“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La muerte de dos funcionarios estadounidenses en un accidente de carretera en una zona remota en la Sierra Madre Occidental, en el Estado de Chihuahua, no hubiera pasado de un desgraciado suceso ocurrido en la madrugada del domingo en un lugar lleno de escarpados desfiladeros en el que también perdieron la vida dos agentes mexicanos. La dimensión del asunto cambió cuando se supo que los estadounidenses eran agentes de la CIA, la agencia de espionaje de Estados Unidos. Y sobre todo ha escalado en las últimas 48 horas, cuando la presidenta, Claudia Sheinbaum, afirmó que los cuatro estaban “trabajando conjuntamente” en una misión de la que el Gobierno federal no estaba informado. Además de al Estado de Chihuahua, la presidenta ha pedido explicaciones a Estados Unidos mediante una carta enviada a la embajada.
La razón con la que Kevin convenció a su novia, Yosselyn Guerrero, de trasladarse de Tapachula a Ciudad de México fue sencilla: en la capital mexicana los esperaba una habitación amueblada. Iban a tener —incluso— una cama, ya no iban a dormir en el suelo de una vivienda prestada. La joven salvadoreña, de 30 años entonces, se resistía. En la frontera ya tenía trabajo en un comedor y, además, seguir hacia el norte implicaba alejarse un cachito más de su familia, que seguía en Santa Ana y le rogaba a cada rato que regresara. Al final, ganó la propuesta de Kevin. Él eligió los coyotes y el tipo de viaje, que incluía un tramo en lancha por el océano. El punto de partida era San José El Hueyate, un pueblo pequeño y aislado de la costa de Chiapas, donde, desde una casa de seguridad, Yosselyn habló por última vez con su familia. Les confesó que temía la larga travesía marítima, también que Kevin estaba “raro”: “Solo anda con el teléfono, se anda secreteándose, ocultando algo”. “Tengo miedo, no me quiero subir a esa lancha, pero es que ya estoy aquí”, recuerda sus palabras ahora Claudia Guerrero, su hermana mayor: “No te vayas, le dije yo, no te vayas”.
La intervención del mercado del alquiler para frenar el auge de los precios choca frontalmente con los intereses de muchos propietarios. Son, precisamente, aquellos con una mayor cartera de viviendas a su cargo quienes evidencian con vehemencia su rechazo ante medidas que pueden limitar los rendimientos de las rentas que perciben a final de mes. Sin embargo, definir fehacientemente el número de propietarios de pisos en alquiler resulta hoy imposible, en tanto que no existe un registro oficial en el que estos nombres aparezcan retratados, ni tampoco sus inmuebles. Aun así, un estudio elaborado por el Ministerio de Consumo, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), estima que, entre los arrendadores que no son personas jurídicas, sino particulares, son ligera mayoría aquellos que alquilan dos o más inmuebles: un 52,8%, por el 47,2% de quienes solo arriendan una vivienda. Si la división se realiza incorporando también a entidades públicas y privadas (como empresas o fondos) al total de caseros, el balance es todavía más favorable a lo que el texto caracteriza como multiarrendadores: 60,8%, frente al 39,2%.
“La Armada iraní yace en el fondo del mar, completamente destruida: 158 barcos”, se jactó el pasado día 13 el presidente de Estados Unidos en su red social, Truth. En el mismo mensaje, Donald Trump continuaba: “Lo que no hemos atacado es el pequeño número de lo que ellos llaman barcos de ataque rápido”. Esas pequeñas lanchas de la fuerza naval del poderoso ejército paralelo iraní, la Guardia Revolucionaria, de las que Trump dijo que no suponían “una gran amenaza”, atacaron este miércoles tres grandes buques portacontenedores. Dos de ellos fueron obligados a dirigirse a puertos iraníes por haber supuestamente tratado de atravesar el estrecho de Ormuz sin la luz verde de la República Islámica.
Entre los temas más recurrentes de la abundante producción literaria de Donald Trump en su red social, Truth, destacan los ataques a la prensa. Raro es el día en el que el presidente de Estados Unidos no la toma con este medio o con aquel periodista. No siempre son esos dardos tan brutales, con todo, como el que lanzó este martes a Elliot Kaufman, un “IDIOTA”, escribió, del consejo editorial de The Wall Street Journal, medio propiedad de su amigo Rupert Murdoch, al que acusó (de nuevo, en mayúsculas), de “haber perdido el norte”. ¿El motivo? Publicar un artículo de opinión titulado Los iraníes toman a Trump por tonto. En él, Kaufman escribe: “En dos ocasiones [Trump] ha anunciado la apertura del estrecho de Ormuz y en dos ocasiones ha cedido la ventaja estratégica de Estados Unidos a cambio. Pese a todo, el estrecho permanece cerrado, mientras el régimen exige más”.
Ser amigo o familiar de un escritor es peligroso: puede que tu vida acabe convertida en material literario.
Era día de examen en el colegio masculino de Al Mugayer, una localidad de Cisjordania cada vez más rodeada de asentamientos judíos, cuando los alumnos adolescentes alertaron a los más pequeños: un grupo de colonos israelíes bajaba armado de una loma cercana para atacar el pueblo. Algunos se echaron al suelo, otros corrieron a sus casas y una parte se movilizó para “defender” Al Mugayer, el eufemismo de confrontarlos con piedras. No era algo infrecuente, pero el martes acabó de manera trágica. Uno de los colonos abrió fuego desde la distancia con un arma automática (un vídeo capta el momento, como si practicase el tiro al pato) y mató a dos personas. Aws Nasaan, de 14 años, en un punto a la entrada de la escuela marcado con dos ladrillos, un puñado de flores y sangre seca; y Yihad Abu Naim, uno de los adultos, de 32, que acudió a enfrentarse a los colonos. Varias grabaciones captan el caos y los gritos durante el tiroteo, con la gente poniéndose a cubierto y el sonido lejano de las balas. “Vi al colono: disparaba a todo lo que se movía”, resume uno de los testigos, Mohamad Abu Nayi.
Toda revolución política, grande o pequeña, disfruta en sus inicios de proyectar cierto aire de clandestinidad. El equipo de Zack Polanski (Salford, 43 años), el líder del Partido Verde de Inglaterra y Gales, cita a un reducido grupo de corresponsales extranjeros en la boca de un túnel de acceso a Stonebridge Park, el conocido como Snake Park por la enorme serpiente azul de mosaico que decora su zona infantil. Está en el barrio de Hackney, al noreste de Londres. Es una zona con fuerte tradición de izquierdas, base de movimientos okupas y antifascistas. Territorio del Partido Laborista. Como otras zonas de la metrópoli, hoy repoblada por jóvenes urbanos que en 2016 votaron masivamente (un 79%) en contra del Brexit.
La vida avanza a trompicones en medio de la guerra de Ucrania, como en todas las guerras. Cual protagonistas de un folletín de Corín Tellado, Marina y Andrii mantienen firme su amor en uno de los frentes más activos, el de Donetsk. Eso sí, juntos (en la retaguardia), pero no revueltos (en la trinchera). Comparten batallón en la Brigada 93, pero no están autorizados a trabajar en las mismas posiciones del campo de batalla donde su misión es localizar y derribar drones rusos. Cada uno se sumerge en un agujero diferente en turnos de seis días ―el periodo normal si la situación permite llevar a cabo las rotaciones―, pero, con una autorización especial del comandante, sí comparten vivienda en la ciudad de Kramatorsk durante las jornadas que transcurren más alejados de los rusos mientras han de afrontar otras obligaciones.
En los últimos años, la salud mental ha saltado del ámbito clínico a las conversaciones cotidianas y, sobre todo, a las redes sociales. TikTok, Instagram y YouTube se han convertido en una nueva fuente de “evaluación psicológica”, donde los diagnósticos se explican en vídeos de 30 segundos y la palabra neurodivergente aparece como etiqueta bajo miles de contenidos. El fenómeno tiene una cara positiva: la información llega a mucha gente que antes no tenía acceso a ella. Pero también una consecuencia preocupante: el autodiagnóstico indiscriminado y el uso inflacionario de etiquetas psicológicas que han perdido, en algunos casos, su verdadero significado.
¿Cómo reconducir el discurso sin invalidar la diversidad?— Enseñar a diferenciar rasgos de diagnósticos: ser sensible, intenso o introvertido no es una condición neurológica.
— Promover valoraciones profesionales completas: una evaluación bien hecha no solo nombra, sino que comprende numerosas historias, contextos y necesidades.
— Recuperar el valor del matiz: no todo lo que duele es un trastorno. No toda diferencia es neurodivergencia.
— Educar en gestión emocional y pensamiento crítico.
— El interés por la neurodiversidad es positivo. Comprendernos es necesario y nombrarnos puede ser útil, pero solo si las palabras mantienen su sentido y no se utilizan como atajos emocionales. La diversidad humana es real, rica y compleja. No cabe en diagnósticos reducidos a vídeos de un minuto.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que los directores creativos eran solo diseñadores. Profesionales sensibles con una extraña capacidad para traducir en indumentaria lo que ocurría a su alrededor —aquello de respirar el aire de su tiempo y exhalarlo en forma de ropa— sin que el ejecutivo de turno o el departamento de mercadotecnia coartaran sus acciones y decisiones. Desde la clausura de sus estudios y talleres, dictaban el canon que, al menos durante seis meses, iba a regir la moda con autoridad de oráculo. Hoy, ese oráculo gasta ojeras, acude a terapia, consulta el algoritmo como si no hubiera un mañana antes de elegir hasta un pantone y vive con la maleta hecha, no para buscar inspiración en algún lugar exótico, sino para cumplir con una agenda de trabajo demencial (o por si le dan puerta de repente, que también). Esclava de las cuentas de resultados más que nunca, rendida a la codicia galopante de unos pocos (pero poderosos) y devenida maquinaria de contenido que amenaza con devorar sus propios cimientos, la industria del vestir no solo está en crisis, sino que acusa, sobre todo, una metamorfosis traumática. Tanto que los desafíos que afrontan sus creadores ahora mismo, de los tótems que pilotan transatlánticos de lujo a los independientes que hacen encaje de bolillos para sobrevivir en un mercado dominado por grandes conglomerados, han dejado de ser estéticos para volverse existenciales.
El debate sobre la inmigración vuelve cíclicamente al centro de la escena política europea, con especial intensidad en cada ciclo electoral. Sin embargo, mientras discutimos la inmigración en términos defensivos, España y Europa avanzan —no sin dificultades— hacia una transición ecológica que transformará profundamente nuestra economía y nuestro mercado laboral. Lo que rara vez entra en el debate público es que ambos procesos están íntimamente conectados.
La ciencia asegura que leer no cura enfermedades, pero ayuda mucho a afrontar la vida en tiempos de guerras, ansiedad, estrés y todo lo demás que nos pasa. Ya lo dice Nuccio Ordine en su ensayo La utilidad de lo inútil: “Nutrir el espíritu puede ser tan importante como alimentar el cuerpo” y algunos estudios le dan la razón. Como contó Enrique Alpañés en este articulo, según una revisión de cinco estudios publicada en 2023, leer ficción puede influir positivamente en el estado de ánimo y el bienestar.
El Partido Popular y Vox tienen ideas diferentes sobre lo que significa la “prioridad nacional”. Lo que han firmado en Extremadura para uno significa una cosa y para el otro otra distinta. Esto recuerda a las interpretaciones incompatibles de los acuerdos entre el Partido Socialista y Junts o entre el Partido Socialista y Esquerra acerca del control de las fronteras o de la cesión de IRPF a Cataluña. También hace pensar en el pacto entre Harold Godwinson y Guillermo el Conquistador que llevó a la invasión normanda de Inglaterra en 1066.
En diciembre de 2025 el Colegio de Abogados de Madrid anunció en su web: “El nuevo centro universitario del ICAM [adscrito a la Universidad Complutense] abre la prerreserva para el curso 2026-2027 con un grado en Derecho”. Incluso en febrero, celebró una jornada de puertas abiertas a la que acudieron estudiantes interesados y sus familias, según una nota de prensa. Pero la nueva fecha de inauguración de la carrera en la web es septiembre de 2027. Ni rastro en ella de los tres másteres. ¿Qué ha pasado entre medias? El departamento de prensa explica que la demora se debe a un “objetivo de garantizar su implantación en las mejores condiciones académicas, organizativas y de calidad”.
Todo indica que este Sant Jordi volverá a ser un día esplendoroso, con las calles de Barcelona y otras ciudades catalanas llenas de puestos de libros y rosas, con las habituales multitudes paseando bajo un sol radiante, según todas las previsiones. Si el pregón de Sant Jordi en el Ayuntamiento de Barcelona se considera la antesala de la fiesta, lo que marcó la pauta este año fue la defensa vigorosa de las bibliotecas públicas que hizo la escritora escocesa Ali Smith: “las bibliotecas son tan poderosas que enfurecen a los tiranos”, entonó en un Saló de Cent lleno de gente del sector cultural, en un acto organizado desde 2003 por Bibliotecas de Barcelona.
Digi ha decidido posponer el estreno en Bolsa de su filial española. La fuerte volatilidad del mercado debido a la guerra de Irán desaconseja la operación en este momento, pese a que las órdenes de compra preliminares eran suficientes y de buena calidad. La compañía dispone de la capacidad para mantener las inversiones en el país sin necesidad de ampliar capital y ha optado por aplazar la operación, según indican varias fuentes financieras. Su objetivo era efectuar una Oferta Pública de Suscripción (OPS) de entre 150 y 200 millones de euros, con la posibilidad de que la matriz vendiera una participación minoritaria para reducir deuda.
Hoy se celebra Sant Jordi, pero no estaré firmando allí. Si usted se pregunta por qué debería estar firmando y quién soy yo, lo cual sería una duda de lo más natural, la respuesta es: soy el autor de esta novela, de esta otra, esta colección de relatos o de esta otra novela, además de un ensayo sobre Michael Jackson con preciosas ilustraciones (no eran mías) que hizo que un admirador gritase a una dependienta de El Corte Inglés “¡no sé cómo pueden vender esta basura!“. Lo cual me hizo gracia, en el fondo.