“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
El regreso de Marcelino García Toral a San Mamés no admitía concesiones a la nostalgia. Donde hubo afecto y memoria recientes, el técnico asturiano impuso esta vez un ejercicio de pragmatismo que terminó por desarmar al Athletic Club. Nunca había ganado allí como visitante. Lo hizo ahora, con autoridad, al frente de un Villarreal que consolida de la mejor manera posible su tercera posición en la tabla.
La suspensión de las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos, tras 21 horas de conversaciones cara a cara el sábado en Islamabad (Pakistán), dejó ayer en el aire el frágil alto el fuego de dos semanas alcanzado después de 40 días de conflicto a gran escala en Oriente Próximo. En un órdago con ecos de tambores de guerra, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó horas después a la Armada que bloquee de inmediato el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el mercado energético mundial. Un bloqueo que se sumará al que ya impone Irán en la misma zona desde hace mes y medio y que el Mando Central del Ejército de EE UU ha anunciado entrará en vigor este lunes a las diez de la mañana, hora de Washington (ocho horas más en el estrecho de Ormuz).
La justicia ambiental en España pierde a una de sus figuras fundacionales. Con la muerte de Antonio Vercher desaparece no solo un jurista ejemplar, sino también un pionero que supo anticiparse a su tiempo y comprender que la defensa del medio ambiente debía ocupar un lugar central en el Estado de derecho. Su trayectoria deja una huella institucional duradera y constituye una herencia que merece reconocimiento y compromiso.
La París-Roubaix es un Monumento en manos del destino, que según los románticos es la única fuerza contra la que no se puede luchar, y en manos de Mathieu van der Poel, mitad humano, mitad bestia que flota en la cresta del pavés. Los pedruscos traicioneros, símbolo de lo inevitable, de lo inconquistable, se ríen del esfuerzo de los hombres, los baches de la existencia. Fuego cada uno de ellos que arde para apagar el fuego de los demás. Contra el destino más que contra ellos mismos, atacando y persiguiendo una ilusión, huyendo de la pesadilla en alas del viento de espaldas, luchan los dos favoritos de la razón, Tadej Pogacar, que pincha tres veces, Mathieu van der Poel, que cambia dos veces de bicicleta, y lucha también Wout van Aert, el maldito, el favorito del corazón, que al romanticismo le opone el sentimiento y la obstinación, y a todos derrota cuando en el velódromo de sus sueños esprinta fortísimo y deja clavado a Pogacar en un mano a mano fulminante. Levanta solo un brazo para celebrar la victoria. Un dedo hacia el cielo.
Los astronautas de la misión Artemis 2 hicieron esta madrugada, hora española, sus primeras declaraciones tras regresar sanos y salvos a la Tierra después de completar el primer viaje tripulado a la Luna en medio siglo. Tras encontrarse con sus familias y compañeros de la NASA en la ciudad tejana de Houston (EE UU), hablaron brevemente para destacar su unión y aprecio por la Tierra y la humanidad entre aplausos.
La industria musical vive un tiempo peculiar en los mercados financieros. Grandes compañías discográficas pasan apuros en Bolsa mientras que la principal mercancía que mueven, sus canciones, cobran vida propia como activo: los catálogos se venden de forma independiente a precios cada vez más elevados. En diciembre de 2020, Bob Dylan vendió los derechos de sus 600 canciones a Universal Music por una cifra que no quiso contar, pero que los medios estadounidenses cifraron en unos 300 millones de dólares; pocos meses después, Shakira traspasó su repertorio de 145 temas al fondo de inversión británico Hipgnosis (ahora propiedad de Blackstone), que también se hizo con el 50% de los derechos de Neil Young por 125 millones. Y este febrero Britney Spears colocó su obra a Primary Wave por 200 millones.
“Quiero que sepan que nunca me he mostrado, ni sentido, orgulloso del sufrimiento que mis actos les han provocado”. “Siendo consciente de que no puedo cambiar el pasado, debo afrontar las consecuencias de mis actos e intentar, en la medida de los posible, su reparación”. “Estoy dispuesta a contribuir para que en el futuro hechos como aquellos de los que fui protagonista no se vuelvan a repetir”. “El sufrimiento que creé es irreparable, pero trataré de sanar las heridas y el daño que causé”. Todas estas frases pertenecen a cartas inéditas hasta ahora que presos de ETA han escrito en los últimos años de su puño y letra para pedir perdón por su pasado terrorista. Son textos ―a una veintena de los cuales ha tenido acceso EL PAÍS― que se han incorporado a sus expedientes penitenciarios y han sido tenidos en cuenta tanto por el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco para otorgar semilibertades y beneficios penitenciarios a, entre otros, los exjefes de ETA Garikoitz Aspiazu, alias Txeroki, y Soledad Iparraguirre, Anboto; como por la Audiencia Nacional para conceder libertades condicionales a media docena de reclusos en lo que va de año. Víctimas y sus asociaciones expresan sin embargo su recelo y creen que las cartas forman parte de una “trampa” planificada para engañar a las autoridades y lograr los beneficios penitenciarios.
Asier García JustoAsier García Justo
Íñigo Vallejo Franco
Eneko Gogeaskoetxea Arronategui
Aitor Aguirrebarrena Beldarrain
Ángel Aramburu Sodupe
Juan Jesús Narváez Goñi
Ana Fernández
Desarrollo:Alejandro Gallardo
Esta es una historia de resiliencia, de casualidades y de una fecha que se repite en dos años consecutivos, el 21 de enero de 2025 y 2026, un relato que muy bien podría dibujarse en otro lugar en el seno de cualquier familia.
Se supone que un libro quiere ser leído. Igual que una película necesita espectadores. Y un disco, oyentes. Incluso El libro que no quería ser leído, texto infantil del sueco David Sundin, busca lo mismo que cualquier creación cultural: público. Aunque sea una persona. Sin embargo, a cada vez más obras literarias les cuesta hasta eso: el 49,4% de los títulos impresos disponibles en las librerías de España vende cero ejemplares a lo largo de un año. La cifra abarca novelas, ensayos o cómics, incluye novedades y fondo, también de autoedición, en establecimientos independientes, así como en grandes cadenas. No se contabilizan, eso sí, manuales de texto ni Amazon. El dato se reveló hace pocas semanas en el último Congreso de Librerías. Y lleva años subiendo, según Cegal, la confederación de los libreros que organiza el evento. Tanto que la entidad ya ha puesto su foco en analizarlo, desglosarlo y, a ser posible, solucionarlo. Las respuestas llegarán en futuras ediciones de la cita. Pero, mientras tanto, da para unas cuantas preguntas.
En la pintura de Esther Boix (Llers / Girona, 1927-Anglès /Girona, 2014), vida y obra se entrelazan formando un dietario pictórico de quién fue, una mujer que rompió los patrones de su época y lideró junto a otros artistas el camino hacia la modernidad. La Fundación Vila Casas reúne 180 de sus obras, justo a las puertas del centenario de su nacimiento, para reivindicar tanto su legado artístico como su compromiso social, su lucha antifranquista y su vocación pedagógica. Más allá de sus circunstancias, la exposición, titulada Esther Boix. Un mundo en lucha (hasta el 12 de julio en la sala Espais Volart), revela un viaje personal que empezó con la mirada en el ser humano, pero terminó con la vista ampliada, o reducida, a la naturaleza.
Tras prácticamente media vida en Estados Unidos, la brasileña Amanda Ungaro, de 41 años, fue expulsada del país el pasado octubre. Había estado tres meses infernales en un centro de detención hasta ser deportada, como han sido más de 600.000 inmigrantes desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025 y anunció, desbocado, “la mayor deportación de la historia”.
El historiador Adam Tooze es un tipo alto, una torre occidental que destaca sobre la nube de periodistas chinos que lo acribillan a preguntas:
Japón se encuentra en emergencia por la oleada de ataques de osos contra humanos —que en 2025 produjo un récord de 230 casos en todo el país, 13 de ellos mortales—, y acaba de presentar un plan quinquenal que en el primer año propone cazar más de 10.000 de estos animales. El plan, denominado Hoja de ruta para control de daños causados por osos, está liderado por el Ministerio del Medio Ambiente, con la participación del Ministerio de Agricultura y la Agencia Nacional de Policía de Japón.
Hace ya cinco años que la superioridad moral y la afilada lengua de Deborah Vance cruzaron su camino con la vulnerabilidad y las ganas de comerse el mundo de Ava Daniels. Con idas y venidas, amores y odios, como si de un romance se tratara, o quizá, simplemente, como la vida misma, las andanzas de las dos protagonistas de Hacks se han ido entrelazando a lo largo de cinco temporadas hasta decir ahora, y parece que para siempre, adiós. HBO Max ha estrenado la quinta y última temporada de su multipremiada comedia, que les ha dado a sus dos principales actrices, Jean Smart y Hannah Einbinder, un empujón en sus carreras, en muy distintas etapas vitales (con 74 y 30 años), junto a un enorme reconocimiento por parte del público y la crítica. Normal que, al empezar su despedida, no puedan evitar las lágrimas.
En aquellas fechas todo lo que debía subir, subía, y todo lo que debía bajar, bajaba. Entre lo primero, la producción, el empleo, el dólar, la inversión, los ingresos, las exportaciones, la confianza de los consumidores y de las empresas, la Bolsa de valores, etcétera; entre lo segundo, la inflación, el paro, el déficit público, los tipos de interés… Únicamente se manifestaba contraria a esta lógica la desigualdad, que cada vez era más amplia, pero que aún no formaba parte del mainstream de la política económica de la época. Se consideraba cierto aquello de que si uno alimenta al caballo con avena algo acabará cayendo en el camino para los gorriones.
No hay ya límites para la expresión, cualquier artículo de una banalidad aspira a ser una tesis doctoral (“Qué quiere decir exactamente cuando uno tose y por qué debemos valorarlo como una intromisión violenta”, cosas así), así que es saludable recordar una de las elipsis que nos han ahorrado más tiempo en la historia del cine, la de 2001: Una odisea del espacio. Un homínido prehistórico que acaba de matar a otro lanza un hueso al aire y, hop, se convierte en una nave espacial. La historia de la humanidad está entre esos dos extremos: humanos primitivos violentos en la Tierra y orfebrería técnica en los cielos. No salimos de ahí, hemos vivido una secuencia parecida esta semana.
El otro día, tomando algo en un bar con amigas y conocidas de distintos lugares de España, dos malagueñas dejaron caer la palabra “tronío” en su conversación. Desconcierto, estupor. ¿Qué era aquello del tronío? Estas injusticias en la asimilación del lenguaje me parten el corazón. Salvando las diferencias semánticas entre estas palabras, ¿por qué, en general, sabemos lo que es classy o coolness, y no lo que es tronío? ¿Cómo es posible que hayamos integrado tan fácilmente lo cozy y no sepamos lo que es apapachar, esa hermosa palabra que el náhuatl nos regala? ¿Por qué tenemos más a mano el horroroso foodie que el hermoso lambuzo extremeño?
Des dels seus inicis com una secta minoritària a la remota província de Judea, fins a la seva institució com a religió oficial de l’Imperi romà el 380 dC, el cristianisme va passar de ser una doctrina clandestina de base fortament popular —en la qual al principi no es feia distinció entre clero i feligresos— a un culte d’una alta sofisticació dogmàtica, fins al punt que només els sacerdots iniciats podien endinsar-se i predicar els misteris del nou cànon bíblic. En qüestió d’un segle, a través de l’escriptura dels quatre evangelis i d’obres com les Epístoles de sant Pau o els Fets dels Apòstols, es va erigir un laberint teòric que va allunyar el cristianisme primitiu del poble i el va anar convertint, cada vegada més, en una creença erudita i abstrusa. El dogma principal del credo cristià, el famós “Déu és u i tri”, es pot considerar un bon exemple d’aquest distanciament intel·lectual. A part de donar lloc a alguns dels acudits més críptics de la història, l’enigma de la Santíssima Trinitat va suposar un trencaclosques per a ments tan brillants com la de sant Agustí, que va arribar a afirmar que “en cap altra qüestió el perill d’errar és tan gran, o tan difícil el progrés, o tan apreciable el fruit d’un estudi curós”. L’evangeli de Joan és una altra mostra del grau de perfeccionament especulatiu que, en l’ascens de l’underground al mainstream, va assolir el primer cristianisme. Però, més que en la seva literatura culta, on realment es va percebre la distància entre els fidels lletrats i la plebs va ser en la implantació d’una complexa jerarquia eclesiàstica que a principis del segle IV ja funcionava a ple rendiment.
Karol G, también conocida como La Bichota, prende motores para que el perreo se apodere de uno de los escenarios musicales más importantes del mundo. La reguetonera paisa Carolina Giraldo Navarro (Medellín, 35 años) será este domingo la primera mujer latina en encabezar el cartel del mítico festival Coachella, al que llegan 125.000 asistentes por día y que se transmite a través de YouTube para todo el mundo. Con presentaciones el 12 y 19 de abril en el escenario principal de Indio (California), el evento suele ser encabezado por iconos de la música angloamericana, como Kendrick Lamar o Lady Gaga. Pero ahora es el turno de Karolchella, como lo rebautizó la revista Rolling Stone. Hasta la fecha, entre los latinos solo el puertorriqueño Bad Bunny, en 2023, había llegado a esa posición privilegiada.
Hajj Kater, un activista sudanés de la capital de Darfur Norte, El Fasher, se reencontró hace poco con su viejo amigo Ali en el hospital de Tina, una localidad en la frontera de Sudán con Chad. Su excompañero de clase estaba recibiendo tratamiento por las heridas sufridas cuando combatientes aparentemente afiliados a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por las siglas en inglés) tomaron por la fuerza su aldea, Shartiba, a mediados de marzo.