“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Mientras el alcalde de Sevilla y la presidenta madrileña se iban de convivencias a Nueva York, uno de los antiguos empleados de Isabel Díaz Ayuso, Toni Cantó, promocionaba en X su nuevo cometido, a saber, profesor en un “curso de experto en comunicación práctica”. “Si quieres impactar, tienes que ser de los buenos. Con nosotros vas a conseguirlo”, asegura en el vídeo. “Nosotros” son los maestros del ISSEP, siglas del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política, creado en 2018 en Francia por Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de la líder de Reagrupamiento Nacional (RN) y nieta de Jean-Marie, y que en 2020 abrió una sucursal en España para formar a futuros líderes políticos.
Un amigo me envía el link de una noticia en un medio online especializado en economía y empresa en la que aparecía una foto mía. Mejor dicho, una foto en un lugar que yo nunca había visto, en referencia a una profesión que no ejerzo (soy músico y la foto era de un programador informático), con una ropa que no identifico como mía, pero con mi cara. La explicación más plausible es que se trate de una foto generada con inteligencia artificial, que toma caras de las redes sociales y las vende a bancos de fotos. La pregunta es qué sucede con nuestros derechos de imagen. Qué podemos hacer ante este fenómeno ilegal, pero imparable. En este caso se trata de una foto de un hombre delante de un ordenador, pero podrían haber puesto mi cara en cualquier otra situación comprometida para mi carrera profesional, o simplemente para mi intimidad. He escrito al medio y han sustituido la foto. Pero eso es lo de menos. Ya estuvo ahí.
Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 60 años) insta a Vox a desvelar sus intenciones: si querrá o no entrar en un Gobierno con el PP en Castilla y León y si tiene intención de pactar o bloqueará la gobernabilidad como en Extremadura. No lo sabe. El presidente de Castilla y León y candidato del PP a la reelección reivindica que, en cualquier caso, la previsible negociación con los ultras se hará sin intervención de Génova, desde el territorio.
Bastó que Donald Trump anunciara en la noche del lunes que el conflicto con Irán “ya está casi terminado” para que este martes el precio del petróleo y el gas registraran fuertes descensos. La tensión se relajó sobre estas estratégicas materias primas, aunque el mercado no termina de bajar la guardia ante la evidencia de los hechos: el estrecho de Ormuz continúa sin tránsito de petroleros y la Guardia Revolucionaria de los ayatolás ha advertido que “será Irán quien determine el fin de la guerra”. Los contradictorios mensajes de Trump y la resistencia que muestra Irán hacen que las previsiones de precios para los próximos meses apunten a niveles aún muy por encima de los previos a los ataques. Sí se abaratarán desde los niveles actuales, aunque ni mucho menos en la misma intensidad. Los futuros apuntan a un petróleo un 7% más barato en las entregas a julio, mientras que el gas natural solo se abarataría el 4,5% a ese plazo.
En Sevilla y en otros tantos lugares, como Barcelona o Málaga, el malestar lleva un tiempo haciéndose evidente. La fuente insaciable de dinero para las bellas ciudades españolas que durante años fue el turista ha acabado inundándolo todo. Con la ayuda de Google Maps, Instagram y TikTok, el turista ya no necesita guías: conoce los bares a los que iban los vecinos de cualquier barrio, los trucos para entrar gratis en los sitios y las estrategias que, hasta hace no mucho, permitían sobrevivir en una ciudad que lleva muchos años pensándose para viajeros que gastan más y más rápido. Los términos de toda esta crisis son extensos, así como sus múltiples manifestaciones, y se analizan diariamente en este y otros tantos periódicos. Casi pareciera que el apartado de quejas está saturado y congeladas todas sus soluciones.
Resulta que hemos escrito en latín sin saberlo.
En una calle arbolada del norte de Londres, conocida como el Paseo de los multimillonarios, un grupo de mansiones, casi todas vacías, se alzan tras altos setos y portones blindados. Mientras los escolares de un colegio cercano deambulan alrededor, un grupo de guardias privados en todoterrenos oscuros patrullan el exterior. Tras las fachadas de estas lujosas casas en la avenida Bishops se esconde una red que se extiende desde Teherán hasta Dubái y Fráncfort. La propiedad final se remonta, a través de varias empresas fantasma, a uno de los hombres más poderosos de Oriente Próximo: Mojtaba Jameneí.
Me he acordado, como es natural, de Rafael Sánchez Ferlosio debido a las reacciones desesperadas a esto de Chalamet (“no trabajaría en ópera o teatro: hay que mantenerlos con vida porque no importan a nadie”). Ferlosio escribió esto en EL PAÍS y lo extraigo de un artículo definitorio de su tiempo y el nuestro: “Nunca se había visto un mundo en el que todo el mundo ande como loco deseando ser ofendido, con las orejas como las de una liebre atentas a no perderse la menor palabrilla que se diga, por si ofrece algún sesgo que permita, siquiera sea amañadamente, habilitarla para ofensa”.
Todas las purgas siguen el mismo patrón. Al principio parecen ideológicas: el tirano acusa al enemigo de moderadito, de no estar comprometido a tope con la revolución y de entenderse con el enemigo. Así pasó con las primeras podas de Vox, que los voxólogos interpretaron como una victoria del sector duro contra los dizque liberales y conservadores, los de Olona y Espinosa de los Monteros. Este último podría convertirse en el Trotski de Vox: ojito con los piolets.
Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 60 años) insta a Vox a desvelar sus intenciones: si querrá o no entrar en un Gobierno con el PP en Castilla y León y si tiene intención de pactar o bloqueará la gobernabilidad como en Extremadura. No lo sabe. El presidente de Castilla y León y candidato del PP a la reelección reivindica que, en cualquier caso, la previsible negociación con los ultras se hará sin intervención de Génova, desde el territorio.
La céntrica calle de la milenaria Astorga (León, 10.305 habitantes) bulle como cada martes con el mercadillo semanal. A los tenderetes de zapatos, camisetas o lencería se han sumado otros menos habituales: los de los partidos a la caza del voto. Allí se han plantado el PP, el PSOE y hasta Se Acabó La Fiesta (SALF), que apenas atrae público al cartel con la fotografía de Alvise Pérez y un lema que parece sacado de la solapa de un libro de autoayuda: “Perseverancia, fuerza y fe”.
Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior con el PP, resucita la teoría de la conspiración sobre el 11-M en su libro Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira (Espasa, 2026), que presentará este miércoles en Madrid junto a José María Aznar, coincidiendo con el vigésimo segundo aniversario de la matanza. En el libro, un repaso a su larga carrera política, el ex presidente del PP vasco afirma que ETA “al menos” conocía que se iban a cometer los atentados y sugiere la posible implicación del “estado profundo” de Francia, una “red paralela” —escribe— de servicios secretos no oficiales integrados en la masonería. Las sospechas —no acusaciones directas contra nadie— son difundidas sin pruebas en las que apoyarse.
El grupo hospitalario Quirónsalud está a las puertas de ganar un nuevo contrato público en la Comunidad de Madrid: la gestión de un laboratorio operativo desde 2008 donde se analizan las pruebas de casi 1,4 millones de madrileños. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso aún no ha anunciado la concesión, pero el gigante hospitalario se ve ganador después de haber sido el 24 de febrero la adjudicataria propuesta por la Mesa de Contratación tras recibir la mayor puntuación, en parte gracias a que su oferta era la más económica. La prueba de esa confianza en su victoria está en que Quirón publicó hace días ofertas de empleo para ese centro en su web y en portales de trabajo como InfoJobs.
Van en grupos de 10 o 20 personas -que llegaron a alcanzar el centenar en algunas noches de la pasada semana-. Son jóvenes, la mayoría varones, pero también hay algunas mujeres, y varios llevan el rostro tapado. Quedan a través de un grupo de WhatsApp -que ya alcanza los 550 miembros- en calles concretas de la barriada del Cerezo, en el distrito sevillano de La Macarena, para expulsar, principalmente a los gorrillas, pero también a personas sin hogar o a los que beben alcohol en bancos o parques. Son patrulleros vecinales que ha decidido vigilar el barrio por su propia cuenta como alternativa al, recalcan, “abandono” por parte del Ayuntamiento ante los problemas de seguridad y convivencia que llevan años denunciando. Con su actitud, sin embargo, han contribuido a incrementar la sensación de tensión en la zona, tal y como han denunciado más de 50 colectivos y entidades de La Macarena, que han secundado un manifiesto en el que reclaman una mayor implicación de las instituciones, especialmente las municipales, para evitar que la situación se agrave y que acabe prendiendo la violencia y el discurso del odio.
El oncólogo Albert Tuca preside la Comisión de Evaluación y Garantía de Cataluña (CGAC) desde su creación en 2021. El caso de Noelia, la joven parapléjica cuyo padre se opone a que reciba la eutanasia, ha puesto en la diana a los miembros del organismo, que vela por la correcta aplicación de la ley. Abogados Cristianos, que ha logrado paralizar durante año y medio la prestación de ayuda a morir reconocida a la joven, se ha querellado además contra la abogada y el médico que verificaron su caso, lo que ha causado inquietud en la comisión. En la primera entrevista que ofrece desde que se hizo público el caso, Tuca (Barcelona, 68 años) pide celeridad a la justicia para evitar sufrimientos innecesarios e incide en la necesidad de respetar la autonomía de los pacientes.
Hasta hace 20 años, la enfermedad del sueño se trataba con inyecciones de un derivado de arsénico y al menos uno de cada 20 pacientes moría por los efectos secundarios. Además, en los países africanos en los que esta dolencia es endémica, quienes la padecían eran considerados locos o brujos por los cambios de personalidad, la agresividad, los temblores y trastornos en el sueño que sufrían.
¿Qué es exactamente el envejecimiento? La pregunta parece remitir a una obviedad, pero quizá no lo sea si los organizadores de un gran congreso científico sobre este asunto decidieron hacérsela a todos los especialistas participantes. Tras una semana con decenas de presentaciones y charlas durante las Conferencias de Investigación Gordon, en Newry (EE UU), 103 de los asistentes respondieron a esa y a otras ocho preguntas que pretendían calibrar el consenso en el campo. Se dieron hasta 10 grupos de respuestas diferentes, y el mayoritario apenas alcanzaba el 30% de las contestaciones. En realidad, ninguna de las nueve cuestiones —que incluían qué lo causa, cuándo empieza o qué se considera rejuvenecer— alcanzó una respuesta que superara el 50%. Puestos a no ponerse de acuerdo, no lo hicieron ni siquiera en si había necesidad de hacerlo.
La oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) no es una plaga invasora, como suele creerse. En realidad, se trata de una polilla nocturna autóctona de los bosques mediterráneos, que se alimenta de las acículas de los pinos, forma parte de la dieta de insectos y aves, y en una fase de su ciclo vital se transforma en una oruga con pelos urticantes. Entre febrero y marzo ―dependiendo de las condiciones meteorológicas― estas orugas bajan de los árboles en largas hileras para buscar un lugar donde enterrarse y convertirse en mariposa. Una hembra puede poner entre 100 y 200 huevos en cada nido, pero no todos se convierten en oruga. Una gran parte son depredados por insectos. Es el momento de evitar picaduras, sobre todo peligrosas en personas alérgicas, niños pequeños y mascotas.
Isabel Preysler recibe a sus invitados en su mansión. Los invitados llevan traje y zapatos limpios. Las invitadas, vestido largo y estolas de piel. La iluminación es cálida y suave. Isabel hace un gesto. Entra un mayordomo (pelo cano, espalda recta, buena disposición para el trabajo) con una bandeja sobre la que hay una pirámide de bombones envueltos en papel dorado. Una invitada toma uno de los bombones y sonríe. Isabel mira a cámara con un bombón en la mano. “La expresión del buen gusto”. Unos 20 segundos han bastado para vender un bombón industrial que se vende en colmados, gasolineras y supermercados. Para vender a Melania Trump han hecho falta más tiempo y más dinero: 40 millones por la venta de derechos (para la Primera Dama, ya que la ley de EE UU lo permite), y 35 millones en promoción (al cambio, unos 65 millones de euros en total). Según The New York Times, el presupuesto total de un producto de este tipo es de cinco millones de dólares. Pero no se escandalicen, que en el montante se incluye una serie documental sobre la exmodelo eslovena.
El cruce de declaraciones entre los más altos responsables de la Unión Europea sobre cómo actuar tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán es una buena muestra de la convulsión que está causando la ruptura del derecho internacional. Sería ingenuo ignorar el deterioro acelerado que sufre el equilibrio que emergió tras la Segunda Guerra Mundial, un sistema basado en normas más o menos asumidas y respetadas por la comunidad de naciones, en la multipolaridad y en la conveniencia de evitar el uso de la fuerza para solucionar los conflictos. Pero sería letal para Europa contribuir a él. La irrupción de Trump y su dinámica de “conmoción y asombro” —aplicable tanto a la economía como a la diplomacia— no ha hecho más que agravar una tendencia encarnada por el ruso Vladímir Putin en el plano bélico y por el chino Xi Jinping en el económico y tecnológico. La novedad, y el drama, radica en el empeño del presidente estadounidense en dinamitar un multilateralismo que su propio país, sin renunciar a la hegemonía, contribuyó decisivamente a construir.