“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Os importan una mierda las mujeres. Les hacéis caso un ratito, cuando conviene. Entráis de lleno en sus problemas, en sus asuntos, como si no fueran también vuestros. Se os llena la boca del “Hermana, yo sí te creo” cuando toca, cuando el señalado no es uno de los vuestros. Es entonces cuando mandáis a paseo la presunción de inocencia y pedís dimisiones, comparecencias, explicaciones, una autopsia minuciosa del caso. Qué calvarios tienen que pasar las pobrecillas, cuánta hipocresía, busquemos un dato rápido, creo que solo el 8% de las agresiones sexuales se denuncian, ¿verdad? Lo he visto por ahí, lo aprovecharé en los 20 segundos que me conceden para explicarlo.
Javier Ambrossi es director, guionista y productor, ha sido actor, y de vez en cuando ejerce de jurado, profesor de interpretación y presentador (lo volverá a demostrar en el inminente Benidorm Fest 2026). Ahora también es columnista. Aquí, en ICON, desde este mes de febrero. Su columna lleva el nombre de Un hombre soltero y coge por los cuernos la parte más pública de su ruptura con Javier Calvo, su expareja sentimental: la primera entrega, titulada Ciudades encima de ciudades/Ciudades debajo de ciudades, reflexiona sobre la vida después de una separación. Está en la página 8, en el caso de que decida leerlo en papel desde este mismo sábado, fecha de publicación del nuevo número, y siempre que quiera aquí, si decide hacerlo en nuestra edición digital.
México tiene, por primera vez en su historia, una mujer presidenta. Claudia Sheinbaum llegó al cargo tras décadas de exclusión femenina del máximo poder ejecutivo en un país profundamente atravesado por el machismo, el clasismo y la herencia colonial. Es una presidenta de izquierda, con aciertos y desaciertos, que, como cualquier jefa de Gobierno en una democracia, enfrenta críticas legítimas a sus decisiones políticas, a su proyecto político y a su gestión. Pero, además de ese escrutinio normal y sano en cualquier democracia, enfrenta otro tipo de ataque: violencia política de género.
Leo en El actor y la diana, un curioso manual para intérpretes de Declan Donnellan, que el futuro es el territorio de la ansiedad y el pasado el de culpa. Son barrios mal iluminados los dos, se me ocurre a mí. El futuro es ese vecino con grandes ideas que nunca paga los recibos de la comunidad. El pasado te da conversación, pero te cobra caro los recuerdos. Entre ambos, el presente no sabe si ponerse corbata o salir en chándal. Estamos entrenados para vivir en diferido. En la escuela nos enseñaron a preparar el futuro; en casa, a no repetir los errores del pasado. Nadie nos explicó qué hacer con el ahora, ese trozo de tiempo que no cotiza en Bolsa.
“¿Es Vox un PP verde?”, se lee en el lateral del autobús, en el que hay dibujada una cara compuesta por dos mitades, una de Santiago Abascal y otra de Alberto Núñez Feijóo, como si se fundieran en una sola persona. El vehículo, que ha circulado por Zaragoza durante la campaña electoral de Aragón, es una iniciativa del grupo cristiano integrista Hazte Oír, y la pregunta que pasea es toda una pulla: si Abascal y los suyos suelen acusar al PP de ser “el PSOE azul”, es decir, un sucedáneo de los socialistas, ahora la organización que preside Ignacio Arsuaga desliza la idea de que Vox es lo mismo en relación con el partido de Alberto Núñez Fejióo. El motivo de la acusación es lo que Hazte Oír considera una falta de compromiso de la candidatura de Alejandro Nolasco en la “defensa de la vida” y la “protección de la familia”, básicamente resultado de que Vox no haya dado prioridad durante la campaña al combate contra el aborto.
Aragón ya se conoce en el sector de los centros de datos como “la Virginia española”, en referencia al Estado de EE UU con mayor concentración de este tipo de infraestructuras. El presidente de la comunidad, Jorge Azcón, ha hecho de esta floreciente industria la punta de lanza de sus logros económicos. El martes sacó pecho en una entrevista en EL PAÍS de su gestión en este ámbito: “El Gobierno anterior [presidido por el socialista Javier Lambán], en ocho años, presentó inversiones por valor de 10.000 millones de euros y yo, en dos años y medio, llevo 80.000 millones”.
El caos ferroviario que afecta a Rodalies desde hace más de dos semanas ha sacado a relucir todas las carencias del sistema de trenes de proximidad en Cataluña, y no son pocas. A la realidad que el usuario va sufriendo cada día, la Cambra de Comerç de Barcelona añadió este jueves una valoración más contundente e institucional: “Se han hecho las cosas mal y hay que ponerle remedio. Lo estamos pagando muy caro”, dijo Alícia Casart, directora de infraestructuras de la Cambra, una de las instituciones que mejor ha monitorizado históricamente la situación de la red viaria y ferroviaria en Cataluña.
Henry Carbonell murió acribillado a tiros en la mañana de Navidad de 2023 frente a dos policías y un vigilante de seguridad en un descampado de un polígono industrial de A Coruña en el que no había ni un alma. Él estaba en pleno brote psicótico y blandía una barra de hierro con la que había estado golpeando coches aparcados. Uno de los agentes le disparó 12 tiros y cinco de ellos impactaron en su cuerpo. Henry había llegado a aquel lugar en ese estado un par de días después de pasar por la comisaría y el hospital por otro incidente y con su madre insistiéndoles a la policía y a los sanitarios durante semanas que debían ingresarlo. “Nadie me ayudó. Mi hijo era un enfermo, no un delincuente. El policía le disparó como a un perro”, llora Daysi Casimiro, una vecina de Torrejón de Ardoz de origen cubano que ejerce de médico forense en Madrid desde hace 20 años.
Cuando, poco después de las 20.00 del viernes, Alberto Tomba, un dios de los viejos tiempos, prenda la llama en el pebetero del Arco della Pace, en el parque Sempione de Milán, al mismo tiempo que la histórica Deborah Compagnoni enciende el fuego en la plaza Dibona de Cortina d’Ampezzo, un dios adolescente ocupará su lugar como símbolo todopoderoso de los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan.
Al Green (Arkansas, 79 años) intuía que algo malo iba a pasar la noche del 18 de octubre de 1974, cuando llegó a su mansión de Memphis junto a su pareja, Mary Woodson, a quien recogía de la cárcel por fumar marihuana. Durante el trayecto en coche, Woodson miraba a Green a través del espejo retrovisor con semblante serio y tremebundo. El asiento de copiloto lo ocupaba una vieja amiga de Green, Carlotta Williams, una azafata de vuelo que ese mismo día se había presentado sin avisar en el estudio del cantante. Green invitó a ambas a pasar la noche en su morada, dejando claro que los tres dormirán en habitaciones separadas. Al llegar a la casa, Williams se retiró rápidamente a su cuarto, mientras Green y Woodson coincidieron brevemente en la cocina. Woodson había puesto agua a hervir y aprovechó ese espontáneo momento de intimidad con Al para proponerle matrimonio.
El anuncio de que el Gobierno quiere regular las redes sociales para, entre otras cosas, prohibir su uso a menores de 16 años ha provocado una agresiva respuesta por parte de los dueños de dos de las plataformas digitales más utilizadas. El primero en reaccionar fue Elon Musk, dueño de X (antes Twitter), que calificó al presidente del Gobierno de “fascista totalitario” y “tirano y traidor al pueblo de España”. Musk, que no hace esfuerzos por ocultar sus opiniones racistas y tránsfobas, ya había tenido un encontronazo virtual con Sánchez días antes al difundir a través de su red social bulos sobre el anuncio de la regularización extraordinaria de inmigrantes que pretende el Ejecutivo.
1. El auge de las extremas derechas europeas coincide con una regresión de las izquierdas, cada vez más descoloridas en un momento en que la palabra socialdemocracia es casi un tabú. Las cosas no ocurren por casualidad, y la ruptura con la tradición democrática que representa Donald Trump, y que viene arrastrando a amplios sectores con la furia con la que el presidente estadounidense pretende romper las normas establecidas situándose más allá de la legalidad, pone en evidencia los fracasos y las ligerezas no sólo de Estados Unidos sino también de las democracias europeas, que están pasando de la naturalidad de las alternancias al ruido populista. Y España va camino de ser un ejemplo canónico de esta evolución, que en el fondo no es más que el resultado de una transición en los poderes económicos que impone cambios políticos reactivos, en detrimento de las instituciones democráticas. El tabú ha caído al primer envite: el PP ya asume que va de la mano con Vox para alcanzar el poder.
El reciente accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) ha conmocionado profundamente a la sociedad. La pérdida de 46 vidas humanas y la existencia de más de un centenar de heridos de distinta gravedad constituyen una tragedia de enorme magnitud que exige algo más que lamento y duelo: exige análisis riguroso, autocrítica y acción, especialmente de cara al futuro, para continuar garantizando la confianza en la seguridad del transporte ferroviario. De hecho, en este momento se percibe el desconcierto y la sensación de inseguridad que tiene la mayoría de la población.
La depresión es un enigma. A veces la causa es un acontecimiento concreto, una pérdida importante, una experiencia traumática. En otras ocasiones se da sin que se pueda detectar el momento concreto en el que empieza a gestarse y parece más la acumulación de varios factores que se van solapando para terminar en la “caída en el pozo” de la que hablaba Natalia Ginzburg. Su enorme prevalencia en Occidente la convierte en un problema de salud pública. La depresión no solo causa mucho dolor psíquico, mucho sufrimiento, sino que mata. De forma directa con el suicidio pero también por las distintas somatizaciones que derivan en enfermedades físicas letales. La bioquímica del cuerpo, nuestra materialidad, y los sentimientos y afectos no son dos entidades separadas que vayan cada una por su lado. Estamos integrados, y el dualismo cartesiano no es más que una organización simbólica inventada. Andrew Solomon, que dedicó un extenso volumen a la enfermedad (El demonio de la depresión, en Debate) la describe como una grieta en el amor. “Para ser criaturas que amamos”, dice, “debemos ser criaturas que nos desesperamos por lo que perdemos, y la depresión es el mecanismo de esa desesperación. Cuando sobreviene, degrada a la persona en lo más íntimo de sí misma y, en última instancia, eclipsa la capacidad de dar o recibir afecto.” Y ese afecto no es solo el que atañe a las personas, también a lo que hacemos, lo que amamos en nosotros mismos.
Jordan Bardella nunca deja nada al azar. Cada palabra, gesto, sonrisa, cita de un libro ―que, por lo general, no ha leído― o anécdota familiar es ensayado, calculado al milímetro. Por muy alto que vuele en las encuestas, el miedo a cometer un faux pas que le obligue a quitarse la máscara no abandona jamás al gran favorito de las presidenciales de 2027, cuya carrera meteórica ha sido moldeada a golpe de media training para “transformar la concha vacía en un facha simpático”, en palabras de su exasesor en comunicación, Pascal Humeau. La obsesión llega a tal punto que el delfín de Marine Le Pen habría empleado 130.300 euros de fondos del Parlamento Europeo destinados a la formación de los eurodiputados del Reagrupamiento Nacional (RN) para pagar servicios destinados a moldear su imagen de cara a las presidenciales de 2022: el caso está en manos de la Fiscalía después de que su antiguo spin doctor revelara en noviembre el fraude en Le Canard Enchaîné. Por ese motivo, no han sido pocos en la prensa francesa los que se han preguntado cuáles eran las intenciones de Bardella cuando se dejó ver, hace unas semanas, acompañado nada menos que de la princesa María Carolina de Borbón de las Dos Sicilias.
Frente a las llamadas a no leerlo, incluso a cancelarlo, Esto no existe, de Juan Soto Ivars, merece ser discutido. Su interés reside en que permite abrir, aunque no siempre invite a hacerlo, una conversación sobre un asunto que, cuando aparece en el debate público, lo hace de forma lateral o como arma arrojadiza: las denuncias falsas en materia de violencia de género y, a través de ellas, los efectos colaterales de un sistema diseñado para proteger a las mujeres que puede producir daños apenas reconocidos a algunos hombres. El feminismo ha construido buena parte de su tradición crítica señalando los efectos no previstos de los sistemas jurídicos sobre las vidas concretas; precisamente por eso, lo que el libro pone sobre la mesa no debería resultarle ajeno, incluso si el modo en que lo hace se ve lastrado por algunos de los problemas aquí señalados.
Esto no existeJuan Soto Ivars Debate, 2025 448 páginas. 20,81 eurosA sus 84 años, Mari Chordà reivindica lo liberador del disfrute. “Una buena fiesta tranquiliza mucho. Es un baño renovador de cuerpo y el espíritu”, apunta esta artista nacida en Amposta (Tarragona) en su piso en el Eixample izquierdo, en la frontera con Sant Antoni. En las paredes cuelgan sus poemas ondulantes pintados a acuarela, varios de sus cuadros de juventud y fotos con amigas que son altar y talismán al mismo tiempo. “Ya no puedo ir a muchas fiestas porque salgo poco y estoy más cansada de lo que me gustaría”, lamenta.
Buena parte de los ocho millones de usuarios españoles de Telegram recibieron el miércoles por la noche un mensaje del fundador y máximo responsable de la aplicación, Pável Dúrov. El magnate ruso hacía referencia a las “regulaciones peligrosas” que anunció el martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre las que se cuentan prohibir las redes sociales a los menores de 16 años y atribuir la responsabilidad legal de las posibles infracciones de las plataformas a sus directivos. “Estas medidas pueden convertir a España en un Estado vigilado bajo el pretexto de la protección”, escribió. Lo que no dijo es que Telegram es ajeno a toda vigilancia, tanto la propia como la de terceros, ya que contribuye a la difusión de bulos y desinformación en este y otros países y ha sido durante años el canal de comunicación preferido de los cibercriminales.
La profesora de dibujo del Instituto público Julio Verne de Leganés, Ana Hernández (51 años, Madrid), se ha clasificado entre los 10 finalistas del Global Teacher Prize, más conocido como “Nobel de la enseñanza”, celebrado este jueves en Dubái. Al certamen se presentaron más de 5.000 candidatos de 139 países. Criada en un barrio obrero de Villaverde, al sur de la capital, aún no se cree haber estado entre los aspirantes a alzar la estatuilla dorada que simboliza la inspiración y la creatividad educativa. Su candidatura nació de manera inesperada: fueron dos alumnas quienes la postularon, sin que ella lo supiera, al concurso a Mejor Docente de España. Aunque se quedó a las puertas de la semifinal, el impulso de sus propios estudiantes la animó a dar el salto a este certamen mundial.
La Comunidad de Madrid mantiene caducado el comité clínico que decide sobre los abortos por causas médicas más allá de la semana 22 de gestación desde el pasado 30 de enero, fecha en la que venció el plazo de tres años de vigencia fijado en la orden de designación de sus miembros publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid en 2023. Ese grupo de especialistas es el encargado de confirmar los diagnósticos en los supuestos más graves previstos por la ley: intervienen en casos de embarazos patológicos, cuando la interrupción tiene carácter terapéutico, ya sea por grave riesgo para la vida de la madre o por malformaciones fetales graves. Ante las preguntas de este periódico sobre cuándo van a renovar el comité, la Comunidad de Madrid ha guardado silencio.