“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se crio en una familia numerosa y, con la edad, creó una familia también numerosa. A los 80 años, tiene cinco hijos, siete hermanos y una decena de medio hermanos, pero nadie entre toda esa parentela tiene una presencia pública realmente destacada. Salvo, en las últimas semanas, su primogénito, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, empresario de 51 años. La oposición agita las sospechas contra él por sus vínculos con el personaje central de un fraude multimillonario, aún bajo investigación, a millones de pensionistas. Aunque no está formalmente acusado de ningún delito, el presidente Lula ha reclamado a su hijo mayor que salga a defenderse y dar explicaciones.
Hace unos meses, Andrea, de 35 años, caminaba por una tienda de ropa cuando vio una chaqueta que le gustaba. Era de buena calidad, era de su talla y encajaba con su estilo, pero antes de tocarla pensó: “¿Realmente la necesito?”. Probablemente sí que la necesitaba. No obstante, la dejó, respiró hondo y se fue. Esta sencilla escena refleja un fenómeno que muchas personas como ella viven cada día: una especie de ansiedad crónica respecto al dinero, de sensación de vacío frente a los gastos, incluso aunque su situación financiera no sea precaria. Andrea se refiere a lo que le pasa como “mentalidad de pobre”, a pesar de que el nombre no le encanta. Hay quien habla de cicatriz de la escasez o simplemente de inseguridad económica. En definitiva, se trata de nunca conseguir sentirse seguro respecto a la propia economía.
El sector cervecero atraviesa un periodo de inflexión. La resaca del estallido inflacionario de 2022 ha impactado en una bebida muy vinculada al ocio y a la hostelería. A nivel europeo, consumo y producción se sitúan un 6% por debajo de las cifras de 2019, según los últimos datos de la patronal Brewers of Europe. En España, por primera vez en más de 10 años, su consumo sumó en 2024 dos años seguidos a la baja.
¿Necesitas comprar algo para equipar tu cocina? Este es el mejor momento del mes para hacerlo, ya que puedes aprovechar la Fiesta de Ofertas de Primavera de Amazon. El evento se extenderá hasta el 16 de marzo, tiempo en el que la plataforma de comercio electrónico rebaja gran parte de su amplio catálogo.
En Ulm, la ciudad alemana donde Albert Einstein nació —y aún se le recuerda— el 14 de marzo de 1879, cuentan que existían ninfas que protegían a la naturaleza y a las mujeres en los partos. Se llamaban Erdweiblein (también Erdweibchen o Erdmännlein), vestían de gris o blanco, vivían en la tierra, en ríos, bosques, árboles, cuevas, y, cuando desaparecieron, todas las mujeres lo notaron. Aunque el que está considerado como el científico más influyente del siglo XX vivió en esta ciudad del Estado de Baden-Wurtemberg a orillas del Danubio poco más de un año, lo cierto es que cuando el viajero llega aquí con la intención de celebrar el aniversario de su nacimiento corre el riesgo de poner en duda el definitivo impacto que estas calles medievales y adoquinadas tuvieron en el genio y en su genialidad. Y también a la inversa.
A mediados de febrero, la marca de snacks y frutos secos Grefusa colgó en sus redes sociales un vídeo publicitario creado con inteligencia artificial, acompañado del siguiente texto: “La IA puede resolver la ecuación más compleja del mundo, pero no es capaz de comerse una pipa”. Dejando a un lado el debate de si es más o menos cuestionable utilizar esta herramienta en trabajos creativos —aunque, en este caso, se trate de una burla sobre la propia IA—, desde el punto de vista gastronómico, este anuncio pone sobre la mesa un asunto que tiene su miga: ¿por qué la inteligencia artificial tiene problemas para generar imágenes de ciertos alimentos y gestos relacionados con el acto de comer? Y más concretamente, ¿por qué no sabe comer pipas?
El Gobierno ha dado luz verde a un Real Decreto con el que busca mejorar para la resiliencia tecnológica de España. La norma modifica un anterior Decreto de 2016 con el objetivo de actualizar los requisitos para la comercialización, puesta en servicio y uso de equipos radioeléctricos. Esta reforma no solo moderniza el marco normativo nacional, sino que introduce un mecanismo de respuesta rápida —un “botón de emergencia”— para garantizar que el flujo de suministros críticos de telecomunicaciones no se interrumpa en escenarios de inestabilidad internacional o catástrofe nacional.
El ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, y todas sus derivadas económicas, golpean al sector aéreo y traen hasta España una espesa nube que envuelve la aprobación del tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III). Están en el aire parámetros clave como el comportamiento de la demanda de vuelos en el caso de una espiral alcista de la inflación, o la capacidad de las compañías aéreas para absorber el incremento en uno de sus principales costes, el del combustible.
Mercadona acometerá durante los próximos siete años una fuerte inversión para remodelar su red de cerca de 1.600 tiendas en España y Portugal. Hasta 2033, destinará 3.700 millones en renovar su actual modelo de tienda eficiente, la llamada Tienda 8, que a cierre de 2025 tenía instalada en 1.482 supermercados, el 89% de su red, y en la que ha trabajado desde 2016. El nuevo concepto ha sido bautizado como Tienda 9: “No hemos sido muy originales”, reconoció ayer el presidente de la compañía, Juan Roig.
Las grandes cadenas hoteleras que operan en España ya están empezando a organizar sus plantillas de cara al que promete ser el mejor verano de su historia. Pese a todos los contratiempos vividos desde el inicio del año en grandes destinos turísticos, como la invasión de Estados Unidos en Venezuela, la crisis energética en Cuba o el bombardeo de EE UU contra Irán, provocando el cierre del espacio aéreo de Oriente Medio, las compañías ya han desplegado sus campañas de contratación de personal para el inicio de la temporada alta.
Después de dos horas de alfombra roja (más unas cuantas de preparación), tres y media de gala, nervios, trajes apretados y dolor de pies, lo que más apetece después de una fiesta, incluso aunque sean los Oscar de Hollywood, es comer algo. O comer mucho, quizá. No pasa nada, quien quiera, podrá. Un par de plantas más arriba del teatro Dolby, la azotea del mismo acogerá el llamado Baile del Gobernador, la fiesta anual posterior a los Oscar. Y allí habrá comida para aburrir. Después de 32 años al frente, el chef Wolfgang Puck servirá sus platos más clásicos, pero también unas cuantas innovaciones, bebidas como champán, tequila y sake y sus ya célebres Oscar de chocolate bañados de oro. Un festín que degustarán los más de 2.000 invitados a la gala mientras, en el mismo salón, los ganadores van grabando su nombre en la placa de sus flamantes estatuillas.
La industria del alcohol lleva años queriendo vender que la cerveza baja el colesterol, es beneficiosa para la salud cardiovascular, aumenta la fertilidad masculina o puede proteger la salud ósea, según diferentes estudios patrocinados por entidades creadas por –sorpresa– la misma industria. En el último de estos intentos, la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) ha denunciado a Cerveceros de España por lanzar una campaña publicitaria que vincula de nuevo el consumo de cerveza con la salud.
El aura de la dieta mediterráneaLa polémica campaña, además de insistir en el bienestar social y la responsabilidad individual, vincula la cerveza con la dieta mediterránea. Persigue su aura —igual que muchos productos alimenticios insanos y bebidas destiladas de alta graduación alcohólica, por cierto— porque es un eslogan cuyo uso no está sujeto a la legislación alimentaria. Esto es: se trata de una expresión vacía que a la gente le suena bien, tiene buena prensa y, además, sale gratis. Lo que se pretende es que tomarse una cerveza quede enmarcado en un estilo de vida que incluye el disfrute colectivo y el consumo equilibrado y saludable.
Estas ideas también se han utilizado (y utilizan) como reclamo para el vino, una bebida que sí forma parte de esta dieta y que, a la luz de la evidencia científica actual, es su punto más débil. Sin embargo, la cerveza no está incluida. Aunque Cerveceros de España señala que sí en su Informe de 2024, el artículo académico en que se basa para afirmarlo no menciona ni una vez esta bebida. Al contrario: documenta con claridad el “consumo moderado de alcohol, principalmente vino, durante las comidas”, y solo hay una línea, una mención genérica donde se lee “otras bebidas fermentadas”, que bien podrían ser kéfir, kombucha o sidra, porque no se detalla cuáles son.
A su vez, basta una somera revisión de los postulados mediterráneos originales –el famoso estudio de los 7 países y las dos obras divulgativas escritas por el padre putativo del tema mediterráneo, Ancel Keys, junto a su esposa, Margaret Haney–, para darse cuenta que la palabra “cerveza” es tratada más como ejemplo de antimediterraneidad que otra cosa. Es más, en el último libro del matrimonio Keys, publicado en 1975 y traducido al español por la Fundación Dieta Mediterránea, la cerveza aparece mencionada pocas veces y en situaciones algo curiosas. Por ejemplo, para comentar que las botellas de cerveza vacías se emplean en los países mediterráneos para embotar conservas de tomate casera, o para hacer saber que la bebían los leñadores finlandeses después de una sesión de sauna, acompañada con una tostada de pan untada con una capa de mantequilla de un centímetro de grosor.
Hay mundo para la zanahoria más allá del sofrito. Llevamos años trabajando en ello: os hemos dado cremas de zanahoria de lo más variadas (recordad esta con albaricoque o esta crema francesa). Las hemos hecho glaseadas, ralladas y morunas. Por hacer, hemos hecho hasta mermelada.
Un penalti que se inventó Olmo y transformó Lamine en la última jugada del partido, cuando ya se cumplía el minuto 96, puso a salvo el ejercicio de supervivencia del Barça en el St. James’ Park. El empate, tercero de la temporada, fue celebrado como una victoria después de la tormenta futbolística de Newcastle. El partido siempre estuvo inclinado hacia la portería de Joan García, reventados como quedaron los azulgranas por el despliegue inglés, sin más aliento que el regate final de Olmo que se tragó Thiaw y provocó el gol número 20 de Lamine. El marcador fue generoso con el Barça, despersonalizado y desvencijado, superado colectiva e individualmente, porque la mayoría de los jugadores están alejados de la mejor versión que exhibieron el año pasado con la llegada de Flick. La fe y el deseo que tienen en la Champions permitieron a los barcelonistas agarrarse como demonios al encuentro sin la pelota ante el rival más goleador del torneo: 27. Los magpies se batieron como jabatos en un partido que consideraban histórco por la visita del Barça.
En un memorable repaso, el Bayern se garantizó el pase a los cuartos de final de la Champions en la ida de su eliminatoria contra la siempre incómoda Atalanta, que salió a buscar al equipo bávaro a su área y se encontró con tres sopapos antes del ecuador de la primera parte. Luego, el Bayern rubricó tras el descanso con otro trío de goles para solventar el cruce a pesar de un gol postrero de Pasalic para los italianos (1-6).
Cuando el fútbol se ceba con alguien en su modo más canallesco, puede resultar hasta delirante y dantesco. Lo supo el Tottenham, al que las pifias de su portero Kinsky y de sus defensas le regalaron cuatro goles al Atlético apenas en los primeros 20 minutos de juego. Si le queda alguna esperanza al potentado equipo del norte de Londres es que el Atlético también le regaló dos tantos. El segundo que estableció el 5-2 definitivo, una mala entrega de Oblak con la que Solanke empotró su disparo por arriba, pareció obra de un efecto contagio. El borrón del esloveno dejó vivo para la vuelta en Londres a un equipo que bordeó la histeria por tanto error.
La escasez de combustible sigue haciendo mella en una Cuba al límite que, con cada día que pasa, acumula razones para el descontento. Los habitantes de la capital, con más impotencia que determinación porque no le ven el final a la precariedad, han vuelto a agarrar sus calderos para protestar por las prolongadas horas sin electricidad. La última semana, los apagones se han cebado con los barrios de La Habana ―en el resto de provincias del país ya las afectaciones superan las 24 horas desde hace tiempo―, alternando unas cuatro horas de electricidad con unas 15 horas de apagón. “Así no hay quien trabaje, ni estudie, ni sea feliz”, dice Leandro Fernández, un joven estudiante de la Universidad de La Habana que reside en la barriada del Cerro. Conversa, cazuela en mano, fiel a una costumbre que puso en práctica desde hace una semana, junto con otros vecinos, sobre las nueve y media de la noche, cuando ya es habitual que lleve unas 13 horas sin electricidad.