“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Mi hermana a veces me manda vídeos en los que se pueden ver convoyes japoneses haciendo un plácido recorrido frente al mar. Atardece y el cielo es tan azul como naranja. El interior de los vagones está ya encendido y las personitas en sus asientos son marionetas de un guiñol de sombras. Parecen escenas reales de El viaje de Chihiro. Me los manda sin decir nada y las dos sabemos que nos recuerdan a aquellos minutos repetidos tantas veces al volver del pueblo de la abuela al final del día, cuando el coche familiar se paraba frente a un paso a nivel. Si a lo lejos una sirena enloquecida llenaba el aire crepuscular significaba que después se bajaba la barrera, con sus rayas negras y blancas y sus luces rojas. Cuando por fin pasaba el tren nos quedábamos maravilladas mirándolo mientras el efecto Doppler disolvía las campanas. Había un consuelo indescriptible en la visión de aquel gusano metálico y todavía no entendíamos por qué. Éramos demasiado pequeñas para comprender que la barrera era un símbolo de protección, el movimiento perpetuo contra el paisaje quieto, de un sistema común que late; las vías, la evidencia de una red compartida y las siluetas humanas dentro de cajas de luz, un recordatorio de que siempre hay alguien, que como nosotras, solo quiere volver a su hogar. No sabíamos entonces que la red ferroviaria es una de las grandes expresiones del Estado, la infraestructura pública por excelencia (con permiso de los hospitales), y el interior de los vagones el lugar donde todos los viajeros compartimos el mismo deseo: llegar. El desgarro por un accidente como el de Adamuz se siente inmenso porque es colectivo y ciudadano. Muchos lo conocíamos ya del accidente de Angrois, aquel que hizo responsable de la temeridad institucional a un simple maquinista. Esta vez, uno de los conductores no ha vivido para que le echen esa carga a la espalda. Hay un lema que nació tras un atentado infame que al igual que este desastre llenó de amasijos de hierro unas vías: “Todos íbamos en aquel tren”. La noche de Adamuz, podríamos haber sido nosotros.
El nuevo (des)orden mundial nos aboca, si nadie lo remedia, a vivir “Tiempos de No Paz”. La afirmación otorga al análisis el dramatismo que anuncia un entorno internacional sin reglas en el que la Unión Europea ve dificultada la defensa de sus intereses, además de su compromiso firme con la paz, la seguridad, la prosperidad, la democracia y un orden basado en normas. La consolidación de la ruptura del multilateralismo compromete, en suma, la fortaleza (e influencia) de la Unión como actor global, a la par que demanda esfuerzos para garantizar de manera autónoma la seguridad de su territorio y las personas que en él habitan. De hecho, la pérdida de confianza en la relación atlantista exige avanzar más rápido en la configuración de nuestra propia seguridad. En este contexto cobran sentido las referencias que los líderes europeos están haciendo en los últimos días acerca de la conveniencia de reforzar el proceso de integración en el campo de la defensa. Pero, ¿cómo hacerlo? La respuesta pasa, en primer lugar, por analizar el arsenal jurídico ya disponible para acometer un proyecto de integración política como el sugerido para, a continuación, explorar aquellas fórmulas imaginativas que puedan garantizar el fin perseguido sin riesgo de bloqueo. Veamos qué se puede hacer y a qué precedentes cabe apelar.
He hecho cada fin de semana ese trayecto una y otra vez. A veces se me caía la botella de agua, a veces mi gatito vomitaba del temblor del tren, a veces me despertaba un bache. Esta vez, yo no iba ahí, mis padres no han tenido que escuchar mi nombre en los informativos, ni he visto morir en mis brazos a nadie. Esta noche no he podido dormir pensando en que sí, en que sé quién es la chica que pica el billete de ese tren todos los domingos a las 18 y pico de la tarde.
Existe un clamor extendido en el mundo contra la crueldad ejecutada por el Gobierno de Israel contra los palestinos, pero este adquiere mucho más valor cuando llega desde filas judías. Desde intelectuales como Peter Beinart, nacido en Cambridge (EE UU) hace 54 años, que ha apostado la fuerza de su análisis y su pensamiento a abrir un debate que muchos quieren rehuir en su comunidad: Ser judío tras la destrucción de Gaza, publicado en español por Capitán Swing, es su último ensayo. El título lo dice casi todo.
A sus 87 años, Mariano San Félix sigue manejando el cincel y el martillo con una vista y un pulso prodigiosos. Su pequeño estudio en el Camarín de San Cipriano, en el Casco Histórico de Toledo, es uno de los templos vivos del damasquinado artesanal. La capital castellanomanchega es el único lugar de Europa que aún preserva esta técnica milenaria que también mantiene algunos reductos en Marruecos, India o Japón. San Félix es uno de los grandes damasquinadores de Toledo y maestro de otros. De su taller han salido algunos de los artesanos que, todavía hoy, ornamentan los dibujos realizados sobre piezas de acero blando incrustando en ellas hilos y láminas de oro o plata. El aprendizaje del damasquinado ha recaído durante décadas en los talleres que pervivían en la ciudad, hoy reconvertidos en pequeños estudios, pero en apenas dos semanas, volverá a la Escuela de Artes y Oficios de Toledo, donde ya tuvo su periplo en la primera mitad del siglo pasado integrado en las enseñanzas de metalistería, ya desaparecidas.
La batalla de las Navas de Tolosa (Santa Elena, Jaén, 16 de julio de 1212), considerado el combate más decisivo de la Reconquista, ha dejado una importante huella historiográfica escrita, pero no arqueológica, ya que apenas se han realizado investigaciones sobre el terreno en las últimas décadas. Sin embargo, desde 2022, un equipo multidisciplinar del Área de Historia Medieval y del Instituto de Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén, de Patrimonio Nacional (Real Armería) y de la Universidad Complutense de Madrid estudia el campo de batalla donde se enfrentaron los enormes ejércitos cristianos y andalusíes. Los resultados, que se han hecho públicos en el informe La batalla de las Navas de Tolosa: arqueología de un hito historiográfico, han desvelado la recuperación de 5.593 objetos históricos ―el 80% relacionados directamente con la batalla―, algunas de las rutas utilizadas por los ejércitos antes del combate, la localización del campamento cristiano y, posiblemente, del musulmán, y la constatación de que Castro Ferral, donde se produjo el primer ataque, es una fortificación de mayores dimensiones de lo esperado. Para lograr estos resultados, se han empleado distintos medios de teledetección y de microprospección arqueológica, con detectores de metales y georreferenciación por GPS.
A primera hora de la mañana, decenas de personas aguardan para vacunar a sus niños en un centro de salud de Gagi, a las afueras de la ciudad de Sokoto, en el noroeste de Nigeria, una de las regiones con menor tasa de vacunación del país, donde los habitantes de las zonas rurales no tienen a menudo acceso a consultorios o clínicas. Pero en Gagi, donde viven unas 50.000 personas, un sistema de solidaridad, diseñado y financiado por los habitantes ha incrementado las tasas de inmunización con ayudas económicas que facilitan el transporte hasta el ambulatorio.
Donald Trump ha dado un paso más en su cruzada por adueñarse de Groenlandia con la amenaza de un arancel adicional de hasta el 25% a los países europeos que realizaron días atrás un ejercicio militar en la isla ártica. El nuevo pulso comercial del presidente estadounidense contra Europa vuelve a tensionar los mercados financieros y laminar la confianza de los inversores, que rápidamente han buscado cobijo entre los activos más seguros a la espera de conocer si EE UU y los países europeos avanzan hacia una desescalada o se desencadena una guerra comercial con alcance global.
¿Sigue teniendo valor el arte digital tras el pinchazo de la burbuja especulativa? En la última edición de Art Basel, la prestigiosa feria de arte contemporáneo, celebrada en diciembre en Miami, se inauguró una plataforma dedicada al arte digital para impulsarlo. Bajo el nombre Zero 10, rendía tributo a 0,10, la exposición pionera de Kazimir Malévich de 1915 que marcó un punto de inflexión en el arte moderno y con la que se inauguró el suprematismo, el movimiento abstracto ruso. Este espacio dedicado a creadores digitales, que generó durante la feria cierta suspicacia, terminó convirtiéndose en la gran revelación del certamen hasta el punto de pasar a ser el epicentro del nuevo ecosistema del arte digital.
Apenas nadie supo nada de Fernando Pessoa hasta varias décadas después de su muerte en 1935, y hoy en cambio somos capaces de leer una biografía de 1.400 páginas con una cronología casi microscópica de sus avatares: un baúl gigante ha seguido suministrando información nueva hasta principios del siglo XXI, y esta descomunal biografía de Richard Zenith se beneficia de todo ello como ninguna otra antes.
Pessoa. Una biografíaRichard Zenith Traducción de Ignacio Vidal-Folch Acantilado, 2025 1.488 páginas, 56 eurosAdmiro el ingenio de Sandra Petrignani para elegir el hilo en el que va ensartando literariamente las cuentas de su vida: juguetes de la infancia, casas de otras escritoras, un retrato de Natalia Ginzburg… En esta ocasión, utiliza a sus perros como percha para colgar retazos autobiográficos. Perros de la infancia, de sus matrimonios, perros vinculados a un lugar. Quienes vivimos con animales domésticos sabemos que su presencia —o su ausencia— acota distintas etapas: yo tuve tres gatos de la misma camada durante 20 años y parte del significado de esa época pasa por la compañía de Miranda, Simonetta y Brumario. Nuestros animales sirven para armar el relato vital, dotarlo de cronología y escenario, pero también para prefigurar y representar las circunstancias, más o menos terribles, de una muerte, la muerte en sí, el duelo. Autobiografías y metáforas animales —prosopopeyas— a menudo son pura elegía. El dolor no siempre desgarra y los relatos autobiográficos no nacen siempre del ajuste de cuentas o la desesperación. A veces, como dice Modiano, se trata solamente de “pasar a limpio nuestro pasado” y buscar acomodo, en el corazón, para lo inevitable de nuestros destinos. Incluso de los más halagüeños. La escritura convoca un sentimiento melancólico y, a la vez, el impulso solar de sobrevivir; un impulso solar que deslumbra en vívidas páginas de erotismo femenino: los juegos infantiles con Wendy, la agresión de Corallina... Bajo el peso de la ausencia, aparece el mandato de vivir y, sin embargo, qué difícil y, otra vez, el mandato de la luz y, sin embargo…
Autobiografía de mis perrosSandra Petrignani Traducción de Andrés Catalán Rubio Nórdica, 2026 240 páginas, 20,95 eurosUn amigo y buen librero quiso, la semana pasada en Madrid, que le explicara mejor qué había detrás de la última línea que acababa de leer ante el público: “La literatura, sí. Nada que tenga demasiada importancia, y por eso precisamente tan interesante”.
El Santiago Bernabéu fue durante años el refugio más mullido de Vinicius, insultado y vejado de manera insistente en los demás estadios de España. También lo arropó, hipnotizado por su imaginación, cuando algunos entrenadores no sentían el mismo magnetismo por su imprevisibilidad. Sin embargo, en las últimas semanas el brasileño ha perdido su último gran cobijo, transformado ahora en un lugar hostil, al que regresa este martes con el Real Madrid para recibir al Mónaco en el penúltimo partido de la liguilla de la Champions (21.00, Movistar).
“Hace poco estuve en Málaga y me acordaba de uno de los mejores momentos de mi etapa de entrenador de la Real Sociedad, del día del debut de Álvaro Odriozola. Recuerdo que se lo dije por la mañana, después de la charla con los jugadores. Le llamé y le dije que iba a debutar. Ganamos 0-2 y jugó muy bien. A partir de este momento, se hizo con el puesto de titular, demostrando, desde el principio, una gran mentalidad. Tenía una gran capacidad para jugar al ataque y generaba mucho. Disfrutaba mucho”. Eusebio Sacristán (La Seca, Valladolid; 61 años) recuerda con agradecimiento la figura de Álvaro Odriozola, al que hizo debutar en el primer equipo de la Real sociedad un 16 de enero de 2017.
La Supercopa de España que este martes arranca en Castellón con la semifinal entre el Real Madrid y el Atlético (19.15; La2) estuvo cerca de disputarse al otro lado del Atlántico. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el organismo que se encarga de organizar el torneo, había negociado con varios actores celebrar la competición por primera vez fuera de España. Las conversaciones para llevarla a Miami, a unos 7.400 kilómetros de distancia, estaban “superavanzadas”, según varias fuentes federativas, pero la negativa del Madrid a jugar en Estados Unidos obligó a la RFEF a encontrar una sede nacional. El estadio Castalia —aforo para 15.500 espectadores— acoge esta semana por primera vez la undécima edición del evento, cuya otra semifinal enfrenta el miércoles al hiperfavorito Barcelona contra el Athletic (19.00; La2).
Los dirigentes del Real Madrid tomaron en verano una decisión estratégica para virar el rumbo del equipo femenino. El club prescindió de Alberto Toril tras casi cuatro años en el banquillo y anunció la contratación de Pau Quesada, un técnico de solo 33 años que no contaba con experiencia en la sección pero se había formado en la cantera de la entidad blanca, además de ejercer como asistente del Torino en la Serie A. Siete meses después, el vestuario ha mostrado algunas señales de progreso, aunque los tropiezos inesperados en Champions y en Liga han dejado al grupo en una situación compleja. A 10 puntos ya del Barcelona en el torneo liguero, las balas del Real para arreglar la temporada pasan por el resto de competiciones: la Supercopa, la Copa de la Reina y la Champions. La primera de ellas comienza este martes en el estadio Castalia de Castellón (aforo para 15.500 espectadores), donde las madridistas, con el cartel de favoritas, se miden con el Atlético de Madrid en semifinales (19.15; La2) en busca de una plaza en el encuentro decisivo del sábado, donde también estará el vencedor del duelo que enfrenta el miércoles al todopoderoso Barça contra el Athletic.
La semana pasada fue un pésimo día para el madridismo, y, sin embargo, bueno para el fútbol profesional. La victoria del Albacete, el gran partido de la Cultural Leonesa contra el Athletic Club, o el del Racing de Santander contra el FC Barcelona, son emoción y pasión en estado puro: la esencia del fútbol.
Ni chicles, ni camisas con bolsillos, ni zapatos con suelas dentadas. Y, por supuesto, nada de móviles. Como excepción, nos dejan entrar con cámara y grabadora. Para acceder a la zona de alta seguridad del cuartel general de Namibia Diamond Trading Company (NDTC) en Windhoek, hay normas estrictas. También tres puertas dobles que solo se abren con acreditación, escáneres y cámaras en cada recodo. Aquí se procesan, clasifican y preparan para su venta dos millones de quilates al año.
Gestionar las situaciones estresantes y las negativas de los niños, así como los momentos de incertidumbre o las dificultades que se les presentan, resulta un desafío para los progenitores, quienes a su vez deben inculcarles a sus hijos la capacidad de recuperarse y mantenerse positivos frente a todo. O, lo que lo mismo, enseñarles qué es la resiliencia. Según la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), se define como la capacidad de adaptarse a la adversidad, los traumas, las amenazas o las fuentes de estrés. De este modo ¿qué estrategias han de adoptar los padres para favorecer la resiliencia en sus hijos?
A 1 de enero de 2014, 72 niñas nacidas en España habían recibido el nombre de Arya. Quiero dar por hecho que el nombre procede de la pasión de sus madres y padres por Juego de tronos y no de otras siniestras aficiones, así que, con esos mimbres, no me resulta difícil imaginar a un buen puñado de hoy adolescentes llamadas Arya, sentadas ayer frente al televisor, por deseo expreso de sus padres, viendo el primer episodio de El caballero de los siete reinos, la última serie surgida del universo creado por George R. R. Martin, post Juego de tronos, adaptación de Los cuentos de Dunk y Egg, y segunda estrenada hasta la fecha, después de La casa del dragón, cuya tercera temporada se estrenará el próximo verano.