“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Tenía todos los ingredientes para ser un evento histórico, pero no pudo ser. Apenas unas horas antes de su esperada actuación en el Auditorio del Palau de les Arts de Valencia, Morrissey canceló el jueves el que iba a ser su primer concierto en España en diez años alegando que no había podido pegar ojo la noche anterior.
“Te seguiría como un perro hasta el fin del mundo” es una de las frases que ha puesto el nombre de Heathcliff en boca de adolescentes y jóvenes de todo el mundo cuando, realmente, la primera vez que se mencionó a este personaje fue en 1847. De hecho, en la novela en la que concibe originariamente a este personaje, esta frase no tiene lugar, del mismo modo que Drácula nunca dijo en la obra de Bram Stoker “he cruzado océanos de tiempo para encontrarte”. Quizás, parte de las personas que acuden ansiosas al cine para ver a dos de los actores del momento —Jacob Elordi y Margot Robbie—, viviendo “la mayor historia de amor jamás contada”, no habían leído el libro de Emily Brönte. Sin embargo, a juzgar por las múltiples teorías y análisis sobre el tráiler de la película que inundaron las redes sociales antes de que se estrenase, parece que muchos jóvenes no solamente son perfectamente conscientes de la existencia de la obra original, sino que además la han leído e incluso la admiran profundamente.
La violencia machista sigue acabando con la vida de las mujeres a pesar de décadas de leyes, políticas y compromisos institucionales. Este martes fueron asesinadas tres en Miranda de Ebro (Burgos) y resultaron heridos dos niños por un incendio provocado supuestamente por la expareja de una de ellas, un hombre con graves antecedentes de violencia de género.
Mientras pitaba la cafetera, aludieron en la radio a alguien que había enfermado gravemente al sumergirse en las aguas del Támesis, contaminadas por los orines altamente tóxicos de las ratas británicas. Si las ratas existen, pensé, tienen que mear en algún sitio, pobres (procuro hacerme cargo de las necesidades de todos los seres vivos), pero habrían podido elegir otro. Nada más antiliterario para comenzar el día que hacerse cargo de las miserias fisiológicas de ese mamífero, que, por otra parte, no son muy diferentes de las nuestras. Bajé el volumen por si se les ocurría decir algo parecido del Danubio o del Sena o del Rin, ríos a los que uno se ha asomado con una sumisión romántica que quizá no se merecían. Ríos, incluso, en los que uno se ha suicidado imaginariamente. Virginia Woolf, que se suicidó de verdad, eligió sin embargo el Ouse, un río doméstico y apacible, lejos de la monumentalidad de los ya mencionados. Esa modestia paisajística y rural contrasta con el peso simbólico que terminó adquiriendo su muerte en la historia de la literatura. No sabe uno cómo acertar.
Ha muerto António Lobo Antunes. La noticia me devuelve a un tiempo pasado que parece de otro siglo. Trabajaba en el ayuntamiento de Granollers en lo que hasta la fecha había sido mi mejor empleo y un sueldo que me permitía mantenerme a mí y a mi hijo. Cubría todos los gastos de techo, alimento y educación y de vez en cuando algún capricho, pero siendo una microfamilia monoparental sin pensión de alimentos, no podía comprar el periódico. Aspiraba entonces a cosas así: a poder llegar a ser una de esas personas que los sábados y domingos por la mañana se hacían con EL PAÍS (está mal que lo diga aquí pero era mi diario de referencia entonces) y disfrutaban de la lectura sosegada. El dueño de la cafetería a la que íbamos a desayunar, que había estudiado historia y era de familia trabajadora y gran lector, me guardaba ejemplares del diario, cuando siempre había uno en cada bar y cada café. De todo lo que leía entonces me quedaron grabados unos relatos largos que publicaba Lobo Antunes. No sabía quién era, si importante o no. Yo lo conocía por sus textos, por el ritmo que tenían, una prosodia particular. No recuerdo nada en concreto. Al cerrar los ojos toco el papel, huelo el aroma del café, veo las letras impresas y todo mi cuerpo revive ese instante. Casi todo lo que he leído y me ha calado de algún modo ha dejado en mí una huella física.
Hace unos días murió António Lobo Antunes. Fue un escritor, lo es, que trataba con las palabras con tanta familiaridad y cercanía y complicidad que las hacía recorrer caminos muy extraños, asomarse al precipicio, tirar por senderos estrechos que discurren al lado del abismo; daba a ratos miedo mirar desde tan arriba a las sombras. Sus personajes eran muy próximos, hechos de la misma pasta de la que estamos hechos cada uno de nosotros, por eso imponía respeto darse cuenta de que puede pasar cualquier cosa, que por ahí dentro conviven entrelazados lo peor y lo mejor, y que luego están las circunstancias y la suerte. No hizo ninguna concesión para expresar y dar forma a lo que quería contar, así que su literatura está llena de invenciones, de desafíos. Y fue también una literatura que salió en los periódicos, como crónicas, como iluminaciones. Sorprende darse cuenta de que en los papeles donde se publican las noticias —en las pantallas, habría que decir ahora— también se cuele lo que tiene más duración, lo que sobrevive a la actualidad, las heridas incurables, la derrota. De eso trataba con frecuencia Lobo Antunes. De las cosas que se tuercen.
Las negociaciones sobre armas autónomas en la sede de Naciones Unidas en Ginebra han entrado en un punto crítico este mes de marzo. Tras años de debates bajo el paraguas de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW), los Estados siguen sin consenso para fijar límites a la inteligencia artificial aplicada al armamento. Y el tiempo, como ha alertado la campaña Stop Killer Robots, juega en contra. La tecnología avanza a un ritmo que amenaza con dejar obsoleta la capacidad regulatoria de los gobiernos antes de que exista un marco común.
76 milímetros por 76 milímetros. La medida de un post-it estándar y el desafío de dibujar dentro de este pequeño espacio amarillo una viñeta que subraye, con humor y sensibilidad, la necesidad de fondos para investigar la prevención y tratamiento de enfermedades olvidadas que afectan a una de cada cinco personas en el mundo.
Un poco más de 1,38 millones de turistas pasaron sus vacaciones en 2024 en el municipio tinerfeño de Arona (casi 88.000 habitantes), donde se encuentran poblaciones turísticas como Playa de Las Américas, Los Cristianos o Costa del Silencio. Lejos de los paisajes marítimos de la costa y el olor a protector solar, un grupo de vecinos de la parte alta aseguran que hasta 20.000 vecinos de Arona Alta viven sin alcantarillado desde hace más de 20 años. “Estamos entre una crisis sanitaria y una crisis ecológica”, asegura Davide Cortellino, presidente de la comunidad de vecinos Sara. “No es solo nuestra calle”, explica en conversación telefónica. “Es en todo el barrio de La Camella y en otros barrios como Valle de San Lorenzo, Cabo Blanco… Cuando llueve, todo esto es la Venecia de las aguas negras”. El Ayuntamiento —gobernado por una coalición de PP, Coalición Canaria y Vox, aunque entre 2015 y 2023 fue el PSOE el partido en el poder— se escuda en que las obras de urbanización “no se han finalizado y no han sido recepcionadas".
El Museo Egipcio de Barcelona es un verdadero hogar para los que sueñan con el viejo país del Nilo. Exhibe una bonita colección de antigüedades faraónicas, ofrece exposiciones y cursos y organiza actividades tan simpáticas como Momificación en familia, siempre en sábado. Dirige el centro, dependiente de la Fundación Arqueológica Clos, la egiptóloga Maixaixa Taulé (Barcelona, 57 años), que es también miembro de la misión que excava el yacimiento de Sharuna (el-Kom el-Ahmar Sawaris), antigua Hut-nesut, en el Egipto Medio, en la orilla oriental del Nilo. Taulé, que recibe en su despacho ante una imagen de un beduino besando a un camello, cree que ella es poco fotogénica pero su rostro no desentonaría entre los retratos de El Fayum.
Para Maximilian Kasy (Viena, 43 años), la pregunta verdaderamente importante, y aterradora, sobre inteligencia artificial es: ¿quién la controla? Catedrático de Economía en la Universidad de Oxford, este matemático y experto en técnicas de aprendizaje automático acaba de publicar The Means of Prediction: How AI Really Works and Who Benefits (Los medios de predicción: cómo funciona realmente la IA y quién se beneficia), editado por la Universidad de Chicago, un libro en el que sostiene que los conflictos fundamentales de la IA no surgen de la lucha entre humanos y máquinas, sino entre los que controlan esta tecnología y todos los demás.
La necesidad de una ejecutar obras urgentes en el túnel ferroviario de Rubí (Barcelona) avecina un colapso en el tráfico de mercancías en Cataluña durante casi dos meses. La detección de severas grietas impone la necesidad de intervenir de inmediato con trabajos de apuntalamiento y refuerzo en un tramo que es una arteria básica para el desplazamiento de los trenes mercancías. Las obras constituyen un hecho de poca novedad en ese punto de las afueras de Barcelona, porque el mismo túnel ya tuvo que ser cortado durante más de una semana por otra intervención considerada imprescindible a finales de enero, pero esta vez el quebradero de cabeza sube de grado porque la duración de la remodelación cortará siete semanas el tráfico de trenes entre los puertos de Barcelona y Tarragona y la frontera con Francia. La consejera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, ha alertado de que con las obras se va a cortocircuitar “un paso de mercancías muy importante” con alternativas muy limitadas. Para los trenes de ancho ibérico se plantea el desvío por la línea Montcada-Manresa-Lleida, aunque con algunas restricciones de carga y longitud, mientras que los trenes de ancho internacional con destino a Francia deberán utilizar la nueva terminal de mercancías de la Llagosta.
Centenares de alumnos que cursan el ciclo formativo de Emergencias sanitarias se han topado con la sorpresa de que no pueden realizar las prácticas en empresas de ambulancias porque estas se niegan a acoger alumnos menores de edad. La repentina decisión de las empresas está generando mucha angustia entre las familias, y preocupación en los institutos, porque la realización de las prácticas es obligatoria para obtener el título. Las ambulancias se escudan en que no existe una “regulación adecuada” del hecho de tener menores en situaciones de emergencias sanitarias y que inspección de trabajo ha abierto expedientes por ello. Educación acusa a las empresas de incumplir los convenios y ha creado un comité de crisis con Salud para buscar una solución.
No me importa la profesión que tengan los personajes de las películas, incluidos aquellos oficios que pertenecen al exotismo o a la ordinariez, a condición de que entienda, me interese o me fascine lo que les ocurre en sus vidas, que además de que me proporcionen datos sobre su profesión, sus existencias, sus relaciones, sus problemas, me despierten interés, intriga, conmoción.
El arquitectoDirección: Stéphane Demoustier.
Intérpretes: Claes Bang, Sidse Babett Knudsen, Xavier Dolan, Swann Arlaud, Michael Fau.
Género: drama. Francia, 2025.
Duración: 104 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
Las relaciones entre el artista y el poder autoritario tienen en las películas del húngaro István Szabó su principal y más reiterado exponente cinematográfico. Mephisto (1981), basada en la novela homónima de Klaus Mann, fue su más renombrado acercamiento al tema, con aquel pacto de carácter fáustico con el que un ambicioso actor de teatro, a base de medrar, se acababa convirtiendo en la gran figura de su arte gracias a los favores de los jerarcas nazis. Pero, además del precio moral por el éxito futuro, Szabó trató también el tema con respecto al mantenimiento del prestigio forjado durante muchos años atrás, a costa de los ideales verdaderos y de la ética personal dentro de un nuevo régimen que no permite matices y que además necesita la propaganda del artista como forma de sostenimiento popular y político. Aquella segunda película de Szabó era Taking Sides (2001, rebautizada en España como Réquiem por un imperio), y estaba inspirada en una figura real: Wilhelm Fürtwangler, director de la Filarmónica de Berlín durante el Tercer Reich.
Águilas de El CairoDirección: Tarik Saleh.
Intérpretes: Fares Fares, Lyna Khoudri, Zineb Triki, Amr Waked.
Género: thriller. Suecia, 2025.
Duración: 127 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
El canto y el baile forman parte del culto de los shakers, escisión de los cuáqueros protestantes fundada en el siglo XVIII de la que hoy apenas quedan practicantes, entre otros motivos porque en la base de sus creencias está el rechazo absoluto al sexo. A cambio, los shakers se empleaban en sus cánticos y en sus tareas artesanales; de ahí su reputación de grandes carpinteros. Su principal líder espiritual fue una mujer, la madre Ann Lee, que abandonó Inglaterra para instalarse junto a su comunidad en Maine, donde hoy, según los registros, apenas quedan tres devotos.
El testamento de Ann LeeDirección: Mona Fastvold.
Intérpretes: Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman.
Género: drama musical, Reino Unido, 2025.
Duración: 136 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
Las películas de activismo social que además van de la mano de un carácter pionero son casi imposibles de abordar desde la vertiente de la crítica relacionada con lo artístico y lo narrativo. Que si no están suficientemente bien contadas, que si los personajes secundarios vienen y van un tanto a capricho del guion, o que si a la puesta en escena le sobran primeros planos, perdiendo emoción cuando realmente los necesita… Son tres de las cosas que podríamos citar en la valoración y el análisis de La hija pequeña, debut en la dirección de la habitual actriz Hafsia Herzi. Pero todo aquello palidece ante la rotundidad de su propuesta, ante su arrojo y su verdad, que como es la suya y la cuenta a borbotones, poco se le puede reprochar. Su ópera prima, basada en una novela de corte autobiográfico de la joven escritora francesa de origen argelino Fatima Daas, cuenta el proceso de descubrimiento, asunción y vivencia de una adolescente lesbiana en el seno de una familia musulmana.
La hija pequeñaDirección: Hafsia Herzi.
Intérpretes: Nadia Melliti, Park Ji-min, Mouna Soualem, Louis Memmi.
Género: drama. Francia, 2025.
Duración: 106 minutos.
Estreno: 13 de marzo.
Desde el principio, Paul McCartney (Liverpool, 83 años) se empeñó en ser “el beatle simpático”. Un tipo positivista, siempre con el pulgar hacia arriba. Un multimillonario que decidió enviar a sus hijos a colegios públicos, para que salieran de la burbuja. Un hombre aparentemente normal, que alardeaba de estar accesible al mundo.