“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El Gobierno progresista de coalición del PSOE y Sumar sufrirá este martes más que probablemente otra derrota parlamentaria en un asunto de la máxima sensibilidad política cuando se vote la convalidación de la prórroga de los alquileres aprobada por el Consejo de Ministros hace un mes. Sumar ha hecho causa de esa medida para aliviar las consecuencias de la guerra en Irán para cientos de miles de arrendatarios: presionó primero al PSOE para impulsar el decreto y en los últimos días directamente a Junts, hasta el punto de ceder en posibles mejoras fiscales para los autónomos y caseros. Sin éxito. El PP tampoco va a salvar al Gobierno en esta ocasión. Tanto desde Junts como desde Sumar apuntan a que el PSOE no se ha implicado al máximo en esta negociación. Los socialistas señalan que Junts tiene tomada la decisión de tumbar el decreto desde el primer día por una cuestión ideológica y no hay nada que hacer.
Neil Armstrong dio un pequeño paso, y un saltito, para pisar la Luna y plantar una bandera, y todo el mundo habla de él, y es el héroe de los niños, pero, solo unos segundos después, también bajó Buzz Aldrin del Apolo XI para saludar a los selenitas. De él se habló menos, como también rodea cierto silencio a la figura esbeltísima (1,86m, 59 kilos) de Yomif Kejelcha, que acompañó a Sabastian Sawe el domingo hasta la última milla del maratón de Londres y también, como el keniano que grabó en sus zapatillas blancas 1:59.30, llegó a la Luna de las dos horas, solo 11 segundos después.
El sueño de la infancia de Estel Blay Carreras (Manresa, 39 años) era convertirse en astronauta. Más de la mitad de las niñas que tienen la ambición de dedicarse a las ciencias desisten en la adolescencia, pero no fue su caso, que convirtió una fantasía en un plan de futuro profesional. Se formó en Ciencia Aeroespacial, se doctoró, tuvo varios trabajos. Hoy, esta mujer, que vive en un barrio residencial de Sitges con su familia y dos hámsteres, que nos recibe con una sonrisa y en calcetines, que tiene un estilo de vida aparentemente convencional, en poco más de un año será la próxima comandante de una misión que simulará, en una isla remota del Ártico, una expedición a Marte.
Irene murió en la Semana Santa de 2018 con solo 24 años mientras visitaba las cuevas de la playa de As Catedrais, en Ribadeo (Lugo). A la joven de Valladolid le cayó encima una piedra de este monumento natural convertido en atracción turística. Aquel 31 de marzo se había adentrado junto a su novio en las cavidades abiertas a las visitas, rodeada de una muchedumbre de curiosos y personal de vigilancia y después de que esa misma mañana se produjeran otros dos desprendimientos que fueron ignorados. Nada de esto facilitó la depuración de responsabilidades tras la desgracia. La investigación penal fue archivada y su familia tuvo que afrontar una lucha judicial por la vía civil que ha durado ocho duros años. La Audiencia Nacional acaba de darles la razón.
A veces los mapas son jeroglíficos que al resolverlos funcionan como un libro de historia. En el interactivo que publicó EL PAÍS el pasado día 14 para radiografiar la presencia de extranjeros en España hay un detalle imperceptible a primera vista. Lejos de las grandes zonas de inmigración —las costas, los centros agrícolas y las grandes ciudades— aparece un punto aislado con una alta concentración de foráneos. Está en el interior de Galicia, en el límite entre las provincias de Ourense y Pontevedra, aparentemente un lugar con poco reclamo, habida cuenta del despoblamiento y el nulo desarrollo industrial. En ayuntamientos como Avión, Beariz, Boborás o A Lama viven más de un 30% de extranjeros, según el censo, aunque pocos lo sientan así, ya que sus familias salieron de ese lugar al que ellos, descendientes, han vuelto. En ese cuadrilátero migratorio —tanto de expulsión como de acogida— se encierra siglo y medio de historia y, también, se guarda una lección de peso en torno al debate sobre las migraciones y la regularización aprobada por el Gobierno.
Los pactos de PP y Vox en Extremadura y Aragón han convertido la prioridad nacional en el concepto de la primavera. Pero el aterrizaje en la práctica de este sintagma, que suena a nombre de grupo punk de la movida, con ecos del Frente Nacional francés y regusto racista, varía según cuál de sus promotores firmantes lo explique. El mensaje de fondo, en cambio, está claro. Los españoles (y españolas, imagino) deben ir por delante de los inmigrantes (y las inmigrantes, sin duda) en el acceso al Estado del bienestar. Pero esto, ¿cómo se hace?
Miles de inquilinos han solicitado en las últimas semanas la prórroga de su contrato de alquiler. Algunos, porque creían que su propietario no se lo renovaría. Otros, como los del número 37 de la calle de Riereta de Barcelona, porque ya han recibido un burofax de su casero para que abandonen su piso. Los sindicatos en defensa del colectivo han intensificado en las últimas 72 horas su presión sobre el PP y Junts per Catalunya para convencerles de que convaliden este martes en el Congreso el decreto ley que busca evitar que dos millones de inquilinos deban renegociar sus contratos cuando el contexto internacional empieza a perfilar otra ola de escalada de precios. Sin embargo, Junts ya anunció este lunes que no dará su brazo a torcer y tumbará la norma.
Densificar o densificar. El dilema hace tiempo que se ha superado en muchas ciudades españolas. Los urbanistas llevan años, incluso décadas, clamando contra el modelo de nuevos barrios que fue imponiéndose en España desde los años noventa. Los PAU, PAI, SAU y la sopa de siglas que en cada ciudad lleva aparejado un desarrollo urbanístico han sido durante años sinónimo de edificios cerrados con piscina, poco comercio en la calle y grandes avenidas. El arquitecto José María Ezquiaga cree que aquella idea triunfó como reacción a los excesos del desarrollismo franquista. “Veníamos de los años sesenta y setenta con polígonos de mucha densidad de casas y pocos servicios”, explica, “hubo un pico de exceso de congestión que marcó el imaginario colectivo”.
Ante el intenso ruido que al PP le ha provocado la “prioridad nacional” pactada con Vox en los acuerdos de Gobierno de Extremadura y Aragón, Génova ha movido ficha. La dirección popular ha medido el impacto de la medida con una encuesta encargada específicamente para conocer cómo valoran los votantes la idea de priorizar a los españoles por delante de los inmigrantes en el acceso a las ayudas públicas, según han indicado fuentes de la dirección popular a EL PAÍS.
“Yo soy biznieto de Carlos Arniches, y tiene un sainete que acaba de cumplir 105 años, que se llama Los caciques, que alude exactamente al trato de favor familiar, sobre todo en corporaciones locales. Y estoy aquí como víctima. Yo he denunciado ante el canal interno de una sociedad que cotiza en el Ibex”, se oye decir a una voz del público durante el acto que el pasado 9 de diciembre, aprovechando el Día Internacional contra la Corrupción, organizó y grabó en vídeo la Fundación Ortega Marañón en Madrid con el título “Integridad y protección de las personas denunciantes”. El biznieto de Arniches era una de ellas. Había denunciado un presunto caso de nepotismo en una sociedad público-privada, propiedad del Ayuntamiento de Alcalá de Henares y una filial de Mapfre, la multinacional en la que trabajaba desde hacía más de 30 años como abogado. Fue suspendido fulminantemente y despedido un mes después, en febrero de 2025, pero ha acabado ganando. El juicio en el que alegaba que su despido era una represalia por la denuncia iba a celebrarse el pasado 10 de abril, pero minutos antes de que se abriera la audiencia pública, Mapfre aceptó indemnizarlo con 1.150.000 euros, según la resolución judicial a la que ha tenido acceso este diario.
Mariana Mazzucato es una polvorilla. La economista italo-americana (nacida en Roma hace 57 años, criada en Estados Unidos y afincada en Londres) forma parte de ese grupo de reputados académicos progresistas que ejercen una oposición desacomplejada al neoliberalismo y al trumpismo posterior a este, pero lo hace sin afectación ni solemnidad. Habla con pasión y optimismo de otra forma de hacer y ver la economía. Mazzucato, profesora de la University College of London, defiende el papel innovador del sector público y pone como ejemplo idóneo de colaboración público-privada la primera misión a la luna ideada por Kennedy, ahora tan de actualidad. Su obra escrita es vibrante y títulos como El Estado Emprendedor o Misión Economía (editados por Taurus en España) dan buena cuenta de ello. En esta entrevista, concedida en el marco de la Global Progressive Mobilisation (GPM) en Barcelona, está exultante por la creación de un Consejo Global para una Economía del Bien Común junto al Gobierno español. Sin embargo, aborda el impacto estructural de la era Trump en la economía mundial con menos euforia.
“Vivíamos rodeados de periodistas y escritores”. Así recuerda su infancia Juan Luis Cebrían (Madrid, 81 años). Su padre desempeñó cargos de responsabilidad en los medios de comunicación del franquismo y su tío llegó a ser director de Abc y La Vanguardia. Joven promesa del periodismo del Madrid de los sesenta, Cebrián fue el primer director de EL PAÍS cuando solo tenía 31 años y ya acumulaba mucha mili en el oficio: Pueblo y Cuadernos para el Diálogo, Televisión Española e Informaciones. Personaje mítico del cuarto poder de la democracia, tan temido como reverenciado, fascinante y odiado, atraviesa puntual la puerta giratoria del hotel Intercontinental.
El público que esta semana vaya a algún cine de la cadena Yelmo para ver el regreso de Meryl Streep como Miranda Priestly en El diablo se viste de Prada 2 podrá entrar a la sala con un bolso rojo lleno de palomitas. Es la moda y también una nueva experiencia cinematográfica: coleccionar un palomitero particular en cada gran estreno. El furor por estos cubos se ha vivido este abril con la animada Super Mario Galaxy, cuya figura del dinosaurio Yoshi, vendida a 40 euros, ya es pieza de especulación. Pero, en realidad, los más beneficiados son unos cines que buscan convertir cada estreno en un evento instagrameable y reconfigurar ingresos ante el descenso de la venta de entradas. “El espectador ya no busca solo sentarse a ver una película, sino vivir la experiencia. Ofrecemos nuevas formas de relacionarse. Ya no solo hablamos de exhibición”, explica por correo Samuel Bolaños, director de comercialización de Cine Yelmo.
Al llegar el Día de la Madre, que se celebra este próximo domingo, 3 de mayo, cada año se plantea el mismo debate; que también ocurre con el Día del Padre. ¿Se deben celebrar estas fechas en los colegios? ¿Es necesario preparar un regalo en clase? Una cuestión sobre la que existen diferentes opciones.
Hay una conversación que se repite desde hace años en foros como Reddit o Forocoches. Alguien tiene ganas de hacer algo —acudir a un concierto, empezar a practicar determinado deporte o probar la comida libanesa— pero no se decide porque no tiene quien lo acompañe. Entonces cuelga un post en el que pide consejo, porque teme acabar como un usuario que fue a una fiesta donde pinchaban su música favorita y terminó agobiado. Es un mensaje real: “Me siento fuera de lugar porque estoy solo y todo el mundo está con amigos. ¿Qué hago? No quiero parecer un bicho raro o dar mala espina. Creo que todo el mundo me está mirando”.
Al proceso judicial contra la familia Pujol le han faltado testimonios que tirasen de la manta (si es que hay manta de la que tirar) y le ha sobrado tiempo. A diferencia de otros casos de presunta corrupción política, nadie ha alzado la voz para reconocer, aunque sea a destiempo y para rebajar su pena, pagos indebidos a cambio de adjudicaciones públicas que, por cierto, ni están ni se las espera ya en el juicio. Las dilaciones en el proceso —23 años desde que Jordi Pujol dejó la presidencia de la Generalitat, 14 desde que empezaron a investigarse los negocios de su primogénito— tampoco han ayudado a esclarecer la supuesta red de influencias tejida por la familia al abrigo del expresident. La tesis de máximos de la Fiscalía Anticorrupción (que el dinero oculto en Andorra procede de la corrupción) permanece sin pruebas sólidas, circunstancia a la que se ha sumado ahora, en la recta final, la desaparición del juicio del propio Pujol, incapacitado para hacer frente a un proceso penal y exento ya de cualquier responsabilidad.
Un saber ancestral heredado de las señoras andaluzas hace que cualquier nacido en esta tierra medio sepa aviárselas para estirar hasta tres platos de un puchero: el consabido caldo, la ropa vieja y unas croquetas. Un foodie diría que eso es cocina de aprovechamiento resiliente, pero es simplemente quitar la hambre (en femenino coloquial andaluz) con mucho ingenio. Pues José Ignacio García (Jerez de la Frontera, 38 años), líder de Adelante Andalucía, se ha pasado los últimos cuatro años a puchero diario en el Parlamento autonómico: estirando un presupuesto mínimo y dos diputados frente a la mayoría absoluta del popular Juan Manuel Moreno. “Pero cuando no hay dinero, surge el ingenio, la gente se exprime la cabeza”, asegura. Y parece que la fórmula está funcionando con creces.
La imagen de Sabastian Sawe levantando los brazos en el centro de Londres bajo una pancarta de meta en la que el reloj marca 1:59:30 es ya uno de los momentos estelares de la historia del deporte profesional y abre una época de marcas impensables en la prueba más épica del atletismo. El corredor keniano, de 31 años, es el primer hombre de la historia en correr los 42,195 kilómetros del maratón en menos de dos horas, un récord que los mejores de esta distancia, como Kipchoge o Gebreselassie, han perseguido sin éxito durante todo este siglo. Lo extraordinario es que el segundo en la carrera, Yomif Kejelcha, también bajó de las dos horas. La hazaña de Sawe, y la menos publicitada de Kejelcha, recuerda que hay límites humanos que parecen insuperables, y no lo son.