“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Cuenta la psiquiatra Gemma Parramon (Campdevànol, Girona, 54 años) que un día, cuando apenas era una residente de primer año y estaba empezando su andadura en la medicina, un ginecólogo le dijo: “Mira, yo en cuanto las pacientes entran por la puerta de la consulta, ya sé si son histéricas o no”. Esa escena, sintomática de una medicina históricamente androcéntrica y abducida por los roles de género, se le quedó grabada. Tanto, que vuelve a ella, 25 años después, para ilustrar cómo los sesgos machistas y la mirada patriarcal de la ciencia han construido, hormonas mediante, la percepción social sobre la salud femenina.
Nacido en Telde (Las Palmas de Gran Canaria), en 1971, Juan Verde llegó a EEUU con 15 años. Allí le acogieron los Seoane, una familia cubana a la que la suya había ayudado cuando, antes de mudarse a Boston, emigraron a España. Pisó suelo estadounidense sin hablar una palabra de inglés; se graduó cum laude en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales; hizo un máster de Administración Pública en Harvard y terminó trabajando para tres presidentes de EEUU: Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. Hoy es consultor en el sector privado y el público y se ha especializado en economía sostenible. “Con este apellido”, dice, “estaba predestinado”.
“He estado en prisión a la vez que tenía recursos admitidos incluso por el Tribunal Constitucional...[...] ”, escribe desde la cárcel de Dueñas, Palencia, Juan José Llanos. El remitente, condenado a siete años de prisión en un caso de tráfico de drogas, denunciaba en esa primera carta que no se habían respetado “las leyes” ni “la Constitución”, autorizaba el acceso a toda la documentación de su caso y pedía disculpas por los “errores gramaticales”: “soy una persona sin formación”. Tres semanas después, el 14 de marzo pasado, llegó otra carta: “Quien me juzgó [en 2023] y violó todos mis derechos fundamentales, privándome de un real derecho de defensa fue la magistrada Concepción Espejel Jorquera, quien era presidenta de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional”, acusaba. Espejel es ahora magistrada del Tribunal Constitucional.
Almudena Valdespino, una mujer trans panameña de 39 años, llegó a España desde su país en 2014. Le dijeron que venía a trabajar, pero nunca imaginó que eso a lo que llamaban trabajo implicara ser explotada sexualmente. “Me engañaron y fui víctima de trata”, relata. A Valdespino le costó más de un año salir de esa situación. “Pedí asilo y me lo denegaron. Luego ya obtuve mi permiso de residencia y de trabajo, pero aún no he podido adecuar mis documentos”, explica Valdespino, que reside en Albacete y estudia Trabajo Social. Así, en la mayoría de documentos oficiales figura su deadname ―el nombre que tenían antes de transicionar―, lo que le genera diversos problemas, desde laborales hasta sanitarios. “En algunos aparezco como Almudena; en otros, con mi deadname: Esteban”, incide: “Estoy en un limbo”. Para la Federación Estatal LGTBI+ (Felgtbi+) esto “vulnera los derechos de alrededor de 65.000 personas trans migrantes; las deja en una situación de inseguridad jurídica permanente”.
Cuando Maravilla ve al biólogo Plácido Rodríguez extiende sus alas a modo de saludo, danza y le acerca el pico. Esta hembra de cisne enviudó (muchas de estas aves muestran comportamientos monógamos) hace un año por un accidente de su pareja y su cuidador es hoy su principal referente de vida. Maravilla es uno de los ejemplares de las más de 180 especies que habitan La Cañada de los Pájaros, la primera reserva concertada de España y santuario para las aves a las puertas de Doñana. Este refugio, que ha servido de tabla de salvación para varias especies amenazadas o en declive (focha cornuda, cerceta pardilla, porrón pardo y malvasía) está hoy en peligro de extinción. “Si no queda otra, nos marchamos”, lamenta Maribel Adrián, también bióloga, cofundadora del centro y esposa de Plácido Rodríguez.
Dos malas noticias para el Ayuntamiento de Madrid en poco más de 24 horas. Esta semana la justicia anuló la tasa de basuras y confirmó que los parkings del Bernabéu seguirán en stand by. En los últimos años, los tribunales han tumbado, total o parcialmente, estos y otros proyectos y cambios normativos de calado impulsados por el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida (PP). Cada caso tiene sus particularidades ―muchos implican cuestiones urbanísticas, por ejemplo―, pero la mayoría ha caído por los mismos dos motivos. Uno es la falta o escaso rigor de documentos esenciales, como los informes económicos o los ambientales, por lo que se aprueban planes o normas sin valorar de forma adecuada su impacto. Otro, derivado del anterior, son las reiteradas deficiencias en el proceso de participación, o los vecinos no poseen la información completa o se ignoran alegaciones.
―¿Te gustan las cabras?
En la plaza Maragall de Bellaterra tres vecinos charlan bajo el sol del último jueves de marzo y opinan sobre el debate que tiene en vilo a esta urbanización de chalés, algunos vistosamente lujosos, de las afueras de Barcelona. ¿Prefieren quedarse en Cerdanyola del Vallès o pasar a ser un barrio de Sant Cugat? “A mí me da lo mismo”, dice Joan Garcia. “Pues a mí no me da igual porque he pasado más de 60 años siendo vecino de Cerdanyola y quiero seguir siéndolo, pese a que estoy enfadado”, replica Josep Riart. El motivo de su enfado tiene que ver con el bloqueo administrativo que atranca el desarrollo de 150 viviendas nuevas. Es un proyecto urbanístico comunal ideado e impulsado por un grupo de residentes en la urbanización para facilitar, sobre el papel, pisos para jóvenes, que saldrían a la venta a un coste inferior al precio actual de mercado y con una reserva de varias unidades para ser de protección oficial. “Es que da igual de donde seamos, lo que hace falta es desbloquear esto para que los jóvenes puedan tener un sitio para quedarse a vivir aquí”, resume Paco Bernal, tercer integrante del corro vecinal.
La Guardia Urbana de Barcelona procedió el miércoles, poco antes de las ocho de la mañana, a desalojar las 40 barracas y tiendas de campaña donde vivían 126 personas en el Pont del Treball Digne, en el barrio de Sant Andreu. Montserrat Hernández, de 25 años, no fue una de las desalojadas. No lo fue porque días antes ella y su marido Mohammed Zeghari, de 28, discutieron con algunos de los acampados en esa zona y se marcharon. Se fueron no muy lejos. A una barraca situada en el barrio del Poblenou, en un pequeño campamento cercano a la antigua fábrica La Escocesa. Allí vive el matrimonio junto a una veintena de personas más. El miércoles, Hernández y Zeghari se salvaron del desalojo del Pont del Treball pero ni mucho menos cantan victoria, ya que les han comunicado que hoy lunes serán expulsados de la barraca donde duermen.
En los últimos días se ha explicado con precisión la lógica que atraviesa la posición del Partido Socialista en la política española. Se ha señalado, con buenos argumentos, que existe una tensión estructural entre su capacidad para gobernar España y su rendimiento electoral en algunos territorios. El PSOE estaría situado en la mejor posición en el eje izquierda derecha, en el que es el partido que más se parece a España. Por el contrario, estaría en la peor situación en el eje territorial: demasiado centralista en la periferia, poco centralista en el centro. De ahí, se dice, sus dificultades electorales. Pero conviene añadir algo más. El precio que paga el Partido Socialista por mantenerse en el Gobierno quizá sea el precio que necesariamente deba pagarse para que España pueda ser gobernada.
El Gobierno español cree que la guerra de Irán, emprendida por Estados Unidos e Israel sin informar ni consultar a sus aliados europeos, no es la guerra de Europa. Pero está convencido de que Europa se juega su futuro en la guerra de Ucrania, donde la invasión rusa ha puesto en jaque la soberanía e integridad territorial de un Estado vulnerando la legalidad internacional. El conflicto ha entrado ya en su quinto año en condiciones cada vez más desfavorables para Kiev: la Administración Trump ha cortado su ayuda y exige que los europeos paguen el suministro de armas americanas, mientras que Rusia ve crecer sus ingresos gracias al alza del precio del crudo y al levantamiento de las sanciones al petróleo ruso decidido unilateralmente por Washington para compensar el cierre del estrecho de Ormuz.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha emitido una resolución con fecha de 12 de marzo de 2026, a la que ha tenido acceso EL PAÏS/Cinco Días, que autoriza de manera definitiva a los proveedores mayoristas de telecomunicaciones a suspender el servicio técnico a la operadora Silbö Telecom. La decisión administrativa responde a un conflicto de acceso motivado por el impago reiterado de las facturas devengadas por el uso de las redes de fibra y telefonía móvil, lo que supone el cese efectivo de la actividad de la compañía apenas dos años después de su lanzamiento comercial en el mercado español.
La última película de Zhang Yimou, uno de los directores más destacados de China, no está arrastrando masas históricas al cine ni cosechando éxitos arrolladores de crítica. Pero la película sí dice bastante sobre la visión que Pekín reserva para el séptimo arte: es un cuidado artefacto de propaganda.
El 4 de abril se inaugura en Milán una exposición panorámica dedicada a un fotógrafo más que notable. The Rhythm of the Eye: Don Bronstein and the Jazz Scene in Chicago 1953–1968 estará en el museo Trienale hasta el 17 de mayo. Don Bronstein estuvo activo durante los años cincuenta y sesenta. Una carrera que, luego veremos, terminó bruscamente. Nacido en Chicago, Bronstein convirtió la ciudad en territorio propio. Y no es que allí faltaran grandes fotógrafos, desde Vivian Maier a Victor Skrebneski. Que, como todos los nativos, mantenían una feroz lealtad a su tierra (Jim Marshall, tal vez el más ilustre retratista del rock, fue la excepción al trasladarse a Nueva York).
Faltan 73 días para que comience la Copa del Mundo más incierta y la última ventana FIFA de amistosos de preparación y partidos para decidir la repesca no hace más que aumentar la sensación de suspense. Desde el Mundial de Argentina 78, organizado por una junta militar que practicaba el secuestro y la tortura sistemáticos, no se disputaba un torneo tan cargado de incógnitas políticas. Estados Unidos, México y Canadá se internan en territorio inexplorado. Especialmente Estados Unidos, sede de 78 de los 104 partidos que conducen a la final de Nueva Jersey. Es la primera vez en la historia que el gobierno del país anfitrión practica redadas para capturar y repatriar extranjeros, en su mayoría pertenecientes a naciones que participarán en la competición. Tampoco hay precedentes de un organizador que al mismo tiempo amenace con invadir el territorio de uno de los países clasificados o conduzca una guerra de repercusiones globales contra otro. Si la federación de fútbol danesa no se ha dado por enterada de que Groenlandia está en la mira del Pentágono, todo son incógnitas para la selección de Irán, que no ha renunciado de manera oficial —sí oficiosa: el ministro de Deportes iraní, Ahman Donyamali, aseguró hace unas semanas que la selección no participará en el torneo— a presentarse en California el 16 de junio y este viernes en Antalaya jugó y perdió (1-2) el partido de preparación que la enfrentó a Nigeria.
Minuto 88 de partido en Montjuic. Clásico crucial que puede decidir la Liga 24/25 en la jornada 35. 4-3 en el marcador. Vinicius sale del campo lesionado y entra un canterano que no ha debutado en el primer equipo del Real Madrid. Su nombre es Víctor Muñoz. 30 segundos después de pisar el césped, mano a mano ante Szczesny. Fuera. El partido termina con victoria para el Barcelona y las redes se inundan de mensajes contra el chico de 21 años. “Felicidades por el debut. No vuelvas a entrar”. “Tu primer y último partido con el Real Madrid”. “Eres bizco o qué cojones”. Víctor Muñoz (Barcelona, 22 años) tuvo que bloquear los comentarios en sus redes y meses después abandonaría el club blanco para recalar en Osasuna. En el deporte de élite cualquiera podría hundirse ante una situación así y más a esa edad. Pero Víctor Muñoz se aisló del ruido, trabajó y creció. Ahora, es un líder en el conjunto navarro, convocado con la selección española de Luis de la Fuente y anotador en su debut ante Serbia el pasado viernes en el Estadio de La Cerámica (3-0).
Igual el nombre de Spartans de Michigan State y los Sycamores de Indiana State no dice mucho. Seguro que muchos de ustedes ni habían nacido en 1979 y a otros muchos les quede muy lejana la fecha. Y casi con toda seguridad, no hubo en el momento en España consciencia de lo que estaba pasando en Estados Unidos el 26 de marzo de ese año en el campeonato universitario de baloncesto, la liga NCAA. Con el tiempo se supo que el partido entre Michigan State contra Indiana State había inaugurado una época que determinó el futuro de la NBA. Y todo, por el nombre de dos muchachos imberbes que lideraban los dos equipos, Earvin Johnson y Larry Bird. Al primero le llamaban Magic.
“La guía de la NBA parece el diario personal de Wilt”, bromeaba en su día Billy Cunningham, excompañero del coloso que marcó un antes y un después en la NBA. La huella de Wilt Chamberlain es tan pronunciada que cuando cualquier jugador contemporáneo flirtea con un récord de la liga estadounidense, su nombre siempre aparece en la comparativa. Son pocos, de hecho, quienes han sido capaces de superar al legendario pívot estadounidense, y muchos se contentan solo con acercarse o igualar alguna de sus plusmarcas históricas. Autor del célebre partido de los 100 puntos, el exjugador nacido en Philadelphia en 1936, fallecido en Los Ángeles en 1999 a los 63 años, todavía ostenta más de 70 marcas históricas de la competición.
El francés Sofiane Sehili, una de las grandes referencias del ciclismo de ultradistancia, deseaba vivir otra aventura. Pero se le fue de las manos. A principios del pasado mes de septiembre, se hallaba bien cerca de batir el récord del mundo de la travesía de Eurasia (18.000 kilómetros entre Lisboa y Vladivostok) establecido en 64 días y dos horas por el alemán Jonas Deichmann en 2017. Tan al alcance tenía el registro, que se le nubló el juicio. Al alcanzar la frontera entre China y Rusia, supo que le estaba prohibido cruzar en bici y que su única opción era cruzar en el tren de las 9.30 de la mañana del día siguiente. Hizo números y entendió que no batiría el récord. Decidió jugársela y fue capaz de entrar en Rusia de forma ilegal. Asustado por su propia osadía, se entregó a las autoridades: pasó 50 días en un calabazo antes de ser deportado.
Su nombre inspira prestigio. Israel Elejalde posee una de las carreras más sólidas sobre las tablas de las últimas décadas, donde se ha puesto al frente de más de cincuenta obras en una trayectoria que ya rebasa las tres décadas. Lleva casi el mismo tiempo apareciendo en pantallas grandes y pequeñas, y aunque no quiere verse como un hombre de teatro que de vez en cuando hace cine y series, lo cierto es que su presencia sigue teniendo algo de ese aroma a telón y bambalinas que podemos emparentar con intérpretes como Josep Maria Pou.