“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
La democracia es (o ha sido) un mecanismo que procesa institucionalmente el descontento de la ciudadanía con el Gobierno de turno. Sea el descontento justo o no, sea razonable o no, la persona decepcionada con el Gobierno puede utilizar su voto para cambiar las caras del poder. En esta visión tan descarnada del sistema, no es preciso suponer cálculos sofisticados por parte de los ciudadanos. En La conjura de los necios, Irene Reilly, la sufrida madre de Ignatius, elegía entre los candidatos presidenciales en función del cariño que demostraban hacia sus mamás. La buena señora pensaba que un mal hijo no podía ser un buen presidente. La alternancia en el poder, valor esencial de la democracia, se consigue tanto con votantes que juzgan sesudamente los logros y fracasos del Gobierno como con votantes viscerales como la madre de Ignatius.
La historia, a veces, se repite por pura malicia. Por ejemplo, en 1898 Estados Unidos decidió ayudar a Cuba en su larga lucha para independizarse de España y ganó. Los cubanos se mostraron agradecidos, pero no fueron libres todavía. Las tropas norteamericanas controlaban la isla, y Estados Unidos se negó a retirarlas hasta que Cuba aceptara ocho condiciones que presentó el senador Orville Platt en 1901 al Congreso. Las cláusulas más importantes de la denominada Enmienda Platt estipulaban que Cuba debía arrendar terrenos a Estados Unidos por tiempo indefinido para que construyera bases navales (de ahí Guantánamo), que no podía firmar tratados con otros países y que EE UU se reservaba el derecho de intervenir militarmente en la isla, para proteger la independencia cubana o mantener un Gobierno estable, cosa que hizo en cuatro ocasiones hasta que, en 1934, se derogaron las humillantes condiciones (pero no el arrendamiento de Guantánamo). El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos, debe de saberse de memoria la Enmienda Platt: el texto quedó grabado en el corazón de todos los isleños, fomentó su ferviente nacionalismo y, durante décadas, contribuyó a que muchos de ellos estuvieran dispuestos a tolerar a Fidel Castro porque era quien se atrevía a desafiar a Estados Unidos.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
“La falta de voluntad de las denunciantes a la hora de mantener estas relaciones [sexuales] es absolutamente creíble”, sostuvo la jueza de instrucción Inés Hualde Juveras sobre la presunta agresión sexual mediante sumisión química denunciada en Pamplona, y que le costó a España una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El Tribunal Supremo estudiará la condena de un año de cárcel que la Audiencia Nacional ha impuesto a un ultraderechista, Raul Stancu, por instigar y facilitar un ciberataque a la web del PSOE en noviembre de 2023, cuando grupos extremistas alentaban una ola de protestas ante la sede del partido en la madrileña calle de Ferraz. Según confirman varias fuentes jurídicas, la defensa ya ha presentado un recurso para intentar que la máxima instancia judicial anule la sentencia, que lo consideró culpable de un delito de daños por difundir dos mensajes en la red social X (antes conocida como Twitter) para instar al bloqueo de la página digital de la formación de izquierdas, así como por “facilitar” el enlace a una herramienta informática para ejecutarlo. El PSOE se opondrá a esa pretensión, según fuentes de la fuerza política.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé para este lunes lluvias persistentes, viento fuerte y temporal marítimo. La situación es especialmente grave en el interior de Pontevedra, donde se han cancelado las clases y el transporte. Las borrascas atlánticas traerán en los próximos días un tiempo inestable y frío. La cota de nieve bajará a unos 500-800 metros entre el martes y el miércoles, pero el resto de los días estará más alta, por lo que la lluvia propiciará deshielos.
Una inmensa ola de sarampión está golpeando el globo. Auspiciado por las bajas tasas vacunales derivadas del parón que supuso la pandemia en algunos países y del auge de movimientos antivacunas, el virus, extremadamente contagioso y potencialmente mortal, se está cebando con la población no inmunizada. En la zona del Mediterráneo Oriental, los casos en 2024 aumentaron un 84%; en Europa, un 47%; y en Estados Unidos, pasaron de cerca de 300 en 2024 a más de 2.000 el año pasado. Nadie se libra de la onda expansiva de este azote global de sarampión e incluso en España, un país donde no hay casos endémicos y las coberturas vacunales están por encima del 93%, se han disparado los diagnósticos: según los boletines epidemiológicos del Instituto de Salud Carlos III, en 2025 se registraron cerca de 397 casos, casi el doble que el año anterior (217 en 2024) y muy lejos de los 11 reportados en 2023.
La descomunal derrota de los ejércitos napoleónicos en Rusia en 1812 obligó al emperador Bonaparte a retirar parte de sus fuerzas de España para enviarlas al centro de Europa. Esta situación fue aprovechada por la alianza hispano-británica en la larga guerra que se venía librando en España desde 1808. El contrataque aliado desde el frente levantino abrió la posibilidad de avanzar para intentar reconquistar Barcelona. Por eso, en el puerto de Ordal (Subirats, Barcelona), a unos 40 kilómetros de la capital catalana, se desarrolló una “feroz” batalla entre franceses y aliados. Hasta ahora solo se tenían datos de este enfrentamiento por fuentes escritas. Pero los resultados de los análisis arqueológicos llevados a cabo por Pablo Carrasco Gómez, doctorando de la Universidad de Barcelona, muestran un panorama que se aleja del romanticismo que envuelve muchas veces a las guerras napoleónicas: la lucha se realizó cuerpo a cuerpo, a bayonetazos y utilizando los fusiles como garrotes, mientras “los supervivientes arrastraban a los heridos para sacarlos del campo de batalla en un ambiente nocturno y caótico”.
Pilar Miró no quería que su único hijo trabajara en los medios de comunicación. La realizadora y primera mujer en dirigir Radio Televisión Española consideraba que la industria del entrenamiento puede ser un negocio demasiado inestable e ingrato. “Ella quería que fuera médico. Al ver que mis notas no eran lo suficientemente buenas, se conformaba con que fuera farmacéutico. Quería que pusiera una farmacia y que tuviera una vida tranquila, sin sobresaltos”, recuerda Gonzalo Miró (Madrid, 44 años). No hizo caso a su madre. Hace veinte años, Miró debutó en pantalla de la mano de Concha García Campoy y desde entonces se ha desempeñado como comentarista deportivo y tertuliano político en programas como El chiringuito de Jugones o Espejo Público. En septiembre del año pasado saltó a la pública con Directo al grano, magacín diario vespertino de TVE que copresenta con Marta Flich. Directo al grano se ha convertido en el programa de actualidad líder de las tardes, por delante del de Sonsoles Ónega (Antena 3) y Joaquín Prat (Telecinco).
Terapia sin filtro es una comedia divertida. También es un drama muy penumbroso y complicado de digerir por los temas tan reales que trata: psicología, enfermedad, familia, muerte, duelo… Pero para Jason Segel, su protagonista y uno de sus cocreadores, en realidad todo se resume en las “conexiones”: “Mi pensamiento espiritual es que al final de nuestro camino lo único importante será las conexiones personales que hayas tejido”, explicaba a EL PAÍS el pasado diciembre: “Conversar y vivir en comunidad hace que no nos sintamos tan solos”.
Guatemala atraviesa un momento en el que el Estado está siendo puesto a prueba no solo por la violencia criminal, sino por la fragilidad acumulada de sus propias instituciones. La oleada en enero de motines carcelarios y asesinatos de policías no es solo un desafío de seguridad: recuerda hasta qué punto la corrupción, la captura del sistema judicial y el abandono social han erosionado la autoridad pública durante décadas. El Gobierno de Bernardo Arévalo se enfrenta hoy a las pandillas, pero también a un país que heredó un Estado deliberadamente debilitado.
El pasado día 10, Daniel Ortega cumplió 19 años consecutivos en el poder, superando con creces a Anastasio Somoza García, Tacho Viejo, fundador de la dinastía del siglo XX, quien gobernó Nicaragua durante 16 años y, después de su muerte, continuaron en el poder sus hijos Luis y Anastasio.
La Transición española orbita en torno a dos fechas. La primera, y más obvia, es 1978. Los antiguos griegos daban el mismo nombre al régimen que a la Constitución que lo rige, politeía, de ahí que el 78 se haya convertido en la referencia obligada. Nuestra norma fundamental fue la culminación formal de la que habría de derivarse toda nuestra arquitectura institucional tras años de dictadura.
Trump no es irracional. Es irreverente, obstinado y performativo. Un hombre fuerte, narcisista y con tendencias autoritarias, que solo entiende el lenguaje mercantilista. Utiliza la prueba y el error para condicionar a sus rivales, en una lucha por el poder y el protagonismo. Sus últimas acciones ayudan a definir los contornos de la nueva política exterior de Estados Unidos, y lo que nos exaspera no es la imprevisibilidad de sus acciones, sino que sean consecuentes con sus exabruptos, hablados y escritos.
La propuesta de financiación recién presentada tiene un incierto futuro. No está claro su recorrido legal, ni la disposición de las partes a aceptar cambios que acaben desnaturalizando lo pactado. Pese a los reproches de unos y otros, la propuesta presentada que se conoce no supone un nuevo sistema de financiación. No es singular para Cataluña. No sale ésta del régimen común. No es el fiel reflejo del acuerdo de investidura del presidente Illa. No es un pacto con concierto solidario. No se compromete con la deseada ordinalidad. No es tampoco la propuesta por la que trabajó durante casi un año la comisión catalana de reforma de la financiación que impulsó la Generalitat de Cataluña. No es un modelo basado en las capacidades fiscales de cada Comunidad. No incorpora responsabilidad fiscal efectiva en ingresos, migrando del modelo garantista de estimación de necesidades de gasto. No es cierto que salde los déficits de las balanzas fiscales y salga gratis a las comunidades ricas ya que tarde o temprano deberán pagar con impuestos los déficits públicos adicionales que genere.
Ojalá no tuviera que escribir hoy esta columna, porque eso significaría que las 45 personas que fallecieron en el accidente de Adamuz seguirían enredadas en sus vidas cotidianas. Unos estarían aguardando la nota de los exámenes de la oposición a la que se presentaron en Madrid y otros, saboreando los recuerdos de ese partido soñado en el Bernabéu. Todos estarían con sus familias y sus amigos, transitando por esas rutinas que a veces vivimos como un lastre, pero se convierten en un tesoro cuando constatamos que un drama como el vivido estos días puede fulminarlas de golpe. La tragedia de Córdoba nos marcará a todos, pero, paradójicamente, nos regala el mejor y más reciente ejemplo de cómo una ciudadanía más formada y solidaria, junto al trabajo de instituciones responsables y reactivas, puede convertir las redes sociales en el mejor instrumento de comunicación y apoyo en una situación de emergencia. Contrariamente a lo que sucedió en octubre de 2024, cuando la dana de Valencia arrastró casas, vidas y también una parte sustancial de la verdad, en esta ocasión el ruido no ha ganado la partida.
Lo podría llamar el contrato social del PAU madrileño. El crecimiento a base de barrios del tamaño de una capital de provincia como la inminente colonización de Los Berrocales promete a los compradores una nueva vida con garaje, piscina y jardín, a cambio de largas esperas hasta que funcionen los coles, centros de salud o el Metro. Sin embargo, hay algo aún peor. Los pioneros, quienes inauguran la zona, padecen condiciones extremas de las que poco se habla. Es la historia de madrileños como Virginia, Tonín, Juanma o Raquel, los primeros vecinos del último PAU (Programa de Actuación Urbanística) que se estrenó en Madrid, en marzo hará diez años, El Cañaveral. Literalmente, estos pauers empezaron un barrio desde cero, en mitad de la nada.
Cuando Meritxell Mayans planeó la llegada al mundo de su hijo Kai, compró su ropita y empezó a prepararse para la maternidad, jamás imaginó que acabaría dando a luz a su hijo muerto. A las 22 semanas de gestación, debido a complicaciones graves de salud, tuvo que interrumpir el embarazo y el mundo se le vino abajo. Nadie le dijo que podría cuidar y velar a Kai, hacerle una foto, tomarle las huellas o mantenerlo en brazos. Tampoco que esos rituales podían ayudarla en el duelo posterior. En ese momento crítico, coinciden los expertos, los pacientes están aún más susceptibles a la autoridad del equipo médico. Cada palabra o silencio cuenta.
Manuel Lozano Leyva, físico sevillano, catedrático emérito y asesor del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), cumple 77 este año y dice que no tiene edad para que le dé miedo decir lo que piensa. Por eso, afirma sin titubeos que “[Donald] Trump está desquiciado” o aboga por la restauración del servicio militar obligatorio o defiende la energía nuclear. Una anécdota que recuerda entre risas este nieto de cochero, de quien heredó la pasión por los caballos (acoge a 66 en la finca de ocho hectáreas donde vive en Dos Hermanas), resume su estrategia vital: durante una competición campo a través le tocó montar a Opinión. Le sorprendió que fuera recibido entre risas y aplausos en la salida y pronto comprobó por qué. El animal era conocido porque no paraba de rehusar y era especialista en alcanzar la meta el último, cuando llegaba. Pero esta vez consiguió completar el recorrido y, por primera vez, no en el último lugar.