“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Ha pasado suficiente tiempo desde la toma de posesión de Donald Trump como para empezar a entender que el presidente carece de un proyecto político decente para Estados Unidos, y mucho menos de una visión coherente sobre papel de su país en el mundo. El proyecto político de Trump consistió, primero, en evadir la cárcel, y una vez en el poder, en enriquecerse él y su familia tanto como le fuera posible a costa de explotar sin pudor las zonas grises del sistema, utilizando para ello la plataforma excepcional que le concede la jefatura del Estado en la superpotencia planetaria. El suyo es un proyecto de corrupción sistematizada y de sometimiento extractivo de las instituciones a su voluntad.
La leyenda de lady Godiva no habla solo de desnudez; habla, sobre todo, de decencia pública. Según la tradición, Godiva pidió a su marido, señor de Coventry, que aliviara la carga fiscal de sus vecinos. Él, intuyendo que la humillación sería más eficaz que la compasión, le impuso una condición cruel: atravesar la ciudad desnuda montada a caballo. Ella aceptó, pero pidió a los vecinos que se metieran en sus casas y cerraran puertas y ventanas.
Pagar impuestos no solo es una obligación ciudadana sino una responsabilidad y hasta un orgullo del que estar satisfechos, como le decía Juan y Medio a Aimar Bretos. En la sala de espera de cualquier hospital, una se acuerda de cada céntimo depositado en las arcas del Estado y agradece formar parte de un sistema diseñado para tener servicios públicos. Al contribuir con nuestro trabajo formamos parte de una tupida red de solidaridad y, a pesar de la erosión que ha sufrido en los últimos años, supone una enorme conquista. El problema viene cuando descubrimos que existen agravios comparativos y que, fruto de acuerdos particulares e iniciativas legislativas, la fiscalidad no siempre es justa ni equitativa. Un ejemplo flagrante sigue siendo el Concordato con la Iglesia católica, ese privilegio por razón teocrática. En su visita al Vaticano, Pedro Sánchez se deshacía en alabanzas al jefe de un Estado basado en la existencia de seres fantásticos y que encarna la antítesis de lo que es una democracia. No hay esperanza alguna para los laicistas que aspiramos a que Dios se quede en su casa y no gorronee en la de todos, ni siquiera con un Gobierno que se dice de izquierdas. También las grandes corporaciones con todos los recursos que tienen para ahorrarse el pago de lo que toca van agujereando esa red de lo común.
Inevitablemente, a intervalos, retorna el tema de las trabas a las que se enfrentan personas que, con plena lucidez, han decidido poner fin a sus vidas. A menudo ello supone someterse a un proceso literalmente kafkiano, dada la complejidad jurídica (hasta cinco tribunales en el caso punzante de Noelia Castillo) y el sentimiento de impotencia de la persona protagonista, enfrentada a una casuística no siempre comprensible. En un caso más reciente, tras dos años de espera, el Tribunal Supremo sienta jurisprudencia al ratificar una sentencia anterior, según la cual se reconoce el interés legítimo de los familiares a interponerse en la decisión de anticipar la propia muerte.
Son las siete de la mañana de un domingo. Tomo el metro en Alameda de Osuna, cabecera de la Línea 5 del suburbano de Madrid. Voy a la radio con la somnolencia característica de quien cumple con sus obligaciones sin estar del todo presentes en ellas. El vagón, vacío, como casi siempre a esas horas de un festivo, tiene algo de juguete, de maqueta a escala. Y yo, de muñeco que toma asiento disciplinadamente en el lugar habitual. Dos estaciones después, en Canillejas, sube un hombre con un perro guía. Reconozco por el color del bastón que se trata de un sordociego. El hombre, de unos 40 años, alto, bien aseado, apuesto y seguro de sí, toma asiento frente a mí con la precisión de quien ha aprendido a habitar el mundo sin necesidad de confirmar su existencia. No puede saber que estoy aquí. No puede oír mi tos ni ver el gesto que le he hecho con la mano, por si conservara algún resto de visión. Tal vez le llegue algo del perfume que me he puesto antes de salir, pero lo ignoro. El perro, un labrador, me observa con una mirada trabajada, profesional, una mirada de funcionario amable. Durante unos minutos viajo con la sensación de estar ante alguien encerrado en sí mismo. Pero poco a poco la idea se desplaza, como el tren bajo tierra, hacia un lugar incómodo: ¿y si el encerrado en su cuerpo fuera yo? Él no necesita saber si yo existo. Yo, en cambio, necesito que alguien me lo confirme. De hecho, busco el reflejo de mi cara en la ventanilla y me sorprende su fragilidad, como si dependiera de una mirada ajena para no borrarse. El hombre se baja dos estaciones antes de la mía y desaparece elegantemente con su perro. Continúo el viaje rodeado de estímulos, de luces, de voces grabadas que anuncian estaciones. Y, sin embargo, siento que me he quedado solo, como si el sordociego, al salir de mi vida, me hubiera desconectado de una de esas redes invisibles cuya presencia solo advertimos cuando se produce un apagón.
Kaja Kallas, la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, descartó este jueves que Bruselas pueda ser mediadora entre Moscú y Kiev para facilitar el final de la guerra. Lo hizo tras la reunión informal que celebraron en Chipre los ministros de Exteriores de los Veintisiete, con lo que desechó la idea de enviar a un representante destinado a tratar con el Kremlin algún tipo de salida al conflicto. Deberíamos ayudar a Ucrania “en estas negociaciones”, explicó Kallas después del encuentro, “pero no podemos ser mediadores”.
El año pasado había alrededor de 30.000 aviones comerciales en servicio, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, y de acuerdo con las previsiones de Airbus serán más de 49.200 en algo menos de dos décadas. Estas aeronaves suelen tener una vida útil de entre 25 y 30 años durante la que se someten a revisiones continuas y obligatorias, desde inspecciones entre vuelos a controles en profundidad cada ciertos periodos. Las flotas crecen y con ellas la demanda de servicios como el mantenimiento, las reparaciones, operaciones, modificaciones o gestión. Y justo en este segmento se fijaron el grupo financiero Azuaga y el fondo especializado en defensa Hyperion, coliderado por el expresidente del PP Pablo Casado, que en 2025 impulsaron la unión de tres empresas españolas en el grupo Boost Air.
La Habana, Ciudad de México, Nueva York, Miami. Todas son ciudades que han llevado el título que ostenta hoy Madrid: ser el escenario de la música latina en el extranjero. Lo dice José Arteaga, curador y editor de la Fundación Gladys Palmera, una institución que nació a finales de los noventa para apoyar la música latinoamericana desde España y que hoy tiene el mayor archivo discográfico y documental especializado en música afrolatinoamericana y del Caribe. Justamente, está en Madrid, una capital donde uno de cada siete habitantes ha nacido al otro lado del charco. No por nada es la ciudad donde Bad Bunny se presenta con más fechas de la gira DeBí TiRAR MáS FOToS: hasta 10 conciertos. Le sigue Ciudad de México con ocho, mientras que en otras ciudades europeas como Milán, Portugal o Londres, el promedio es de uno o dos. Madrid, un lugar donde cada día, al mismo tiempo y en distintos barrios, esta música —no solo reguetón, sino toda la amalgama de ritmos tropicales y bailables— se disfruta de distintas maneras y por distintas personas.
Quienes aguardan a su enfermera, su pediatra o su médico de familia en el centro de salud Las Cortes, en plena Carrera de San Jerónimo, entre la histórica pastelería Casa Mira y el Congreso de los Diputados, están más pendientes de sus móviles que del gran mural en blanco y negro que preside el fondo de la sala de espera. Fechado en 2001, y rodeado de carteles que invitan a vacunarse, mantener silencio o fomentar el envejecimiento activo, representa a Chaplin en Tiempos modernos, Nosferatu, las faldas volantes de Marilyn o el ojo de Un perro andaluz a punto de ser rasgado. Podría parecer una decoración más para aliviar tedios y preocupaciones, pero una inscripción lateral revela su singularidad: allí “tuvo lugar, por primera vez en España, una proyección de cine en 1896”.
Un pequeño árbol de madera, sin pintura, en su tono original y que simboliza la esperanza, la importancia de tener unas raíces fuertes para afrontar las etapas más oscuras de la vida y poder volver a brotar. El Papa León XIV recibirá ese obsequio el próximo 6 de junio, durante el primero de sus tres días de visita a la capital. El conocido como árbol de la esperanza ha sido elaborado por una decena de usuarios del Centro de Tratamiento de Adicciones (CTA) de Cáritas en Madrid, un espacio que hace 30 años fue pionero en el uso de metadona para tratar la adicción a la heroína y que actualmente atiende a 30 personas en el centro de día y a un total de 159 en sus diferentes programas.
Vladimir Maduali murió de ébola en la madrugada del domingo, tras dos días conectado a oxígeno en el centro de aislamiento de Rwampara, en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Tenía 30 años y era el cuarto miembro del personal de su hospital que fallecía en apenas cuatro días. Dos días después, otro médico, Tibenderana Katho Blaise, perdió la vida también a causa de la enfermedad en el Centro Médico Evangélico de Bunia. Ambas muertes han sacudido a la comunidad sanitaria de Ituri, epicentro de un brote de ébola que ya se ha cobrado la vida de al menos 220 personas. Desde el inicio de la emergencia, se han detectado más de 900 casos sospechosos.
La carrera de los 800 metros es una de las pruebas más difíciles del atletismo. Es la última considerada de sprint (en las pistas de 400 metros, la segunda vuelta se encara así); es la primera de medio fondo, de salida sin tacos, de tener clara una estrategia. Terreno al que pueden acceder atletas que viniendo del 400 sepan sufrir y pensar en esa primera vuelta, y corredores especialistas del 1.500 que tengan un final poderoso. A esa prueba se dedica Cris, la protagonista de Corredora, que se estrena hoy en España, una atleta que está rozando la gloria, entrenando desaforadamente en un Centro de Alto Rendimiento (CAR) hasta que su cabeza estalla por un brote psicótico.
Las películas deportivas no suelen ser tan crudas. Corredora, mucho más que una película sobre el atletismo, es una obra que se adentra en la dicotomía entre el desequilibrio y el equilibrio asociados al deporte de alta competición: en ocasiones ayuda, sostiene e impulsa las personalidades; otras, las aprieta, las trastorna y las destruye. Lo hemos visto no pocas veces en el profesionalismo. Y lo hace, como otro de los títulos españoles estrenados este viernes, A la cara, a través de un estilo radicado en el rigor formal y la contención.
CorredoraDirección: Laura García Alonso.
Intérpretes: Alba Sàez, Marina Salas, Alex Brendemühl, Marta Bessa.
Género: drama. España, 2026.
Duración: 92 minutos.
Estreno: 29 de mayo.
Cualquier hombre o mujer con una proyección más o menos pública que haya sufrido en redes sociales el insulto gratuito, la inquina desaforada, el deseo más ruin y la humillación personal, ha fantaseado con la siguiente situación: descubrir por casualidad la identidad del contrario y encontrarse personalmente con ese ser sin cara ni nombre que le ha sacado de quicio o hundido en la desolación con su injusta crueldad. Y después soltarle simplemente, sin anhelo alguno de violencia física: “Dímelo a la cara”.
A la caraDirección: Javier Marco.
Intérpretes: Sonia Almarcha, Manolo Solo, Helena Zumel, Roberto Álamo.
Género: drama. España, 2025.
Duración: 92 minutos.
Estreno: 29 de mayo.
Luis Enrique y Mikel Arteta marchan a Budapest para profundizar una tendencia que ya se parece a un oligopolio. Por primera vez en la historia, dos entrenadores españoles ocuparán los banquillos de la final de la Champions. El choque entre el Paris Saint-Germain y el Arsenal del sábado (18.00, La1 y Movistar) producirá el noveno título de un técnico español en la máxima competición de clubes en lo que va de siglo. Ningún país tiene un impacto igual en el fútbol europeo. La final de Budapest culmina una temporada marcada por la presencia de entrenadores españoles en todas las finales de la UEFA, después de que Unai Emery lograra la Europa League con el Villa —la 12ª de un técnico español desde 2000— y de que Iñigo Pérez perdiera la final de la Conference con el Rayo.
Dormir bien se ha convertido en uno de los grandes retos de la vida moderna: entre pantallas, horarios irregulares y estrés, cada vez más personas sienten que no descansan lo suficiente. El 56% de los adultos en España reconoce que no duerme las horas suficientes y más del 50% no tiene un sueño reparador, según la Encuesta de la Sociedad Española de Neurología. Por eso, no es casualidad que en los últimos años hayan proliferado las tecnologías diseñadas para analizar el sueño: relojes inteligentes, anillos, sensores bajo el colchón o aplicaciones móviles prometen medir cómo dormimos y ayudarnos a mejorar.
El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla. ¿Te animas a resolverlo?
Nunca antes el diseño de un automóvil había dado lugar a discusiones tan apasionadas en Internet. En Forocoches llevan días analizando la carrocería del Ferrari Luce, en X proliferan los chistes y los memes y todos los periódicos —y no solo las revistas especializadas— están recogiendo las reacciones ante el nuevo modelo. Si comparamos esta presentación con el lanzamiento, en octubre de 2024, del F80 (el hiperdeportivo que ocupa el escalón más alto dentro de su gama, destinado a ser el icono automovilístico de esta década), el Luce (a priori, un coche menos caro y menos prestacional) ha registrado el triple de búsquedas en Google. Como la mayoría de comentarios han sido negativos, el efecto financiero de todo este revuelo también ha sido adverso: la cotización de Ferrari ha caído más de un 7% en bolsa (el equivalente a que 4.000 millones de euros se esfumen).