“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Ser madre o padre va ligado al deseo de ofrecer lo mejor a los hijos, unido al miedo a que sufran o a no saber ayudarles a ser felices. Temores que son intrínsecos a la paternidad, pero que se ven incrementados cuando un diagnóstico de altas capacidades (AACC) llega a la familia. Sin embargo, hasta tener esa confirmación, las familias recorren un largo camino en el que la sospecha de que algo es diferente está ahí casi desde el principio, por eso tampoco es extraño que el diagnóstico se reciba como una liberación.
Allá por el año 1985 España se preparaba para entrar en la Comunidad Económica Europea, ingreso que se produjo el 1 de enero del año siguiente. En el periódico me propusieron que realizara un viaje literario por esos países que en adelante iban a ser nuestros socios. Por fin podía cumplirse el sueño de Ortega, quien no se cansó de repetir que la solución del problema de España estaba en Europa. Los españoles ingresamos en ese club, tal vez, sin haber perdido del todo el pelo de la dehesa y aunque nos fue asignado el vagón de cola, lo cierto es que nuestro país iba a la misma velocidad en aquel tren. Cuando a Churchill le preguntaron qué opinaba de los franceses contestó: “No sé. No los conozco a todos”. Pues bien, lo mismo me pasaba a mí, de modo que en aquellos viajes me ahorré el trabajo de conocer a los habitantes europeos uno a uno; en cambio, guardo todavía unos flashes evanescentes de aquella experiencia.
Vuelvo a leer, por pura supervivencia mental, dos libros excelsos del demonizado Savater titulados La infancia recuperada y Criaturas del aire. También el comienzo de Historias de Nueva York de mi amigo Enric González. Dice así: “Si hubiera podido elegir habría visto por primera vez los muelles del Hudson hacia 1960 y habría descubierto una ciudad en la que no había almuerzos sin tres martinis, ni taxistas sin corbata, se fumaba sin filtro y Times Square era Babilonia, no una encrucijada ruidosa envuelta en anuncios luminosos. Aquella de 1960 era una ciudad joven y cínica, arrogante, intacta”. Me cuenta Enric en otra tarde venturosa, como siempre, que va a publicar Historias de París. Yo anhelo su visión humorística, sentida, original de cualquier sitio en el que haya vivido o malvivido. Sus libros son un oasis en medio de infinitas crónicas en los periódicos sobre la nadería, tan mal escritos como pensados, navegando en la concepción subvencionada de que unos son los buenos y los otros, los malos.
La borrasca Marta provocará tiempo inestable en la Península este sábado, después de una semana de lluvias persistentes que colmaron las reservas hídricas y saturaron los suelos. Esta jornada se esperan precipitaciones muy abundantes en el tercio sur peninsular, un temporal marítimo y rachas de viento muy fuertes en el sur y este de la Península, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En principio, es el último día del aviso especial por temporal atlántico que la agencia mantiene activo desde el miércoles y también está vigente el nivel naranja en las costas de Andalucía y Galicia. Sin embargo, se recomienda prestar atención a las actualizaciones, dado que el agua afectará a zonas muy castigadas en días previos y el domingo seguirá lloviendo.
Como casi todos los buenos relatos, este empieza con una historia de amor. “Sí tío, y preciosa, además”, dice Ruslán Mediavilla (Valladolid, 26 años), nombre real del artista que graba como Rusowsky. “A mi madre la pillaron de muy joven de cantante en un grupo folclórico de Bielorrusia. Estaban haciendo una gira por toda Europa y acabó en mi pueblo, Quintanar de la Sierra, en Burgos, justo cuando estaba allí de vacaciones mi padre, que es de Valladolid. Fue a verlo y cuando mi madre cantó se quedó loco, en plan: ‘¿Esto qué es? ¡Qué locura! ¿Quién es esa?’. Y nada, fue como: ‘¿Duyuspikinglis?’; ‘No, ja ja’; ‘Que nos vamos a bailar al pueblo de al lado, a Covaleda, bla bla, bla’. Se enamoran, mi padre se vuelve loco, se compra un diccionario de ruso y se va para allá. Luego, mi madre viene aquí, se casan y acaban en Fuenlabrada, en Loranca. Y ya está”.
Realización: Paty Abrahamsson. Dirección creativa: Fomotrauma. Maquillaje y peluquería: Gorka Larcan. Asistente de fotografía: María José Valido. Asistente digital: Olivier Paresse. Asistente del estilista: Ella Muñoz. Diseño de escenario: Irene Luna. Asistentes de escenografía: Julia Sangil y Ignacio Nevado.
A pesar de los más de 50 ajustes de seguridad, privacidad y protección que TikTok dice tener para los adolescentes, la red social muestra una realidad diferente. Un experimento realizado por EL PAÍS con la cuenta de dos menores ficticios demuestra cómo, en pocos minutos, el algoritmo es capaz de abrir una vía de acceso a contenidos que normalizan la autolesión y el suicidio. La red social más usada por los adolescentes está fallando en su misión más crítica, según los expertos en salud mental consultados por este periódico: evitar que el sufrimiento psíquico se convierta en un bucle algorítmico sin salida.
A Ramón Bultó le preocupa el futuro. O más bien su futuro viviendo de alquiler a sus 57 años. “Claro que la situación me preocupa. Puede que extienda mi vida laboral unos años para incrementar mi pensión, pero aun así es probable que me tenga que ir a un pueblo, muy lejos de mis hijas, amigos y de la ciudad en la que nací y crecí”. Reside en un piso en el barrio de Buenavista de Getafe (Madrid) con su hija mayor Gabriela, de 21 años y estudiante, y trabaja en el departamento de informática para una multinacional. Paga 751 euros al mes porque hace tres años, con el apoyo del Sindicato de Inquilinas de Madrid, se negó a firmar un nuevo contrato de 1.100 euros con el fondo buitre Fidere.
Su agenda está cargada de entrevistas y preparaciones de guion, pero Jesús Vázquez (Ferrol, 60 años) ha sacado un hueco para visitar la redacción de EL PAÍS en Madrid antes de su viaje a Benidorm, con el que, dice, dará comienzo a una de las etapas más ilusionantes de su carrera. Llega acompañado de su marido y representante, Roberto Cortés, su “patria, su bandera y su escudo”, como él mismo le define. El presentador se encuentra en un buen momento, como hace notar desde el mismo momento en el que se baja del coche, saludando a todo aquel que se cruza en su camino y haciéndose fotos con quien se lo pide.
Ni tiene cuenta de X, ni de Facebook, ni se sospecha dónde o cómo vive, y la gente ni siquiera intuye exactamente de quién se trata. “Nunca he oído hablar de él”, dice la trabajadora de una panadería en Bauta, un municipio al oeste de La Habana. “Ni idea de quién es”, responde una ama de casa de Pinar del Río cuando le preguntan si conoce a Óscar Pérez-Oliva Fraga, el sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro y quien, según varios analistas, podría desempeñar en Cuba el mismo rol de Delcy Rodríguez en Venezuela. Es el tecnócrata que reúne las condiciones para ocupar el puesto de presidente de Cuba en caso de negociaciones con Washington. Su perfil es discreto, una buena señal en la estrategia de supervivencia del linaje castrista, si decidieran apostar por su ascenso.
Cada mes de enero, las instalaciones de gimnasios y centros deportivos se llenan repentinamente de personas que se han propuesto para el nuevo año una meta: mejorar su estado físico. “Siempre hay un repunte bastante alto en cuanto a número de socios en enero y en septiembre”, reconoce Juan Luis Muñoz, coordinador de fitness del gimnasio Body Factory de Tres Cantos (Madrid). Una situación parecida se vive en muchos centros de dietética y nutrición. “Después de Navidad, la gente viene con la sensación de cansancio, empachos, hinchazón, análisis con más asteriscos de lo normal y desorden de horarios. Y eso, unido a que enero se representa como un mes de reset, empuja a que la gente tenga unas ganas especiales de adquirir hábitos más saludables”, reflexiona Elisa Escorihuela, dietista-nutricionista en el Centro Nutt de Valencia. Pero cuando llega febrero…
Una pizza más pequeña, un logotipo tallado en madera o un suelo de tatami son ajustes menores que en Japón permiten a marcas globales como Domino’s Pizza, Starbucks o Zara conquistar uno de los mercados más exigentes del mundo. “El comensal japonés es muy propenso a aburrirse”, explica a EL PAÍS Ernest Higa, empresario norteamericano que en 1985 logró implantar en el país nipón la mencionada cadena de pizzas tras convencer a la central en Estados Unidos para aumentar la oferta de ingredientes de 12 a 38 y abandonar la práctica de servir como bebida solo Coca-Cola.
En España el poder intelectual y la boina han tenido una relación tensa desde siempre. Tanto que cuando alguien no es muy listo se dice que es más corto que el rabo de una boina. Así, mientras en el resto de Europa la boina ha sido uniforme del buen intelectual, hija del existencialismo, antiburguesa y desclasada; aquí en España se convirtió durante el desarrollismo en símbolo de catetismo y Paco Martínez Soria no se quitaba la suya para hacer de paleto. Por eso cierta élite cultural española detesta la boina por partida triple: por inculta, desclasada y antiburguesa. Sobre todo por desclasada, porque si algo caracteriza al establishment cultural patrio es su arraigado clasismo. Y por eso a David Uclés lo está criticando tanta gente culta, por puro y radical odio de boina.
Quizá por eso nos salvemos. No del todo, ya lo sé, pero un poco, apenas más que otros. Sí, corremos con la ventaja de no tener esa palabra, la que sintetiza lo peor de la conversación mundial contemporánea. En castellano no hay una palabra como again; para decirlo tenemos que juntar dos —otra vez, de nuevo— o caer en la tristeza del adverbio en mente: nuevamente, diríamos, por ejemplo. Pero nadie propondría un eslogan que rezara “Hagamos a España grande nuevamente”; no tiene ritmo, se tropieza, no suena a grande y menos aún a grande de España.
Una preocupación creciente se cuela en las conversaciones de profesores y familiares, advierte Nuria Alabao (València, 50 años): cada vez más, los adolescentes y jóvenes entran en contacto con discursos antifeministas que se expanden y amplifican en la llamada manosfera. En esta madeja de comunidades en línea conviven incels (célibes involuntarios), criptobros (hipermasculinidad que promete éxito económico a través de la especulación), MRAs (activistas por los derechos de los hombres) o los que adiestran a adolescentes sobre cómo seducir o violar a las mujeres (Pick-up artists).
El carioca Rick Azevedo llevaba 12 años saltando de un empleo a otro pero todos con un denominador común: seis días seguidos de trabajo con uno de libranza. Un domingo de 2023 por la noche, consumido por el agotamiento, dijo basta. Su jefa acababa de llamarle para que el lunes empezara antes su turno de dependiente en una farmacia. Impotente y enfadado, el brasileño agarró el teléfono y se asomó a su cuenta de TikTok a desahogarse: “¿Cuándo será que nosotros, la clase trabajadora, vamos a hacer una revolución en este país en relación con la escala 6x1? (…) ¡Es una esclavitud obsoleta”.
Florida ha comenzado el año con un repunte en los casos de sarampión en medio de una proliferación a nivel nacional de la enfermedad. El aumento coincide también con un debate nacional sobre vacunación impulsado desde Washington y tras cambios en las regulaciones sobre la inmunización infantil en el Estado, mientras en la legislatura estatal avanza un proyecto de ley que ampliaría las excusas para los padres que no quieren que sus hijos sean vacunados.
“Buenos tiempos, estos son los buenos tiempos. Deja tus preocupaciones atrás, estos son los buenos tiempos”. Édouard Carmignac (París, 79 años) cantaba Good Times junto al autor de la canción, Nile Rodgers, en el escenario del teatro Mogador de la capital francesa el pasado 22 de enero. Era el colofón a la jornada que el conocido inversor dedica todos los años a hacer balance del ejercicio recién terminado y a presentar las perspectivas del nuevo curso. El poder de su chequera —tiene una fortuna superior a los 1.100 millones de euros, según los últimos cálculos de Forbes— y su rebosante lista de contactos han traído a lo largo de los años a este evento —al que asisten clientes, celebrities parisienses, banqueros y periodistas— a The Rolling Stones, Neil Young, Eric Clapton, Simply Red y Rod Stewart, entre otras estrellas del rock.
Wikiloc, la aplicación de navegación outdoor con sede en Girona nacida en 2006, ha presentado su Informe Anual 2025. El dosier recoge los principales datos sobre las rutas realizadas y compartidas en España a lo largo de los 12 últimos meses por cada comunidad, así como las tendencias más destacadas entre quienes practican actividades al aire libre. El estudio se ha elaborado a partir de los datos recopilados entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025, e incluye información como las rutas más populares del año, las actividades más practicadas o las comunidades autónomas con más rutas nuevas compartidas.
En el sector del diseño de mobiliario son habituales los lanzamientos, los fichajes estrella y las colaboraciones entre marcas, diseñadores y artistas. Menos habituales son, sin embargo, noticias como la que se hizo pública a finales de enero: la empresa de diseño española Kettal ha adquirido la mayor parte de Driade, una de las editoras más míticas del design italiano. Se trata de un movimiento atípico. Aunque hay numerosos diseñadores españoles trabajando para marcas italianas, y viceversa, en el ámbito empresarial estas decisiones son mucho más raras. Especialmente porque Driade es toda una leyenda del diseño: es la casa que produjo los muebles revolucionariamente sencillos y ergonómicos de Enzo Mari, los desconcertantes pufs de Nanda Vigo o los sistemas modulares que supusieron un punto de encuentro entre el radical design italiano y los clientes.