“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La península de la Magdalena de Santander será reconocida como lugar de memoria por parte del Ministerio de Memoria Democrática como recordatorio de que allí hubo un campo de concentración del bando franquista durante la Guerra Civil. El Gobierno central ha iniciado los trámites para ello pese a las protestas del Ayuntamiento santanderino y del Ejecutivo regional, ambos del PP, críticos con un movimiento que “reabre heridas” y “generan división y enfrentamiento”. El Consistorio trató de impedir el nombramiento alegando que el espacio de represión se hallaba en las caballerizas y no en el palacio que corona el cabo cántabro. Los colectivos memorialistas de la región han valorado la medida para que “en un lugar hermoso con una bella historia cultural y paisajística haya una placa explicándolo todo y rememorando” a las víctimas.
A estas alturas de la vida hago ejercicio en la bicicleta estática durante media hora al día. Con ella puedo escalar valles y montañas, atravesar desiertos, cruzar los puentes de todos los ríos del planeta. Mientras pedaleo a veces trato de recordar los países y las ciudades que he visitado y al final algunos de aquellos viajes se reducen a una pequeña ráfaga dentro del humo de la memoria.
Enzensberger renegaría actualmente de un antiguo poema suyo, que iniciaba Poesías para los que no leen poesías. Decía así: “no leas odas hijo mío: lee los horarios de los trenes. Son más exactos”. Y Agustín García Calvo, que exaltó la alegría, la ensoñación y el significado de los viajes ferroviarios en un hermoso libro titulado Del tren, constataría que el personal siente desconfianza o temor a utilizarlo, han sustituido la ilusión por el acojone. Podemos denominar como fatalidad a los últimos desastres, pero no hay duda de que el caos, la incertidumbre y el temor son los reyes desde hace tiempo. El estupor de la gente ante la sensación de que nada funciona empapa múltiples asuntos de la vida cotidiana. Ni Dios te va a explicar por qué se quedó el país en las tinieblas durante 12 horas. Eso volvió a ocurrir desde las cuatro de la tarde a las dos de la madrugada en mi calle y en otras cercanas del barrio durante la Nochebuena. Después de múltiples llamadas a teléfonos con voces grabadas alguien que parece real asegura que van a activarse los protocolos y que se avisará a las brigadas. Ni puta idea de lo que significa eso tan enfático y melifluo de activar los protocolos. También acabo de escuchar varias veces en la tele desde la elocuente boquita de responsables en el funcionamiento de los trenes idéntica frase: “desde la perspectiva del informe preliminar”. No son perversiones del lenguaje, sino simplemente la nada, algo habitual en el discurso de la clase política.
En la Unión Europea, el 25% de la población tiene algún tipo de discapacidad auditiva, visual, motriz, de movilidad, tartamudez, autismo o síndrome de Down, entre muchas otras, según Eurostat. La accesibilidad suele reducirse a un conjunto limitado de soluciones —ascensores, rampas, barras de baño y señales auditivas en los semáforos— insuficientes para cubrir la diversidad de las necesidades. Pero si la discapacidad para quienes la padecen puede ser dolorosa y un motivo de exclusión, también puede funcionar como una máquina de producir talento e ideas. Fue el caso del violinista Carl Unthan, quien usó su defecto físico como una “escuela de la voluntad”, según el filósofo Peter Sloterdijk, porque nació sin brazos pero aprendió a tocar piezas de Franz Liszt al violín con los pies. Como un portal hacia otra realidad posible, la actual exposición Design and Disability en el Museo Victoria & Albert de Londres despliega un universo de casi dos centenares de prototipos, inventos y respuestas a las barreras de acceso para las personas con discapacidades. Se puede visitar hasta el 15 de febrero y, luego, a partir del 5 de junio en el V&A Dundee, en Escocia.
La directora Isabel Coixet solo puede recordar tres veces en las que haya pensado en una actriz antes incluso de escribir un guion. La primera fue con Sarah Polley. Rodando Mi vida sin mí le dijo que iba a escribirle otra película y lo hizo: La vida secreta de las palabras. La última, que aún espera que se convierta en realidad, fue leyendo Los días del abandono, de Elena Ferrante. “Pensé enseguida en Penélope [Cruz]”, confiesa. Y antes, la segunda vez, le pasó con otra actriz extranjera: Alba Rohrwacher (Florencia, 46 años). Cuando llamaron a la directora catalana para que llevara al cine Tres cuencos, el último libro que escribió Michela Murgia, pensó inmediatamente en Rohrwacher. “Siempre que la veía en una película, aunque fuera en un papel pequeño, pensaba: ‘Quiero trabajar con ella’. Había algo en esa mezcla de fragilidad y fuerza que tiene que me fascina… La había visto en las películas de su hermana, Alice, la había visto en tres películas de una directora italiana que es una gran amiga mía, Laura Bispuri, que también la había dirigido en la serie La amiga estupenda… Y siempre que la veía me transmitía una verdad que me gustaba”, resume la directora.
EstilismoBeatriz Moreno de la Cova
MaquillajeNicoletta Pinna (Simone Belli Agency)
PeluqueríaPaulo Zagatto (Roberto D’Antonio)
ManicuraAsalaya Pazzaglia (Simone Belli Agency)
ProducciónCristina Serrano
Producción localCico Filotico (Kitten Production)
Asistente digitalDavid García
Asistentes de fotografíaNiccolò Berretta y Niccolò Rossi
Asistente de estilismoDiego Serna
Asistente de producción localAlessio Biagiotti
Se terminaban los años setenta y Sophie Calle se inventó un juego: “He pedido a algunas personas que me concedan unas horas de su sueño. Que vengan a dormir a mi cama”. A cambio, los extraños durmientes tenían que dejarse fotografiar. Su habitación propia estuvo ocupada sin interrupción por sueños ajenos durante casi una semana entera. Sophie tomaba notas de posturas y abrazos, como una etnógrafa de la vida íntima.
Cierra Tipos Infames, una librería de la calle de San Joaquín de Madrid, en el barrio de Malasaña. No sé si toda España la conoce, pero el hecho es que en cuanto Alfonso y Francisco, los libreros, soltaron la bomba en Instagram, la noticia local se convirtió en nacional. Solo su post tiene ya más de 4.000 comentarios. Lo sentimos por los Tipos pero también (¿puede que más?) por nosotros. Es un dolor íntimo y no lo provoca (desde luego no solo) el cierre de un negocio local. ¿Acaso fue Tipos Infames un negocio alguna vez? La sensación es que si Tipos Infames se ve obligada a cerrar es que nos borran definitivamente del mapa, que nos quitan lo que fue nuestro, empezando por la idea de que las librerías (y los libros) no son únicamente un negocio. Es el cierre de una librería, pero también el de un barrio y el de una ciudad, el de una forma de entender la cultura y los libros. Y da mucha pena.
Una familia colombiana ha puesto en el ojo del huracán al jugador del Paris Saint-Germain Lucas Hernández y a su mujer, Victoria Triay, tras denunciarlos por los presuntos delitos de trata de personas y trabajo no declarado, según adelantó la revista francesa Paris Match. Beatriz —que prefiere no revelar su nombre real—, sus padres y dos de sus hermanos trabajaron para la pareja en su casa de las afueras de París entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, haciendo todo tipo de tareas: desde el cuidado de menores y la limpieza hasta la seguridad. “Traje a toda mi familia a Francia porque nos prometieron que nos ayudarían a sacar los papeles si trabajábamos para ellos. No fue así. Ahora sabemos que nos estaban explotando, haciéndonos trabajar por más horas de las permitidas y con sueldos muy bajos, por ser migrantes y vulnerables”, cuenta Beatriz en una conversación telefónica con EL PAÍS.
La imagen lacerante de la detención en un suburbio de Minneapolis de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, por parte de los agentes de la policía migratoria respaldada por Donald Trump está conmocionando a Estados Unidos. En las últimas horas, las autoridades escolares del área metropolitana de Minneapolis han informado de arrestos de otros menores que acompañaban a sus padres. Las detenciones forman parte de la campaña de represión migratoria indiscriminada ordenada por el presidente estadounidense en las últimas semanas en Minnesota.
Este artículo fue publicado conjuntamente con Puente News Collaborative, un medio informativo bilingüe sin ánimo de lucro dedicado a la cobertura de alta calidad de la frontera entre Estados Unidos y México, y KTEP Public Radio.
Francia busca equilibrar sus cuentas para reducir su abultado déficit y esto incluye cualquier operación que le pueda reportar ingresos, incluida la venta del patrimonio nacional. El Gobierno busca acelerar las transacciones de los bienes inmobiliarios a los que ya no da uso, algunos de ellos de gran valor histórico, susceptibles de ser convertidos en viviendas u oficinas.
La imposición, como forma de liderazgo, ha saltado estos días al primer plano de la mano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Él se ha propuesto, desde la presión, ordenar la escena geopolítica bajo su criterio y mando. Un patrón, el de ejercer el poder desde el ultimátum y la asimetría de fuerzas, incluso con el rechazo explícito del interlocutor, que se repite en algunas organizaciones. Pero encajar un no y atreverse con él exige una estrategia para impedir romper puentes, menoscabar la autoridad del superior y proteger las relaciones laborales. En la empresa, como en la geopolítica, el poder se negocia.
Desobediencia debidaUn trabajador no está obligado a cumplir la orden de un jefe si es ilegal o vulnera un derecho fundamental. “El poder del empresario encuentra límites en la ley cuando atañe, por ejemplo, al respeto a la dignidad e intimidad de sus empleados. Es el caso de las denuncias formuladas por dos empleadas de Julio Iglesias al expresar que el cantante, presuntamente, solicitaba su acceso a efectos personales, como el móvil”, declara la presidenta de la Asociación Nacional de Laboralistas, ASNALA, Ana Gómez. La abogada aconseja documentar siempre y dejar por escrito el motivo de la oposición, incluido el formato en audio.
Debió de ser hace unos 15 años. Rocío Sainz de Rozas (Sevilla, 1984) estaba frente a la Torre Picasso de Madrid. Trabajaba, desde hace cuatro, para la consultora Deloitte. Licenciada en ICADE y experta en finanzas, tomó una decisión sencilla y difícil: no entrar. Gran estudiante, había conseguido, mientras dedicaba su tiempo a los números, graduarse a distancia como ingeniera agrónoma. Creía en el campo, la naturaleza, los paisajes. Viajó por Europa. Trabajó seis meses en Londres en un jardín de grava. Y, de súbito, la luz. El experto en jardines, Juan von Knobloch, fue su mentor. “Resultó muy generoso, me enseñó todos los secretos, los viveros, los jardines de España y fuera”, recuerda.
En los paisajes de los hayedosCerca de la Fageda d’en Jordà (Hayedo de Jordà), en Olot, a unos 60 kilómetros de Girona, en las inmediaciones de El Croscat, el último volcán en entrar en erupción en la península Ibérica, hará 17.000 años, el estudio RCR, creado en 1988 por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta (RCR), desafía la narrativa: ellos “no diseñan edificios, sino paisajes”. Estos días en el que las hojas de los hayedos se debaten entre el rojizo y el dorado mientras ondulan, despacio, hacia el suelo atraídas por la gravedad, resulta fácil entenderlo. Parten del papel en blanco. Y crean lugares. Una casa para una peluquera. Una casa para un herrero. En Olot. O un rascacielos en Dubái. “Pero todo son paisajes” —admiten— “no levantamos edificios”. Trabajan en otra escala.
La pasada primavera, un agente de Medio Ambiente aragonés observó cómo dos personas empezaban a instalar una mesa de mezclas, unos altavoces y varios trípodes junto a un río. Tenía toda la pinta de ser el inicio de una rave en mitad de la naturaleza, así que se acercó a ellos. “Nos preguntó cuánta gente estaba previsto que viniera, pero le dijimos que en realidad estaríamos solo nosotros”, cuentan Amii Watson, de 29 años, y Jimmi Harvey, de 32, que habían llegado procedentes de Luxemburgo. La respuesta convenció al funcionario, que les dio su bendición. Entonces arrancaron una sesión de música electrónica en la que pinchaban para ellos mismos, pero también para cientos de miles de personas a través de las cinco cámaras que habían instalado. El vídeo acumula millón y medio de visualizaciones. Y es un ejemplo del trabajo que realiza esta pareja bajo el nombre de Flavour Trip: viajar por Europa, encontrar rincones idílicos, pinchar temas y grabar la sesión para compartirla con sus 800.000 seguidores en Youtube y 122.000 en Instagram, que se contagian de buen rollo y el aura de libertad.
Hudson Williams (Kamloops, Canadá, 24 años) y Connor Storrie (Texas, EE UU, 25 años) encarnan la clásica —y, muchas veces, idealizada— historia del aspirante a actor que lidia con la precariedad de trabajos en bares y restaurantes mientras va de casting en casting esperando la llamada que les cambie la vida. A estos dos intérpretes, completos desconocidos hasta hace solo unas semanas, esa llamada les llegó el año pasado en forma de serie. Williams y Storrie fueron elegidos como protagonistas del fenómeno televisivo del momento: Más que rivales (Heated Rivalry en inglés), una ficción basada en el libro homónimo de la escritora canadiense Rachel Reid.
Panamá despertó ese día con la extraña sensación de mirarse en un espejo. Durante las primeras horas del 3 de enero, mientras el mundo intentaba asimilar los detalles de la captura de Nicolás Maduro como resultado de una operación militar de Estados Unidos, el país del Canal volvió a hurgar en una herida que, 36 años después, sigue abierta: la invasión estadounidense de 1989.
Las baldas de algunos supermercados de Washington, como los de decenas de ciudades de Estados Unidos en la senda de la tormenta invernal Fern −“potencialmente catastrófica“, según el Servicio Meteorológico Nacional− lucieron este viernes vacías tras el paso de los clientes previsores, que corrieron a hacer acopio de víveres imperecederos para los próximos días. Las autoridades y los vecinos voluntariosos cubrieron de sal las aceras para mitigar las heladas, colegios y universidades anunciaron la suspensión de las clases, y aerolíneas como Delta, United, American o Southwest también cancelaron unos cuatro mil de vuelos previstos para el sábado y el domingo.
En un momento en el que se replantea más que nunca el consumo de alcohol, unas botellas nacidas en el País Vasco han empezado a ocupar un lugar inesperado en las cartas de grandes restaurantes junto a vinos de culto. Pero no son vino, ni kombucha, sino un pétillant naturel (método ancestral de elaboración de espumosos) de té con menos de un 0,5% de volumen de alcohol. Algo que durante años muchos creyeron que era, sencillamente, imposible.
Esta no es una historia más. Es una de esas historias bonitas que empiezan casi sin querer. Nace en Madrid, en la calle Barquillo, un 7 de enero de 2015. Allí se cruzan Carlos Martínez y Nicolás García. Uno es venezolano, el otro, asturiano. García trabajaba entonces en un proyecto de decoración y Martínez estaba vinculado al mundo del retail. Hubo química. De la buena. De la que no necesita demasiadas explicaciones. Lo suyo fue, literalmente, amor a primera vista.
Pablo Muñoz Gabilondo (San Sebastián, 53 años) y Pipper (Urnieta, 9 años) son compañeros de vida y de viaje desde 2018, cuando este Parson Russell Terrier se convirtió, según presume su tutor, en el primer perro turista en dar la vuelta a España. Juntos viajan para documentar planes en la web Pipper on Tour y divulgar los retos y avances del turismo pet friendly.
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