“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
A los 65 años uno no suele plantearse empezar de nuevo, pero Mauricio Merino sí lo hizo. Tras más de tres décadas dedicado a la universidad, con una columna semanal en la prensa mexicana y una presencia habitual en el debate público, asumió una verdad incómoda: que el terreno donde hoy se libra buena parte de la conversación democrática —el digital— le resultaba ajeno. “Mi formación pertenecía a otra época”, reconoce. Y cuando, junto a un grupo de colegas, decidió lanzar una revista digital, El diluvio, para debatir y defender ideas en ese nuevo espacio, se dio cuenta de que no sabía cómo moverse ahí. “No entendía apenas nada del lenguaje digital ni cómo competir en ese medio electrónico, que es, a la vez, evasivo e invasivo”, admite.
Gisèle Pelicot (Villingen-Schwenningen, Alemania, 73 años) dejaba puesta la mesa del desayuno antes de acostarse. La miel, las servilletas, los platos, los botes de mermelada. Al día siguiente, solo tendría que sacar la mantequilla y preparar las tostadas mientras el aroma del café invadía la cocina de la casita donde vivía con su marido. Era más cómodo, claro. Pero con el tiempo, y quizá ese es uno de los pocos síntomas que emergieron inconscientemente mientras todo aquello estaba ocurriendo, también se dio cuenta de que aquella costumbre podía ser un mecanismo para saltarse mentalmente las horas de cama. Como si su cerebro, por algún tipo de instinto de protección, no quisiera procesar aquel tiempo.