“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La agenda judicial del año 2026 se presenta cargada de asuntos de gran calado político y empresarial. Una parte importante de la atención se concentrará en la Audiencia Nacional, que tiene entre manos uno de los casos de corrupción más importantes de los últimos años, con profundas ramificaciones económicas, como es el caso Koldo o caso Ábalos, que ha salpicado directamente a empresas como Acciona, Adif o o la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Pero este no es el único frente judicial relevante. También está pendiente de resolverse el origen y las consecuencias del apagón que sufrió la península Ibérica el pasado 28 de abril, así como la celebración de una serie de juicios que llevan años y años esperando fecha para escuchar el esperado “visto para sentencia”.
En Venezuela no ha habido un cambio de régimen. Estados Unidos, después de capturar a Maduro y sacarlo del país, ha exigido que Caracas le ceda el timón y ha avalado a Delcy Rodríguez como presidenta en funciones.
Aún con la Navidad reciente y con la famosa cuesta de enero por delante, un año más los principales establecimientos y los pequeños comercios se preparan para dar el pistoletazo de salida de las rebajas de enero. Gigantes del textil y tiendas que engloban un variado catálogo de productos como es el caso de Zara, Mango y El Corte Inglés abren este 7 de enero de forma oficial la veda de los descuentos y la prolongarán en la mayoría de casos hasta finales de febrero, si bien cada tienda fija sus propias fechas y condiciones a la hora de rebajar los precios.
El chavismo es un movimiento de fotos e iconos que el lunes no dejó pasar una nueva oportunidad. El día de la unción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela y de Jorge Rodríguez como presidente de la Asamblea, el día en el que el poder ejecutivo y el legislativo quedaron en manos de los hermanos, la tercera pata en discordia, Diosdado Cabello, lució con el ceño fruncido y aire adusto que no pasó desapercibido para los fotógrafos y las cámaras que seguían la retransmisión de la ceremonia. Diosdado Cabello, cabeza visible de la considerada ala militar, escuchó con aire circunspecto los sentidos discursos de la tribuna durante lo que parecía una ceremonia luctuosa y no la llegada de una nueva presidenta al poder.
La estampa tiene el peso y la pompa de las coronaciones ante Dios. Delcy Rodríguez, con la mano izquierda en alto y la derecha sobre la Biblia, el libro posado en un cojín granate con ribetes dorados. Lleva un vestido aguamarina. Jorge Rodríguez, la izquierda en alto, corbata púrpura, gafas de montura. Un hombre que juramenta a su hermana pequeña como presidenta encargada de Venezuela, hijos de un padre asesinado cuando se encontraba bajo custodia de las autoridades en los años noventa y ellos eran menores, con toda la vida por delante. Los dos irán más tarde a visitar la tumba de su padre, pero antes se encuentran ahí, congelados, en el momento más simbólico de sus vidas. Entre los dos, con las manos apoyadas en el atril, custodiando la Biblia y con semblante grave, Nicolás Maduro Guerra.
Charlie Smits lleva algo dentro, todo parte de ahí. Uno descubre que lleva algo dentro primero por obsesión —“nunca he tenido una infancia de muchos amigos y ocio”, dice, “me encanta estar solo, de pequeño me encerraba en mi habitación e iba haciendo cosas”, como dibujar o vestir sus Polly Pockets— y luego por eliminación de todo lo demás: “Cuando vine a Madrid con 18 años, empecé a hacer un grado superior de Ilustración. A mí no me gustaba eso. Veía que no era lo que yo quería hacer. También empezaba a pintar ropa, me hacían encargos… encargos pequeños. Hablé con mi madre, le dije: ‘Oye, no quiero hacer esto. Me quiero dedicar al arte, pero no desde el mundo de la ilustración’. Mi madre me contestó: ‘Vale, pero si te sales ya no te voy a pagar el curso ni nada, ya te buscas tú la vida’. En 2018, 2019, empecé a darme cuenta de que podía dedicarme a ello”. En los años siguientes, fue confirmando que sí, podía dedicarse a ello, dándole forma externa a ese mundo interior, a veces en privado, a veces muy públicamente y con indicios de que iba por el buen camino: en febrero de 2023 presentó una colección de ropa con sus dibujos en la Semana de la Moda de Madrid —Putochinomaricón o Luna Ki serían vistos con ella después—; hoy, ha colaborado con Zara, ha diseñado carátulas para trabajos musicales de Samantha Hudson, Aitana o Natalia Lacunza; ha presentado su trabajo en exposiciones colectivas de Berlín. Pero la versión más pura de ese mundo sumergido, su Atlántida de luces y colores, es la que ha exhibido hace poco en una colección de cincuentaitantas obras en varios formatos (escultura, animación, prints en loneta, máscaras con pelo) en la Sala Ohm de Madrid. Su primera exposición en solitario. La mejor prueba de qué iba aquella apuesta por su visión personal y la renuncia a todo lo que no fuera concretamente esto. Charlie Smits (Mallorca, 26 años) lleva algo dentro y ahora ese algo está fuera, en la realidad donde andamos todos los demás.
Sostiene el chef Yannick Alléno, un grande de la gastronomía francesa que reúne 17 estrellas Michelin entre todos sus restaurantes, que Christian Dior (1905-1957) era “un gourmet consumado”. “Si sabía tanto de vegetales, plantas y estaciones era porque comer era su prioridad absoluta”, afirma Alléno, que acaba de hacerse cargo de Monsieur Dior, el restaurante de la boutique insignia de la maison en París.
¿Nos encontramos frente a una oportunidad histórica para construir una respuesta colectiva de alcance regional? El actual contexto geopolítico vuelve a tensionar principios fundamentales del orden internacional y reactualiza prácticas de presión e injerencia que trascienden el caso venezolano. Las amenazas formuladas por Donald Trump evidencian que toda nación que cuestione sus orientaciones puede convertirse en objeto de coerción política. Nuestra responsabilidad radica en fortalecer el pensamiento crítico y reafirmar principios como la igualdad, la autodeterminación y la soberanía. Defender la democracia exige una articulación regional frente a los desafíos.
La relación del empresario Víctor de Aldama con Venezuela y concretamente con la actual presidenta, Delcy Rodríguez, está todavía llena de incógnitas. Dos investigaciones que transcurren paralelas en la Audiencia Nacional —el llamado caso Koldo y el caso hidrocarburos— acumulan decenas de mensajes que evidencian una relación muy estrecha entre el comisionista y distintas personas vinculadas al régimen. Aldama actuó como una suerte de intermediario entre Venezuela y el Ministerio de Transportes cuando estaba dirigido por José Luis Ábalos (actualmente en prisión provisional) y guardó un misterioso sobre sellado con la pegatina “confidencial” y con Delcy Rodríguez, precisamente, como destinataria. Las pesquisas de momento no han logrado aclarar qué había en su interior.
El resultado de la Operación Resolución Absoluta parece que se le haya subido a la cabeza a Donald Trump. La acción militar implicaba un ataque aéreo y terrestre sobre la capital de Venezuela y el secuestro de su jefe de Estado. Carecía de la constitucionalmente imprescindible autorización del Congreso para una acción bélica contra un país extranjero y vulneró la Carta de Naciones Unidas y la inmunidad soberana reconocida a los mandatarios de los países miembros de la organización internacional, pero la Casa Blanca se ha permitido ejecutar una acción con la única base legal de una orden de detención de Nueva York.
El ataque de Estados Unidos contra Venezuela y la captura del presidente, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, ha cambiado por completo el escenario venezolano. Frente a lo que podía parecer en un primer momento, Donald Trump no tiene ninguna intención de desmontar el aparato chavista, sino que ha dejado que Maduro sea sustituido por la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y parece dispuesto a no exigir cambios mientras se le permita a las empresas norteamericanas el acceso al petróleo.
Y entonces, de repente, los brasileños se despertaron el domingo con Donald Trump como vecino. En la Amazonia, Venezuela limita con Brasil, esta Venezuela que ahora será “administrada” por Estados Unidos porque Donald Trump ha decidido que es hora de volver a catalogar a América Latina como patio trasero estadounidense. Nicolás Maduro, que para sostener la corrupción de su Gobierno entregó la selva tropical más grande del planeta a la minería explotada por grupos armados que han destruido cientos de miles de hectáreas de naturaleza, contaminan ríos, peces y cuerpos indígenas y de comunidades tradicionales con mercurio, es un dictador brutal. El heredero de Hugo Chávez hizo mucho daño a su pueblo y a la izquierda latinoamericana, la mayoría de las veces connivente con su régimen de sangre. Pero nada justifica la invasión de Venezuela y el secuestro de Maduro y de Cilia Flores. El precedente es peligrosísimo, y saber que Estados Unidos está justo al otro lado de la frontera debería poner en alerta máxima a países como Brasil y Colombia.
Como tantas otras tiranías, el chavismo tenía una virtud para quienes no vivíamos bajo su bota: aclaraba la discusión política. Ya lo sé: no debería escribir del chavismo en pasado, pues aún existe y existirá, mutado en colaboracionismo trumpista, pero lo que le sobreviva ya no será bandera para ningún apparatchik extranjero. En España, donde Venezuela se invoca con una ferocidad y frecuencia inversamente proporcionales a la compasión que inspiran sus ciudadanos, la dictadura desenmascaraba a los izquierdistas autoritarios. Un alegato chavista desacreditaba el fervor democrático más exaltado. Incluso la tolerancia, mirar con simpatía o eludir la condena de un régimen evidentísimamente fascista arrastraban a los templadores de gaitas a las viscosidades de la demagogia y la hipocresía.
El gobierno de la Comunidad de Madrid ha becado la asistencia a escuelas de Educación Infantil privadas de los bebés de 128 familias que no obtuvieron ni un solo punto en la convocatoria para el curso 2025-2026, según información obtenida por EL PAÍS en aplicación de la ley de transparencia. Salvo que todas esas familias sean monoparentales, lo que no aclara el gobierno, se trataría de solicitantes que ingresan más de 75.000 euros al año. La decisión, amparada por las bases de la convocatoria, refleja la apuesta del ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso por abrir estas ayudas a rentas altas, pues a ellas pueden optar núcleos familiares que incluso superan los 100.000 euros de ingresos anuales. Un planteamiento influido por Vox, y criticado por la oposición, que vuelve ahora al centro de la polémica: la lentitud en la tramitación de las becas ha obligado a los solicitantes a adelantar cuatro mensualidades (hasta diciembre no se conocieron los beneficiarios). Con carácter general, la beca es de 177 euros al mes.
La sanidad pública española gasta cada año decenas de millones de euros en dosis innecesariamente altas de las inmunoterapias de mayor uso frente una veintena de tipos de cáncer. Así lo ponen de manifiesto múltiples investigaciones presentadas en congresos médicos y publicadas en revistas científicas en los últimos años, revisadas ahora por EL PAÍS.
“¿Por qué si conozco las cosas que ha normalizado esta sociedad y que me perjudican, como el abuso de las redes, el scroll infinito, la comparación constante o el estrés, me cuesta tanto dejarlas atrás y avanzar en mi camino espiritual?”, pregunta un joven a Pablo D’Ors. “Porque somos gilipollas”, responde rotundo el sacerdote. “Porque la falta de confianza nos hace temer lo desconocido y porque tenemos apego por nuestra vida pasada, aunque esté llena de infelicidad o sufrimiento, como le pasa a los israelitas en su éxodo”, resume.
La televisión en abierto no espera a lanzar sus estrenos. La enorme competencia que viven los tres grandes grupos de comunicación, dos compitiendo por el liderazgo y un tercero luchando por salir de sus bajas cifras de audiencia, hace que la parrilla se llene de estrenos tan solo unos días después del fin de las Navidades. De los estrenos de Top Chef: dulces y famosos y el peculiar programa de viajes Nos vamos de madre al regreso de El desafío y GH Dúo.
A juzgar por lo visto durante estas últimas fiestas, ha remitido una moda -que llegó a ser ubicua- de lucir jerséis navideños feos o con diseños estridentes. Aquella era una tendencia anglosajona que a nuestro país no había llegado hasta el advenimiento de la saga Bridget Jones al cine, y que por fortuna resultó bastante efímera. Lo que entonces se vendió como la enésima reinterpretación en clave irónica de un objeto de uso cotidiano, hoy podría leerse más bien como una muestra de los grados de absurdo a los que puede llegar el abrazo acrítico de las dinámicas del mercado. A cambio, el chándal, epítome de la llamada “imagen pobre”, ocupaba el primer plano tras la captura del dirigente venezolano Nicolas Maduro, si bien merece recordarse que los políticos venezolanos acostumbran a utilizar en público ropa deportiva también durante sus momentos de triunfo o en plena campaña electoral (y esto incluye a la dirigente de la oposición María Corina Machado).
Entre las últimas horas de 2025 y las primeras de 2026, Sergio Jiménez Ramos se sentó ante una cámara en un piso de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y consumió una gran cantidad de cocaína en poco tiempo. Ese era uno de los retos a los que, a cambio de transferencias de dinero, le sometían sus espectadores conectados en una videollamada privada. Murió de sobredosis. Tenía 37 años. Los Mossos D’Esquadra están investigando el caso.
Una encuesta reciente del Centro de Estudios de Opinión (CEO) muestra como casi la mitad de los hombres catalanes menores de 35 años está de acuerdo con la frase “antes, el país funcionaba mejor, pero ahora parece haber perdido el rumbo”. Es curioso, puesto que los que afirman esto no pueden recordar ese “antes”, ya que ellos no estaban en ese momento, o eran niños. Este dato concuerda con lo registrado por el CIS de octubre, en el que un 25% de los hombres españoles menores de 35 años consideraba que los años de la democracia han sido peores que los de la dictadura. Y eso que este grupo no ha vivido el franquismo, puesto que han nacido a partir de 1991.