización criminal dedicada a captar a mujeres en sus países de origen (operación Chaturanga). En paradero desconocido.Iván Valbuena Santiago26 años. Hijo de María del Henar Santiago. Se le imputa un delito contra la salud públicaRoberto de la Rúa36 años. Dominicano. Detenido en 2015 por amenazas; en 2016 por robo con fuerza y en 2021 por lesiones. Delitos que se le imputan: Contra la salud, tenencia ilícita de armas, contra la seguridad vial y pertenencia a grupo criminal.Rafael Antonio Peña50 años. Dominicano. Camello y “compadre” de Roberto. Delitos que se le imputan: contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal.María Encarnación Encarnación56 años. Dominicana. Pareja de Rafael y socia. Se le imputa un delito contra la salud pública.Megalis Figuereo Díaz56 años. En su casa, debajo de su cama, se encontraron los 45 kilos kilos de coca. Se le imputa un delito contra la salud pública.Noelia Castillo Ramos recibió la eutanasia el jueves en la habitación del que ha sido su hogar en los últimos tiempos: Sant Camil, una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, 40 kilómetros al sur de Barcelona. Ese santo, Camilo, es el patrón de los enfermos, pero también de los médicos, que han estado en la diana de grupos ultras poco menos que como responsables de la muerte de la joven parapléjica a los 25 años. El señalamiento de los profesionales vinculados al caso es solo una de las consecuencias que deja la traumática eutanasia de Noelia, que ha tenido que batallar contra su padre y superar hasta cinco filtros judiciales antes de ver cumplido, casi dos años después, su derecho.
Birchbark Books, en Minneapolis, es una de esas estupendas librerías que, repartidas por Estados Unidos, piden a sus empleados que recomienden este o aquel título. La diferencia es que en Birchbark una de las recomendadoras, que firma sus papelitos como Louise, es algo más que una lectora con buen gusto. Porque Louise es Louise Erdrich (Little Falls, Minnesota, 71 años), la gran voz de las letras nativas y una de las escritoras más admiradas del país.