“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Esto no se lee muy a menudo: sucedió algo altamente inusual en un reciente concierto de cámara. El Trío Albéniz había terminado de interpretar casi dos horas de música en el Ateneo de Madrid el pasado 23 de abril y se estaba bañando en aplausos, cuando la atención del público se dirigió a las butacas. Una mujer se ponía de pie entre ovaciones: María de Alvear, compositora de algunas de las piezas que acababan de escucharse. Acto seguido, un par de filas más adelante, hacía lo mismo David del Puerto, autor de otra parte del programa. Y un tercero, Ismael García Daganzo, cuyo Nocturno en detalles se había estrenado esa tarde. En un entorno tan obsesionado con el pasado, escuchar obras de autores vivos es infrecuente; que el compositor se encuentre entre el público, raro; que esto suceda con tres, prácticamente histórico. La mayoría de los asistentes había acudido a oír piezas del mítico (y difunto) Piazzolla, las cuales conformaban la mitad del concierto, pero se llevaron ese regalo inesperado del mundo de los vivos.
Son tan ligeros que lo lógico sería que se los llevara el aire. El Pipistrellus pipistrellus, uno de los más comunes, oscila entre los tres y los ocho gramos. Vuelan con las manos, gracias a una membrana de piel extendida sobre sus dedos. Si el destino se porta bien con ellos son capaces de vivir hasta unos 20 años. Hay mucho falso mito alrededor suyo, como por ejemplo que chupan sangre. De las 1.500 especies de murciélagos en todo el mundo, apenas tres lo hacen. Se distribuyen desde México hasta el centro de Chile y Argentina. Lidia Mayordomo, de 37 años, ha dedicado a este mamífero una gran parte de su tiempo desde que comenzara su trabajo de fin de grado en la universidad. “No sé lo que me gusta de ellos, pero me encantan. Son fascinantes”, reconoce. Mayordomo, junto a su profesor William Carvalho, de 41 años, acaba de firmar un estudio sobre cómo, en una ciudad que “perturba tanto el medio” como Madrid, la presencia de vegetación favorece el incremento de murciélagos. “Esto no sería ninguna frivolidad. Los murciélagos no solo favorecen la biodiversidad, sino que mejoran la calidad de vida de las personas”, afirma Carvalho. La semana pasada, un concejal de medioambiente del ayuntamiento de Quebec (592.884 habitantes, Canadá) les llamó para interesarse por el proyecto para tenerlo en cuenta en los futuros planes urbanísticos de la ciudad.
A golpe de aleta, Diana, una tortuga boba de unos 20 años —la especie puede superar los 60—, ha recorrido más de 6.400 kilómetros desde Ceuta hasta el Caribe, una de sus zonas de anidación. Los investigadores que la siguen la rescataron en junio del año pasado de las redes de la almadraba de Ceuta, a la que se había acercado atraída por los peces capturados, una fuente fácil de alimento. Entonces nadie imaginaba que acabaría cruzando el Atlántico. Salió por el Estrecho de Gibraltar en septiembre del año pasado y llegó a la costa americana este febrero, donde todavía se encuentra.
El 20 de noviembre, J. E. metió todas sus cosas en dos mochilas y le dijo hasta nunca a la prisión de Quatre Camins, a 28 kilómetros al norte de Barcelona. Los días previos estaba ansioso por que llegara el momento. Sentía la necesidad de arreglar su vida y dejar atrás la carpeta con los errores que han acabado marcando sus últimos cinco años de encierro. “Allí dentro tienes mucho tiempo para autoanalizarte y sé que no soy mala persona”, se reivindica este hombre de habla tranquila nacido un 29 de febrero de hace 62 años. Asegura ser fuerte y cierto optimismo impregna su discurso. Pero también es realista, sobre todo ante algunas expectativas incumplidas en sus primeras semanas de libertad, como cuando se vio obligado a dormir un par de días en la calle porque se había quedado sin dinero para pagarse una habitación: “¿Eso no se puede preparar antes? En algunas cuestiones he perdido la fe en el sistema”.
El tren de la fabricación masiva de chips basados en silicio ya pasó para España y el resto de Europa. Lo cogieron otras potencias tecnológicas norteamericanas y asiáticas y alcanzarlo es inviable. Pero hay uno en camino más robusto, tolerante a mayores densidades de potencia, capaz de operar con voltajes más altos y a un mayor ancho de banda. El billete para subirse a esta tercera generación de procesadores, el elemento clave de cualquier dispositivo electrónico, se llama nitruro de galio (GaN), un semiconductor más veloz, reducido, resistente y barato. Indra Group lidera un consorcio, formado también por Televés Corporación, SPARC Foundry y RBZ Robot Design, para empezar a fabricar en Vigo estos nuevos chips en el plazo de un año: es el proyecto GIGaNTE.
Si hubiera que acreditar y concretar la Santísima Trinidad del retrato de la España contemporánea, el trío de cineastas que a través de películas y series están levantando testimonio de cómo son los españolitos de la calle de manera amarga, cariñosa y sincera, ellos son Víctor García León (Madrid, 49 años), Borja Cobeaga (Donostia, 48 años) y Diego San José (Irún, 47 años).
Uno de los anuncios más sonados de la historia de la publicidad televisiva fue el de Coca-Cola Light en los años noventa. Un grupo de mujeres oficinistas hacían una pausa estratégica cada día a las 11:30 de la mañana para mirar por la ventana cómo un musculoso obrero de la construcción se quitaba la camiseta durante un descanso para beberse el refresco apoyado en una excavadora gigante. En su época se convirtió en icono de empoderamiento sexual femenino. Pero visto con perspectiva, reafirmaba también el imaginario masculino colocándole al obrero el complemento viril por excelencia: el vehículo. Es lo que la politóloga estadounidense Cara Daggett acuñó en 2018 como “petromasculinidad”.
La primera noche que visité Londres, durante un viaje de paso del ecuador, terminamos de noche en el Soho. Habituados a los turistas pardillos, nos estafaron a gusto. Lo asumí como experiencia educativa; con el tiempo, incluso me acostumbré a instalarme allí, en un hotel en Wardour Street, estratégicamente situado entre espléndidas librerías y tiendas de discos. Tenía además la coartada histórica de su cercanía a Denmark Street, antiguo corazón de la industria musical británica, ahora consagrado al culto de la guitarra eléctrica.
Quienes se acerquen a las tres temporadas completas de la serie israelí Teherán (ocho capítulos por entrega, disponibles en Apple TV) se van a llevar más de una sorpresa. La serie, que ha pasado ciertamente desapercibida en España incluso tras el estallido de la guerra (es la cuarta opción entre los usuarios de la plataforma, detrás de Terapia sin filtro o Hijack) alberga ciertas peculiaridades que merecen una lectura más pausada.
Hay dos nombres propios y dos días simbólicos para entender el presente del Celta de Vigo, el club en boca de todos (esta semana también en boca de Madonna, que dice guardar la camiseta icónica que se puso la Ambición Rubia en un concierto en Balaídos en 1990). Los nombres propios son Marián Mouriño, presidenta, y Gael García, responsable de marketing. Las dos fechas son 23 de agosto de 2023 y 26 de mayo de 2024. En la primera, el club presidido aún por Carlos Mouriño organizó una fiesta del centenario a la que había que acudir por invitación. En la segunda, final de temporada y con la permanencia asegurada, se clausuró el año del aniversario con una enorme fiesta popular en los alrededores de Balaídos por donde se paseaba con vaqueros y camiseta del Celta, de bar en bar y con cerveza en vaso de plástico, la nueva presidenta, Marián Mouriño.
No es el mejor momento del Rayo Vallecano. Sus jugadores y cuerpo técnico difundieron recientemente un comunicado quejándose del campo, que “no reúne las condiciones mínimas exigibles para disputar un partido de la máxima categoría”, y de las deficientes instalaciones, donde algunos días, aseguran, ni siquiera hay agua caliente en las duchas. La afición dedica a su presidente, Raúl Martín Presa, una pitada ensordecedora en el minuto 13 de cada partido para que el empresario que en 2011 compró el club por menos de lo que cuesta el alquiler mensual de un piso en Madrid (961 euros por el 98,6% de las acciones, asumiendo su deuda), se vaya. Pero hay algo hermoso, fabricado con la materia prima de los milagros laicos, en torno a ese estadio destartalado. Son las niñas de seis años que cantan a pleno pulmón las canciones del Rayo en las gradas de Vallecas; y esos padres que, pudiendo hacer a sus hijas del Madrid o del Atleti, las embrujaron con el equipo del barrio por el mismo motivo por el que compran los libros de texto al librero de la esquina y la fruta al frutero que les llama por su nombre. Mientras el Bernabéu se llena de turistas que por la mañana han ido al museo del Prado y por la tarde quieren visitar la nave de los galácticos, cientos de familias cruzan la calle cada dos semanas para comulgar con sus vecinos después del trabajo.
Radical y lógico. El espacio en el que medio viven y trabajan Mireia Luzárraga (Madrid, 44 años) y Alejandro Muiño (Barcelona, 43 años), del estudio de arquitectura Takk, tiene un diseño radical en el sentido de que aborda cuestiones como la apropiación y definición de los espacios, la noción de confort o la gestión energética desde un enfoque reluctante a lo normativo. Pero, además, responde a la lógica de sus necesidades y a su mentalidad sostenible, permite ir adaptándose a su progreso personal y profesional, así como producir, ensayar y experimentar sus creaciones.
Valladolid debate desde hace 42 años qué hacer con los siete kilómetros de vías de tren que pasan por su núcleo urbano. Es una polémica constante en las calles de la ciudad y en las moquetas. Cuando el PSOE de Óscar Puente, contrario al soterramiento, ganó en 2015 las elecciones y revalidó la alcaldía en 2019, la mayoría abrazó entonces la opción de impulsar una integración ferroviaria, pactada con la Junta de Castilla y León y con el Gobierno de España. Pero en 2023, con la vuelta del PP al poder en el municipio gracias a Vox, la derecha recuperó la idea de enterrar las vías. Sin embargo, han pasado tres años y no hay novedades: ni el trazado se soterra ni se integra, pese a los convenios firmados.
De repente el programa de las Pombo va por la quinta temporada. Algo que a duras penas daba para una temporada ha llegado a cinco ediciones de anécdotas sin interés, reflexiones de Perogrullo, y sin un solo conflicto reseñable.
Tras la firma con la que un joven certifica la compra de su primera vivienda suele haber otra rúbrica invisible que hace posible la adquisición. No aparece en el contrato ni figura en la propiedad, pero a menudo resulta decisiva. Es la de unos padres, abuelos u otros familiares que aportan el dinero necesario para salvar el principal obstáculo de la transacción, el de la entrada. Los números dan forma a un relato cada vez más frecuente. En España, nunca antes se habían registrado tantas donaciones ante notario como en 2025. Fueron más de 225.000 y suponen una subida del 13% respecto al año previo, que ya de por sí había roto todas las marcas.
El ataque de EE UU e Israel sobre Irán ha estallado también sobre la política europea. La amenaza de una nueva ola inflacionista ante un alza del petróleo agrava el desafío estructural al que el club europeo debe hacer frente. La Unión Europea ya afronta el reto de impulsar su economía y la necesidad de ganar autonomía energética y armamentística y de no quedarse atrás en la carrera tecnológica. Y para ello va a necesitar en los próximos años un enorme volumen de financiación, al menos de 1,3 billones de euros al año según avanzó Mario Draghi el pasado noviembre. La cifra inicial de 800.000 millones de euros estimada en septiembre de 2024, cuando el expresidente del BCE presentó su plan de mejora de la competitividad de la UE, se ha quedado pequeña, más aún a la vista de los acontecimientos actuales. Y la UE no cuenta aún con un activo seguro lo bastante atractivo como para garantizarse en el mercado de capitales la financiación que necesita al precio más barato posible.
Karmele Marchante (Tortosa, Tarragona, 79 años) va a cumplir 80 años en septiembre. La cifra merecería un gran festejo, pero la periodista no quiere celebraciones. “Es una tradición familiar. Ni mi abuela, ni mi madre ni yo festejamos los cumpleaños”, explica. Hay un aniversario que sí quiere conmemorar. Este mes de marzo se cumplen 10 años de su salida de Sálvame. Se fue de Telecinco pegando un portazo, pero hace unas semanas regresó a la cadena como invitada estelar. Dice que tiene las puertas abiertas, pero que no quiere volver a los programas de cotilleos. “El corazón es una etapa que ya está cerrada. A mí lo que me gusta es la actualidad”, aclara. No tiene prisa por volver a la pantalla. Tiene más cosas en su vida, como El Club de las 25, el grupo feminista que fundó en 1994. Marchante, que fue reportera en Informe Semanal, Interviú y Tiempo, y trabajó con grandes como Luis del Olmo, María Teresa Campos o El Gran Wyoming, siempre ha sido mucho más que una tertuliana de la prensa rosa.
La de Jessie Buckley es una de esas historias tan normales que, precisamente por eso, resultan fascinantes. La mayor sorpresa que podría suceder en los próximos Oscar, el 15 de marzo, no es que alguien ganara una estatuilla inesperada, sino que ella la perdiera. Porque en apenas unos meses la irlandesa, de 36 años, ha pasado de ser prácticamente una desconocida a arrasar en la temporada de premios. Se lo ha llevado todo: el Globo de Oro, el Critic’s Choice, el Gotham, los de montones de asociaciones y, estos últimos días, el Bafta británico y el de los actores. Y, si nada se interpone en su camino, el domingo que viene se alzará, sonriente, nerviosa y auténtica como siempre, con el primer Oscar de su carrera.
La revisión salarial que debía realizar la empresa a principios de año era su última esperanza, pero al ver que el ajuste acordado no se adaptaba a la subida del coste de vida decidieron pasar a la acción. El 9 de febrero, miles de trabajadores del fabricante egipcio de ropa deportiva Jade Textile, proveedor de marcas como Nike y Lacoste, iniciaron una huelga en los talleres de la empresa en la ciudad 10 de Ramadán, a las afueras de El Cairo, y en Ismailía, en el canal de Suez, para protestar contra sus bajos salarios, una subida anual injusta y el deterioro de sus condiciones de trabajo.
Ana Valdovinos (Zaragoza, 53 años) es la consejera delegada en España de Ticketmaster, plataforma de venta de entradas para eventos en vivo, incluyendo conciertos, eventos deportivos, obras de teatro o festivales.