“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La victoria de Pablo Casado en 2018 como presidente del Partido Popular tras enfrentarse a Soraya Saénz de Santamaría supuso el ascenso a puestos destacados de la formación de varios perfiles de Nuevas Generaciones (NN GG), la organización que aglutina a los jóvenes del PP. Casado había liderado a los jóvenes populares de Madrid, donde tejió su relación con Isabel Díaz Ayuso. Mientras que otro de los barones actuales, Juan Manuel Moreno Bonilla, fue presidente nacional de toda la estructura. Ese puesto lo ocupa desde 2021 la diputada vasca Beatriz Fanjul, de 34 años. Hasta el domingo, su secretario de organización —número dos, orgánicamente— era Carlo G. Angrisano, quien ha pedido el voto para Vox a través de un vídeo que acumula en torno al millón de reproducciones en la red social X. La pugna de Fanjul y Angrisano se remonta a las primarias para liderar el equipo en 2021.
Javier Ortega Smith ha empezado a levantar la alfombra de la supuesta corrupción en el partido que fundó y al que formalmente sigue perteneciendo, aunque Vox lo haya dado ya por expulsado. Por vez primera, ha asegurado que su relevo como secretario general de la formación ultra, en octubre de 2022, no fue una renuncia voluntaria, como se presentó entonces, sino un cese motivado por las denuncias de irregularidades económicas que realizó a nivel interno. “Pregúntese por qué me cesan como secretario general. A lo mejor es porque yo internamente, que es donde correspondía, en el Comité Ejecutivo Nacional y en el Comité de Gestión, y en las conversaciones que tenía con Santiago [Abascal] todas las semanas, iba poniendo un día tras otro las irregularidades que estaba viendo. Yo las estaba denunciando,[la destitución] no fue por causalidad”, ha dicho este lunes en el Programa de Ana Rosa, en Telecinco.
Cuando se vino abajo la URSS y se acabó la Guerra Fría, Estados Unidos quedó como la única gran superpotencia mundial. Según una lectura dominante entonces, la democracia liberal había triunfado sobre su último rival, el comunismo (el fascismo quedó derrotado en la Segunda Guerra Mundial).
Hay algo hasta poético —y casi épico, si uno tiene el estómago suficientemente fuerte— en contemplar a una persona que lleva cuatro horas maquillándose para asistir al estreno de una película de la que no sabe absolutamente nada. Ni el título. Ni el director. Ni si transcurre en el espacio o en un pueblo de Mordor. Pero lleva un vestido que ha negociado durante semanas, un bolso firmado y una sonrisa que podría iluminar la catedral de Málaga o hasta la Sagrada Familia. Así que, ¿quién necesita saber nada más?
Pocos lugares tienen para mí el calor y el color de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Somosaguas. En mi corazoncito, mi casa. Allí aprendí a investigar, a ser artesana de la Historia y profesora. Encontré maestros, amigos, compañeros del alma. Un lugar para leer, escuchar, aprender, volar… Porque Políticas, Somosaguas, la UCM es una de esas universidades públicas que permiten a hijas como yo cumplir aquello por lo que nuestras familias se sacrificaron: estudiar y llenar nuestras mochilas de herramientas para ganarnos la vida, salir al mundo y construir un futuro mejor.
Scotty Bowers, granjero antes que paracaidista, combatió en Iwo Jima siendo apenas un adolescente. Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, abandonado a su suerte como tantos veteranos, se mudó a California para ganarse la vida como gigoló en Hollywood. Antes de morir, dio muchas entrevistas por su participación en un libro picantón sobre la evidente carga homoerótica de los álbumes de fotos de los soldados de aquella época. Bowers me explicó que el ejército de Estados Unidos siempre ha sabido que el apego entre hombres es una energía muy poderosa. Por eso manda a sus marines a luchar en parejas, porque sabe que, una vez te encariñes con tu compañero, harás lo imposible por salvarle y viceversa. Cuando le pregunté qué había sido de su buddy de Iwo Jima, se echó a llorar.
Una de las primeras medidas de Pedro Sánchez en el poder, allá por 2018, fue recuperar la universalidad del acceso sanitario para todos los residentes en España, que el Gobierno de Rajoy había recortado en 2012. La norma, sin embargo, dejó un vacío administrativo que provocaba que miles de inmigrantes indocumentados se quedasen sin asistencia pública. El Consejo de Ministros tiene previsto subsanar definitivamente hoy este déficit con un real decreto al que ha tenido acceso EL PAÍS.
Isabel Díaz Ayuso no se va a echar atrás en su pulso al Gobierno por la creación de un registro de objetores al aborto y no lo va a poner en marcha ni siquiera ahora que ha recibido el primer revés judicial que este lunes ha obligado a la Comunidad a comenzar los trámites. “Es un empeño de la presidenta. Intentan ridiculizarla con que alguien se lo dice por el pinganillo, pero no es cierto. Su posición es clara desde el primer día y lo ha impuesto a todo su equipo. Ni una duda”, dicen desde Sol, la sede de su Gobierno. La presidenta autonómica va de nuevo por libre y se declara en rebeldía a diferencia de todos los barones de su partido, que han decidido no ir a la guerra con el Ministerio de Sanidad. No en el caso de Ayuso.
El documento apócrifo lo tuvo en sus manos un periodista de Okdiario. Se decía una verdad: Raúl Gallego era concejal en Móstoles por el PP. Pero escondía también una mentira: que en la discoteca de la que fue dueño se permitía el consumo de drogas y se utilizaba agua no potable de un pozo. Circuló por WhatsApp entre toda la gente que rodea el Ayuntamiento.
La guerra en Irán entró de lleno este lunes en la campaña electoral de Castilla y León, que encara su recta final. El PP tocó a rebato a primera hora para divulgar por tierra y X su propuesta de ayudas para paliar los efectos del conflicto en los precios, fundamentalmente en el petróleo, el gas y la luz, después de que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anticipase ya el pasado 3 de marzo que el Gobierno estaba preparado para lanzar un paquete de medidas similar al que activó tras la guerra de Ucrania si era necesario. Por aquel entonces, abril de 2022, el PP votó en contra del primer decreto anticrisis, que preveía ayudas directas, rebajas de impuestos y un aumento en el ingreso mínimo vital y del bono social eléctrico. En los siguientes dos decretos para paliar los efectos de la invasión rusa, los populares se abstuvieron.
El Patronato del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el mayor centro del cáncer en España, ha acordado por unanimidad no volver a contratar con la empresa Gedosol SL, señalada por estar implicada en la presunta trama corrupta que operó en el centro durante años, y que habría podido robar hasta 30 millones de euros en dinero público, según fuentes cercanas al acuerdo.
Xita Rubert cree que la literatura tiene algo de premonitorio. “Lo pensaba estos días en los que se han hecho públicos los documentos y vídeos de Epstein en su isla. Cuando escribí Los hechos de Key Biscayne también sucedía alrededor de esa época, también pasaba en una isla y también escribía sobre la corrupción moral de las élites, pero no solo de las financieras, sino de las culturales y las intelectuales”, reflexiona en un bar del barrio de Gràcia, un lunes de febrero, a propósito de la conexión de la actualidad con su última novela, la obra ganadora ex aequo del premio Herralde 2024.
Testimonio 1: “Intenté suicidarme”.
La última encuesta sobre tendencias sociales publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el pasado diciembre señalaba que Internet y las redes sociales es lo que más ha influido en los últimos dos años en las opiniones y decisiones políticas para el 30,4% de los españoles. Por detrás está la televisión (para el 28,8%) o los propios candidatos políticos (23,6%). Lo que sucede tras la pantalla de nuestros móviles importa, y mucho, porque su impacto en el mundo real tiene consecuencias cada vez más poderosas. Por eso, no es de extrañar que en un presente convulso, con asuntos como la invasión de Irán, el genocidio en Gaza o el auge de los gobiernos con derivas autoritarias, el debate sobre si los creadores de contenido, muchos de ellos estrellas de Internet, deben posicionarse y expresar su opinión sobre ciertos temas, se haya intensificado en los últimos tiempos.
Cuando comenzaron las redes sociales, pensamos que serían una buena manera de estar más comunicados y de no perder el contacto con gente con la que no coincidimos a diario. Pero la verdad es que se están convirtiendo en un espacio bastante oscuro y hostil, donde la desinformación y los bulos campan a sus anchas.
Son muchos quienes dicen que hay una fiesta casi más importante para los famosos que los propios Oscar. Una gala celebrada después de los premios de la Academia, tan exclusiva que incluso Madonna o Michael Jackson tuvieron que esperar en la fila y en la que ni siquiera siendo el acompañante de alguien como la cantante Courtney Love vale para entrar si no figuras en la lista de invitados. Se trata de la fiesta post Oscar de Vanity Fair, que se ha celebrado durante más de 30 años, y por donde han pasado actores, directores, presidentes y escritores de todas partes del mundo. Aprovechando que el próximo domingo se entregan las codiciadas estatuillas, la revista estadounidense ha compilado una serie de testimonios y anécdotas de la tradición que comenzó Irving Swifty Lazar, el agente de talentos más poderoso de Hollywood en aquel entonces, y que continuó Graydon Carter, editor de la revista de 1992 a 2017.
La designación de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo iraní supone no solo un desafío al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sino también un mensaje inequívoco del ala más dura del régimen de los ayatolás sobre su voluntad de resistir a la presión del inquilino de la Casa Blanca, que exige a Teherán una rendición incondicional. Jameneí es el hijo del líder supremo muerto en un bombardeo israelí el 28 de febrero —primer día de la guerra—, es decir, un candidato considerado “inaceptable” de forma explícita por el propio Trump. Lo significativo es que se trata de un clérigo que mantiene lazos estrechos con el aparato militar y con la todopoderosa Guardia Revolucionaria, los pilares que apuntalan la dictadura teocrática. Según un miembro de la Asamblea de Expertos que ha realizado la elección, el criterio lo dejó marcado el propio Jameneí padre: que su sucesor fuese “alguien odiado por el enemigo”. El mensaje no puede ser más claro: el régimen islámico pretende resistir.
Suecia no se ha embarcado en guerra alguna desde 1815. La última vez que lo hizo fue con ocasión de un conflicto escandinavo local entre ella y Noruega. En una alocución en el congreso de 1974 de sus rivales políticos, los cristianodemócratas, Olof Palme lo recordaba en un ambiente de satisfacción compartida: “Este año, Suecia celebra un aniversario único. Hemos tenido paz durante 160 años. Nuestro pueblo se ha ahorrado así los terribles sufrimientos de la guerra y ha sido capaz de construir una sociedad en paz”. A diferencia de muchos países europeos y a pesar del decidido apoyo a las Naciones Unidas, a sus valores y principios, Estocolmo no tenía por qué sentirse aludido por el primer párrafo de la Carta: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles…”.
¿Y qué cojones le tiene que importar a un tío el feminismo? Hay muchos chavales que piensan así, algunos incluso han ido a tocar las narices en las manifestaciones del 8M, porque la ultraderecha les ha echado el lazo y la izquierda y el feminismo tampoco es que les hayan puesto la alfombra roja.