“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Eliana tenía 40 años cuando el dueño de su ático en Madrid capital le trasladó un mensaje de los que cambian una vida: el alquiler iba a pasar de 1.075 a 1.300 euros al mes. Corría 2024. Hoy la cifra ya está en 1.800, cuenta, pero no los paga ella. Expulsada de Madrid por la burbuja inmobiliaria y el ruido diario, y deseosa de encontrar naturaleza, paz y una red comunitaria potente en su día a día, Eliana, su pareja y su hija han acabado viviendo en El Boalo, un municipio compuesto por tres núcleos de población que totalizan 8.700 habitantes. “Aquí compramos un chalet adosado. En Madrid no lo podríamos haber hecho ni por asomo”, cuenta sobre la migración interior de Madrid, que afecta a perfiles socioeconómicos de todo tipo, y tanto para comprar como para alquilar.
Las víctimas educadoras, que acuden a las aulas a relatar sus vivencias motivadas por el terrorismo, coinciden en rechazar el odio y la venganza hacia sus agresores, pero divergen en su posición sobre el perdón y los encuentros con terroristas. Reclaman que se sepa la verdad de lo que les sucedió y rechazan que se las utilice políticamente. Es la conclusión de los testimonios de 23 de ellas sobre 29 temas abordados en sus intervenciones para jóvenes estudiantes en los últimos tres años. Los testimonios han sido grabados en vídeo por el Centro Memorial del Terrorismo y la Fundación Fernando Buesa, ambas con sede en Vitoria, que los publicarán próximamente. Los testimonios proceden mayoritariamente de víctimas de ETA, pero también de la ultraderecha, los GAL, el yihadismo y el Grapo.
Los Mossos d’Esquadra llevan tiempo dándole vueltas al problema de las bandas latinas. “Pero huyamos del concepto latino”, insisten, de salida, fuentes policiales sobre la denominación de un fenómeno que desde que apareció, a principio de los 2000, ha mutado y abrazado la multiculturalidad. Hace una década, la policía catalana aplicó mano dura: creó una unidad específica, llevó a cabo varias operaciones sonadas y dio por superado el problema. Pero ahora han vuelto a saltar las alarmas. “En determinadas zonas de Cataluña, vemos jóvenes violentos y si no se hace una intervención, puede acabar en problemas graves”, resume una fuente policial. Para ello, preparan un plan específico, dirigido por la Comisaría General de Información, que pretende involucrar también al área de investigación y territorial, así como a actores no policiales. Se rige por una filosofía con tres patas: prevención, intervención y, llegado el caso, supresión.
Abu Osama, residente en la localidad de Yadouda, en el oeste rural de la gobernación siria de Deraa, no recibe suficiente agua potable. Lleva años enfrentándose a este problema. “Cuando se corta el suministro, tenemos que comprar un camión cisterna. En mi caso es difícil asumir ese coste, así que intento ahorrar agua al máximo”, explica este hombre de 34 años, casado y padre de cuatro hijos. El precio de un camión cisterna alcanza las 50.000 libras sirias (alrededor de 3,46 euros) y para muchos vecinos equivale al salario de un día. Osama gana menos de 100 dólares (86,5 euros) al mes como conductor de ambulancia en Deraa.
Loic Nervi (44 años, Draguignan) heredó con apenas 19 años la panadería de su padre, un obrador de toda la vida ahora jubilado. Pese al éxito del negocio —ya cuenta con varias tiendas en la región de Provenza, al sur de Francia— el ser panadero siempre ha quedado para él en segundo plano: “Es mi profesión más bien por obligación que por elección. Mi padre me empujó un poco a ello para que me hiciera cargo del negocio, pero a mí no me apasiona en absoluto. Lo que me apasiona es ir a hacer pan para ayudar a los demás”. Esa pasión le lleva a preparar este mes su decimoprimera misión humanitaria a Ucrania, invadida por Rusia en febrero de 2022: “Cuando estoy de viaje, lo doy todo. Al volver aquí, a Lorgues, estoy hecho polvo, no puedo más. Estoy muerto”. Y planifica, en las mismas condiciones, llevar ayuda a Líbano a finales de mayo.
Rusia se descuelga en la carrera espacial. Su agencia Roscosmos ha vuelto a retrasar todos sus lanzamientos a la Luna una vez más, y esta vez lo ha reconocido de forma discreta. La revelación la ha anunciado el vicepresidente de la Academia Rusa de Ciencias, Serguéi Chernyshev, durante una reunión de su presídium mientras todo el planeta se maravilla con las fotos hechas por la tripulación de la misión estadounidense Artemis 2 desde la cara oculta de la Luna. De este modo, Rusia pospone el envío de una sonda robótica al satélite de 2027 a 2028. Ese mismo año, la NASA prevé que sus astronautas pisen la Luna por primera vez en el siglo XXI, con las misiones Artemis 4 y Artemis 5, y poder apuntarse así la primera victoria en la nueva carrera espacial que lideran EE UU y China.
Puede parecer una contradicción, pero tal vez no lo sea. Con tan solo cuatro días de diferencia, el presidente de Estados se ha apropiado del éxito de la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo, y ha mandado al Congreso un documento presupuestario en el que pide por segundo año consecutivo unos recortes en ciencia inéditos desde la Segunda Guerra Mundial. En la mente de Trump, adelgazar al máximo el Estado no es incompatible con presumir de los logros del Estado.
El frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán incluye la reapertura del estrecho de Ormuz durante dos semanas, un plazo más que escaso para que este estratégico paso marítimo recupere la normalidad porque es un proceso, que según los analistas, se medirá en meses. El pacto para detener los ataques abre sin duda una primera oportunidad para que los países del golfo Pérsico puedan volver a exportar petróleo, gas natural y fertilizantes al resto del mundo, pero el conflicto ha marcado un antes y un después que va a hacer difícil regresar a la situación anterior y que, de entrada, no favorece un rápido regreso a una relativa normalidad.
“¿Qué cómo llevamos los inversores las declaraciones de Trump? A base de valiums". Francisco Quintana es director de estrategia de inversión del banco ING. Es miércoles por la mañana y la Tercera Guerra Mundial no ha estallado. No queda más que tomarse con filosofía —y una pizca de humor— el último giro de guión en la guerra de Oriente Medio. Los mercados, a base de sustos, se empiezan a acostumbrar a lidiar con un presidente veleta.
En Incontrolable colisionan dos mundos. Por un lado, la película británica —que se estrena mañana, viernes, en España— funciona como el buen cine social de ese país de los años noventa, y atrapa al espectador con buenos secundarios y una hábil traslación de la vida de John Davidson, un escocés de 54 años que ha logrado con su tesón y dos documentales popularizar los problemas del síndrome de Tourette, una condición neuronal que él posee, en Reino Unido. En 2019 fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II. Tras haberse ido de su casa por no sentirse querido, el estreno del filme parecía un remate feliz.
Las gratitudes, la exitosa novela francesa de Delphine de Vigan, llegó a España en la pandemia. Era 2021 y la historia de una mujer septuagenaria que, desde una residencia de mayores, se aferra a la urgencia de dar las gracias antes de que la afasia le arrebate las palabras, tocó fibras especialmente sensibles en ese momento. Por celebrar el entonces cotizado sentimiento de gratitud, pero también por abordar el final de la vida y la dependencia. Se coló rápidamente en la lista de lo más vendido y hasta hoy no la ha abandonado.
Se pasean el maestro Gustavo Gimeno y el director de escena Laurent Pelly por la nueva azotea del Teatro Real, una amplia terraza cubierta de baldosas de vidrio fotovoltaico que, en una mañana soleada como esta, pueden generar electricidad suficiente para iluminar una función completa de La novia vendida, de Smetana, que se estrena el próximo martes. “Quizá no tanto”, bromea el director de orquesta, y señala al nubarrón que cubre la sierra de Guadarrama y amenaza tormenta. “Trabajar aquí es otro nivel”, comenta Pelly en francés mientras desciende por las escalinatas. “Máxima exigencia, pero con todo lo necesario para estar a la altura en un reto como este”.
Reconozco que Marian Rojas Estapé me caía muy bien cuando pensaba que era nutricionista y Encuentra tu persona vitamina, un libro de cocina para antropófagos. Olvídese de los superalimentos, deje de intentar hacer tragables el kale o la quinoa. ¿Le falta vitamina D? Cómase un caribeño al horno. ¿Carencia de vitamina C? Una valenciana a las finas hierbas. Menuda audacia. La decepción llegó al descubrir que es psiquiatra y lo de las “personas vitamina”, palabrería hueca como eso de las “personas tóxicas”. Hueca y omnipresente. Es imposible pasar el día sin oír hablar de cortisol, apegos o “procesos de sanación”. Una cháchara insufrible.
Albert Scopin llegó a Nueva York un día después de que el hombre llegara a la luna, en el verano de 1969. Procedía del sur de Alemania. Formado como fotógrafo en Múnich, utilizaba su apellido de nacimiento, Schöpflin. Tenía 25 años y 270 dólares en el bolsillo. Lo suficiente para instalarse en el 222 West 23rd Street, en una especie de cuarto oscuro con un grifo: una de las habitaciones de más baja categoría del mítico Hotel Chelsea. “Incluso el Chelsea tenía un tipo de jerarquía social. Los residentes de los pisos superiores eran muy respetados, y por lo general, estaban mejor posicionados”, advierte en Scopin: Chelsea Hotel, un nuevo monográfico que reúne sus recuerdos junto a las imágenes que allí tomó hasta 1971, rescatadas tras haber permanecido perdidas durante casi cuatro décadas.
Dos ausencias escriben el fin de una era. Por primera vez desde 1994, ni Tiger Woods ni Phil Mickelson juegan el Masters de Augusta. Ninguno aparece en la tradicional foto de la cena de los campeones, esta vez servida por Rory McIlroy como el actual dueño de la chaqueta verde. Tiger, de 50 años, se ha alejado temporalmente del golf después de su último accidente de tráfico y busca ayuda para salvar a la persona antes que al jugador. Mickelson, de 55, maneja un problema de salud familiar y solo ha disputado este año uno de los cinco torneos de LIV. Sin ellos, este Masters que cumple su 90ª edición no es lo mismo. En esa foto de familia faltan dos leyendas.
Grupos y horariosJosé María Olazabal sale con Rasmus Neergaard-Petersen y Aldrich Potgieter a las 14.02, hora peninsular española, Movistar Golf.
Rory McIlroy con Cameron Young y Mason Howell, 16.31.
Sergio García con Rai Aaron y Jacob Bridgeman, 18.27.
Jon Rahm con Chris Gotterup y Ludvig Aberg a las 19.08.
Scottie Scheffler con Robert MacIntyre y Gary Woodland a las 19.44.
Luka Jovic (Loznica, Serbia; 28 años) pasó por España como un fantasma cuando el Real Madrid pagó 60 millones de euros al Eintracht en el verano de 2019. Tras volver al conjunto alemán y después de su periplo por Italia —en la Fiorentina y el Milan—, el delantero estuvo a punto de recalar el pasado verano en el Real Oviedo, recién ascendido a Primera División por su actual seleccionador en Serbia, Veljko Paunovic. Sin embargo, Jovic decidió desaparecer del radar de las cinco grandes ligas europeas y establecerse en un equipo con exigencias menores: el AEK de Atenas. Este jueves vuelve a Madrid, pero no para enfrentarse a su pasado oscuro, sino para dejar su huella en la capital ante el Rayo Vallecano en la ida de los cuartos de final de la Conference League (18.45, Movistar+).
Se crio rodeado de bordadoras, a las faldas de una mujer hiperactiva. No es solo uno de los interioristas más prestigiosos de España, Premio Nacional de Arquitectura de Interiores. Tomás Alía (Largartera, 62 años) también es uno de los grandes defensores del valor incalculable de la artesanía española, labor que inició hace décadas su madre, la recientemente fallecida Pepita Alía, y por la que él ha sido Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. “Nuestra casa era un espacio donde ocurrían muchas cosas. La gente que entendía la alta artesanía la veía en las manos de una mujer joven, muy guapa, que tenía un don de gentes que te querías morir, hablaba con los ojos y sonreía continuamente. Después empezamos a confundir todo lo que era el producto del merchandising con artesanía. Una cosa terrible. Ella peleaba”. Y él continúa haciéndolo en el Círculo Fortuny.
Por todas partes en Pucallpa, en la Amazonía peruana, hay unos patrones geométricos en forma de redes que recuerdan a fractales o laberintos en expansión. Están en las paredes de las casas, en los letreros de los comercios, en postes y pilares, en el centro urbano y también en las carreteras. Son los kené, los diseños ancestrales del pueblo shipibo-conibo, que se asienta a lo largo del río Ucayali, afluente del Amazonas. El kené existe desde hace siglos. Durante mucho tiempo fue conocido como artesanía —sobre textiles, cerámica o bisutería—, pero hoy ocupa un lugar distinto. “Es artesanía, pero también es arte”, afirma Sara Flores (76 años) mientras dibuja en su estudio. “Artesanía por lo que ya se ha hecho, y arte por lo que creamos a partir de eso”.
Las mujeres somos las que tenemos hijos. Y muchas veces, una vez nos quedamos embarazadas, la sociedad y nuestro entorno nos ignoran: ignoran nuestras necesidades físicas y, sobre todo, las mentales, las grandes olvidadas. Y cuando damos a luz, la cosa no mejora; puede ocurrir un parto difícil, puede sufrirse violencia obstétrica y, en más ocasiones de las que se reconocen, la nueva madre sufre depresión posparto.
Hay un Perú que no aparece en las postales. Un país que no cabe en las rutas clásicas que encadenan Lima, Cuzco y el lago Titicaca como paradas imprescindibles de cualquier viaje por el país. Pero Perú puede desplegarse ante el viajero “a capas”, y detrás del turístico, se esconde otro territorio silencioso, áspero, hospitalario, que vive en los márgenes de las carreteras principales, en los desvíos sin señalizar o en ciudades a las que rara vez llega un turista. Paisajes y parajes en los que podremos volver a sentirnos exploradores.
Más información en la nueva guía de Perú de Lonely Planet y en www.lonelyplanet.es