“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El accidente de un tren de Rodalies de la noche del martes en Gelida (Barcelona), además de provocar la muerte de un maquinista en prácticas y 37 heridos, ha revelado con toda la crudeza el intolerable deterioro de esta infraestructura tras años de desinversión y falta de mantenimiento, una situación denunciada reiteradamente por autoridades y usuarios. Un muro de contención de la autopista AP-7 se precipitó encima de la vía por la que circulaba el tren, cuya cabina quedó destrozada. La suspensión total del servicio obligada por el accidente dejó el área metropolitana de Barcelona prácticamente paralizada. Tuvo que ocurrir una desgracia así para que se viera de forma ineludible de que manera el servicio de cercanías barcelonés es una infraestructura crítica y cómo su deterioro afecta a la segunda ciudad más grande de España.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha sido desbancado por su colega norteamericano, Donald Trump, como gran transgresor del orden internacional representado por la ONU desde hace más de 80 años. Con pocas horas de diferencia, ambos dirigentes han apelado a fuerzas superiores y políticamente incontrolables para justificar sus intromisiones en causas ajenas. Mientras celebraba la Navidad ortodoxa, rodeado de militares curtidos en la guerra contra Ucrania, Putin afirmó que sus tropas “siguen órdenes de Dios” y “realizan una misión sagrada”. Por su parte, Trump dijo a The New York Times que se guía por su “propia moral” y que no necesita del derecho internacional.
El final de la dictadura sólo se entiende desde una perspectiva multicausal, pero hay un hilo rojo que atraviesa aquel tiempo: el movimiento obrero organizado y clandestino y el impulso cívico que implicó. De hecho, las movilizaciones de hace medio siglo respondían a causas laborales, pero también a una profunda pulsión democratizadora. Se convocaron huelgas y manifestaciones por la mejora de salarios y condiciones de trabajo, a favor de unas elecciones libres, por la legalización de partidos y sindicatos, y por las libertades democráticas más básicas. Como suele subrayar Nicolás Sartorius, entonces dirigente de CC OO, el movimiento obrero y las capas medias representadas por los estudiantes universitarios fueron punta de lanza y motor de las grandes movilizaciones sociales que permitieron conquistar la democracia.
Cada vez que ocurre una tragedia en nuestro país, hay un mensaje que recorre las redes sociales: “España va camino de la tercermundización”. Y cabría ir a la raíz de ese mantra, que se extiende como la pólvora entre algunos jóvenes, y no tanto. Va más allá de llorar cualquier pérdida humana o de protestar con dolor e indignación como el resto de los ciudadanos. Consiste en que la conclusión que sacan ante cualquier desgracia —ya sea una dana que arrasa cientos de vidas, un mortífero accidente ferroviario o un apagón inédito— parece escrita de antemano: sostienen que España transita inevitablemente el camino de la degradación.
Conocimos la noticia la semana pasada: dos mujeres que trabajaban para Julio Iglesias en sus paradisíacas mansiones de República Dominicana y Bahamas le denunciaban por agresión sexual y abusos laborales. De las muchas lecturas que permiten los hechos, me quedaré con una aparentemente menor sobre su intrahistoria. Hace tres años, alguien llamó a la redacción de elDiario.es. Elena Cabrera, la redactora jefa de Cultura, respondió al teléfono y comenzó a tirar del hilo en una investigación magnífica que acabó implicando a varias periodistas más del equipo. En 2025 solicitaron su colaboración a otro medio, Univision Noticias, con sede principal en EE UU. Las grandes exclusivas se alargan en el tiempo, son complejas de gestionar y a menudo resultan caras de producir y de defender en los tribunales cuando molestan a alguien, así que este tipo de colaboración entre la prensa internacional es habitual. Univision es popular por el contenido de entretenimiento, pero también por su cobertura informativa de los retos que enfrenta la comunidad hispana, labor regularmente premiada y que conozco bien porque trabajé en su redacción de Miami hace diez años.
No hay que politizar como no había que politizar el 11-M. No hay que politizar como no había que politizar el ébola, donde se convocaron manifestaciones para protestar por el sacrificio de un perro. No hay que politizar como no se politizó la pandemia, donde, como todo el mundo sabe, solo murió gente en las residencias de Madrid. No hay que politizar como no se politizó la DANA, donde la dimisión del incompetente Mazón no basta. No había que politizar la catástrofe del Prestige, y por eso en 2024 Yolanda Díaz se fue a recoger pellets a una playa en campaña electoral; la tragedia se repite como farsa. No hay que politizar, pero lo personal es político. En el accidente del ferrocarril de alta velocidad en Adamuz no hay que politizar. Las causas son complejas y quién sabe: es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma. En el apagón, no había que politizar. No había problemas con el mix de las renovables, pero después del apagón cambió el mix. No hay que politizar en el accidente, aunque los maquinistas llevaban tiempo alertando del estado de las vías. No hay que politizar aunque cuando se extendían las quejas por los retrasos y problemas en la red ferroviaria, el ministro Óscar Puente dijo que estábamos en el mejor momento de la historia del tren en nuestro país. No hay que politizar aunque en los últimos meses Adif había reportado ocho incidencias técnicas en el tramo del accidente. No hay que politizar aunque hace cinco meses los maquinistas denunciaron el estado de la alta velocidad entre Madrid y Barcelona y nadie hizo caso, y tras el accidente, sin explicaciones, se redujo la velocidad máxima a 160 kilómetros por hora en casi una cuarta parte del trazado (el miércoles se levantó el límite, luego se volvió a poner en parte del trazado). No hay que politizar, pero hace unas semanas Puente dijo que en esa línea los trenes podrían ir a 350 kilómetros por hora. No hay que politizar, pero estos años se han publicado artículos sobre el estado de las infraestructuras y sobre cómo una recaudación récord en impuestos no se había traducido en inversión sino en gasto. No hay que politizar, pero el anterior ministro de Transportes está en prisión preventiva por una presunta trama de corrupción. No hay que politizar, pero muchos de los que se escudan en lo público solo contribuyen a su descrédito y degradación. No hay que politizar, oímos, y quien lo dice da a entender que para él politizar es algo sucio, cuando debería ser exigir responsabilidad y transparencia. No hay que politizar, pero lo único que ha mejorado es la propaganda. No hay que politizar: son cosas que pasan.
Andrea Martínez Baracs (Ciudad de México, 69 años) es historiadora, doctora por el Colegio de México, especializada en historia indígena de Mesoamérica y en los procesos de conquista y colonización. Sobre las alianzas políticas entre pueblos indígenas, concretamente los tlaxcaltecas y la Corona española, habló esta semana en la Casa América de Madrid. Enemigos históricos de los mexicas, los señores tlaxcaltecas decidieron aliarse con los españoles dirigidos por Hernán Cortés tras combatir primero contra ellos. Participaron en la entrada a Tenochtitlan, su sitio final y otras campañas de conquista. En la historiografía mexicana quedaron reflejados como traidores, si bien la visión es muy simplista.
El lunes 15 de septiembre comenzó un juicio que ha concluido este miércoles 21 de enero, una semana antes de lo previsto, para intentar dirimir una presunta madeja de corrupción en la adjudicación de licencias para construir parques eólicos en Castilla y León, altos cargos de la Junta mediante, bajo el nombre de ‘Trama Eólica’. Hasta 84 testigos y 19 peritos han desfilado ante el juez, que en la última sesión ha reconocido un proceso “tedioso”, en una causa que examina la culpabilidad o inocencia de 11 acusados de los 16 iniciales, con tres exonerados durante el proceso, otro fallecido y otro inhabilitado por enfermedad, bajo peticiones de penas totales de 116 años de cárcel y 648 millones de euros. Los hechos sucedieron entre 2003 y 2011 y se consideran posibles delitos de prevaricación contra la Hacienda pública, cohecho, blanqueo de capitales, prevaricación, extorsión y tráfico de influencias. El gran señalado, el exviceconsejero de Economía Rafael Delgado, se proclama inocente pese a múltiples voces arrogándole la exigencia de comisiones para bendecir los proyectos.
Carmen Leal, la fiscal antidroga de Marbella, está convencida de que solo se puede poner coto a las organizaciones criminales que operan en la Costa del Sol si se corta las alas a los tres principales abogados que defienden a los criminales. Ese es el punto de partida de la segunda temporada de Marbella, la serie creada por Alberto Marini y Dani de la Torre que estrena Movistar Plus+ este jueves.
Cataluña se recupera poco a poco de los efectos del potente temporal de levante, con fuertes lluvias y oleaje, que ha afectado especialmente a las comarcas de Girona y del norte de Barcelona desde el pasado sábado, pero que ha inundado campos incluso en las comarcas de Lleida. Las fuertes y continuadas lluvias han superado los 200 litros por metro cuadrado en 24 horas en varias poblaciones del Baix Empordà, la comarca más castigada, con un acumulado de 120 litros en la provincia de Girona. El Estany de Banyoles se desbordó, y también los ríos Ter y Daró provocaron que varias poblaciones quedaran incomunicadas con carreteras cortadas y campos inundados, como Fontanilles, Palau-sator o Serra de Daró. Las playas han perdido masivamente arena desde Empúries o Sant Antoni de Calonge hasta las playas metropolitanas del entorno de Barcelona.
El yacimiento de Ullastret, cerrado al público por el derrumbe de un tramo de la murallaEl patrimonio arqueológico no ha permanecido indemne ante la borrasca Harry que ha azotado Cataluña. Uno de los yacimientos más importantes de Cataluña, la ciudad íbera de Ullastret (Baix Empordà) se ha visto afectado por el temporal que ha provocado el derrumbamiento de un tramo de unos diez metros de la muralla, concretamente en el sector restaurado durante las décadas de 1950 y 1960, entre las torres 1 y 2.
Los técnicos de los Servicios Territoriales del Departamento de Cultura en Girona, desplazados al lugar, achacan el percance a la combinación de lluvias intensas y la saturación del terreno.
El Museu d’Arqueologia de Catalunya ha informado de que el yacimiento permanecerá cerrado hasta que se puede habilitar el circuito de visita del sitio arqueológico. Paralelamente, los técnicos están evaluando los daños y decidiendo las medidas necesarias para preservar la seguridad y la preservación del conjunto monumental
Esta semana Junts ha decidido plantar a Pedro Sánchez en la ronda de contactos que el presidente del Gobierno tiene previsto mantener para hablar de la situación en Groenlandia y de un posible envío de tropas de paz a Ucrania si en un futuro próximo se plantea esa necesidad. La página web de Junts dice que la sectorial de Política Internacional del partido defiende el posicionamiento del partido en cuestiones a nivel europeo en lo que respecta a los valores fundamentales de toda sociedad, como la democracia, la justicia social, el respeto de los derechos humanos, de las minorías nacionales y culturales. Eso será la sectorial, porque lo que es el partido, la verdad es que últimamente no anda muy atento a ninguna cuestión “a nivel europeo”. Junts hace tiempo que se olvidó de Ucrania –otrora una nación hermana– y ningún dirigente destacado del partido ha elaborado la más mínima posición sobre las maneras de afrontar la crisis de Groenlandia, cuyo “derecho a decidir”, a Donald Trump, le trae exactamente al pairo.
Sergey Hernández (Kropotkin, Rusia; 30 años) volvió el lunes al vestuario después de perder contra Alemania, abrió el móvil y ahí había un mensaje: “Ánimo, tío, que esto es muy largo. Eres muy bueno y sé que vales”. Se lo había mandado Gonzalo Pérez de Vargas, Gonchi, después de que el portero titular de la selección de balonmano apenas pudiera detener cuatro de los 28 lanzamientos germanos en el cierre de la primera fase del Europeo. “Yo no he tenido una vida fácil y no me voy a dar por vencido en este campeonato ni en ninguno. Y si tengo que esperar dos años para rendir en la selección, seguiré trabajando como un pedazo de cabrón. Llegará el momento. Me derrumban pocas cosas. Rendir aquí es una deuda conmigo mismo”, proclama esta mole de casi dos metros, que este jueves arranca junto al resto de sus compañeros la segunda ronda contra Noruega (18.00). El sábado vendrá Dinamarca (18.00), el lunes Francia (18.00) y el miércoles Portugal (15.30; todos por Teledeporte) sin apenas margen de error para aspirar a las semifinales.
Cerca de cumplirse el primer aniversario de su sonada llegada a Hollywood, no es oro todo lo que reluce en torno a la figura de Luka Doncic. Cerca de cumplir los 27, el esloveno, indudable estandarte de los Lakers y máximo anotador de la temporada regular de la NBA con un promedio que supera los 33 puntos por partido, está muy cerca de topar con una norma que podría privarle de optar a los premios individuales de mayor enjundia del campeonato, esto es, el MVP, galardón que se concede al mejor jugador del curso; y el All-NBA, distinción bajo la que se designan a los integrantes de los tres mejores quintetos de la temporada.
El 9 de marzo de 2011, las jóvenes egipcias Samira Mahmoud y Rasha Abdelrahman fueron detenidas separadamente por soldados cerca de la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, tras haber participado en una sentada pacífica para exigir una nueva Constitución y la destitución del primer ministro. Hacía apenas un mes que el ejército había asumido el poder en el país tras la caída del expresidente Hosni Mubarak en medio de masivas movilizaciones sociales.
A Gestual History of the Young Worker (2019) es una instalación del colectivo Werker, fundado por Marc Roig Blesa y Rogier Delfos. Realizada en colaboración con Georgy Marmedov, se inspira en la representación del cuerpo trabajador en la antigua Unión Soviética. Explora de manera crítica las conexiones entre las opresiones históricas del trabajo y la experiencia queer, proponiendo una unión utópica entre trabajo y deseo. Articulada a través de textos e imágenes procedentes de distintas fuentes, la instalación adopta una estructura laberíntica que subvierte el recorrido lineal habitual, y genera encuentros inesperados con los visitantes.
A Maria Parr (Vanylven, Noruega, 44 años) la consideran en los países nórdicos la heredera de Astrid Lindgren, pero en realidad entre ambas escritoras hay muchas diferencias. Mientras que la autora sueca creó a Pippi Calzaslargas, un personaje libre, desobediente y que se saltaba las reglas establecidas por los adultos, Parr ha ideado unos protagonistas que, siendo rebeldes, están anclados a la realidad. Así, a través de ellos, trata con naturalidad temas como la muerte o el duelo.
Ahora no recuerdo bien en qué libro de Ryszard Kapuściński leí esto, pero al intelectual polaco no le terminaba de encajar que su público le dijese que había leído sus libros de una sentada. Es algo que ocurre, habría querido decirle, aunque lo esencial de ese gesto es su misterio. No acostumbra a suceder de buenas a primeras, y quien lo esgrime no suele sostenerlo como algo baladí. Las palabras fracasan al intentar procurarle una forma a ese estado emocional, que nos deja desarmados frente el otro, próximo a la incapacidad de elaborar el mensaje un poco más. Solo tiene lugar cuando un libro se convierte en un tipo que se encuentra a oscuras en una habitación y decide levantarse y encender la luz, no sin cierta apatía, pero al fin y al cabo reconfortado y alegre. O cuando la nieve cae finalmente al suelo tras ceder la rama que la sostenía y alguien ha tenido la suerte de presenciarlo.
Las crinesMarc Colell Siruela, 2026 156 páginas, 17,95 eurosDecía la escritora y actriz Sonya Walger en una entrevista publicada en Mamas & Papas el pasado agosto que escribir puede ser “un acto de comprensión radical”. Precisamente buscando entender y dejar constancia de quién fue su padre escribió León, una mémoire construida a partir de recuerdos y diarios que muestran fragmentos de un hombre complejo, y en gran medida ausente, que huyó durante toda su vida de la rutina y lo cotidiano.
'Caída de las nubes' (Las afueras, 2025), de Violaine Bérot¿Qué ocurriría si una mujer sufriera un embarazo desapercibido en un pequeño pueblo? Esta psicopatología implica que la mujer y su entorno desconocen la gestación por la ausencia de síntomas visibles, y, aunque afecta a uno de cada 300 embarazos, es muy desconocida entre la población. Violaine Bérot lo explora en esta novela, invitándonos a imaginar cómo puede vivirse una experiencia así en un entorno rural a través de múltiples voces —la comadrona, los vecinos, los amigos, los sorprendidos abuelos y los propios protagonistas, Baptiste y Marion— que van tejiendo la narración de lo ocurrido. La historia arranca cuando Marion, pastora de cabras en un pequeño pueblo de montaña, da a luz inesperadamente en casa durante una noche de invierno. Ese acontecimiento trastoca la vida de todos y los enfrenta a cuestiones como el instinto maternal, el trauma o el papel de la comunidad ante lo inesperado. Traducida por Concha Sánchez Santos y Pablo Martín Sánchez, ‘Caída de las nubes’ destaca por su original estructura, que convierte al lector en un detective encargado de reconstruir los hechos, enfrentándose en el camino a sus propios prejuicios.'Astillas' (Anagrama, 2025), de Leslie Jamison“Tenía la impresión de que nunca haría nada más que dar de mamar y deambular de aquí para allá con la niña pegada al pecho”, escribe Leslie Jamison en las páginas de ‘Astillas’, un relato que indaga en el delicado equilibrio entre ser madre y crear, y en cómo esa tensión se agudiza cuando un matrimonio se desmorona. Con una escritura fragmentaria que recuerda a obras como ‘Pequeñas labores’, de Rivka Galchen, o 'Fugaz', de Leila Sucari, Jamison retrata la confusión que sigue a la ruptura: la soledad, la vulnerabilidad y también la urgente necesidad de transformación. El resultado es una narración honesta sobre reinventarse a través del amor, la maternidad y la escritura. También sobre la lucha de deseos que, como animales salvajes, tratan de imponerse a una misma en el torbellino de la crianza. “Mi hija me abrió al mundo. Me abrió a todo lo que no era ella”, escribe la autora. Traducción de Rita da Costa.'Suite Tokio' (Consoni, 2025), de Giovana MadalossoDice la escritora Elena Medel en el prólogo de ‘Suite Tokio’ que pocos libros la han impresionado tanto como este. No exagera. Giovana Madalosso ha construido una historia perturbadora narrada a dos voces: las de Maju, la niñera, y Fernanda, la madre, quienes a través de sus experiencias y recuerdos reconstruyen la desaparición de Cora, una niña de 4 años. La novela va más allá de la intriga y del porqué o para qué: es, en realidad, una exploración de las desigualdades sociales, los deseos reprimidos y las contradicciones inherentes a la maternidad. Finalista de prestigiosos galardones como el São Paulo de Literatura y el Jabuti, ‘Suite Tokio’ no ofrece respuestas fáciles a una pregunta que sobrevuela sus 235 páginas: ¿Qué significa ser madre? “Solo parí a Cora. Para ser madre, una persona tiene que adoptar al hijo después de que nace”, dice la protagonista. Aquí, cada personaje y cada escena invitan al lector a la reflexión, pero, sobre todo, ponen a prueba sus propias convicciones y valores, dejando un regusto amargo mucho después de cerrar el libro. 'Una familia en Bruselas' (Tránsito editorial, 2025), de Chantal AkermanLa muerte de su padre llevó a la escritora y cineasta belga Chantal Akerman a examinar las relaciones familiares desde la pérdida: los orígenes, los traumas heredados, el vacío que queda cuando falta una pieza. Publicado en 1998 en Francia, ‘Una familia en Bruselas’ ha sido traducido y editado al castellano por Tránsito con motivo del 75º aniversario del nacimiento de la autora. Es un texto breve y conmovedor donde una madre viuda habla, recuerda y sobrevive como puede a la soledad. Este monólogo aparentemente deshilachado en el que se cruzan la voz de la hija y la de la madre está, en realidad, tejido con precisión: se mueve continuamente en lo cotidiano, entre lo dicho y lo no dicho, entre la memoria y el silencio. “Su hija no decía gran cosa y él tampoco, pero no necesitaban decir nada”, escribe Akerman, como si escribir fuera la única manera de comprender la relación con su padre. Y esto es lo que queda después de la lectura: la voz de una madre que habla para no desaparecer, y la de una hija que escribe para encontrarse.'Una madre trabajadora' (Muñeca infinita, 2025), de Agnes OwnesAl leer a la escocesa Agnes Owens resulta inevitable pensar en cierta afinidad con la escritora Lucia Berlin. Ambas comparten una mirada abrumadoramente realista sobre lo cotidiano. Sin embargo, mientras Berlin construye su obra de forma claramente autobiográfica —sus trabajos, su maternidad, su alcoholismo—, Owens no escribe sobre su vida, sino desde ella: su lugar en la clase trabajadora y su condición de madre impregnan toda su literatura. En ‘Madre trabajadora’, traducida por Blanca Gago, recorre las miserias de un matrimonio desdichado con dos hijos pequeños a los que, confiesan, les cuesta soportar. “…era madre de dos hijos que me limitaba a tolerar”, dice Betty, la protagonista. La precariedad económica, el alcoholismo, los celos, la infidelidad y la responsabilidad en el cuidado de los hijos se abren paso en poco más de 170 páginas con un sutil humor negro capaz de contener la crudeza del relato.'Cartas diminutas para Teo' (Piezas Azules, 2025), de Carmen BerasateguiEn 2023, Carmen Berasategui se marchó un mes a Suecia gracias a una beca de escritura. El viaje, con dos niños muy pequeños esperando en casa, supuso para la autora un momento de profunda ambivalencia: de un lado, la libertad y el amor por su trabajo; del otro, dos hijos a los que les pesaría su ausencia, especialmente el más pequeño. Para el consuelo de madre e hijo, Berasategui propuso que intercambiaran pequeñas notas diarias en las que contaran anécdotas o momentos importantes del día. De esa correspondencia nació ‘Cartas diminutas para Teo’, una tierna recopilación de aquellos mensajes, acompañados de preciosos collages, que reflejan muy bien el eterno dilema entre maternidad y creación. “Lo quiero todo, hijo mío. Quiero vuestro amor y quiero mi libertad, quiero frenesí y quiero calma. Quiero la fruta siempre en su punto”, confiesa la autora. La cruda realidad.‘Mi trabajo’ (Anagrama, 2025), de Olga RavnLa autora danesa Olga Ravn se cuela de lleno y por méritos propios en el panteón de la literatura de maternidad con este libro inclasificable —mezcla de poesía, diario y narrativa— que supura verdad y honestidad. ‘Mi trabajo’ es una novela fragmentaria y a su modo caótico —como la propia experiencia materna—, con la que Ravn se sienta en la mesa de autoras de clásicos como Jane Lazarre (‘El nudo materno’, editorial Las Afueras) con su profunda reflexión sobre la siempre compleja relación entre escritura y crianza. Pero en las páginas de ’Mi trabajo’ hay mucho más: hay conciencia feminista, hay una reivindicación de los trabajos de cuidado y también hay unos valientes y sinceros acercamientos a la precariedad del mundo artístico, a la ambivalencia materna, a los problemas de salud mental perinatales y a las relaciones de pareja —o a lo que queda de ellas— tras la llegada de un hijo. Una obra imperecedera llamada a convertirse en clásico. 'Fantasticland' (Paripébooks, 2025), de Ana WajszczukQuien más quien menos vive en su propio ‘Fantasticland’ cuando toma la decisión de ser madre o padre. También cuando esa decisión se concreta y llega ese hijo o hija. Ocurre que, a veces, el ansiado embarazo tarda en llegar y parece imposible. También que la experiencia de la crianza sobrepasa cualquier expectativa de agotamiento y dureza. Entonces ‘Fantasticland’ queda más cerca de una oscura cueva del terror que de un luminoso parque de atracciones. Eso lo aprende la narradora de esta autoficción, una mujer que se las ve y se las desea para lograr su primer embarazo y a la que luego zarandea la experiencia materna. La escritora argentina Ana Wajszczuk indaga con acierto y con una escritura muy atractiva, repleta de brillantes reflexiones, en muchos de los dilemas de la maternidad actual, desde el irresoluble debate entre deseo y mandato hasta el inalcanzable ideal de madre impuesto por las redes sociales y el sentimiento de culpa asociado, pasando por el boyante negocio de la industria de la reproducción asistida, la gallina de los huevos de oro de nuestro tiempo. 'El aniversario' (Anagrama, 2025), de Andrea BajaniEl escritor italiano Andrea Bajani conquistó el prestigioso Premio Strega con esta novela —traducida al castellano por Carlos Gumpert— que de forma directa y seca, sin apenas espacio para el artificio, narra el alejamiento de un hijo ya adulto de sus padres, de los que decide “separarse”, poniendo tierra de por medio (“La geografía siempre ha sido el parapeto de cualquier disfunción familiar”) y cortando toda comunicación. Capítulo a capítulo se va desgranando el motivo de esa decisión, marcada irremediablemente por la violencia persistente —emocional, pero también física— ejercida por el padre, especialmente contra la figura de la madre; y por la incapacidad del resto de miembros de la familia (la madre, la hermana y el propio protagonista) de hacerle frente. Un impactante alegato contra el totalitarismo patriarcal —mal de tantas familias— con una increíble capacidad para implicar al lector con su historia de terror doméstico. Traducción de Anna Casassas Figueras, y también disponible en catalán: ‘L’aniversari’ (Edicions del Periscopi). 'Mambo‘ (Las afueras, 2025), de Alejandra Moffat“Cuando uno es niño se entera de todo mientras no se va enterando de nada”, escribía Manuel Jabois en las páginas de ‘Malaherba’. Y esta reflexión viene como anillo al dedo para explicar el sentir de las dos hermanas protagonistas de esta novela. Inmersas todavía en un mundo de inocencia y juego, las dos pequeñas intentan encontrar pistas que les den una explicación a la vida clandestina que comparten con sus padres, dos opositores de la dictadura chilena que con dos hijas a cuestas intentan no ser cazados por los servicios secretos y el ejército de Pinochet. La escritora chilena Alejandra Moffat pone con acierto la mirada en la infancia, muchas veces la gran olvidada en cualquier conflicto, y dota de gran credibilidad las reflexiones y pensamientos de Ana, la hermana pequeña y narradora de la hsitoria, cuya voz, cargada de ternura, ilumina uno de los episodios más oscuros de la historia del país.Cuenta una leyenda africana de la tradición peul que para coronar la montaña de oro hay que comprender antes la sabiduría de los animales mágicos. El primero de los que cita aquel cuento es el camaleón, mágico porque cambia de color y puede girar los ojos en todas las direcciones sin tener que mover la cabeza. El reptil tiene, efectivamente, unas peculiares células en su piel, los cromatóforos, que pueden mudar a voluntad su tonalidad y brillo. Están distribuidas en tres capas epidérmicas, la más profunda contiene células pigmentarias más oscuras, la capa intermedia abarca los blancos y azules y, la más superficial, los amarillos y rojos. Juntas componen una cuadrilla de células cromáticas capaz de pintar tanto un arcoíris como un arbusto en otoño. Se considera que su principal función es la del camuflaje en el entorno adquiriendo las tonalidades que lo rodean. No hay nada más invisible que parecerse a lo que nos rodea. Pero estas células también responden a los estados emocionales del animal, ya sea el sentido de peligro por una amenaza, la preparación para un combate con el depredador o la ilusión por un cortejo. Son animales que reflejan como nadie la corporeidad de la emoción.