“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
“Año de la unidad, la paz y el desarrollo”
Mustafá Darduna observa silencioso mientras Rushdi Hamada, fisioterapeuta de la clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Ciudad de Gaza, comprueba las medidas de su cabeza y le ajusta una nueva máscara transparente, por debajo de su barbilla y hasta detrás de las orejas. Las cicatrices de las quemaduras sufridas hace un año durante los ataques aéreos israelíes sobre la Franja asoman a ambos lados del rostro de este niño de 10 años con mirada profunda y triste.
Yago de la Cierva (Madrid, 65 años) recibió una llamada el pasado 23 de diciembre —“qué día más malo”, bromea— a las cuatro de la tarde. Desde el arzobispado de Madrid le llamaron para pedirle que fuera uno de los organizadores de la visita a España del papa León XIV, que tendrá lugar desde el 6 hasta el 12 de junio. En poco más de cinco meses, tomó como ejemplo otro gran evento que coordinó hace 15 años, la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid. Estaba Benedicto XVI, gobernaba Zapatero y España era otra. “En una visita del Papa todo el mundo gana”, dice. Literal y metafórico.
Las tres lonas gigantes que cubren el Palacio de Festivales de Cannes con el cartel de la 79ª edición del certamen francés conforman un tríptico imponente de Susan Sarandon y Geena Davis en la película Thelma y Louise. Estrenada en 1991, aquella catarsis feminista firmada por Ridley Scott fue premonitoria, y no solo por cómo polarizó a la sociedad de entonces. La imagen de Thelma y Louise transformadas en dos fugitivas antisistema (patriarcal) presidirá la avalancha de cine de los próximos días y quizá por el blanco y negro elegido para el cartel o porque todos sabemos cómo acababa aquel viaje de amigas (la guionista Callie Khouri y Sarandon consiguieron que Scott respetase el trágico final), se respira cierta inquietud ante esa huida hacia adelante en la que parece embarcado el cine y el mundo. Pero antes de llegar a ese precipicio en el que nihilismo y libertad se dan la mano, quizá alguna película pueda salvarnos.
Manuel Marlasca es un hombre hecho de historias: las que narra desde hace décadas como periodista de sucesos, las que ha encontrado al abrigo de la literatura como lector infatigable, las que ha escuchado a sus fuentes, las que arma en sus novelas. En la segunda, Hasta que te quedes (Destino), continúa con las peripecias del grupo X de la Policía Judicial, una trama muy policial que presta especial atención al universo de los investigadores. “Escribo novelas para que la gente se lo pase bien, no para que los policías se lo pasen bien”, se defiende. “Hago una ficción realista donde se respetan procedimientos, rangos, unidades, y a partir de ahí, es cierto, alguien puede pensar que es para policías, pero yo escribo pensando en ese señor que está en su casa y no puede dormir bien y se lee 100 páginas del tirón”.
De pronto, en el mar de la literatura producida, una joya. Este libro te atrapa desde la primera página, con esa urgencia de los libros que han tenido que esperar su turno para dejarse escribir. La edad infinita pertenece a esa estirpe de los libros no deseados, aquellos que su autor hubiera preferido no tener que escribir nunca, y por eso los más hermosos, los que conviene no dejar nunca de leer.
La edad infinitaMiriam Reyes Tránsito, 2025 184 páginas. 18,95 eurosEl alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, inauguró en 2020 un monumento en homenaje a los llamados “últimos de Filipinas”, el grupo de 50 españoles que se atrincheraron durante un año en una iglesia de la isla de Luzón sin saber que España había entregado el archipiélago a Estados Unidos en diciembre 1898, poniendo fin a tres siglos de ocupación colonial. El regidor cumplía así la promesa electoral que hizo a sus votantes, en desquite al rechazo a rememorar aquella “gesta” por parte del anterior Gobierno municipal, liderado por Manuela Carmena. Donde unos hablaban de “héroes”, otros decían “soldados de un ejército colonial”.
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No habrá una butaca libre en el Roig Arena. Nadie ha querido perderse un partido, el Valencia Basket-Panathinaikos, que está considerado como la madre de todas las batallas. Después de cuatro duelos tremendamente intensos, en el desenlace ya de una serie excepcional por su igualdad (nunca ha habido una eliminatoria tan igualada: la victoria más amplia ha sido por solo cuatro puntos), una rivalidad encarnizada (el presidente del club griego ha sido sancionado y los dos entrenadores fueron expulsados en el tercer encuentro) y un baloncesto supremo, dos equipos indómitos que se niegan a despedirse de la Euroliga se reencuentran este miércoles (21 horas, #Vamos) en el quinto y último asalto para conocer al cuarto participante en la Final Four (del 22 al 24 de mayo en Atenas) y el rival del Real Madrid. La otra semifinal ya está definida: Olympiacos contra Fenerbahçe.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, afirmó recientemente que “el problema del fútbol es que hay muchos hombres”. Sin contexto ni explicación, la formulación redujo un asunto complejo a un titular fácil. El problema del fútbol —como el de muchas otras industrias— no es la presencia de hombres, sino la escasa diversidad en los espacios donde se toman las decisiones. Y en este punto, el deporte profesional presenta una anomalía difícil de ignorar. Los datos son elocuentes. En España, de 67 federaciones deportivas, solo una está presidida por una mujer: Elisa Aguilar, en baloncesto. En Primera División, solo Marian Mouriño preside un club, el Celta de Vigo, y apenas un 10% de los puestos directivos están ocupados por mujeres. La mitad de esos clubes no cuentan con una sola mujer en sus juntas directivas. A nivel global, de las 211 federaciones miembro de FIFA, solo 10 tienen presidenta y 24 cuentan con secretaria general.
En el tercer episodio de Yo siempre a veces, la serie creada por Marta Bassols y Marta Loza, Laura, la protagonista, les pide a sus amigas que, aunque hayan organizado una fiesta, no consuman drogas ni se emborrachen en la casa donde conviven con su bebé. Cuando algunas incumplen, Laura se enfada y siente que ella misma ya nunca más será capaz de disfrutar así de esos excesos. En este caso, las circunstancias y la mirada de Laura han cambiado debido a su reciente maternidad. Pero a veces la situación personal varía por el efecto negativo de algunos consumos: los problemas familiares, sentimentales o laborales o las alteraciones de salud, además de unas resacas cada vez más largas, son las consecuencias de una vida nocturna demasiado intensa, y quien las padece siempre se plantea bajar el ritmo.
En la última hora, cuatro de las cinco mujeres que han entrado a este salón de uñas en el barrio madrileño de La Latina han pedido el servicio de uñas acrílicas con una extensión superior al centímetro y medio. Los estilos varían: almendra con francés, cuadradas a un solo color o stiletto a negro con brillos en el dedo anular. “A nosotras nos mola y no lo sentimos invasivo para nada, no te toma ni un día acostumbrarte a coger el teléfono, las llaves, lo que sea”, dice Sofía, una joven de 21 años que ha acudido al sitio con su amiga Laura. Ambas se han realizado la manicura con uñas acrílicas porque “dura más que el semipermanente” y tienen un viaje a la vuelta de la esquina y quieren lucir sus nuevas uñas en las fotos.
La presión académica puede acabar desgastando la relación entre padres e hijos si pierde el equilibrio. Lo que en origen es una preocupación legítima por el rendimiento escolar puede derivar, cuando se intensifica, en un clima de exigencia constante que desborda el ámbito académico y se instala en la vida cotidiana. En este contexto, el acompañamiento corre el riesgo de transformarse en control, y el interés por ayudar, en una fuente de presión que, lejos de impulsar, deteriora el vínculo y complica notablemente la convivencia en casa.
Las cerámicas de Aniana Heras (Sigüenza, 46 años) son un cruce entre obra artística, diseño y artesanía. Este híbrido, cada vez más habitual en el ámbito de la creación contemporánea, se da en ella de una forma natural y coherente, como por acumulación evolutiva. Su obra mezcla escultura, concepción desde el diseño y una elaboración a partir del aprendizaje y las herramientas de un oficio artesano. De este modo, sus esculturas cerámicas combinan una base de formas más o menos arquetípicas, hechas en el torno, a las que después añade una estructura que va elaborando con colombines y, a veces, con planchas. Pueden ser también obras murales, solo que, en este caso, van sin base hecha en el torno.
Hubo un tiempo en el que en la muy verde Gran Bretaña surgió un grupo de escritores, dramaturgos, artistas y cineastas que decidieron poner la casa patas arriba. Les llamaron “los jóvenes airados”, jóvenes que, naturalmente, tiempo después fueron absorbidos por el sistema con su tradicional eficacia. De la ira al confort, una evolución que resulta atractiva para quienes llegaron después.
Olvídate de la épica del cuchillo japonés y los platos listos para fotografiar: empezar a cocinar es, sobre todo, una rutina que implica errores, manchas de aceite y algún arroz pasado en el proceso. Hemos preguntado a la plana mayor Comidista y profesionales afines cómo aprendieron ellas y ellos, qué les motivó y cómo solucionaron algunos de los momentos aparentemente más complicados sin desanimarse; y de ahí han salido 12 consejos que nos hicieron –o nos hubieran hecho– la vida más fácil en esa transición. Hoy vamos con la primera entrega, que si las cosas de palacio van despacio, las de la cocina también necesitan tiempo y paciencia.
“Era un hombre único — comentó sobre Rasputín una famosa escritora rusa—. Sin igual, como un personaje de novela: vivió una vida de leyenda, tuvo una muerte de leyenda y su recuerdo está envuelto en la leyenda”. Nadiezhda Lojvítskaya, más conocida por su seudónimo Teffi, gozó de la rara distinción de ser leída y apreciada tanto por el zar Nicolás II como por Vladímir Ilich Lenin. Curiosamente, aunque también fue una de las muchas mujeres a las que Rasputín intentó seducir, con Teffi Rasputín se encontró desde luego con la horma de su zapato.
No solo las energéticas puras están sacando partido en Bolsa del auge de la inversión en infraestructuras energéticas. Las empresas centradas en la construcción de soluciones para problemas técnicos y logísticos viven una luna de miel en la Bolsa, gracias al tirón de los negocios de transición renovable en lo que los expertos denominan un “superciclo” inversor. Las compañías españolas de ingeniería Técnicas Reunidas y Elecnor más que duplican sus cotizaciones en el último año, y el auge del sector es generalizado, con alzas de más del 400% en algunos de sus rivales. TSK inaugura las salidas a Bolsa en España este miércoles escoltada por el comportamiento del sector.
Rutas de navegación bloqueadas, piratería, buques encallados, cierre de puertos por alerta sanitaria, terrorismo, huracanes… son solo algunas de las olas gigantes que ha surcado el sector del transporte marítimo en los últimos años. El bloqueo del estrecho de Ormuz es solo el último de varios episodios extraordinarios que las navieras se han visto obligadas a integrar en su funcionamiento cotidiano. La eficiencia por el control de costes ha cedido el paso a la eficiencia basada en la resiliencia de la logística marítima, con avances en digitalización, seguimiento de buques, prevención de riesgos y cláusulas contractuales adaptadas a una amplia gama de responsabilidades en cadena. La evolución se ha forjado a golpe de crisis.
Podríamos decir que la quiche más que una receta estricta es una fórmula, o al menos esta lo es (alto ahí, puristas de la quiche lorraine). Como tal, entonces, se le pueden hacer distintas variaciones a sus tres partes: la masa y el relleno. Según los estudiosos de la quiche sería correcto distinguir en el relleno la migaine –una mezcla de huevos y algún ingrediente lácteo– de los añadidos que correspondan en cada caso como verduras, productos cárnicos, quesos, etc, pero no vamos a liarnos tanto la cabeza.
Hay cosas en la vida que no cambian, como por ejemplo, que el helado sea uno de esos postres que a casi todos nos gusta, siendo el favorito de niños y adultos. Aunque se puede comprar, no hay nada como hacerlo en casa, ya que puedes tener un control completo de los ingredientes, además de obtener un resultado más natural.