“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
En 1853 el francés Joseph Arthur de Gobineau publicó Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, el pilar intelectual del racismo moderno. En la primera frase de su libro dijo que “la caída de la civilización es el más destacado y, al mismo tiempo, el objeto más oscuro de todos los fenómenos históricos”. Él iba a explicarlo. Gobineau afirmó que la mezcla de razas había dado lugar a la degeneración inexorable de Occidente, uno de cuyos ejemplos más evidentes era la raza mediterránea; los germanos, por el contrario, se habían mantenido puros. Al ligar razas y civilizaciones, este autor dio un nuevo y terrible impulso a un tema con una trayectoria muy larga.
La democracia española supuso una toma de conciencia del valor decisivo de una justicia independiente. La decisión sobre los delitos y las penas no puede someterse a los intereses de un Gobierno con la cárcel a su servicio. Pero la democracia, cuando se pone delante del espejo, necesita mirarse a los ojos, comprender el carácter y el tiempo de sus arrugas. La justicia no sólo debe ser independiente de un Gobierno, sino de todos los intereses que viven y reviven en una sociedad. Hay jueces que son muy dependientes de los que necesitan atacar al Gobierno para establecer un orden distinto. Así que no se trata sólo de asegurar una justicia independiente del Gobierno, sino de asegurarse de que una administración judicial no juegue con las leyes, los procedimientos y los tiempos según la vanidad, la falta de ética o las dependencias de un juez. Más que con las dependencias del Gobierno, los problemas de la justicia española tienen que ver con un poder judicial que se ha demostrado incapaz de vigilar la ética de algunos de sus jueces.
La furia en redes sociales por el sacrificio de 10.000 perros entre 2019 y 2024 en una ciudad del Estado de México, Tecámac, ha logrado colarse en la rueda de prensa diaria de la presidenta del país, ha motivado la apertura de una investigación por parte de la Fiscalía por maltrato animal y ha puesto a una senadora del partido del Gobierno, Mariela Gutiérrez Escalante, ante una acusación que se castiga con hasta seis años de prisión. Mataperros es lo más suave que le han llamado en redes.
Vox es hoy un partido debilitado, lo que no quiere decir que sea un partido amortizado. La derrota de Viktor Orbán y los excesos de Donald Trump han situado a los de Santiago Abascal en un encaje internacional cada vez más incómodo. Mientras en Italia Giorgia Meloni ha sabido reaccionar ante los insultos de Trump al papa León XIV, en Vox la brújula se desimanta. A ello se suma un malestar interno cada vez menos disimulado y voces de algunos ex de prestigio como Iván Espinosa de los Monteros empiezan a impugnar, abiertamente, el rumbo del partido.
Héctor Gómez, 17 años, alto, delgado, 1,80 metros, viste una camiseta del equipo de fútbol del Paris Saint-Germain (más por imagen que por convicción). Tiene el pelo negro, con un corte que semeja al que llevaba hace tiempo el delantero del Barcelona Lamine Yamal; a su lado, descansa una mochila oscura de una marca que fue una diosa en la mitología. Es un gran estudiante, llegará a la EBAU —del 1 al 4 de junio— con una media de nueve sobre 10. Quiere ser ingeniero industrial P.A.R.S —grado de corte en la Universidad Politécnica de Madrid 2025/2026: 13,525, está vinculado con el máster—. Se ha formado en el colegio privado madrileño Ramón y Cajal. Desde luego, maneja la física básica. El tiempo es la relación entre la distancia y la velocidad. Quizá esa variable es la más importante para miles de chicos que se examinan en pocas semanas de la Selectividad (oficialmente, Prueba de Acceso a la Universidad, PAU) que quieren obtener el mayor partido al tic-tac del reloj. ¿Cómo hacerlo? Alumnos, profesores, neurocientíficos, psicólogos, expertos relatan la forma de apurar con éxito esas horas cada vez más finitas.
La Audiencia Provincial de A Coruña juzga estos días el caso de quien podría ser el afortunado con menos suerte del mundo. Se trata de un vecino del barrio coruñés de Monte Alto que selló en 2012 una Primitiva bendecida con 4,5 millones y nunca lo supo. Murió apenas dos años después de que aquel boleto se quedase en la administración de loterías del centro de la ciudad a la que acudió para comprobar si le había tocado algo. El tribunal deberá decidir si condena al lotero de ese establecimiento, Manuel Reija, por estafar a su cliente y apropiarse del resguardo para luego cobrar el premio. Con él se sienta en el banquillo su hermano Miguel, acusado de ayudarlo en el engaño aprovechando su cargo de delegado de Loterías del Estado en A Coruña y las brechas de un sistema que él conocía bien.
Laia Bonet (Valls, 54 años) es la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. La mano derecha del alcalde Jaume Collboni es la responsable de las políticas de ecología, urbanismo y movilidad.
El 6 de octubre de 1970, el buque de perforación en aguas profundas Glomar Challenger regresó al puerto de Lisboa, Portugal, con un cargamento que cambiaría la historia. Durante su viaje de 54 días, el Challenger había perforado 28 agujeros en el fondo del mar Mediterráneo. Las muestras recuperadas apuntaban a una conclusión sorprendente: hace unos 6 millones de años, el mar se había convertido en un desierto: una vasta cuenca árida y salina de más de dos kilómetros de profundidad. Medio millón de años después, el océano Atlántico irrumpió por lo que hoy es el estrecho de Gibraltar y desató la mayor inundación de la historia.
Fatih Akin es lo más parecido que tiene Alemania a Pepito Grillo. El cineasta, nacido en Hamburgo hace 52 años, de familia turca, lleva décadas susurrando al oído de su país las cosas que están mal, los traumas que no han logrado superar y las huellas del pasado que atenazan sus decisiones en el presente. Desde que lograra la fama con su cuarto largometraje, Contra la pared (2004), Akin no ha levantado el pie del acelerador. Ha cambiado de géneros (thriller, infantil, drama histórico) y de formato (documental, ficción); sin embargo, no ha perdido la rabia, su pulcra forma de rodar, ni su potencia. Y todavía, cuando se apagan las luces de las salas, el público oirá su cuchicheo: “Así hemos llegado hasta aquí; así somos”.
Un sol sonriente que dice: “¿Nuclear? No, gracias”; los pañuelos blancos de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo, y los verdes, símbolo de la lucha por el derecho al aborto en Argentina; una bandera con seis franjas: roja, naranja, amarilla, verde, azul y morada; una bata blanca con una pintada: “Sanidad pública”; una pancarta que exclama: “¡Manolo, la cena te la haces solo!”... Todos, símbolos reconocibles de movimientos sociales, algunos con muchas décadas de trayectoria. Estas reclamaciones forman parte de la historia, la que construyen los ciudadanos, no la que se escribe en los centros de poder, desde la oficialidad. Una memoria que merece ser guardada, cuidada, difundida y reconocida. Con estos objetivos, surge en 2021 en España el Archivo Histórico de los Movimientos Sociales (AHMS), aunque no es hasta 2025 cuando echa a andar con el nombramiento de su directora.
Estamos de celebración: cuatro meses después, una serie española producida por RTVE llega al horario de máxima audiencia de La 1. Hemos tenido que esperar hasta abril para que la televisión pública apostara, por fin, por llevar una serie española de producción propia a su prime time (programó Anatomía de un instante en febrero, pero fue una adquisición de Movistar Plus+). La elegida —en realidad, casi la única opción que tenía, porque solo tiene en cartera la coproducción Los 39 y, en rodaje, el policiaco Rojo sobre blanco, y pare usted de contar— ha sido Barrio Esperanza, que, tras su estreno este domingo, se emitirá los miércoles después de La Revuelta.
“Necesitamos ganar un título”, venía proclamando en público y en privado Diego Pablo Simeone durante los últimos meses. El sábado, en la sala de prensa del estadio de La Cartuja, con el dolor de la derrota en plena digestión, volvió a reiterarse cuando le demandaron que ejerciera, con uno de sus mensajes totémicos, de sanador y revitalizador del club, del vestuario y de los 25.000 hinchas rojiblancos desolados que asistieron a otra de esas tragedias que ya marcaron a fuego la historia del Atlético en otras finales pérdidas. “La gente no necesita mensajes, la gente necesita ganar”, zanjó con sequedad el preparador argentino.
De pronto un relámpago tremendo y feliz de la memoria en Sevilla: aparece en la televisión un hombre ya mayor en el palco del estadio de La Cartuja, parece que grabando con el móvil las celebraciones de los jugadores de la Real Sociedad. Conserva buen pelo y una mandíbula clásica, hollywoodiensemente dibujada, que no deja espacio a la duda: ese hombre alto y bien parecido es el responsable de que el portero de la Real, Unai Marrero, lleve la camiseta retro elegida para la final, responsable directo también de que la Real ganase la final de 1987 al Atlético y en los penaltis, responsable de que España llegase a la final de la Eurocopa en 1984 tras un torneo memorable empañado por una tragada en un disparo de Platini en la final; es, por encima de todo, un mito cuya fama en los 80 llegaba todas partes, y quien se ponía en la portería de cualquier colegio de España se exigía, también, el deber de ser él, el deber de ser Arconada.
Marie-Louise Eta debutó el sábado como primera entrenadora del Unión Berlín. Fue la primera vez que una mujer dirigía un banquillo de uno de los clubes de las cinco grandes Ligas europeas masculinas. “Espero que en los próximos años todo esto sea aún menos importante y que solo el fútbol sea el factor decisivo”, afirmó la técnica, de 34 años, antes de su estreno, en el que perdió 1-2 ante el Wolfsburgo. El nombramiento de Eta, una exfutbolista de élite alemana que hasta ahora estaba al frente del conjunto sub-19 del club y que ya contaba con experiencia como asistenta en el primer equipo, ha ocupado titulares en la prensa de todo el mundo. Su caso ha sido un hito y, como tal, una excepción. “Es histórico, un paso enorme hacia la igualdad de género, el respeto y el reconocimiento de competencias. Y una visibilidad que ayudará a nivel social a educar, a normalizar: si ya es visible, ya pasó, entonces es posible para cualquier otra mujer”, reivindica Vero Boquete, la primera mujer española en ganar la Champions y jugadora del Como. Natalia Arroyo, entrenadora del Aston Villa, coincide: “Es un hito y ojalá sea una puerta abierta. Es una maravillosa excepción, la consecuencia de un camino profesional que ha trazado muy bien y es el salto natural de cualquier entrenador. La diferencia es que se trata de ella, y no de él. Tenemos que subrayarlo como algo novedoso todavía, pero que ojalá sirva para abrir un escenario de futuro y que lo normalicen como un camino natural más: exjugadora, se forma y da los pasos adecuados para aprender hasta dar el salto”.
Uno de los aspectos más interesantes de las tertulias es que no se sabe cómo van a acabar. Aquella que se celebraba a mediados del siglo XX en una tienda de bicicletas de Bogotá terminó, por ejemplo, en la primera Vuelta a Colombia en Bicicleta. Casi nada. De repente uno de los tertulianos dice que se pueden unir los dos extremos del país recorriendo en bicicleta la distancia entre ambos puntos. Otro dice que, si le demuestran que es posible, se encarga de buscar la financiación y el apoyo necesario. Pero, ¿cómo se demuestra que es posible?. Pues como se demuestra el movimiento en el ciclismo: pedaleando. Así que para allá se fueron. Por caminos que ni tan siquiera el vehículo de apoyo pudo transitar, ascendiendo el Páramo de las letras, que alcanza 3.677 metros de altura y cuya cima se alcanza tras 80 kilómetros de subida por carretera. Lograron el apoyo del periódico El Tiempo y la historia de la prueba comenzó a andar. Hasta ahí, tal vez, un inicio como el de tantas y tantas grandes rondas. La principal diferencia es que todo esto sucedía en Colombia, un país en el que el ciclismo se convirtió en religión y fuente de orgullo nacional.
Si hasta hace no mucho los auriculares inalámbricos competían por conseguir la mejor calidad de audio, la mayor autonomía o el diseño más compacto, la última generación apuesta por incorporar capacidades complementarias a la reproducción de música. Hablamos de dispositivos que interpretan el entorno, procesan lenguaje en tiempo real y se adaptan activamente a lo que ocurre alrededor. Y hay especialmente dos tendencias que concentran esta evolución: la cancelación de ruido inteligente —cada vez más contextual— y la irrupción de la traducción simultánea integrada.
Han pasado 14 años desde que el PP congelara la carrera profesional sanitaria en Castilla-La Mancha. En 2012, el Gobierno de María Dolores de Cospedal adoptó esta decisión dentro de una oleada de recortes en los servicios públicos que la entonces presidenta regional justificó en la “ruinosa” herencia de su predecesor, José María Barreda. Recuperarla ha sido una reivindicación histórica de los sindicatos de la región y un objetivo del Ejecutivo del socialista Emiliano García-Page que, ha tardado, sin embargo, más de dos lustros en llegar. Este lunes, el Gobierno de Page y los sindicatos con representación en la Mesa Sectorial del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) rubricarán el preacuerdo alcanzado el pasado 14 de abril, apenas dos semanas después de que arrancaran las negociaciones y de varias protestas de los facultativos a las puertas de los hospitales.
Vaya por delante que no voy a hablar ni de Bea Talegón ni de Bea Fanjul. Esta es una Bea a la que es probable que no conozcan. Esta Bea es el personaje que da título a un modesto cortometraje llamado Bea lo ve todo, dirigido en 2006 por un director y guionista entonces desconocido. Bea lo ve todo era uno de esos cortos rodados en vídeo que llegaban a los festivales en la época en la que los jurados recibían las propuestas en VHS (imaginen el volumen físico de la preselección). Llegué a él porque un director de cine —jurado, claro— me dijo que me quería poner un corto “malísimo”. “Una puta mierda”, me dijo. O algo así (era muy malhablado).
En Andalucía, pedir cita en la sanidad pública se ha convertido para muchos en un problema diario. Al escándalo de los cribados de cáncer de mama se suman la falta de pediatras, las operaciones que se retrasan y los médicos que se van. Aumenta la inversión pero ni las infraestructuras ni los pacientes lo notan. Y en plena precampaña electoral, la sanidad es ya el gran talón de Aquiles del Ejecutivo de Juan Manuel Moreno Bonilla.